8.2.07

ALEJANDRA PIZARNIK -LA VIDA JUGADA EN EL LENGUAJE

























ALEJANDRA PIZARNIK
LA INVENCIÓN DEL NOMBRE

Tomamos casi al azar tres poemas de la autora que nos convoca:

1.
“una flor no lejos de la noche
mi cuerpo mudo se abre
a la delicada urgencia
del rocío”

2.
“explicar con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome”

3.
“te llamo como antaño
la amiga al amigo
en pequeñas canciones
miedosas del alba”

podríamos continuar: "como un poema enterado del silencio de las cosas hablas para no verme" este lila se deshoja desde sí misma cae y oculta su antigua sombra he de morir de cosas así"

Escuchamos, percibimos, verdaderas joyas del lenguaje, construcciones breves y perfectas, inquietantes en su belleza, estetizaciones, palabras cuyo despojo y belleza nos acerca al silencio. un silencio casi mágico. como de otro orcen , un pensamiento o una obra que apenas podemos entrever..

Construcciones o destrucciones o deconstrucciones o articulaciones que no cierran el lenguaje sino que, por el contrario, lo abren hacia
esa belleza abismada.

Como cuando uno ve algo tan bello y frágil que sólo se pregunta...
“¿qué puedo hacer con esto?”
.
Construcciones perfectas –y creo que la perfección es una de las cosas más inquietantes que nos puede dejar un artista.

(La gran poeta norteamericana Sylvia Plath escribió: “La perfección es terrible: no puede tener hijos.”
Creo que es como decir...después de la perfección ¿qué?)

Decíamos de los poemas referidos que parecen miniaturas de una fragilidad extrema
a punto de romper pero que uno bien sabe no se destruirán,
están allí, suspendidos en algún lugar que es algo más que un libro.

Algo de ese orden es la poesía y cuando alguien dice la poesía es,
todo lo que sigue parece ridículo (esto lo dice claramente la autora en sus diarios)..

Sólo intuimos que el idioma no ha alcanzado esas cimas, no el habla, no la palabra cotidiana, preguntamos entonces ¿tampoco el pensar?

acaso tampoco el pensamiento alcanza esa sutilezas?

O sea el “discurso poético” no es parte de esas frases o refranes como los aforismos que publican las revistas en sus colecciones de frases célebres,
no hay consejos ni verdades absolutas no hay propósito de moralizar, no hay enseñanza ni moraleja nada nada más que esa belleza inasible y perturbadora..

Y la belleza de un significado que estalla abriéndose a una multiplicidad de significaciones sin utilidad posible.
Hay un salto al vacío, otro espacio, otro pensar, otra manifestación del ser.
Esto transcurre en otro tiempo y espacio. Esto instaura también otro tiempo y espacio.

¿Cómo definió alguna vez la autora de estos poemas a estos “destellos?
De la única manera posible: con más poesía.
Dijo que esos poemas eran

“pequeñas canciones miedosas del alba”
(eso podríamos desprender de la lectura del primer poema)

“fuegos para quien anduvo perdida en lo extraño”

¿cómo se forja una voz?
¿cómo empieza a forjarse un poeta?

Son preguntas que no tienen respuesta, afortunadamente.
Aquí la ciencia y las fórmulas y las técnicas y los resultadismos se detienen.
Pero en el camino que plantean estas preguntas
tal vez podamos pensar... lo que no es poco... tal vez abramos nuevas preguntas... y hallemos también tal vez algo más de poesía en ese camino.

Hemos denominado este primer encuentro “la invención del nombre” por motivos que veremos prontamente.

1.
Flora Alejandra Pizarnik nació en Avellaneda— Provincia de Bs A, el 29 de abril de 1936. Hija de inmigrantes rusos. Me parece importante resaltar que su nombre era Flora. Flora. Alejandra no dejaba de ser un segundo nombre, de esos que a veces ni siquiera se mencionan o se aluden usando sólo una inicial.
“Una Flora no lejos de la noche.” No aún en la noche.. Ya sería tiempo
–por fortuna- de habitar la noche, apropiarse de esa noche. que en la niñez “apenas” (entrecomillemos esta palabra) se insinuaba, comenzaba a gestarse. A
penas.

El nombre de la madre de Flora Alejandra era Rejzla o Rosa (otra flor).

(El poeta Rainer María Rilke, muere herido por una rosa al pincharse juntando flores para agasajar a una princesa, esto agrava el proceso de su leucemia. La rosa es el objeto fetiche de su poesía, termina consustanciándose con su objeto poético, como Alfonsina y el mar, ese Rilke que, volveremos sobre ello, había escrito en su novela “Los cuadernos de Malte” que “hay que crear la propia muerte que le calce a uno como un guante o un vestido.”
El epitafio escrito por el poeta dice “rosa oh pura contradicción voluptuosidad de ser el sueño de nadie bajo tantos párpados.”
También es de notar que la poeta Alfonsina Storni murió consustancióndose con otro fetiche de sus poemas: el mar.
“La poesía es un juego peligroso” había escrito en un prólogo a una traducción de Artaud, Alejandra Pizarnik, resumiendo de manera muy particular una conferencia de Heidegger sobre Hölderlin.
"A los hombres les fue dado el más peligroso de todos los bienes el lenguaje para que muestre lo que es").
«alguna frase solamente mía, que yo abrace cada noche, en la que me
reconozca, en la que exista» ap
Pero hablábamos de otra Rosa. La madre de Alejandra Pizarnik llegó al país embarazada de Myriam, la hermana 20 meses mayor de A.P.
Elías, el padre de Alejandra y Rosa llegaron sin hablar castellano.

Elías y Rosa, a su llegada, solo hablaban ruso, polaco e iddish. De todos modos pronto llegarían a ser una familia de aceptable posición económica.
Al año y medio de la llegada de Elías y Rosa nace Flora Alejandra Pizarnik.

La familia viviría durante muchos años en Lambaré 149, Avellaneda

Pizarnik moriría solo 36 años después, en 1972, pero ya no se llamaría Flora. Y dejaría una marca o huella que no solo permanece sino que se agranda día a día.

Como apodos de la infancia recibe el de Buma (el iddish de Flor o Flora) que derivaba del blum aleman con que se nombra a las flores. Flores en el nombre.

Flora. Flor. Más tarde vendrán las lilas. O más aún, la imagen poética de las lilas. “Mis flores malsanas” llamaba Baudelaire a su obra maestra “LAS FLORES DEL MAL”

Dos años antes del nacimiento de Alejandra un barco había llegado de Rusia con escala en París, (lugar al que ella realizaría un viaje iniciático y donde produciría tal vez sus dos libros más perfectos) un barco repleto de inmigrantes. Un barco.

“explicar con palabras de este mundo que partió de mi un barco llevándome”.

escribiría años después, intentando hallar las imposibles palabras de este mundo, en esta noche en este mundo.
en cualquier noche.

Pero el barco en este caso acababa de traer a su familia muchos de cuyos parientes, al igual que los familiares de su adorado Franz Kafka, terminarían en los campos de concentración.
Este no es un dato menor en ningún caso pero, pero si me permiten, siempre en una familia o en una sociedad está el que da el síntoma.
Están claro los que se imponen con fuerza a los infortunios pero en el microclima de una familia, entiendo que la sensibilidad o la atención son llamados de atención dentro de una estructura y los poetas suelen ser muy atentos y muy sensibles.

Los datos biográficos dicen que el verdadero apellido de la familia no era Pizarnik sino Pozharnik, pero tal vez, por la ineptitud de la gente de migraciones quedó reducido a Pizarnik. Es decir, los empleados de migraciones, que no serían hombres de letras precisamente, estaban de alguna manera, contribuyendo a nombrar a una poeta inmensa.

¿Qué nos dirá Alejandra Pizarnik de su infancia?

TIEMPO (Las aventuras perdidas) 1958 (23 años)

“ Yo no sé de la infancia
más que un miedo luminoso
y una mano que me arrastra
a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado”

también dirá
“he desplegado mi orfandad como un mapa”

“el espléndido palacio de papel de los peregrinaje de los palacios infantiles”

¿Cómo era esta adolescente que más tarde escribirá muchos de los poemas más bellos y sutiles concebidos en lengua castellana?
Guaranga. Muy guaranga. De estatura baja. Tendencia a engordar. Fumaba mucho, tenía acné, sufría de asma y escoliosis, solía usar ropa estrafalaria o estridente, algunos trecuerdan sus pantalones rojo ajustados y su abrigo descuidado de poeta con olor a tabaco.
tenía inmensos ojos verdes. (mis ojos... trozos de infinito) Y tartamudeaba.
Creció EN UN ESQUEMA SOCIAL O MICROSOCIAL DONDE UNA MUJER ARTISTA AÚN ERA INCONCEBIBLE, es más en medio de un conservadurismo donde entiendo que también una mujer abogada era algo “exótico.”

Atención a este dato: Tartamudeaba. Vacilaba. En esa lengua, el castellano, esa lengua de la que debía apropiarse. Todos vacilamos en el lenguaje, pero imaginemos que esa vacilación sería aún mayor en una persona con cierta tartamudez y más aún si la lengua de sus padres eran el ruso o el idish..

En este punto me parece crucial citar unas palabras del filósofo contemporáneo Jacques Derrida sobre el que tal vez fuera el último gran poeta: Paul Celan.

Dice DERRIDA
lo que sugiero es que no se apropia una lengua sino para soportar un cuerpo a cuerpo con ella.

Crear una obra es dar un nuevo cuerpo a la lengua, dar a la lengua un cuerpo tal que esta verdad de la lengua aparezca allí como tal, aparezca y desaparezca, aparezca en retirada elíptica.

“El acto poético constituye , por lo tanto, una suerte de resurrección: el poeta es alguien que tiene que tratar permanentemente con una lengua que se muere y que él resucita, no ofreciéndole un verso triunfante sino haciéndolo regresar a veces como un resucitado o un fantasma: el despierta la lengua y para tener verdaderamente en carne viva la experiencia del despertar, del retorno a la vida de la lengua, debe encontrarse muy cerca de su cadáver. Debe estar lo más cerca posible de su muerte de sus despojos...”

“El poeta es alguien que se da cuenta de que la lengua su lengua corre el riesgo de convertirse en una lengua muerta y por lo tanto, tiene la muy grave responsabilidad de despertarla, de resucitarla, no en el sentido cristiano como un cuerpo glorioso, sino como un cuerpo mortal frágil, como lo es cada poema de Paul Celan. Cada poema es una resurrección pero que nos empuja hacia un cuerpo que puede ser de nuevo olvidado

“la deportación de la lengua es la marca de este siglo”

(Fragmentos de un reportaje publicado en Diario de poesía número 59, con versión en Internet publicada por la revista Phronesis)

Entiendo que hace LA VACILACIÓN HACE A SU MARCA

Por los testimonios del diario de Alejandra, su infancia no fue especialmente feliz. Es más, como en Rilke, podemos decir que tuvo una infancia problemática, desdichada y también como en Rilke, la niñez pasa a ser un paisaje idealizado.

El poeta RILKE también cambió de nombre y ese cambio posibilitó lo mejor de su obra. Fue una operación bastante más compleja por cierto. Ya que tuvo que transformar un nombre de mujer en uno de hombre y luego de ese cambio, producto de su encuentro con la célebre Lou Andreas Salomé, escribirá lo mejor de su obra.
En la célebre recopilación de correspondencia conocida como “Cartas a un joven poeta” Rilke dice:
“Aún cuando usted estuviese en una prisión cuyas paredes no dejasen llegar hasta sus sentidos ninguno de los rumores del mundo ¿no le quedaría su infancia, esa riqueza imperiosa, imperial, esa arca de los recuerdos?

Con su obra en desarrollo, la infancia pasa a ser un lugar literario. Creo que esto es inevitable en los escritores. Con el trabajo en progreso, con la obra en construcción, los recuerdos comienzan a desvanecerse o por lo menos a transfigurarse:

Ya no cuentan los hechos desnudos.
El resto es literatura.

Recuerdos como una bandera en un patio de invierno en medio de delantales blancos. Ya es literatura.

Flora era su primer nombre.

“Del otro lado de la noche
la espera su nombre,
del subrepticio anhelo de vivir.
¡Del otro lado de la noche!”

dice Alejandra en su estupendo POEMA PARA EMILY DICKINSON

¿donde el subrepticio anhelo de vivir?
del otro lado de la noche, precisamente.

Elige a Emily Dickinson quien en cierta manera niega la vida en base a su fragilidad nerviosa pero oh coincidencia la niega para dedicarse a la poesía. Emilly, a través de una reclusión religiosa y Alejandra en un viaje intenso de poeta maldito hacia la aniquilación.

Los primeros apuntes de su diario, Alejandra los pasa debatiendo entre aceptar o no la vida, paradoja que dice que ya está viviendo (y además intensamente ), como esa observación heideggeriana: el ser a observar es el que somos a cada instante nosotros mismos

A los quince años con el pretexto de adelgazar comienza a tomar anfetaminas
O al revés. Con el pretexto de tomar anfetaminas comienza a adelgazar.
Lee a Sartre (¿el temprano llamado del ser?) y lo da a leer a sus compañeras. Hará cócteles de pastillas toda su vida. De hecho el insomnio pasará a ser uno los principales padecimientos.

Era asmática como Marcel Proust, uno de sus héroes literarios y como quien luego sería su gran amigo Julio Cortazar. Pero como todos los grandes artistas, terminó haciendo de estas carencias una virtud.
Kafka y su obsesión hipocondríaca, Nietzsche y sus jaquecas que lo predisponían a la brevedad de estilo y pensamientos fulgurantes como intervalos entre catástrofes, Borges y sus inhibiciones y prudencias como medidas de relojero

Tartamudeaba. Quiero detenerme en esa vacilación, en ese traspié,
esa zona frágil de “peligro de derrumbe”,
ese lugar donde el lenguaje se insinúa tanto como huye y se queda,
vuelve a insinuar y vuelve a querer irse
“querer quedarse queriendo irse” escribirá luego,
las palabras vacilan en la boca provocando un intervalo de zozobra,
hasta que emerge su belleza y significación no por costosa menos triunfal sino al contrario.
Luego de la adolescencia superará este problema pero todos los que la conocieron destacan que su forma de hablar era muy particular, tenía algo de hechizante, cautivadora. La inversión de la polaridad de un problema.
Todas las descripciones que he acentuado no evitaron que Pizarnik se transformara en una figura de seducción irresistible y para usar una acertada frase de Cesar Aira, tuvo legiones de admiradores que iban hacia ella y “tuvo amantes que besaban el suelo que ella pisaba.”

Permítanme un juego tonto con motivos poéticos. Habrán visto esos libros de geografía o los atlas. Flora y fauna dicen, describen.

FLORA: lilas. FAUNA: LOBA.

---“yo soy como la loba quebré con el rebaño...
...aquello que me llame más pronto a la pelea...”
(escribió Alfonsina Storni)

Leemos un poema de Alejandra que es un verdadero credo.

Los trabajos y las noches

para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el
amor

he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente


Al llegar la época de los estudios parece dudar en la elección de la carrera. Comienza Filosofía que alterna con la Escuela de Periodismo, luego letras y sus clases de pintura en el taller de Batlle Planas. No es este un dato menor. El criterio plástico no la abandonará nunca. Sobre todo en la composición de sus poemas.

En la escuela de periodismo se deslumbra con las clases de Juan Jacobo Bajarlía sobre literaturas de vanguardia. SE HACEN INTIMOS AMIGOS INMEDIATAMENTE, aunque Bajarlía la dobla en edad.

Las veladas de esa Buenos Aires eran envidiables. Junto a Bajarlía se sienta en un bar con los míticos poetas Edgar Bayley y Aldo Pellegrini (poeta y traductor de Lautreamont y Artaud, autor de la célebre ANTOLOGÍA DE LA POESÍA SURREALISTA) y el creador de la psicología social Enrique Pichon Riviere, obsesionado por el conde de Lautreamont- Esto no es un detalle menor ya que Pichon Riviere será su último terapeuta y Lautreamont su última palabra.
.
Una noche Bajarlía la lleva a la casa de un poeta mítico: Oliverio Girondo. Girondo, un verdadero personaje bebía whisky abundantemente y leía las pruebas de imprenta de un libro que en perspectiva también sería mítico “En la masmédula.”
La joven aún inédita se encontró entre todos esos monstruos. Pronto conocería a su madrina literaria Olga Orozco y el poeta surrealista Enrique Molina entre otros, entre muchos otros monstruos sagrados de la literatura argentina.
Al salir de la casa de Oliverio Girondo entraron al bar La Paz en Corrientes y Montevideo y J. J Bajarlía y Alejandra leyeron a GEORG TRAKL.

La lectura de los epígrafes es muy sugerente: Pues el epígrafe de su primer libro era de Arthur Rimbaud y el segundo de Georg Trakl.
El primer epígrafe para su libro fallido su único libro de nivel apenas medio que según Olga Orozco fue a quitárselo a quienes se lo regaló.
Es lógico que el primer epígrafe de la Alejandra adolescente sea del poeta adolescente Arthur Rimbaud.
Pero con el epígrafe de su tercer libro (el primero que reconoce Alejandra) es mucho lo que va a cambiar. Pues la voz de Trakl es tanto o más “Aejandra” que ella misma.
“Sobre negros peñascos
se precipita, embiragada de muerte,
la ardiente enamorada del viento.”
Alejandra pronto adoptó las ideas o consignas o lemas que se desprendían de la obra del poeta adolescente Arthur Rimbaud: “se trata de cambiar la vida”. “la vida está en otra parte”, frases que reiteraba a menudo.

Por esos años Alejandra y Juan Jacobo Bajarlía intentaban traducir al francés la obra cumbre de Artaud, “Van Gogh el suicidado por la sociedad.” .
Entre los poetas latinoamericanos, su estudio y respeto está entre dos gigantes: el peruano Cesar Vallejo y el chileno Vicente Huidobro

En su diario de 1955 encontramos a una Alejandra vital que cita en su diario todo el tiempo al inmenso poeta peruano Cesar Vallejo (25)

LA ALEJANDRA ESCRITORA
El escritor Juan Jacobo Bajarlía cuenta que tenía a su cargo un taller de periodismo. Dice que la única alumna interesada que tomaba notas todo el tiempo era una joven de dieciocho años llamada Flora Alejandra Pizarnik.
pronto se hacen amigos
“te llamo como antaño
la amiga al amigo
en pequeñas canciones
miedosas del alba”

En sus andanzas con Bajarlía, frecuentan el estudio que este tenía en la calle Cerrito, como abogado. Bajarlía tenía una biblioteca asombrosa.
En uno de esos encuentros, Alejandra subraya con fervor los versos que Alfonsina le dedica al cuentista suicida Horacio Quiroga
“...un rayo a tiempo y se acabó la feria...
allá dirán bien por tu mano firme gran Horacio...”
“...más pudre el miedo, Horacio, que la muerte,
que a sus espaldas va...”

Era una Buenos Aires plena de efervescencia cultural, tal vez entonces sí, una verdadera París del sur, con discusiones políticas e intelectuales por todos lados y los bares del centro llenos de personajes que hoy son recordados como grandes poetas o psicólogos.
Alejandra (Flora, por entonces), repite obsesivamente una frase:
“- Quiero publicar.”
El 10 de septiembre de 1955 se publica el primer libro de quien por entonces se llamaba Flora Alejandra Pizarnik
“La Tierra Mas Ajena” financiado por el padre de Alejandra, con un epígrafe de Rimbaud.
Primer libro que aún conserva algo de vanguardia latinoamericana
y se escuchan ecos de Huidobro y Vallejo claramente cruzados con la
escuela surrealista de Andre Breton.
“No querer traer sin caos
portátiles vocablos”
Aún así, el tercer poema de ese libro primerizo del que la autora renegaría tiene y contiene el ADN de lo que sería su obra.

Alejandra es por entones una solo una “aficionada”. Pero es quizás también eso que cualquier profesor de literatura quiere hallar. Alguien destinado a la gloria y a la leyenda.

El lunes 23 de septiembre de 1954 esa Alejandra adolescente escribe en su diario:
“El sueño cae misteriosamente a mi cuerpo y lo toma suavemente. Acá entre el cansancio y el humo, entre el Miedo y las ansias inmortales me digo: he de escribir o morir. He de llenar cuadernillos o morir.”

Recordemos que en el momento de escribir estas líneas Alejandra no había publicado nada aún.

Entre los interesantísimos y literarios cafés y librerías de la época, se refugian a leer en el estudio de Bajarlía en la calle Cerrito, frente al Obelisco.
Alejandra subraya este aforismo de Antonio Porchia.

LAS VECES QUE OBSERVO ESTE MUNDO, NO SOY DE ESTE MUNDO; ME ASOMO ESTE MUNDO

Decíamos que hacia 1955 Alejandra se acerca a su amigo profesor de periodismo y literatura de vanguardia y le dice e insiste obsesivamente:
“QUIERO PUBLICAR”
Pero también conoce al pintor Batlle Planas y dice “quiero pintar”. El pintor dice “A esta nena hay que comprarle papel para escribir sobre los sueños. Confunde los pinceles con los lápices”

UN SUEÑO
Una noche, Alejandra tiene un sueño del que despierta con un ataque (¿de pánico?) de asma.
Está durmiendo en el piso del estudio de abogacía junto a Bajarlía.

Se sueña perdida en una montaña,
rodeada de laderas donde debería descender a la tierra, donde cada camino a elegir no hace sino aumentar el vértigo y el peligro. No halla el camino que conduzca a la tierra
a la base
a suelo firme.
Encuentra entonces un ser oscuro con una capucha que ríe y le dice “los que suben aquí solo bajan cuando yo lo ordeno”
Para eludirlo da un salto al vacío.
La capucha de este ser la alcanza igual. Sólo la capucha toca su cuerpo y la voz del ser se ha transferido a la capucha hablando idiomas que ella no entiende.

¿Cómo se llamará ese primer libro?
Justamente, “la tierra más ajena”, una referencia directa a ese SUEÑO FUNDACIONAL-
¿Será acaso el lenguaje esa tierra más ajena de la que ella terminará apropiándose?

Ese salto al vacío con reminiscencias del salto de fé de Kierkeggard o más aún el salto heideggeriano que Nora Trosman llama “la apertura abismal de un acto.”

Cito un artículo de esta autora, que relaciono de manera directa con este sueño fundacional.

EL SALTO: LA APERTURA ABISMAL DE UN ACTO
NORA TROSMAN

El salto es esencialmente apertura abismal, pero aquí lo abismal lejos de fugar hacia un vacío o una nada, conduce a un acto.
El salto mismo provoca el acto de una fundación, de un nuevo emplazamiento, esto es localización espacio-temporal inaugural que corta con lo espacio-temporal existente ( estado de seguridad en palabras de Heidegger).
En este acto puede tratarse de la emergencia de un sujeto, si el acto es analítico, puede tratarse de la institución de un analista allí donde hubo analizante, si el acto es el pase, o puede tratarse de la experiencia de autofundación del pensar, si el acto es filosófico.
Creo que con el abordaje del salto, estamos aún en el “preludio de la fiesta del pensar”, tomando conjuntamente el decir de Nietzsche y de Heidegger.
Ubicar el salto como “apertura abismal de un acto” es una apuesta a ubicar en el acto de un pensador, poeta, científico, (¿analizante quizás?) revolucionario, un momento puntual en que la obra generó un quiebre en el tiempo esto es: el salto de Nietzsche, es la muerte de Dios, el salto de Marx es la nominación del síntoma en lo social, el salto de Cantor es el infinito actual, el salto de Freud es del orden del oxímoron, es decir pensamiento inconciente, el salto de Kierkegaard es la localización de la paradoja en el corazón de la subjetividad, el salto de Celan es su verso inolvidable “en la inconsistencia apoyarse”, el salto de Heidegger es “el Otro inicio”, en tanto torsión (kehre) hacia el “evento”, evento en el que tiempo y ser “se dan” en copertenencia.
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En el estudio jurídico de Bajarlía en un séptimo piso corrigen las pruebas de su primer libro ¿Qué puede suceder esa noche ? Pues hay corte de luz. Lo hacen a la luz de las velas. Bajarlía le propone firmar como Alejandra. Pizarnik. Alejandra aún no quiere prescindir de ese primer nombre. Después de la corrección de los poemas van a tomar algo al bar La Giralda en Calle Corrientes.

La edición del libro fue costeada por el padre de Flora Alejandra Pizarnik y firmado con el nombre completo de la autora.

El epígrafe es de Arthur Rimbaud. (no podía ser de otra manera) el poeta precoz eternamente adolescente que abandono la literatura a la misma edad en que Alejandra publicaba: los 18 o 19 años.

“¡Ah el infinito egoísmo de la adolescencia el optimismo estudioso cuan lleno de flores estaba el mundo ese verano ¡ Los aires y las formas muriendo”

Es decir unía y contraponía el hedonismo adolescente a lo mortecino lo perecedero.

El segundo conjunto de poemas ya empieza a manifestar los rasgos de genialidad que la consagrarán y su título es muy claro:
LA ULTIMA INOCENCIA, pues de eso se trata precisamente.

Una noche en un banco de Plaza San Martín, plaza sobre la que siempre paseaba Borges, una Alejandra aún novicia analizaba un soneto que sería crucial como influencia en su obra. EL DESDICHADO, de Gerard De Nerval.

“muerta está mi única estrella y mi constelado laúd
luce el sol negro de la melancolía”

El soneto está inspirado en el célebre grabado de Durero (“Melancolía”1514) y contiene una amplia simbología que también remite al tarot.
La obra contiene un cuadrado mágico cuyos números sumados siempre dan 34 y que según algunos es el número para combatir la melancolía.

Recordemos que Alejandra se preguntará pese a sus amistades con Octavio Paz o can Julio Cortazar ¿quién en castellano alcanzó la finísima prosa de Nerval?

En otra de las reuniones en el estudio de Bajarlía analizan la historia de la famosa Safo, la célebre poetisa de la isla de Lesbos, 600 años antes de Cristo, que es nombrada por el poder de entonces como instructora de las jóvenes en las artes y preparación para el matrimonio

Un día esa joven Alejandra, en ese espacio lleno de tertulias literarias y bohemia, llega hasta un bar donde esta J. J. Bajarlía con una valija y le dice “quiero casarme.”. Entendemos que allí termina la historia entre ellos.




El concepto libro caja de útiles, libro- herramienta de Foucault que seguramente hubiera encantado a Alejandra por su fechitización de autores libros papeles lápices lapiceras.



Gerard De Nerval y su soneto “El desdichado”, uno de los escritores que serán cruciales para Alejandra. El sol negro de la melancolía y el grabado de
De hecho Juan Jacobo Bajarlía cuenta que Alejandra y él analizaban el soneto reiteradamente. Soneto que tiene enormes resonancias ocultas como las cartas del Tarot, por ejemplo.

En su diario de los 19 años la poeta, deja testimonio de su humor y trangresión que serían su marca distintiva:

“La poesía. La poesía. Mi único amor es el sexo. Mi único deseo ser puta. O no serlo. Pero legiones de hombres. Y si quieren, vengan las mujeres y los niños. Particularmente niños y niñas de doce años. Alejandra Nabokov. (Pero es que yo tengo doce años).”

El párrafo de su diario citado anteriormente, describe con humor, en pocas líneas, lo que conocemos de su personaje (la indefensión de una niña de doce años, la fascinación por la obscenidad y las muñecas de trapo, los juegos de transgresión y las historias siniestras, el sexo y la muerte omnipresentes).Pero también insinúa como, desde sus posiciones angustiadas y extremas, desarticuló poderes, tramas y mandatos sociales en busca de un absoluto que localizaba en el lenguaje. (“que tu cuerpo sea siempre/ un amado espacio de revelaciones”, verso breve y perfecto que se manifiesta casi como elaboración de esas entradas corrosivas de sus diarios.)

Además...¿cuántos diarios de escritores hay en idioma español? ¿Acaso Pizarnik también es la primera en dejar un testimonio salvaje y descarnado de sus obsesiones más íntimas, al estilo de los diarios de Kafka o Virginia Woolf, diarios que no solo complementan la obra de estos autores sino que son parte indisoluble de la misma?

SUJETOS TEXTUALES
“mi persona está herida
mi primera persona del singular” escribió 0Alejandra
quien se nombró a sí misma en el poema como ningún otro poeta.
la muchacha que “halla la máscara del infinito y rompe el muro de la poesía” la viajera en el desierto, la naufraga dichosa, la niña de seda sonámbula en la cornisa de niebla, la endechadora, la volatinera, la pequeña muerta, la pequeña dormida, la viajera, la princesita ciega, una minúscula marioneta rosa, aguardadora insomne, la hija del viento, la niña muda, dama pequeñísima moradora en el corazón de un pájaro, maniquí desnudo entre escombros
la pequeña muerta, niña densa de música ancestral, etc.

APARECE el nombre entonces y no solo en la solapa del libro-
El nombre y la creación del personaje literario.




SOLO UN NOMBRE
alejandra alejandra
debajo estoy yo
alejandra



Para culminar tenemos entonces a una joven mujer que escribe no lejos de la noche. Pronto, muy pronto se adentrará en la noche. Decididamente, con la misión irrenunciable de, parafraseando a Celine, “viajar al fondo de la noche”.
Entonces, citando el libro de Beguin sobre “El alma romántica y el sueño”, la candela se ha encendido.
Pero la poeta que se encamina hacia la perfección ya no se llama Flora sino Alejandra.
Alejandra Pizarnik.


JAVIER GALARZA

2.EL SILENCIO PERFECTO

1.
En su libro imprescindible EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LA LOCURA (1968) en el apartado III “Caminos del espejo”
hay toda una serie de oraciones y poemas que alcanzan un máximo de brevedad, al quedar la poesía de Pizarnik reducida apenas a “frases.”
Una de ellas dice:

“¿y qué deseaba yo? deseaba un silencio perfecto por eso hablo”

La vecindad entre poesía y silencio tiene la edad de la poesía misma.
O del silencio.

Escuchamos esa famosa definición heideggeriana: “el lenguaje es el son del silencio.”

Pizarnik transita este camino por muchos motivos pero- entre otros- por su brevedad y concisión –creo yo que jamás lograda con tanta eficacia por otro poeta-

“Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia”
-dice en otro de esos poemas sugiriendo en unas pocas palabras cuestiones sobre la feminidad, la infancia, lo efímero y tantas otras cosas que son eso precisamente: sugerencia, insinuación, multiplicidad de significados abiertos por obra y magia de la poesía. Es decir ese deseado “silencio perfecto” parece ser logrado, consumado y consumido en su poesía misma.

(“llega un día en que la poesía se hace sin lenguaje”)-escribió alguna vez argumentando una vez más a favor del silencio.(
“Enamorada de las palabras que crean noches pequeñas en lo increado del día y su vacío feroz”)

“silencio
yo me uno al silencio
yo me he unido al silencio
y me dejo hacer
me dejo beber
me dejo decir”

2.
Ahora bien: vamos a la célebre frase de Heidegger
“EL LENGUAJE ES LA CASA DEL SER” (en CARTA AL HUMANISMO)
o el concepto de Lacan:
“EL INCONSCIENTE ESTÁ ESTRUCTURADO COMO UN LENGUAJE”
La pregunta a formular podría ser ¿en qué lugar se paró Alejandra Pizarnik para escribir:
“CUANDO A LA CASA DEL LENGUAJE SE LE VUELA EL TEJADO
Y LAS PALABRAS NO GUARECEN
YO HABLO? “
Parece una continuidad, una respuesta a las otras dos frases cruciales del pensamiento contemporáneo.

De esta “declaración de principios” se desprende su POSICIÓN EN EL HABLA. Es evidente que eligió “pararse en la tormenta”,
“en la intemperie”, “en un lugar al viento” para utilizar una metáfora
(la del viento) que ella tanto ha reiterado, tal vez originada en aquel epígrafe de Trakl, el gran poeta del expresionismo alemán.
Es decir. va a hablar cuando “las palabras no guarecen.”
Hay un posicionamiento sin concesiones que no dejaba muchas opciones.

Bien, en la variada cantidad de interpretaciones y clasificaciones que ha recibido la obra de Alejandra Pizarnik, entiendo que no sería erróneo, aún cuando toda definición es incompleta. situarla cerca de los existencialistas. El existencialismo tal como lo conocemos no es una escuela poética en sí misma, sino una rama de la filosofía.
Pero a la vez me parece que sería una tontería soslayar sus tempranas lecturas de Sartre, más tarde Kierkeggard, el inmenso poeta Friedrich Hölderlin (poeta que según el filósofo Martin Heidegger le indica hacia donde mirar, en la pregunta por el ser)
o mismo las lecturas de Rilke y Trakl de los que no casualmente también se ocupó Heidegger dejando algunas de sus palabras más brillantes. Es decir, “toca” los puntos más altos de la filosofía del ser- .
La experiencia de la angustia atraviesa la filosofía existencialista,
no como una negatividad, sino casi como un “motor”, una posibilidad, un llamado, como clamor del ser (tomando el nombre de un libro de Alan Badiou sobre Deleuze).
Por otro lado entendemos que la desprotección nos puede resguardar cuando la tornamos hacia lo abierto, un concepto de la octava elegía de Rilke, lo ilimitado. Es decir la desprotección también puede ser un lugar donde pararse si desde allí podemos o sabemos ver, contemplar y percibir.
Surge entonces una estirpe que va a marcar la filosofía del ser: “los poetas en tiempo de penuria”. Esto viene de una de las célebres elegías de Hölderlin, llamada “PAN Y VINO”.
“Y ¿para qué poetas en tiempos de penuria?
Pues son como los sacerdotes sagrados del Dios del vino,
que erraban de tierra en tierra, en la noche sagrada.”

En una crítica a un libro del gran ensayista y poeta e íntimo amigo de Pizarnik, HECTOR MURENA, Alejandra dice:
“AL ESPERARLO TODO DE LA PALABRA ES MUY POSIBLE QUE SOLO LLEGUE LA FE EN EL SILENCIO.”
Como ocurre con la mayoría de los escritores, en su crítica parece estar hablando de ella misma. Y cita la gran novela “Hiperión” de Hölderlin.
“Desearías un mundo por eso lo tienes todo y no tienes nada.”
Y demostrando un conocimiento del tema que delata esa “filiación existencialista” ignorada por la mayoría de los estudios que le fueron consagrados, cita palabras de un poema en prosa de Heidegger que se llama “La voz del camino”.
“Y la voz nos conduce a la patria donde están nuestros orígenes”
(que en Heidegger y en Hölderlin hacen a la Grecia presocrática).
Creo que con todos estos recuadros resulta inevitable pensar en cierta cercanía de Alejandra con el existencialismo.
Habíamos dicho que esa “flor no lejos de la noche”, no aún en la noche pronto habitaría la noche.
En el concepto heideggeriano la noche es sagrada porque los dioses han huido, y en su elegía Hölderlin menciona en el mismo plano – en retirada- a Dionisio y a Cristo.
Es la noche del mundo. El predominio de la técnica. El mundo contemporáneo. El triunfo del concepto de eficacia relegando la angustia existencial.
En esta circunstancia (en la que Heidegger incluye al amado Rilke de Alejandra) los poetas son los custodios del ser. Los que ponen en riesgo lo más preciado: el lenguaje.
La definición es “POESÍA ES FUNDACIÓN DEL SER POR LA PALABRA”. Siguiendo con Heidegger “Poesía no es un modo más elevado del habla cotidiana. El hablar cotidiano es un poema olvidado y agotado por el desgaste y del cual apenas podemos oír."
Justamente: el habla como son del silencio.
En este punto uno está tentado de considerar a Alejandra como una de los “poetas en tiempos de penuria” que cantan en la noche del mundo . Una más que peregrina de tierra en tierra en la noche sagrada como los sacerdotes del dios del vino. Intentaré no hacerlo.

3.
Filosofía, la de Martin Heidegger, que tanto incidencia tendría en Lacan. Porque si la obra de Pizarnik es una poética del ser, es también una poética del lenguaje. La indagación y las referencias al lenguaje son una constante en su obra, en sus cartas en sus diarios,
(“me pruebo en el lenguaje...”)
También es llamativa la cercanía de su obra con algunos conceptos de LACAN. Por ejemplo, el concepto del sexo y la muerte como lo que escapa a la simbolización.
Leemos este poema sorprendente, publicado hace pocos años en POESÍA COMPLETA, titulado “Solamente las noches” datado en el año de su muerte:
“escribiendo
he pedido, he perdido.

en esta noche en este mundo
abrazada a vos,
alegría del naufragio.
he querido sacrificar mis días y mis semanas
en las ceremonias del poema.

he implorado tanto
desde el fondo de los fondos
de mi escritura.

Coger y morir no tienen adjetivos.”

Hay muchos más ejemplos de similitudes entre la obra de la poeta y conceptos cruciales del psicoanálisis:
“no las palabras no hacen el amor hacen la ausencia”
“He tenido muchos amores- dije- pero mi más hermoso fue mi amor por los espejos”
“cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa”
“y que es lo que vas a hacer
voy a decir solamente algo
y que es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo”

4.
Volviendo al tiempo cronológico de su obra, luego de su primer y luego renegado libro “La tierra más ajena”, llega “La última inocencia”(1956), que es precisamente eso, lo que su título indica: un último acto de inocencia antes de sus libros más perfectos. El libro está dedicado a su célebre psicoanalista Leon Ostrov.
Segundo libro de Alejandra pero primero en su bibliografía oficial.
Los primeros versos del primer poema, en los que se nombra a sí misma como “la muchacha”, inaugurando una larga serie de maneras de nombrarse en el poema, parece definir todo un estado de las cosas
“Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía”

De hecho esto ocurre. Ahora sí.
También se nombra a sí misma como la de los ojos abiertos
dice
Hay que salvar al viento (luego rectificará este verso en una carta a su analista)
vuelve a nombrarse como la enamorada
y estos poemas aún la conectan con cierta tradición iniciada por Alfonsina, tal vez con cierto orden patriarcal. Aun no es la Alejandra desaforada y temible de los últimos libros.
“esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola”
dice con cierta candidez que no deja de conformar un estilo que le es propio.
“pequeña estatua de terror”
Dedica un poema a Ruben Vela, compañero del grupo Poesía Buenos Aires de quien estuvo enamorada a quien luego dedicará “Las aventuras perdidas.”
Cierra el libro con dos poemas cruciales:
POEMA PARA EMILY DICKINSON y SOLO UN NOMBRE.
En este primer libro firmado como ALEJANDRA puede advertirse que la poeta de veinte años es “algo más” que una promesa.

Destaco un fragmento de una carta enviada por Alejandra a este poeta (Ruben Vela) de una estética latinoamericanista disímil a su poesía.
(“y ya que dije vivir debo hablar de poesía, de la mía de la que estoy haciendo de la que está haciéndome...Comienzo a tener conciencia de ella, la quisiera lo más sencilla posible, desnuda, esencial, inocente”).
Destaco la frase “hablar de poesía, de la mía, de la que estoy haciendo, de la que está haciéndome...”
Es un hecho que la poesía la estaba forjando, la estaba haciendo, habla además de los poemas perfectos que conformarán Arbol de Diana, era la poesía quien estaba constituyendo a Alejandra Pizarnik. Como en ese célebre ensayo de Heidegger que pregunta si el artista es el origen de la obra o viceversa.

En 1958 aparece LAS AVENTURAS PERDIDAS dedicado a Ruben Vela y con ese epígrafe del poeta expresionista Trakl
“sobre negros peñascos
se precipita embriagada de muerte,
la ardiente enamorada del viento”
dato que no es menor porque esa ardiente enamorada del viento que nombra Trakl parece uno de los sujetos textuales que Alejandra usaba para decirse en los poemas, Es decir, en ese breve fragmento, Trakl parece ser más Pizarnik que Pizarnik misma.
Destaco algunos recursos utilizados por la poeta:
“es el mundo enojado con mi risa”
“hace tanta soledad
que las palabras se suicidan”
(por el procedimiento gramatical de adjudicarle al entorno un estado personal se logra la poesía, ya que por supuesto, no sería lo mismo decir “estay enojada con el mundo” o “estay tan sola que me suicidaré”, lo que expresado en estos términos, no pasaría de una queja). El otro procedimiento será una constante en su obra: el desdoblamiento:
“sin ti
el sol cae como un muerto abandonado
sin ti me tomo en mis brazos
y me llevo a la vida
a mendigar fervor”
Movimientos del sujeto, duplicación del yo que se toma en sus propios brazos para llevarse a la vida.

Hay un poema crucial. Es que le dedica a su psicoanalista Leon Ostrov y que lleva por título (por demás acertado) EL DESPERTAR.
Allí, en medio de imágenes espectaculares, repite una y otra vez como una plegaria aterrada
“Señor
que haré con el miedo
que haré con el miedo”
Esta forma de plegaria ya nos dice en sí misma qué va a hacer con el miedo: poesía. Una obra. Una gran obra.
Y este posicionamiento es casi una ética. Volvemos a la célebre frase de Hölderlin: “Es poéticamente como el hombre habita esta tierra”.





Luego de su devaneo entre las carreras: periodismo, letras y filosofía, Ana María Barrenechea cuenta esta anécdota: “estabamos en la 9 de julio y Viamonte y a veces había un choche de caballos que nos paseaba de noche. Paseamos por la ciudad y al pasar frente a la Facultad de Filosofía y Letras y Alejandra en esa exultación escupió sobre Viamonte en un ataque de ruptura con lo académico y nos moríamos de risa.”
Tal vez la universidad neurótica de los cuerdos se nutre de las revelaciones de los locos, existe por parte del sistema una apropiación neurótica y repetitiva de las revelaciones de unos pocos.

En tren de anécdotas, vale contar que en su célebre departamento de Avenida de Mayo, Alfonsina Storni intentó besar al por entonces muy joven escritor Manuel Mujica Lainez, quién huyó aterrado (a lo que Alfonsina retrucó “yo solo considero amigo a un hombre después de haberlo besado”). El mismo Manucho años más tarde expuso sus obras plásticas con la mismísima Alejandra. Y fue Alejandra quien luego sorprendió con un beso al escritor Ricardo Zelarayán, para luego decirle -Es un beso por prescripción médica para exorcizar deseos lésbicos.

Citamos a continuación un bello fragmento de un reportaje a Olga Orozco, “madrina literaria”.
-¿Usted también conoció a Alejandra Pizarnik?
-Sí, la conocí mucho. Alejandra era mucho menor que yo... la conocí cuando tendría 34 años y ella 18, en un bar que se llamaba "La Fantasma", bueno, ella se acercó para preguntarme si yo era yo, y darme unos poemas que tenía que correspondían al primer libro que publicó después, un libro que ella misma hizo desaparecer; lo retiró de todas las personas a quien se lo había dado, no estaba de acuerdo con ese libro. Era un ser muy especial Alejandra, si estaba en una reunión trataba de ser un poco el centro, de ser brillante, conversadora, alegre, pero cuando se quedaba con las personas que tenía mucha confianza se desmoronaba. Era muy angustiada, era agónica casi por naturaleza. Sumamente angustiada. A mí me pedía certificados, cuando se sentía muy mal me llamaba por teléfono a cualquier hora entonces yo le daba certificados que decían por ejemplo "yo, gran sibila del reino, certifico que a Alejandra Pizarnik no se le cruzará ninguna mala sombra, ningún pájaro negro se posará sobre su hombro; a su paso se abrirán todos los caminos luminosos...". Entonces eso le duraba unos días, después me decía :"bueno, ya se me gastó, por favor hazme otros."
-¡Qué bárbaro! Entonces ¿la búsqueda de la poesía no la colmaba, esa angustia que tenía...?
-No, claro, porque además era como si ella lo esperara todo de la palabra y muy poco de la vida en sí. No sé, uno no puede construirse una casa permanente con la palabra, uno necesita muchas otras cosas.

5.
Hacia 1960 hace su viaje iniciático a París, hecho crucial es su vida pues allí terminará por definir el “tono” de su poesía.
Leemos fragmentos de algunas cartas a su terapeuta Leon Ostrov en 1960, mientras trabaja en varios de sus mejores poemas:
“o lo hacés y trabajás como una mujer adulta o vas al Sena y das el sonido de un cuerpo menos.”
“Dos semanas sin ver nada, sin visitar a nadie, sino como empujada por alguien o algo terriblemente fuerte y yo me decía trabaja, si trabajas te vas a salvar. ”
“Trabaja”, ese imperativo que el vital escultor Rodin dio como cura y clave a su discípulo Rainer María Rilke.
“Yo no sé hablar como todos. Mis palabras suenan lejanas y vienen de lejos-”
“NO TENGO MIEDO DE MORIR TENGO MIEDO DE ESA TIERRA AJENA, AGRESIVA, TENGO MIEDO DEL VIENTO”
invierte el “hay que salvar al viento” por “hay que salvarse del viento”
Y ese silencio perfecto tan buscado parece plasmarse en los poemas breves de ARBOL DE DIANA (1962) donde la poeta parece haber hallado la tónica de su voz.
1.
He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado a la tristeza de lo que nace.
3.
solo la sed
el silencio
ningún encuentro

cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra
13
explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome
18
como un poema enterado
del silencio de las cosas
hablas para no verme
23
una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo

la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos
28
te alejas de los nombres
que hilan el silencio de las cosas
31
Es un cerrar los ojos y jurar no abrirlos. En tanto afuera se alimenten de relojes y de flores nacidas de la astucia. Pero con los ojos cerrados y un sufrimiento en verdad demasiado grande pulsamos los espejos hasta que las palabras olvidadas suenan mágicamente.
38
Este canto arrepentido, vigía detrás de mis poemas:
este canto me desmiente, me amordaza.

Con respecto a este último poema vale relacionar que Rilke escribe en sus Sonetos a Orfeo: “El canto es existencia.” “Cantar es ser.”
Es decir el poetizar procura existencia.
El canto celebra y consagra.

6.
En el libro EL ALMA ROMÁNTICA Y EL SUEÑO un verdadero libro caja de herramientas como quería Foucault, que muchos señalan como el libro favorito de Alejandra, hay un bello análisis de Hölderlin, con la cita de un poma del autor inusualmente triste.

“El amor más profundo perecerá por siempre...
¿Qué podemos amar que no sea una sombra?
Murieron ya los sueños dorados de mi infancia
y la Naturaleza también, la que me amaba.”

Esta es la cita de Hölderlin-
No tendría nada de sorprendente de no ser por un texto de Pizarnik recogido en TEXTOS DE SOMBRA Y ULTIMOS POEMAS, fechado el año de su muerte “RECUERDOS DE LA PEQUEÑA CASA DEL CANTO”
No lo diré. Hasta yo o sobre todo yo me traiciono. Como un niño de pecho he acallado mi alma. Ya no se hablar, ya no puedo hablar. He desbaratado lo que no me dieron, que era todo lo que tenía. Y es otra vez la muerte. Se cierne sobre mí, es mi único horizonte. Nadie se parece a mi sueño. He sentido amor y lo maltrataron, si, a mí, que nunca había querido. El amor más profundo perecerá por siempre. ¿Qué podemos amar que no sea una sombra? Murieron ya los sueños dorados de mi infancia y la naturaleza también, la que me amaba...

Es decir, todas las frases del final de este bello poma de Alejandra pertenecen a Hölderlin, lo que es asombroso porque es “ciento por cien Pizarnik” y nadie podría pensar que el gran poeta alemán escribe de modo similar a Alejandra. Este ejemplo perfecto de intertextualidad nos muestra que la poesía es un campo mucho más extraño, vasto y misterioso de lo que podemos imaginar.

3. LA MILITANCIA EN LA SOMBRA


DEL YO EN LA ESCRITURA Y LA INVERSIÓN

Una de las claves en la poesía de Alejandra Pizarnik son las inversiones, como cuando transforma LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS de HESIODO en LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES.
En el poema “EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO”, uno de sus legados más bellos, “corrige” una máxima surrealista a la que ella había adherido (“las palabras hacen el amor”) de manera contundente
“no
las palabras no hacen el amor
hacen la ausencia”

Otro de los procesos utilizados por la poeta (magníficamente teorizado por Cesar Aira) es la dislocación del yo.
Vemos algunos de los sujetos textuales de la poeta utilizados para nombrarse en su obra, cuando ella bien nos aclara en el poema anteriormente referido:
“mi persona está herida
mi primera persona del singular”
Ese yo poético adquiere vastas resonancias de carácter tal vez autobiográfico:
la muchacha que “halla la máscara del infinito y rompe el muro de la poesía”, la viajera en el desierto. pequeña estatua de terror, la naufraga dichosa, la niña de seda, sonámbula en la cornisa de niebla, la endechadora, la volatinera, la pequeña muerta. la pequeña dormida, la viajera, niña de tiza, la princesita ciega, una minúscula marioneta rosa, aguardadora insomne, la hija del viento, dama pequeñísima moradora en el corazón de un pájaro, maniquí desnudo entre escombros, la pequeña muerta, niña densa de música ancestral,
la yacente , etc.
Como dirá luego la poeta:
“Hablo del lugar donde se hacen los cuerpos poéticos- como una cesta llena de cadáveres de niñas.”
SON LOS SUJETOS QUE LE PERMITIERON VIVIR EN EL POEMA SUPRIMIENDO (ESTA VEZ DE VERDAD, no como “un juego surrealista”) LA DISTANCIA ENTRE VIDA Y POESÍA.
Dice Cesar Aira sobre su poesía:
“Yo diría más bien que es una investigación de las metamorfosis del sujeto en la poesía, realizada con espíritu científico sobre los hechos mismos. No hubo una construcción ficticia de ejemplos ni salvaguardas de ninguna especie. La circunstancia histórica que la hizo la última poeta hizo también que debiera jugar el juego con todos los riesgos. Si es así, si el experimento empleó y agotó la única materia que había para hacerlo, su propia vida, podemos entender que Alejandra Pizarnik haya sido la estrella fugaz e irrepetible que fue.”
Su nombre la aleja. Alejandra aleja.
“te alejas de los nombres que hilan el silencio de las cosas”
Como dijo alguna vez Tamara Kamenszain pertenece a esa vasta tradición de escritoras que juegan a morir en el poema”.
Todo escritor inventa una lengua extranjera que es su estilo.
(“no hablo con mi voz sino con mis voces”)
Si preguntáramos de qué habla Alejandra Pizarnik en su poesía, tal vez ella misma nos diera la respuesta

“sólo palabras
las de la infancia
las de la muerte
las de la noche de los cuerpos”
...motivos que con diferentes variaciones reitera, en “Los pequeños cantos” y en “En esta noche, en este mundo.”
Creo que bien podríamos escribir en esta tradición de mujeres que juegan a morir en el poema a la norteamericana Anne Sexton
que en su espléndido poema "La balada de la masturbadora solitaria" escribe:
“mi cuerpo un milagro molesto”

También hemos visto en la autora la influencia de Lewis Carroll. Alicia y sus estados de despersonalización, extrañeza, ajenidad, alucinación. cambio permanente, mutación (“¿soy la que era cuando me levanté?”). En toda la caída del personaje de Lewis Carroll, la niña vislumbra un jardín a través de metáforas de desvalidez, ternura y constante extrañamiento.
Cito textualmente un párrafo de “Alicia en el país de las maravillas”
“...esta curiosa niña era muy aficionada a fingir que era dos personas
¡Pero ahora es inútil pretender ser dos personas! – pensó Alicia.- ¡Si apenas ha quedado de mí lo suficiente para contar una persona entera. !”
Borges que si tenía que elegir un alter ego no hubiera usado precisamente el libro de Carrol decía que Alicia era un libro pesadillesco.


MÁS ALLÁ DE LA TENTACIÓN CRÍTICA DE VER EN SU POESÍA ALGO DE “CATÁSTROFE SUBJETIVA”, LA NOCHE ES TAMBIÉN EL ESPACIO PRIVILEGIADO DE LO OSCURO.
ES LA NOCHE DEL ROMÁNTICO ALEMÁN NOVALIS, QUIÉN DECÍA QUE “LA POESÍA ES LA RELIGIÓN NATURAL DEL HOMBRE” Y AVANZABA EN LA OSCURIDAD HACIA LA BÚSQUEDA DEL ABSOLUTO Y EL REENCUENTRO CON SU JOVEN AMADA MUERTA PREMATURAMENTE, LA NOCHE DE LOS MÍSTICOS ESPAÑOLES (SAN JUAN DE LA CRUZ Y SANTA TERESA EN LA BÚSQUEDA DE SU UNION CON DIOS), LA NOCHE SAGRADA DE HÖLDERLIN ANTE LA HUIDA DE LOS DIOSES, LA GRAN NOCHE DEL ROMANTICISMO, LA NOCHE DEL ENSUEÑO GOTICO CON SUS FANTASMAS Y “CONDESAS” Y VAMPIROS.

Allí donde Shakespeare escribió “estamos hechos de la sustancia de los sueños” podríamos glosar siguiendo la larga cadena simbólica intertextual “estamos hechos de trama poética.”

Sobre el peligro tan recurrente y superficial de lamentarse por “el sufrimiento de Alejandra”, ella misma nos advierte en uno de sus últimos y desoladores poemas:
“por favor no creas que me lamento.
si comprendieras la voluptuosidad de comprobar.”

Cito un fragmento de Olga Orozco que parece una respuesta al gran poema de Alejandra:
“Con esta boca, en este mundo
Nuestro largo combate fue también un combate a muerte
{con la muerte, poesía.
Hemos ganado. Hemos perdido,
porque ¿cómo nombrar con esta boca,
cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este
{mundo con esta boca sola?”

y cito aquí también algunas palabras del poema homenaje de Olga a Alejandra.
"Pavana para una infanta difunta"
Pequeña centinela,
caes una vez más por la ranura de la noche
sin más armas que los ojos abiertos y el terror
contra los invasores insolubles en el papel blanco.
Ellos eran legión.
Legión encarnizada era su nombre
y se multiplicaban a medida que tú te destejías hasta
el último hilván,
arrinconándote contra las telarañas voraces de la nada.
El que cierra los ojos se convierte en morada de todo el universo.
El que los abre traza las fronteras y permanece a la intemperie.
El que pisa la raya no encuentra su lugar.

Sólo había un jardín: en el fondo de todo hay un jardín
donde se abre la flor azul del sueño de Novalis.

Y de pronto no hay más.
Se rompieron los frascos.
Se astillaron las luces y los lápices.
Se desgarró el papel con la desgarradura que te desliza
en otro laberinto.
Pequeña pasajera,
sola con tu alcancía de visiones
Pero otra vez te digo,
ahora que el silencio te envuelve por dos veces en sus alas
como un manto:
en el fondo de todo jardín hay un jardín.
Ahí está tu jardín,
Talita cumi.”

(Aclaramos que talita cumi son las palabras que según el Nuevo Testamento, Jesucristo usó para resucitar a una niña )

ANTONIO PORCHIA (1886-1968)
Citamos algunos aforismos del poeta austero y jubilado que tanta influencia ejerciera en Alejandra.

Mi yo ha ido alejándose de mí. Hoy es mi más lejano tú..

Cerca de mí no hay más que lejanías.

Cuando me hiciste otro, te deje conmigo.

Cuando busco mi existencia no la busco en mí.

No estoy de más en ninguna parte porque no me cuento en ninguna parte.

Te ayudaré a venir si vienes y a no venir si no vienes.

Herir al corazón es crearlo.

Y si todavía encuentras algo, no haz perdido todo. Te falta perder algo todavía.

El sol es lo exterior de todas las noches y de todos los fríos.

A veces, de noche, enciendo una luz, para no ver.

Cuantos cansados de mentir se suicidan en cualquier verdad.

Aquí cito unas palabras de otro de sus discípulos, el poeta Roberto Juarroz:
“Él volvía de visitar en el hospital a una mujer que había querido mucho y que ahora yacía vieja, abandonada y enferma. Me repitió la frase con que había intentado alentarla:
“Estar en compañía no es estar con alguien, sino estar en alguien.”
Sentí de pronto, como muchas otras veces a su lado, que la sabiduría no había muerto del todo y que en aquella olvidada calle de Buenos Aires quedaba algo de la fuerza oculta que sostiene todavía al mundo.”
Dice JUARROZ:
“El pensar profundo transforma, como el amor profundo. Transforma y crea, porque encara la imposibilidad, la muerte, la nada. Esto se les olvidó a todos los gesticulantes revolucionarios de superficie. Pero no a la poesía, que es el pensar integrador y último, el pensar que siente, el pensar que crea, el verbo transfigurador, la abertura del fondo. ¿Es Porchia un poeta? En él se da la fundación del ser por la palabra (concepto heideggeriano), la palabra como ser, la existencia como creación a través del lenguaje, el lenguaje como salto hacia otra cosa.

“La poesía también fue, la poesía también es, un llamado en la noche.” (Juan L.Ortiz)
Agregaría esta buena cita de nuestro gran poeta cambiando solo una letra
“La poesía también fue, la poesía también es, un llamado A la noche.”


PARTE DE LA ENSEÑANZA DE DERRIDA, HEIDEGGER, FREUD Y LACAN ES LEER A TRAVÉS DE LOS MÁRGENES,
LOS RECUADROS, NO SOLO LO DICHO SINO TAMBIÉN POR LO NO DICHO, POR LAS BRECHAS DEL DISCURSO, LOS EPÍGRAFES, LOS ESPACIOS.
TODA LECTURA ES INTERPRETACIÓN

Citamos un reportaje a ALEJANDRA PIZARNIK
- ¿Se atrevería a definir la poesía?
- No. No me atrevería.
Dice también A P en una pregunta sobre la inspiración
“ No puedo creer en la "inspiración". Pero no se trata de una creencia sino de asistir a una evidencia.”

DE LA FUNCIÓN DE LOS DIARIOS:
LOS DIARIOS DE LOS ESCRITORES, BIEN UTILIZADOS, ACTÚAN COMO RESERVORIO, O INCLUSO COMO ESBOZOS O BORRADORES DE SU PRODUCCIÓN LITERARIA.

ALEJANDRA A UN AMANTE EN PARÍS (DIARIOS)
“Me dices que no existes, que eres mi antiguo fantasma amado que reencarnó en ti. A otra los problemas metafísicos. Quiero abrazarte salvajemente.. Besarte hasta que te alejes de mi miedo como se aleja un pájaro del borde filoso de la noche. ” 257

Años después uno de sus poemas dirá “pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mí como un pájaro del borde filoso de la noche”

“Por la noche yo encendía la luz a cada instante para comprobar que no me había vuelto ciega, yo me iba al fondo de la cama, a lo negro, y susurraba una sílaba –NO- para comprobar que no me había vuelto muda” (DIARIOS)

Palabras estas cuya elaboración poética nos puede llevar al poema RELOJ:
dama pequeñísima
moradora en el corazón de un pájaro
sale al aire a pronunciar una sílaba

SOBRE SU NOVELA
“¿La poesía puede? Pensar en Kafka, en Dostoievsky. ¿Qué poeta estremece de igual manera? ¿Qué poema da cuenta de los movimientos del espíritu con igual intensidad?”
se pregunta en un momento de duda en sus diarios refiriéndose a la eternamente postergada “escritura de su novela.”

QUIERE HACER UN LIBRO COMO UNA MORADA, COMO LA CATEDRAL DE PROUST, un libro que la proteja de lo que deducimos que LA POESÍA NO GUARECE, LA DEJA A LA INTEMPERIE y es tal vez la función abismante de la poesía.

Cito esta brillante frase de su diario:
“RIMBAUD NO TENÍA ESCRITORIO. DE ALLÍ QUE NO HUBO NUNCA OTRO COMO ÉL. TODOS QUIEREN SER RIMBAUD PERO CON ESCRITORIO.”

Leyendo a Dostoievsky, CRIMEN Y CASTIGO, RESCATA EL HUMOR DE DOSTOIEVSKY. Anota:
“Pero ahora no dejo de meditar en el crimen. Y me pregunto por que es algo tan importante. ¿Acaso no se olvida el amor? ¿Por qué no habría olvido de un crimen? Creo que lo hay. Siempre que Dios no exista.”
Donde intuyo podemos intuir se estaba gestando la idea que derivaría en LA CONDESA SANGRIENTA, libro con una estética del mal que la acerca a Sade y a Lautreamont

UN ENFOQUE PSICOANALÍTICO
Cito al profesor Milmniene, colega de León Ostrov:
“Distingo cuatro modos: .neurosis. psicosis. perversiones. condición existencial SUBLIMATORIA. Son formas de pensar la muerte, estrategias para eludir el vacío y soportar que no somos un todo omnipotente, narcisista y bisexual, sino que vivimos en un campo donde hay diferencia anatómica y habitamos en un cuerpo sexuado que está condenado a su propia desaparición.

Se trata de enfrentar la falta. Enfrentarla en un espacio sublimatorio es un modo de mantener el vacío sin desmentirlo sin clausurarlo sino contorneándolo y perimetrándolo.

Todos los objetos son modos de obturar, de poner una distancia entre el sujeto y esa nada que fascina, que arrastra hacia sí. Asumir la castración significa subjetivar la muerte. Todos los discursos se sitúan en el eje de la nada y el vacío. El horizonte creativo debe ser una desilusión creativa no una desilusión melancólica. Es la asunción creativa de la propia finitud.
Por eso el creador está tan cerca de irse hacia el mismo abismo que trata de contener. Hay autores que están demasiado cerca del borde.
Por ejemplo, Alejandra Pizarnik comienza a escribir y va llegando progresivamente al litoral, al borde mismo de la falta y su escritura poética se hace cada vez mas densa, agobiante, siniestra hasta que finalmente ella se hace su propia poesía y se muere. Es decir, la poesía no pudo defenderla de la cautivación y la fascinación que su propia melancolía le producía. Van a ver la progresión de un discurso que pasa del fetiche de las palabras logradas poéticas a una dimensión de castración pura donde ella desaparece con su propia palabra, su propia melancolía de producir.
El arte tiene una condición de límite, el arte está en el borde: si el artista se aleja mucho del borde de lo real pierde densidad estética y es un arte frívolo que no horada el agujero, que no penetra en las cuestiones, pero si se acerca demasiado comienza a perder distancia simbólica y corre el riesgo de precipitarse en el mismo abismo que denuncia.








Paso a otro gran testimonio de Cesar Aira.
Para toda una generación, creyera o no en la Poesía, ella fue la Poeta. Daba lo mismo que nuestras lecturas anteriores hubieran sido Rubén Darío o César Vallejo o Rimbaud, ella nos daba la fórmula con la que eso podía volver a hacerse, con un máximo de rigor y elegancia.
Esa cualidad de precipitado final e insuperable se acentuó inmediatamente después de su muerte, a comienzos de la década siguiente, cuando la tradición que ella representaba y coronaba pareció interrumpirse, y las cosas tomaron otros caminos. Pasaron a primer plano el compromiso político y, en incómoda convivencia, la experimentación lingüística: dos líneas de las que ella había abominado. La Poesía misma perdía, junto con la mayúscula, casi todos sus poderes. Súbitamente la obra de Alejandra Pizarnik se volvía una reliquia de otra época, una época que ella había clausurado y que sólo podíamos contemplar con nostalgia. Y sin embargo, siguió ahí, y sigue ahí hoy, treinta años después sin que haya crecido en lo sustancial la distancia que nos separa del mito, que sigue siendo un mediador entre la realidad y la ensoñación. En vida, aun para los que la conocimos, no estuvo más cerca. Lo que puede significar o bien que la muerte no tiene tanto efecto, o que ya entonces estaba presente como causa.
Hubo una época, felizmente no tan lejana como para que no hayamos alcanzado a vivirla, en que los escritores eran figuras románticas, dramáticas, envueltas en el misterio: inexplicables. Después, fue como si empezaran a hablar, y ya no pudieran dejar de hacerlo. Ahí coincidieron, no por azar, el desarrollo de la llamada «industria de la cultura» y una especie de temor de los artistas a alentar esperanzas excesivas en su trabajo, temor que los llevó a adelantarse a declarar que eran seres comunes y corrientes, más vulgares inclusive que el promedio, preventivamente. Sea como sea, es difícil imaginarse cómo pueden despertarse vocaciones literarias en los jóvenes que ven escritores diciendo banalidades en televisión, y comportándose en general como pequeñoburgueses bienpensantes. También en eso Alejandra Pizarnik fue la última.

LA CONDESA ES EL LUGAR DE LOS CUERPOS POETICOS Y LOS CASTILLOS LA ESCRITURA
En 1962 la escritora francesa Valentine Penrose, perteneciente al grupo surrealista, publicó La Condesa Sangrienta, una de biografía novelada. Algunos años después, basándose en el libro de Penrose, Alejandra Pizarnik escribiría, con el mismo título, un bello texto afín a su búsqueda poética.
La condesa Bathry nació en Hungría en el año 1560, transformándose más tarde en figura mítica. Dice Penrose en los primeros párrafos de su Introducción: He aquí la historia de la condesa que se bañaba en la sangre de las muchachas. Una historia auténtica e inédita.. Seiscientas cincuenta fueron las jóvenes que Erzsébet asesinó para utilizar su sangre.
Todo ocurrió en el Castillo de Csejthe, en Transilvania.
región rodeada por los Cárpatos. Mismo lugar en que vivió
Drácula, el personaje de Bram Stocker basado en un caso real de vampirismo.

Pero mi idea sobre LA MILITANCIA EN LA SOMBRA es siguiente, más allá de esa posición irreductible de Alejandra: “pero a mi noche no la mata ningún sol.” Siempre se ha hablado de su falta de dimensión política si bien estuvo ubicada en una época de gran agitación. Sin embargo, y he aquí la polémica, pienso que muchos de sus últimos versos, adelantan el tono de lo que vendría: me refiero al proceso militar y sus previas implicancias. Cualquiera responderá con lógica que es imposible que ella haya hablado de esto pues murió en 1972. Sin embargo, y con disculpa de los poetas políticos, no imagino mejores versos dedicados a los desaparecidos que los siguientes.

“Voces, rumores, sombras, cantos de ahogados. no se si son signos o una tortura.”
“Un viento violento arrasó con todo. Y no haber podido hablar por todos aquellos que olvidaron el canto.”
“Alguna vez, tal vez, encontraremos refugio en la realidad verdadera. Entretanto ¿puedo decir hasta qué punto estoy en contra?”
“¿Y qué espera puede convertirse en esperanza si están todos muertos? ¿Y cuándo vendrá lo que esperamos? ¿Cuándo dejaremos de huir? ¿Cuándo ocurrirá todo esto? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuánto? ¿Por qué? ¿Para quién? ”

Afortunadamente la poesía sigue siendo un lugar misterioso.

carta a bordelois. a silvina ocampo. sala de psicopatología oh vida oh lenguaje me coge que parece que parezco
“OH VIDA OH LENGUAJE”
1.
El lenguaje es justamente eso: entrar a una trama que nos preexiste,
que el psicoanálisis llama lo simbólico, donde como seres humanos nos constituimos como hablantes, padeciendo entonces la fundamental herida de transcurrir en la AJENIDAD de la palabra.
Nombrar o intentar nombrar cosas que nunca serán lo nombrado.
Entre esos registros emerge lo imaginario, la constitución alienada frente al espejo (“YO ES OTRO” escribió Rimbaud con genialidad.)
Y el tercer registro, el de lo no representable, no simbolizable, es lo real que es precisamente la sexualidad y la muerte. SEXUALIDAD Y MUERTE pueden ser a primera vista los elementos constitutivos de la poesía de ALEJANDRA PIZARNIK.
Cuentan incluso quienes la conocieron que “su interés por la obscenidad” se fue acentuando a medida que pasaban los años, cosa que queda demostrada en sus cartas y escritos en prosa de los últimos dos años.
Pero teniendo en cuenta lo que veníamos diciendo, los elementos simbólico, imaginario y real parecen haberse articulado en su poesía, de forma que en verdad sorprendería a los psicoanalistas, (no podemos olvidar versos – frase como “he tenido muchos amores pero ninguno como mi amor con los espejos”). O su anhelo mismo de hacer poemas objeto, EVIDENCIAR LAS MARCAS DE LA ESCRITURA EN SU MISMO CUERPO. Equiparar en su “testamento poético” vida a lenguaje. En síntesis, jugar su vida en el lenguaje.

2.
Ahora, hemos hecho hincapié en los movimientos del sujeto que caracterizaron toda su obra. (“he dado el salto de mí al alba”
“he sabido donde se aposenta aquello tan otro que es yo”,
“no puedo hablar con mi voz sino con mis voces”.
“pronto asistirás al súbito desbarrancar de las niñas que fuiste...”)
Tal vez podríamos conjeturar, en un juego en verdad tonto, que allí donde, por ejemplo, Alfonsina Storni escribió:
“yo soy como la loba”
Pizarnik hubiera articulado esa frase más o menos así:
“ella es loba de sí misma” o por lo menos
“ella es loba de sí”
pues los juegos quiebres y desmarcaciones del sujeto hacen a su marca o huella textual y a sus recursos poéticos
(cuando espero dejar de esperar, sucede tu caída dentro de mí. Ya no soy mas que un adentro.)
Recordamos que ella responde al famoso verso de Ruben Darío “la princesa está triste qué tendrá la princesa” diciendo “la princesa esta triste porque no está”.
Tal vez la dimensión existencial de esa deslocalización ayude a entender esas migraciones del sujeto, tan notables en su obra, ese “desbarrancar de niñas ” que hace eclosión es sus textos en prosa.
Como si la migración de sujetos que fue ya no tuviera niñas donde posarse y esa primer persona herida del singular de la que la poeta ya había dado testimonio estallara en imprecaciones feroces y juegos de lenguaje que testimonian ese desbarrancar de niñas desvalidas.
ESE YO VIVIÓ Y TRANSCURRIÓ EN MUTACIONES PERMANENTES, en un puro devenir, SIN CONGELARSE, SACRIFICÁNDOSE EN “LAS CEREMONIAS DEL VIVIR”
COMO UN YO O UNA VIDA íntegramente JUGADA EN EL LENGUAJE, “APOSTADA” EN EL LENGUAJE,
HASTA EL ESTALLIDO Y LA DISGREGACIÓN DE LOS ÚLTIMOS TEXTOS. EL “AQUELARRE SEMIÓTICO” DONDE SE ERIGE LA IMPRECADORA, LA QUE “LE DIBUJA BIGOTES A LA GIOCONDA.” (según esa anotación de su diario donde dice “yo soy de las que no respeta nada”) VARIANDO Y GLOSANDO EL ENSAYO DE MARÍA NEGRONI (“EL TESTIGO LÚCIDO”) PODEMOS DECIR “LA VIAJERA EN EL DESIERTO ES EL DOBLE DE LA MUCHACHA Y LA NÁUFRAGA, QUE A SU VEZ DERIVAN EN LA VIRGEN DE HIERRO, QUE ES EL DOBLE DE LA CONDESA, QUE ES EL DOBLE DE ALEJANDRA, QUE SE DESBARRANCA EN NIÑAS-YO-PALABRA- SACRIFICADAS EN EL CASTILLO, CASA DEL SER, CASTILLO DE LA ESCRITURA, ESCENARIO MAGNÍFICO DE UN CRIMEN. LA PALABRA. EL POEMA.”
3.
ALGUNOS POCOS RECUADROS DE SUS TEXTOS DE HUMOR: (desbarrancar de las niñas que fue?)“no hay pan que por miel no venga”
“En alabama de heraclítoris”
“La pájara en el ojo ajeno”
“CANTAR DEL TUYO NOD”
“Estúprida”
“Total estoy = Tolstoi”

En sus últimas prosas, donde escribe de manera muy similar a sus cartas del mismo período (es recomendable leer las cartas que en esa época envía a Osías Stutman, pues poseen el mismo tono de escritura “desbocada”, por así decirlo), el yo suave y mutable de sus poemas parece estallar. Del espacio onírico embellecido (como un “sueño dirigido”) pasa al lenguaje del inconsciente puro, es decir como suelen ser los sueños, con su carga de absurdo y confusión, donde el lenguaje abandona la linealidad diurna. COMO SI LA VOZ OBSCENA DEBIERA SER PROPORCIONAL A LA DELICADEZA QUE LA ANTECEDÍA , CREANDO UN ESTILO OPUESTO O UN EJERCICIO DE HONESTIDAD O UNA DESMENTIDA COMO UN GRADO CERO.

4.
En 1968 aparece “EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LA LOCURA” (con la sugerente dedicatoria “a mi madre”) Y EN 1971 “EL INFIERNO MUSICAL”, ambos títulos inspirados en cuadros del BOSCO, legado definitivo de la poeta. Sobre este último dice Alejandro Fontela “es un libro póstumo escrito en vida”.
Con respecto a sus otras dos obras maestras ÁRBOL DE DIANA Y LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES, aparecen como cambio los largos poemas en prosa que, reñidos con su ambición de escribir una novela, en ningún momento llegan a narrar algo sino por el contrario, constituyen un agrupamiento desbocado de frases y poemas plenos de imágenes de hermosa opacidad. Aún así la belleza de algunos poemas parecen haber avanzado aún más en esa búsqueda del “silencio perfecto.”
ESTAR
Vigilas desde este cuarto
donde la sombra temible es la tuya.

No hay silencio aquí
sino frases que evitas oír.

Signos en los muros
narran la bella lejanía.

(Haz que no muera
sin volver a verte.)

“y qué se yo que ha de ser de mí si nada rima con nada” ¿Será que la gramática que elegimos acaba por decirnos? ¿Acaso la rima no propone un encorsetamiento y destaco esta palabra como parte de una prenda femenina, como algo que contiene y delimita? ¿Será acaso el verso libre el más abismal salto sin red, el salto del lenguaje sin hilos de rescate del cuento o la novela, Alejandra aleja,
“te alejas de los nombres que hilan el silencio de las cosas”?.
Ese salto al vacío donde nada rima con nada, la palabra poética en sí misma, esa casa del ser donde a la enamorada del viento se le vuela el tejado por ese mismo viento, esa sed de absoluto que la llama a querer crear al poema objeto, es decir materializarlo. Lo lógico es que de darle materia a un poema este se perdería como cuando a la mañana nos sacudimos de la almohada los restos de un sueño porque hemos viajado muy lejos.

5.
Recuadramos algunos fragmentos en prosa de sus últimos libros.
Además de una consabida belleza, vemos los ya descriptos movimientos del yo
Y tú no quisiste reconocerme cuando te dije lo que había en mí que eras tú...
La luz es un excedente de demasiadas cosas demasiado lejanas.
En extrañas cosas moro.
Enamorada de las palabras, que crean noches pequeñas en lo increado del día y su vacío feroz.
Otoño en el azul de un muro: sé amparo de las pequeñas muertas.
Cada noche, en la duración de un grito, viene una sombra nueva. A solas danza la misteriosa autónoma. Comparto su miedo de animal muy joven en la primera noche de las cacerías.

Y que de mí no quede más que la alegría de quien pidió entrar y le fue concedido. Es la música, es la muerte, lo que yo quise decir en las noches variadas como los colores del bosque.

Cúrame del vacío --dije. (La luz se amaba en mi oscuridad. Supe que ya no había cuando me encontré diciendo: soy yo.) Cúrame --dije.
Hablo como en mí se habla. No mi voz obstinada en parecer una voz humana sino la otra que atestigua que no he cesado de morar en el bosque.
¿A quién le dirás que no sabes? Te deseas otra. La otra que eres se desea otra.
Es tan oscuro, tan en silencio el proceso a que me obligo.
Y qué sé yo qué ha de ser mí si nada rima con nada.
Las moradas del consuelo, la consagración de la inocencia, la alegría inadjetivable del cuerpo.

Sonríe y yo soy una minúscula marioneta rosa con un paraguas celeste yo entro por su sonrisa yo hago mi casita en su lengua yo habito en la palma de su mano cierra sus dedos un polvo dorado un poco de sangre adiós oh adiós.

No me hables del sol porque me moriría. Llévame como a una princesita ciega, como cuando lenta y cuidadosamente se hace el otoño en un jardín.
Vida de tu sombra ¿qué quieres? Un transcurrir de fiesta delirante, un lenguaje sin límites, un naufragio en tus propias aguas, oh avara.

“La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante”- escribe
En realidad es el poema el que le ha restituido belleza al silencio, casi con la cadencia del silencio mismo, como en aquel proverbio árabe que dice habla solo cuando tus palabras sean más dulces que el silencio

6.
La última carta conocida de Alejandra habla por sí misma:
A IVONNE BORDELOIS
B. A., 5 de julio de 1972
Por favor no nos pidamos explicaciones acerca del silencio (¿existe el silencio?).
No voy a hablarte de mí en esta cartuja de esperma (este chistezuelo es para decirte: Aquí estoy, todavía). También te mandaré mi nuevo libro El Infierno Musical (Ed. S. XXI). Y también, si consigo fuerza, algunos poemas recientes cuyo emblema es la negación de los rasgos alejandrinos. En ellos, toda yo soy otra, fuera de ciertos pequeños detalles: el humor, los tormentos, las pruebas supliciantes.
He sido expuesta algunas pruebas algo excesivas (pero si no hay peso no hay medida!) y ahora sé un poquito más (por eso ya no me siento a la mesa y rumio horas y horas un adjetivo de algún poema). Sé un poquito más, comprendo algo más; y sí, es tan terrible y viviente y vibrante esto que alienta en esto que ahora soy. No sé en qué me he convertido. Pero mi mayor defecto lo sabés: la fidelidad.
"Sé fiel hasta la muerte". (Apocalipsis). Que desmemoria no te guíe.
Un abrazo muy tierno de TU
Alejandra


Sabemos que Pizarnik murió por una sobredosis de barbitúricos (cincuenta pastillas de seconal sódico). Todas las crónicas dicen suicidio o “sobredosis intencional”.
Me pregunto ¿quien puede saber si una sobredosis es intencional.? Esas “frases hechas” de las necrológicas y los pseudo biógrafos o pseudo periodistas me parecen absurdas. Parece obvio decir que cualquier adicto a cualquier droga fuerte no sabe cuando llega a una dosis definitiva.
Otra vez rescato una buena frase de Cesar AIRA: “pudo ser un intento de suicido que salió mal.”
De hecho Alejandra había tenido ya dos o tres intentos con internaciones en el Hopital Pirovano. Aquí las opiniones divergen, hay quienes hablan de una supuesta locura de Alejandra y quienes sostienen que sólo se trató de episodios donde exacerbaba lo que mostró durante toda la vida.
Con esta posición no quiero ser ingenuo. Sería una tontería desconocer que desde temprano Alejandra habla de suicidio en su diario, lo llama “el plan”, y de hecho toda su obra coincide con ese final.
Pero quiero comentar algunos apuntes que me han acercado con respecto a las pastillas que terminaron con su vida, pastillas a las que era adicta. Cito:
“Secobarbital”
Destaco todo esto porque me parece un tema a investigar.

Por otro lado, si tomamos el personaje literario al pie de la letra,
todo parece cerrar: sus muñecas maquilladas en la última noche y su propio cuerpo ofrendado luego del sucesivo aquelarre de niñas y condesas...
Hay un proverbio que dice: “ten cuidado con lo que deseas porque lo puedes conseguir.”
7
La gran poeta estadounidense Adrienne Rich, contemporánea de Sylvia Plath, comentaba con respecto a la también suicida poeta norteamericana Anne Sexton que ‘ya habíamos tenido suficientes mujeres poetas suicidas, suficientes mujeres suicidas, suficiente autodestrucción como la única forma de violencia permitida a las mujeres’.



Seguramente, de haber continuado, la obra de Pizarnik habría sufrido cambios muy importantes. Cambios que se esbozan en sus prosas poéticas (¿no está adelantándose acaso a estéticas posteriores como las de Néstor Perlongher u Osvaldo Lamborghini?)-
Y me interesa especialmente, claro, el cambio que avecinaba en su poesía. Del “Coger y morir no tienen adjetivos” de su hermoso poema de “Solamente las noches” hasta el abrumador poema “Sala de Psicopatología” escrito durante su estadía en el Hospital Pirovano, que mezcla sus temas de siempre con elementos que van del confesionalismo al porno, de la metafísica a la obsenidad (“soy una perra a pesar de Hegel”), reminiscencias artaudianas que marcan un “bajar a ttierra” en su poesía, camino cuya continuidad permanecerá en el misterio.

Cito este poema de Juan Gelman a manera de homenaje
Proposiciones

¿adónde fue la obrera enamorada?
¿fue al aire la obrera enamorada?
la obrera de la palabra murió
¿por qué caminito se fue?

¿se fue por el camino que los días oscuros tejen
como hormigas desesperadas iguales?
¿como vaivén de pases ciegos en un cuarto?
¿tendría la obrera poca luz?

¿y quién le quito la luz a la obrera la constante?
¿quién le fue apagando uno a uno los rostros
de la palabra enterrándolos muertos?
¿quién le cegó la luz de la palabra?

¿la obrera se fue porque ya no podía trabajar?
¿el aire estaba sordo mudo roto y ella
apenas tenía su confianza en la palabra confianza?
yo digo: mejor no llorar

mejor hacer otro mundo
yo digo: mejor hacer otro mundo
mejor hagamos un mundo para alejandra
mejor hagamos un mundo para que alejandra se quede

oh eternidades débiles perdidas para siempre
y vacas tristes entre la duda y la verdad
y sedas y delicias de la sombra
mejor hagamos un mundo para que alejandra se quede

Juan Gelman
“Relaciones”, 1973.

Bien. Para culminar, devastada la casa del lenguaje, sin techo ni palabras que protejan, la autora parece invocar una morada posible, “una muerte en que vivirse” en estos versos tan bellos como tiernos, donde pide refugio, queda entonces, quizás, el recuerdo de “quien pidió entrar y le fue concedido.”

“Proyectada hacia el regreso, cúbreme con una mortaja lila. Y luego cántame una canción de una ternura sin precedentes, una canción que no diga de la vida ni de la muerte sino de gestos levísimos como el más imperceptible ademán de aquiescencia , una canción que sea menos que una canción, una canción como un dibujo que representa una pequeña casa debajo de un sol al que le faltan algunos rayos; allí ha de poder vivir la muñequita de papel verde, celeste y rojo; allí se ha de poder erguir y tal vez andar en su casita dibujada sobre una página en blanco.”

Este ciclo de cuatro charlas, estas notas que aquí carecen de la espontaneidad de la oralidad, son parte de lo que quise decir sobre Alejandra Pizarnik-

© JAVIER GALARZA

8 comentarios:

rina dijo...

Gracias por esta nota, es un aporte importante en este vacío de todo.

(j.g.) dijo...

gracias por tus palabras rina.

La Gata Insomne dijo...

Hola jg
realmente maravilloso este ensayo, me salvaste la tarde, yo estoy "como mono con huevo" porque finalmente pude hacerme con los poemas completos y la prosa completa, me las trajo mi hija de BA
para mí AP fue una premonición a posteriori de la que hubiese querido fuese mi palabra

toda tu frma de ir hilvanado estas charlas que yo lei de un tirón, e han dado luces sobre una persona (más que poeta) que me resulta muy atractiva, disfruté mucho de los aportes psicoanaliticos (soy psicóloga)
Te felicito y me felicito por haberte leído
mil gracias.
PD: también me detuve en las Cartas de amor, otro gran gsto, creo que en adelante rataré de leerte e ir descubriendo poco apoco este ramificado, extenso e intenso blog

(j.g.) dijo...

que bueno que hayas andado por aquí gata insomne.
me alegra que te hayan acercado las obras de pizarnik.
y además sos psicóloga, por lo que sabrás cuanto se relaciona con la obra de pizarnik esa indagación al lenguaje.

Lilith dijo...

la verdad es que resulta muy grato leerte. Ha sido un descubrimiento Pizarnik, no la conocía...gracias...

(j.g.) dijo...

El solo hecho de que hayas conocido a Pizarnik a través de este ensayo justifica la existencia de este espacio. Pizarnik tuvo contacto con gente de tu país como Juan Liscano y publicó en ZONA FRANCA. Gracias por tu lectura.

Karina dijo...

Hola amigo Javier un placer volver a contactar contigo y mas de cuando poemas se trata, no sabìa que tenìas este blog tan interesante, puès ya habìa estado en otro y desconocìa la existencia de este.
Puès bien amigo, Alejandra me gusta tanto como Alfonsina, como Delmira Agustini, Dulce Ma. Borrero, Anais Nin, Gioconda Belli, Julia Burgos, Gabriela Mistral, Juana de Ibarborou,etc.etc. todas ellas mujeres envolventes, terriblemente femeninas, con una o dos excepciones, realistas y soñadoras, conforme e inconformes con su> existencia. Con su vida. A mi escasa persepciòn, quizàs Alfonsina es, entre las poetisas de Amèrica, la de mas impacto .Siente el ser mujer, y vive la rebeldìa de su sexo, lo que hace que todos vuelvan la mirada, una y otra vez a su obra poètica. La Storni me conmueve puès vive con la intensidad de una alucinada, y el dolor clavado y nunca superado de haber sido hembra. Tragedia absurda, verdad?...en ella tan esencialmente femenina, pero tan protestaria en contra de su condiciòn de discrimen. Bueno eso seria una explicaciòn, de su dolor nunca vencido, de su tragedia interior que, a la franca, para mi siempre serà un misterio...la vida la quiso a ella, pero ella destestò la vida, algo parecido con Alejandra..... "..."...la muerte es sueño/ vespertino/ el sueño bien amado donde acaba el camino"....e insiste, ..."sobre la vida oscura la muerte resplandece"....estos versos dichos por Alfonsina, bien pudieron ser pergeñados por Alejandra... Como una rosa naùtica fatal guiaron su existencia por un mar lleno de noches y turbulencias: feminismo, magisterio, y periodismo. La poesia tanto de Alejandra como de la Storni fueron sus armas, permanente. Su suicidio el ùltimo verso, tràgico. No lo hicieron por despecho, sino como un imperativo existencial irrevocable. No por cobardia sino por convencimiento.Entre ese ramillete de poetisas que te menciono màs arriba, en todas el dolor y el placer estàn fundidos en su poesìa, enaltecedoras del sentimiento del amor que las escinden y la desgarran, la mayorìa como Alfonsina son tristes y nostàlgicas, sòlo en la poesìa està su plenitud autèntica."....Ha transformado las percepciones de imàgenes en sensaciones...en vibraciones de millones de universos".... Fue la Storni una mujer impenetrable y a la vez perfectamente comprensible, cuando fue consciente y se supo viva, atomàticamente la rebeldia no la abandonaria ya màs.... Ha ninguna de las dos (Alejandra y Alfonsina)...no la habìan consultado si querian, o no, vivir. Mi amigo, la vida de todas ellas, sus creatividades, sus pasiones y sus muertes, por disposiciòn propia algunas,- las hacen> que no pasen desapercibidas, que conciten el interès ,que llamen la atenciòn de los criticos y aficionados del arte que se elabora de conceptos, tal es la poesìa. La creaciòn. En cuanto a la felicidad y sì te digo existe, aunque momentànea pero existe...ahora mismo soy feliz, me siento feliz, no me importa lo que pase en minutos, pero ahora soy fèliz...es muy probable que sea la ùnica cosa por la que el hombre cometa las mayores locuras, los mayores desatinos. La ùnica cosa por la que se agite y estremezca y tiemble como una hoja, frente a la inminencia de su pèrdida. Todos de una manera u otra explìcita o tàcitamente la proclaman como una aspiraciòn suprema en la vida. Para esto no hay pòcimas amigo, eso està en tu mente, arranca la sanguijuela que te chupa la sangre de un manotazo, y veras que la felicidad vuelve a tì, aunque por momentos, porque tienes razòn, ahora somos felices,> mañana no, y asì, es la ley de la vida amigo.... Aquì te dejo con Juana de Ibarborou: ¿SUEÑO?....Beso que ha mordido mi carne y mi boca/Con su mordedura que hasta el alma toca!/¡Beso que me sorbe lentamente vida,/como una incurable y ardorosa herida!/¡Fuego que me quema sin mostrar la llamay que a todas horas por más fuego clama!/¿Fue una boca bruja o un labio hechizado el que con su beso mi alma ha llagado?/¿Fue en sueño o vigilia que hasta mí llegó el que entre sus labios mi alma estrujó?/Calzaré sandalias de bronce e iré./Adonde esté el mago que cura me dé./¡Secadme esta llaga, vendadme esta herida/ que por ella en fuga se me va la vida!

melissa dijo...

Realmente bueno. Me gustó mucho este ensayo de, en mi criterio, la mejor escritora argentina. Pizarnik escribe el silencio... y transmite mas allá de donde las palabras hubiesen podido llegar. Transgrede al lenguaje. Es perfección. Es hermoso. Pizarnik es maravillosa.
Saludos.