30.11.09

VOLVER A HACER DE LA MUERTE UN HECHO POSIBLE


Dice George Steiner que la escritura de Celan es a la literatura lo que el Guernica de Picasso a la plástica.
Redacto estas líneas comenzando por un comentario que me dejó Lilián en la entrada de la carta de Rilke a Freud. Allí pregunta, siguiendo a Jean Bollak, si es posible Rilke después de Celan.
Personalmente pienso que es posible, incluso necesario, pero reformulado, actualizado. Pues luego de la estupenda operación de lenguaje que son Las elegías de Duino (allí está todo Heidegger), mucho agua ha corrido bajo el puente... (¿asociación libre con el Mirabeau desde donde precipitará el cuerpo del poeta? ).
Rilke es tan vasto, en su breve vida, que podemos abrevar en la riqueza de su periodo objetivista (los ding gedicht), la etapa de Rodin o en la mística de El libro de las horas, sus diarios que preparan el dios futuro, sus cartas, su novela.
El mismísimo poema Rosa de nadie de Paul Celan no deja de ser una glosa del epitafio de Rilke.
Tomamos el poema Habla también tú, perteneciente al segundo libro de Celan, De umbral en umbral junto a un soneto de Rilke.

Ambos poemas se dirigen hacia un tú invocable.

Leemos el soneto de Rilke, II, XIII, de Sonetos a Orfeo.

Precede a toda despedida como si estuviera
tras de ti, como el invierno que se marcha ahora.
Pues hay entre los inviernos uno tan interminable
que si lo sobrepasas, tu corazón al fin resistirá.

Se siempre muerto en Eurídice, cantando más y celebrando más a la pura relación remóntate.
Aquí ante los que desaparecen en el reino de la caída,
sé como una copa resonante que ya se quebró con el sonido.

Se y conoce al mismo tiempo del no-ser la condición,
el infinito fundamento de tu vibración anterior
para que totalmente la cumplas así esta vez.

A las reservas de la naturaleza toda, a las usadas como a las mudas o insensibles, a las indescriptibles sumas,
súmate jubiloso y al número aniquila.


Ponemos en diálogo con este poema de Rilke, el poema de Celan:

HABLA TAMBIEN TÚ

Habla también tú,
habla el último,
di tu decir.

Habla —
Pero no separes el No del Sí.
Dale a tu sentencia también el sentido:
dale la sombra.

Dale sombra suficiente,
dale tanta
como sepas repartida en torno a ti entre
medianoche y mediodía y medianoche.

Mira en torno:
ve cuánta vida hay en derredor —
¡Cuando la muerte! ¡Vida!
Verdad habla quien habla sombra.

Pero el lugar en donde estás ya se reduce:
¿Adónde ahora, el más desnudo de sombra, adónde?
Escala. Palpa hacia arriba.
¡Más delgado te haces, más inconocible, más tenue!
Más tenue: un hilo,
por donde quiere descender, la estrella:
para nadar abajo, abajo,
donde ella se ve brillar: en la resaca
de palabras errantes.


Celan es quien también habla, allí donde Rilke no separa el ser del no ser y Celan el no del sí.
Pero el canto órfico de Rilke deja su lugar al Orfeo cinerario donde lo imposible es Orfeo, no Rilke. La Eurídice en la que muere Rilke, consagrado, intenta reabrir la posibilidad misma de morir.
Vida junto a la muerte, se canta.
Donde Rilke reza Señor, da a cada uno la muerte que le es propia, Celan debe reapropiar la muerte misma, hacerla posible después de...
Allí donde Nerval cruzó el Aqueronte, Celan queda en posición de señalar la infinitud de la responsablidad en cualquier pérdida.
La reformulación de Celan, la reapropiación de la lengua poética, es esa resurrección de la lengua referida por Derrida, no una resurrección cristiana sino espectral. Pues como afirma el filósofo argelino, todo poeta trata con una lengua que muere y no ha habido poeta más consciente de ese peligro que Celan.
Entonces, donde Hölderlin decía que es misión del poeta entregar al pueblo los dones celestes en cánticos velados (función poética?), Celan parece sugerir que esa palabra plena, de ser posible, es la del poeta, la de la sombra.
Pero las palabras vagan, (migran?) y la cifra a aniquilar propicia una errancia más profunda aún que la anunciada por el mismo Rilke cuando dijo que finalmente nos resguarda es la desprotección.
Vida frente a la muerte. Canto aún. El último.
Hasta, tomando una vez más al Hölderlin revolucionario, que todo cambie en todas partes.

22.11.09

NOTAS SOBRE EL POEMA TODESFUGE (FUGA DE LA MUERTE)

La isla de los muertos de Arnold Bocklin, inspira la segunda parte de De umbral en umbral y el poema que cierra el libro: Hacia la isla.

Compartimos aquí algunas notas tomadas sobre este poema, cosa nada fácil ya que se sigue escribiendo sobre él con nuevos y sorprendentes hallazgos y, en verdad no pocos errores.

El poema se publicó por primera vez en 1947 en una revista de nombre Conteporanul (El contemporáneo), dirigida por el amigo de Celan Petre Salmon, en idioma rumano.

Transcribimos la nota con que fue publicado originalmente el poema:

«El poema que aquí publicamos está construido sobre la evocación de un hecho real. En Lubin, como en muchos otros campos de la muerte nazis, un grupo de condenados era forzado a cantar nostálgicas canciones mientras otros cavaban tumbas».

En su primera publicación se llamó Tango de la muerte.
La Margarete aludida es la protagonista del Fausto de Goethe.
Sulamith es la amada del bíblico El cantar de los cantares.
El oro de los cabellos de Margarete se tornará ceniza.

Quiero subrayar una observación de Ricardo Ibarlucía que explica a su manera los movimientos en el texto de Celan:

La poesía de Celan no va hacia la muerte, viene de ella.

Según la nota de Ricardo Ibarlucía, basada en la obra de Felstiner, Paul Celan, Poet, Survivor, Jew, Todestango estaba basado en el tango «Plegaria» del argentino Eduardo Bianco, cuya banda se presentó en París a principios de 1939, mientras Celan se encontraba allí, y más tarde en Berlín ante Hitler y Goebbels, que como es sabido, preferían el tango a la decadencia del jazz negro...

El oxímoron con que arranca el poema, Leche negra (recordar a Nerval), abre las cuatro unidades estróficas.

Pero los hallazgos no quedan allí...

DOS POETAS DE CZERNOWITZ ESCRIBEN EL POEMA MAS FAMOSO DE PAUL CELAN

Repasando mis apuntes sobre Celan, incluyendo el ensayo de Jean Bollak Palabra contra palabra, me ha sorprendido notar hasta que punto los datos e interpretaciones sobre el poeta son contradictorios, según el biógrafo o el crítico que las tome.

Transcribimos a continuación un poema de Inmmanuel Weibglas. companero de Paul Celan en el instituro de Czernowitz

EL

Elevamos tumbas en el aire y nos asentamos al fin
Con mujeres y niños en el lugar que se nos pide.
Cavamos con diligencia, otros tocan el violín,
Se crea una tumba y la danza ya sigue.

Él quiere que sobre esas tripas con más osadía
El arco roce tan severo como su faz:
Tocad suavemente la muerte, es un maestro alemán.
Que a través de los campos suavemente se desliza.

Y cuando el crepúsculo con sangre surge a la tarde
Abro yo rumiando la boca ensañada,
Cavando para todos una casa en los aires:
Amplia como el ataúd, apretada como la hora de la muerte.

Él juega en la casa con serpientes, amenaza, hace versos;
En Alemania el crepúsculo como en los cabellos de Gretchen.
La tumba que se prepara en las nubes no tendrá ya estrechez:
Porque la muerte era ya, desde lejos, un maestro alemán


Un poema de Rose Auslander incluye la «metáfora» leche negra en un poema de su autoría llamado Hacia la vida, de 1925. Celan habría tenido conocimiento de este texto cuando salió de los campos de trabajo en 1944—1945. Un amigo de la poeta regaló su libro a Celan.

¡Hasta existe una versión de la viuda de Ivan Goll, en medio de su acusación de plagio que tanto daño hiciera a Celan!

¿Cuál sería entonces el mérito de Celan, en lo que corresponde a Todesfuge?
Ni más ni menos que hacer un gran poema de dos poemas apenas regulares. Tomar los textos que lo precedieron y a través de su propia voz, su ritmo, su hálito o respiración, su contra-palabra, su cambio de aliento, mostrar como debía sonar ética y ... no me animo a decir estéticamente, ese poema.
La belleza es el primer grado de lo terrible soportable, avisó Rilke, referente inevitable, vastamente reformulado por Celan.

Afortunadamente nada en la poesía es claro o lineal y, bien, somos hablados y la lengua no pertenece pero, en versos de Hölderlin, lo que permanece lo fundan los poetas.




Fuga de muerte

Leche negra del alba la bebemos al atardecer
la bebemos al mediodía y a la mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
Cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
lo escribe y sale a la puerta de casa y brillan las estrellas silba llamando a
sus perros
silba y salen sus judíos manda cavar una fosa en la tierra
nos ordena tocad ahora música de baile
Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
Tu cabello de ceniza Sulamita cavamos una fosa en los aires all no hay
estrechez.
Grita cavad más hondo en el reino de la tierra los unos y los otros cantad y
tocad
echa mano al hierro en el cinto lo blande tiene ojos azules
hincad más hondo las palas los unos y los otros volved a tocar música de
baile.
Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y a la mañana te bebemos al atardecer.
bebemos y bebemos
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete tu cabello de
ceniza Sulamita él juega con serpientes.
Grita tocad más dulcemente a la muerte la muerte es un amo de Alemania
grita tocad más sombríamente los violines luego subiréis como humo en el aire
luego tendréis una fosa en las nubes allí no hay estrechez
Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un amo de Alemania
te bebemos al atardecer y a la mañana bebemos
y bebemos la muerte es un amo de Alemania su ojo es azul
te alcanza con bala de plomo te alcanza certero
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete
azuza sus perros contra nosotros nos regala una fosa en el aire
acosa con las serpientes y sueña la muerte es un amo de Alemania
tu cabello de oro Margarete
tu cabello de ceniza Sulamita.

21.10.09

INGEBORG BACHMANN (PARTE II) POLITICA Y POEMA DE AMOR


nunca
pensé,
que a través del sudor de la piel
se me haría presente
el […] mundo.

El odio me ha enfermado,
me siento deformada, estos abscesos
me prohiben incluso mostrarme
junto a los hombres.


Mucha agua ha corrido bajo el puente desde aquel consejo de Rilke al joven Kappus: no escriba poemas de amor. Tal vez el existencialismo de Rilke guardara algo en común con el grito furioso de Rimbaud: El amor es algo a reinventar, eso ya se sabe. Jean Bollak teoriza largamente acerca de algunos poemas de Bachmann como respuesta a composiciones de su íntimo Paul Celan.

El amor como una política.

(Amor: continente oscuro:

…Él alza el fetiche. La palabra se te olvida / Maderas dulces tocan un tambor oscuro/ Contemplas fascinado el lugar de tu muerte… )

Poco antes de su muerte, el 5 de mayo de 1971, la periodista Helse Heiimester le pregunta a I. Bachmann: ¿El rol de la mujer actual es compatible con el amor?

Respuesta:

Evidentemente no. El amor es una obra de arte y yo no creo que muchos hombres lo puedan realizar. Yo no sé si he logrado realizar el genio del amor.

En otra ocasión, I.B. se referirá a la imposibilidad del amor en el tipo de sociedad de masas.
Pero lo que nos interesa plantear en estos textos es justamente eso: el poema de amor después de...
Transcribimos a continuación un poema de I. B. que parece responder sobradamente tal interrogante.


UNA ESPECIE DE PERDIDA

Usados en común: estaciones del año, libros y una música
Las llaves, los boles de té, la panera, sábanas y una cama.
Un ajuar de palabras, de gestos, traídos, empleados, gastados.
Un reglamento de casa observado. Dicho. Hecho. Y siempre alargada la mano.

De invierno, de un septeto vienés y de veranos me he enamorado.
De mapas, de un poblacho de montaña, de una playa y de una cama.
Con fechas he hecho un culto promesas he declarado irrevocables,
he adorado un algo y he sido devota delante de una nada.

(—de un periódico doblado, de las cenizas frías, del papel con un apunte)
impávida ante la religión, porque la iglesia era esta cama.

De la vida de un lago surgió mi pintura inagotable.
Desde el balcón había que saludar a los pueblos, mis vecinos.

Junto al fuego de la chimenea, en la seguridad, mi cabello tenía su color más intenso.
La llamada a la puerta era la alarma para mi alegría.
No te he perdido a ti,
sino al mundo.


Ingeborg Bachmann, ULTIMOS POEMAS. Ediciones Hiperión, traducción de Cecilia Dreymuller y Concha García, 1999
Epígrafes: traducción de Breno Onetto, poemas inéditos, pertenecientes a No sé de otro mundo mejor.


14.10.09

INGEBORG BACHMANN: UNA FORMA DE ARDER EN EL LENGUAJE

Quizás alguna vez me pueda reconocer
en una paloma, en una piedra rodante...
¡Solo falta una palabra! Como debo llamarme
sin existir en otro idioma
I.B.

Ingeborg Bachmann (1926—1973) sitúa el fin de su niñez el día en que presenció la entrada de las tropas de Hitler en Klagenfurt.
La historia enseña pero no tiene alumnos— escribirá.
Intima de Anna Ajmatova y Paul Celan (con quien compartió el grupo del 47, referente inevitable para quien escriba poesía después de las atrocidades del siglo XX), lectora crítica de los filósofos Martin Heidegger y Ludwig Wittgenstein, la poesía de I. B indaga al lenguaje desde los límites mismos del lenguaje. Como si al confesionalismo simbólico de Sylvia Plath uniera la indagación política (en verdad presente también en la obra de Plath), humana y filosófica.

El fascismo no empieza –afirma– con las primeras bombas que se tiran... Empieza en las relaciones entre las personas. El fascismo es lo primero en la relación entre un hombre y una mujer.

Bachmann nació en Austria ( acuden palabras para todos. Pero este idioma no lo entiendo. // He visto el país de la niebla / He comido el corazón de niebla) y murió en Roma, según se dice por haberse dormido con uno de sus sesenta Gitanes diarios encendidos.

Creo realmente en algo a lo que llamo ‘vendrá un día’. Y un día eso vendrá. Sí, es probable que no venga... y sin embargo, creo en ello. Si no pudiera creer más, tampoco podría escribir más

Indagar al lenguaje y sus (im)posibilidades fue uno de las tónicas del siglo XX. Queda pendiente la pregunta que popularizó la frase de Theodor Adorno.
Cómo se escribirá después de Awschitz o después del Proceso Militar. Después de los totalitarismos que asolaron el siglo XX, tal vez último espacio para las vanguardias.

El nuevo siglo ha nacido y aún persiste la pregunta.

Los últimos días de Ingeborg Bachman no fueron precisamente plácidos. Drogas (del Seconal al Nembutal), cierta popularidad extraña en un escritor de sus características, que en verdad no la ayudó demasiado, desengaños (no te he perdido a ti sino al mundo) y creatividad.

Luego del éxito de sus libros, entre los que se destaca Invocación a la Osa Mayor, Ingeborg Bachmann renunció a la poesía. Estos versos, dedicados a su íntima Anna Ajmátova, algo nos dicen:

Hacer sostenible una única frase
aguantar el ding dong de las palabras.

Nadie escriba esta frase que no la firme.

Y algo dicen también estos versos escritos para su venerada Nelly Sachs:

No aclara.

La palabra
sólo arrastrará
otras palabras,
la frase otras frases.
El mundo así quiere,
definitivamente,
imponerse,
quiere estar dicho ya.
No las digáis.

Y en un reportaje añade la siguiente declaración:

Sigo sabiendo poco de poemas, pero entre lo poco, está la sospecha. Sospecha de ti lo suficiente, sospecha de las palabras, de la lengua, me he dicho muchas veces, ahonda esta sospecha —para que un día quizás, pueda originarse algo nuevo— o que no se origine nada más.

Ese es el aún no de Bachmann que nos interpela en tanto escritores. Transcribimos el poema de su renuncia a la poesía, escrito no mucho antes de la fecha de su muerte.

NADA DE DELIKATESSEN

Ya nada me gusta.

¿Debo
ataviar una metáfora
con una flor de almendro?
¿crucificar la sintaxis
como un efecto de luz?
¿Quién se romperá la cabeza
con cosas tan superfluas—?

He aprendido a ser sensata
con las palabras que hay
(para la clase más baja)

hambre
deshonra
lágrimas
y
tinieblas.

Con los sollozos no depurados,
con la desesperación
(y desespero de desesperación)
por tanta miseria,
por el estado de los enfermos, el coste de la vida,
me las arreglaré.

No descuido la escritura,
sino a mí misma
Los otros lo saben,
dios lo sabe
qué hacer con las palabras.
Yo no soy mi asistente.

¿Debo
aprisionar un pensamiento
llevarlo a la iluminada celda de una frase?
¿Alimentar oídos y ojos
con bocados de palabras de primera?
¿Investigar la libido de una vocal,
averiguar el valor de amateur de nuestras consonantes?

¿Tengo que,
con la cabeza apedreada,
con el espasmo de escribir en esta mano
bajo la presión de trescientas noches
romper el papel,
barrer las urdidas óperas de palabras,
destruyendo así: yo tú y él ella lo

nosotros vosotros?

(Que sea. Que sean los otros.)

Mi parte, que se pierda.


Ingeborg Bachmann, ULTIMOS POEMAS. Ediciones Hiperión, traducción de Cecilia Dreymuller y Concha García, 1999

3.10.09

TRES VERSIONES DE JORGE GUILLEN SOBRE UN POEMA DE RIMBAUD

El poeta Jorge Guillén (1893-1984), perteneciente a la generación del 27, publicó tres versiones sucesivas del poema REALEZA de Arthur Rimbaud. Transcribimos el logrado ejercicio del poeta traductor.


«Iluminations», «Royauté»
Para Melchor

I

Una hermosa mañana, en una nación gentilísima, un hombre y una mujer, espléndidos, gritaban por la plaza pública: « ¡amigos, yo quiero que sea reina, yo quiero ser reina!». Ella reía y temblaba. El hablaba a los amigos de revelación, de prueba concluida. Y se pasmaban uno junto al otro.
Eso ocurrió. Fueron reyes a lo largo de toda una mañana en que las colgaduras —carmesíes— resaltaron sobre los edificios, y por la tarde, en marcha hacia los jardines de palmeras.

II

Una hermosa mañana, en un país amable,
Una mujer y un hombre, de juventud hermosa
Gritaban desde el centro de la plaza.

« ¡Quiero que sea reina, amigos, escuchad».
Y a la vez: «Atención, yo, yo quiero ser reina».
Ella entonces temblando se reía.

El hablaba a la gente de una revelación
Ignota — ¿cuál sería?— de una prueba conclusa.
Los dos gozaban, íntimos, felices.

Decían la verdad. Reinaron, fueron reyes
Hasta aquel mediodía, por entre los flotantes
Carmesíes de fiesta en las fachadas,

Y después, por la tarde, serena, ya más lejos,
Sin fatiga errabundos, despacio caminando,
Próximos a jardines con palmeras.

III

Era una mañana clara,
Y una soberbia pareja
Alzaba en la plaza gritos.
« ¡Yo quiero que sea reina!»

Ella temblaba riéndose.
A los amigos él, mientras,
Habló de revelación
Y de victoriosa prueba.

Reunidos como a solas
Un solo goce ya eran,
Y radiantes, inocentes,
Daban al día más fuerza.

Sin disputa fueron reyes,
Una mañana de veras,
Cuando hacia el sol se tendían
Altos carmines de telas,

Y reyes fueron aún
Aquella tarde, ya cerca
De los últimos follajes
Con sus cimas de palmeras.

Aire nuestro, HOMENAJE, España 1993, Grupo Anaya
Versión original
Royauté
Un beau matin, chez un peuple fort doux, un homme et une femme superbes criaient sur la place publique: "Mes amis, je veux qu'elle soit reine!" "Je veux être reine!" Elle riait et tremblait. Il parlait aux amis de révélation, d'épreuve terminée. Ils se pâmaient l'un contre l'autre.
En effet ils furent rois toute une matinée, où les tentures carminées se relevèrent sur les maisons, et tout l'après-midi, où ils s'avancèrent du côté des jardins de palmes,

13.9.09

POEMAS DE LANGSTON HUGHES, HALLADOS EN UNA EDICION ARGENTINA DE 1952


Langston Hughes nació en Joplin, Missouri en 1902. Nació en el Sur, el bastión más sólido de la reacción norteamericana, el Sur de los linchamientos, de los trenes segregados. ¿Cómo alternar Shakespeare y la gramática griega con la mugre del ghettto negro por las noches? Al mediodía llevaba la comida a la fundición en la que su padrastro se deslomaba trabajando por un salario inferior al de los obreros blancos. Quiso escribir como Carl Sandburg, el trovador de Chicago. Dicho directamente, pasó todas las tribulaciones que un hombre negro podía sufrir hacia principios de siglo en los Estados Unidos. La poesía fue el modo. Conoce a Nicolás Guillén y traduce a Lorca. Une la lírica de Shelley al tempo de los blues, el tono místico y religioso de los negro spirituals, halla un tono propio, pero...

«... Yo no puedo escribir exclusivamente sobre las rosas y la luna porque a veces a la luz de la luna mis hermanos ven una cruz ardiendo y un círculo de oscuras capuchas. A veces a la luz de la luna se ve un cuerpo moreno colgando, linchado, de una cuerda, pero no hay rosas en su funeral».


LA NOTA DEL SUICIDA

El calmo,
Frío rostro del torrente
Me pidió un beso.


ORACIÓN

Yo te pregunto Dios,
Qué camino seguir,
Qué pecado llevar,
Qué corona ceñir
Sobre mi cabeza, Señor?
Yo no lo sé,
Mi Dios,
Yo nada sé.


UNO

Solo,
Como el viento.
En las praderas
De Lincoln.

Solo,
Como una botella
En una mesa,
Toda sola.


CANCIONES

Yo, a su lado, le cantaba
Canciones en la oscuridad.

Me dijo,
«No comprendo
Las palabras».

Le respondí
«Yo canto
Sin palabras»


CURVA FINAL

Cuando al doblar en una esquina
Te encuentres a ti mismo,
Sabrás que ya no quedan
Esquinas por doblar.


PENA

Ojos
Que se hielan
De no llorar.

Corazón
Que no sabe
Cómo morir.


AMOR QUE PASA

Porque eres para mí una canción
No debo cantarte mucho tiempo.

Porque eres para mí una oración
No puedo repetirte en todas partes.

Porque eres para mí como una rosa
No vivirás cuando el verano muera.


BAILARINES

Robándole a la noche
Unas pocas,
Desesperadas horas
De placer.

Robándole a la muerte
Unos pocos,
Desesperados días
De vida.


LANGSTON HUGHES, POEMAS, VERSION CASTELLANA DE JULIO GALER, LAUTARO, BUENOS AIRES, 1952

9.8.09

VALENTINE PENROSE: LOS POEMAS

Tengo las flores más bellas / la quimera más bella / el espejo más bello / yo soy el agua que se canta.
V.P.

Valentine Penrose nació en 1898. En 1925 se casó con el pintor Roland Penrose, viajó a Egipto, a la India, a España (a vivir en un castillo medieval) y a Londres. Incursionó en el ocultismo. En 1944 se alistó en Algeria como soldado, regresando a Francia durante la liberación. Murió en 1972.
Dons des Fèminines es el libro dedicado a Rubia, la mujer amada.
Escribe Paul Eluard en el prologo a ese libro:
Yo hubiera querido, con Valentine Penrose, amar apasionadamente para lograr esa unión, para reconocer a esta mujer desconocida, la que entra y sale de este libro, siempre distante y aunque más no fuera en sueños, mirarla a los ojos, aún a riesgo de todas las metamorfosis.
Valentine Penrose describe así a Rubia:
Su inclinación natural es hacia las noches claras cuyo césped es negro, hacia la desnudez inmaculada. A la luz de la luna, su verso pertenece a su propia semejanza, como las alas del pájaro pertenecer al Ala.
Por alguna de las tantas injusticias que tiene el mundo literario, la poeta Valentine Penrose es poco conocida y si se habla de ella es por su obra La condesa sangrienta.
No es su célebre novela gótica lo que importa aquí. Gigante entre gigantes (Breton, Eluard, Aragon, el mismo Artaud; es extraño que su figura se encuentre casi postergada en una vanguardia tan afín a los mitos).
Penrose es una de las mejores poetas que dio el surrealismo y eso es suficiente para intentar una aproximación a su obra.



Dónde estás tú que recomienzas
tus cabellos como un ramo
sosteniendo los globos y las copas.

La flor de sol se marchitaba
yo te ofrecí las riendas verdes
y tú saltaste al único corazón necesario
sin girar sin vacilar
sin error
quieta

en medio de la sangre de la luz.

de Hierba a la luna, 1935


A FRANCESCA

Manos dulces no-me-olvides en la culata de los fusiles
lucho me prostrerno
ante los muertos en tus cabellos como guadañas
tú cantora de los huessos profundos de los marineros los soldados

de Poemas, 1937


Cuidado con las mujeres cuyas hermanas son bellas
Cuidado con las mujerzuelas cuyas amante son bellas
en el gentío donde nuestros ojos
intercambian sus miradas
estériles

*


Vayamos a los confines donde el sol es frío
Donde sea imposible ingresar al pasaje.
De las cosas que vendrán unas desconcertadas firmes otras
Ellos hablan conjeturan
Nunca hubo nada tan hechizado. Adiós mi bienamada
Tu mujer de clamores está en el paisaje
Adiós Rubia.


*


Ven a dormir conmigo al lecho de estos ancestros
Donde se forjaron los bríos de tu belleza viva.
Regresa, oh absorbente. Ante los velos de tu cadera
Donde me arrodillo
Como no ha rogado nadie
Te ruego que me dejes dormir y mezclarme con los tiempos.


*


¡Oh rubia! esto que hemos saboreado de la feliz forma viviente
Esta muerte abundante esta noche conjurada
Demasiado extendida hoy para mi soledad.


de Dones de las Femeninas, 1951


LOS TEMPLARIOS DE PIERREFITTE

Bajo los grandes reflejos de hierro violeta
Junto con la hiedra el vellocino emblema
Que duerman bajo el arco mitral. Empuñadura de espada
Cruz lujuria guardadas orden de las estaciones.

Ahí arriba sobre el trigo parsimonioso
No más recolección. La estéril violeta.
No más parejas de hermanos ni otoños ecuestres
No más normas de Oriente. Templarios, dormid.


NOCHE

Volverá la noche de invierno
para tenderme a tu lado.
Las fachadas beberán austeras
El claro de luna y su luz
Será expulsada de nuestros besos y brazos.

El cuarto yace solo con las cortinas bajas
Tú yaces sola con los ojos bajos
El claro de luna es el claro de tus brazos
La noche trae su nave imperturbada.

de Las magias, 1972


TODOS LOS POEMAS PERTENECEN A LAS TRADUCCIONES DE MARÍA NEGRONI PARA HIERBA A LA LUNA Y OTROS POEMAS DE VALENTINE PENROSE, EDICIONES ANGRIA, CARACAS, 1995.
LA INFORMACIÓN SOBRE VALENTINE PENROSE FUE EXTRAIDA DE EL TESTIGO LÚCIDO, DE LA MISMA AUTORA, BEATRIZ VITERBO, 2003.

2.6.09

CUERPOS EN LA POESIA ARGENTINA


Cuántos cansados de mentir se suicidan en cualquier verdad
Antonio Porchia

Estas líneas surgen de un juego en clase, en mi estimado grupo de investigación literaria de los miércoles, donde la palabra cuerpo no pretende ser aplicada según la utilización de Spinoza o Deleuze.
Se intenta apenas pensar en algunos de los máximos referentes de la poesía argentina y su consecuente interacción. Sin verdades absolutas ni relativismos en boga. Abriendo pequeñas reflexiones para que sean completadas o refutadas, da igual.
Pero abriendo.
Pero pensando.

INTRO

Para partir de algún lugar (de todo lugar hay que partir) , pensamos a Pizarnik como el cuerpo suicidado.
A Fijman como el cuerpo marginado.
A Bustos como el cuerpo desaparecido.
A Urondo como el cuerpo revolucionario.
A Juan L. Ortiz como el cuerpo místico (Natalia Litvinova lo llama el no cuerpo, aludiendo a la fusión del poeta con el paisaje).
A Viel Temperley como el cuerpo presente.
A Nestor Perlongher como el cuerpo transgresor.
Los pensamos para aprender a deshacernos de estas calificaciones.
Para palpar el error o el acierto.

JUANELE

«Abierto es el hablar del ateo, o, más, de aquel que reservando al dios su lugar absolutamente vacío, percibe». Esa percepción que Juan L. Ortiz entendió como pocos. ¿Qué le decía ese paisaje, en apariencia principal «argumento» de su obra? Contrariamente a toda manifestación naturalista o re-presentación, no es ese paisaje la presencia tácita, lo que exhausta de no decirse? Sí, mi amiga, estamos bien, pero tiemblo / a pesar de esas llamas dulces contra junio…¿No está a cada paso insinuándonos lo indecible de esos bosques, del heracliteo fluir del río, de la tristeza inlocalizable del ocaso? Cómo, si no, esa sobre-presencia, o casi, que aún de lo invisible, /obsede, se aseguraría, / el centro de la media tarde misma, / sobre qué olvido? / Lo lejano en lo más próximo. El paisaje cotidiano narrado desde la extrañeza, la percepción pura, la desprotección tornada hacia lo abierto, el «yo es otro» del simbolismo de las correspondencias simbolistas. Mas amigo, qué otro infinito, allá, podría repetirme / y aun desdecirme /en el juego con un confín / que no sería / confín? «El poeta, un místico, una mujer, muestran de tal modo, en esa elección del resguardo en la desprotección, de un fundamento sin fondo, la región ideal donde el hablar presenta su acuerdo con el goce de un Todo que se apoya sobre la Nada». El poema El Río propone un interesante cambio en las preposiciones. Entre el primer y el segundo verso el poeta frente al río pasa a hablar desde el río. Esta inversión en las preposiciones fue subrayada por la licenciada Miriam Berkovich durante una lectura de Heidegger. Cuándo, cuándo, mi amiga, junto a las mismas bailarinas del fuego, / cuándo, cuándo, el amor no tendrá frío?

*Las citas entre comillas pertenecen al psicoanalista Gerard Pommier en variaciones sobre el pensamiento de Rilke y Heidegger

NESTOR PERLONGHER

La poesía de Perlongher emerge en los ochenta a contrapelo de las escuelas imperantes y aún sigue fascinando y molestando por igual.
Travestismo, militancia en el frente de liberación homosexual, parodia de todo poder (Canción de los nazis en Baviera) y hasta la religión del Santo Daime conforman un cuerpo que deja la barrosa huella de su paso.
Durante su enfermedad terminal, Perlongher escribe otro estupendo poema llamado El mal de sí: Detente muerte... Y da aún lugar para renovar su apuesta poética: No es lo que falta, es lo que sobra, lo que no duele. /Aquello que excede la austeridad taimada de las cosas / lo que desborda desdoblando la mezquindad del alma prisionera. La sobrenaturaleza que pedía Lezama Lima ya había logrado su aquelarre semiótico en Abisinia Exibar o en El cadáver de la nación. Pero esta sobreapuesta en El chorreo de las iluminaciones da lugar a poemas como el estremecedor Canción de la muerte en bicicleta: Ahora que me estoy muriendo / Ahora que me estoy muriendo. Estribillo que podría ser entendido hasta por un objetivista recalcitrante. ¿El antitotalitarismo como la apertura del discurso?. ¿Desmesura del cuerpo tornando la apolínea queja melancólica en bacanal dionisíaca?

VIEL TEMPERLEY

Pero una liebre un pájaro una perra / me miraron a los ojos al corazón al sexo/ como creo que sólo me miró también el mar / una madrugada de verano en que vagaba /con una pistola en el puño sin tener donde afeitarme escribe Héctor Viel Temperley en Legión extranjera. Dueño de una poesía de cuerpo presente: la masculinidad, el nadador, el hombre que se desnuda bajo las estrellas del invierno; Viel Temperley avanzó silenciosamente hacia su mito.
Pronto vendrá Crawl (1982) con su estribillo Vengo de comulgar y estoy en éxtasis y un final no menos sugerente: En confines de tinta/ Me sacaba del odio.
Voy hacia lo que menos conocí en mi vida: mi cuerpo. Por lo tanto, también en el autor el cuerpo es pregunta y desafío. Al año siguiente aparece Hospital Británico y comienza la leyenda. Un libro escrito durante la convalecencia de una operación de cerebro, calificado por el autor como esquirlas, donde los textos de toda su obra retornan proféticamente en la confusa luz del final. El cuerpo del nadador atraviesa toda su obra. Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada. Brazada a brazada hasta que su poesía atraviese el tiempo y los espacios para encontrar al fin los lectores que merece.

PACO URONDO

Mi confianza se apoya en el profundo desprecio / por este mundo desgraciado. Le daré/ la vida para que nada pueda seguir como está. Amor, aventura, coloquialismo, inserción del tango; Urondo vivió una vida peligrosa que él mismo eligió donde no vale la pena / morir por ninguna causa; / siento repugnancia o alivio. Su poética utiliza formas diferentes, de la lírica inicial al coloquialismo con diversas estaciones de por medio. (El poema Arijon y el libro Adolecer son ejemplo de ello). Puede entenderse el gesto de Urondo como un todo revolucionario, no libre de épica. ¿Un cuerpo de acto cancelando la rumiante inacción de la duda? Si ustedes lo permiten, / prefiero seguir viviendo. / Sin jactancias puedo decir /que la vida es lo mejor que conozco.
Volveremos sobre estos temas hacia el final de la nota.

ALEJANDRA PIZARNIK

Hablo del lugar donde se forman los cuerpos poéticos como una cesta llena de cadáveres de niñas- escribe Alejandra Pizarnik. Esos cuerpos podrían ser la náufraga, la muchacha, el maniquí desnudo, la dama pequeñísima. Es decir, los sujetos textuales que la poeta pone a jugar en el poema.
El cuerpo suicidado mide la brecha entre la demanda y la imposibilidad de satisfacerla. Siguiendo una cita de Simone Weil en los diarios de la autora el drama es que tener hambre y comer son operaciones diferentes.
El poeta en la estirpe de Rimbaud concibe la revolución en términos absolutos: es la vida lo que hay que cambiar. Como escribe Artaud: la vida está enferma. Desde este punto la poeta pregunta para qué ojos si aún no hay qué mirar.

MIGUEL ANGEL BUSTOS

Miguel Angel Bustos suena profético. Pero no pretendemos hacer una lectura tendenciosa ni facilista. Puede leerse de ese modo, tal como se lee a Rimbaud, cerca del cual intuimos su filiación literaria. Durante el encuentro surgen alusiones al formalismo ruso, junto al tema de la muerte del autor, textos de Barthes y Foucault. Preguntamos si no sería cinismo o mala intención política leer a estos autores deshistorializándolos o fuera de contexto.
El cuerpo desaparecido dice por ausencia. Es otra forma de estar presente. Otra forma de decir.
Tuve que morir volver a ustedes escribe el poeta y cuesta separar esos versos de la desaparición física del poeta, el silencio posterior sobre su obra y la reciente reedición. ¿Cómo leemos versos como quiero probar un cuerpo que no muera que no olvide. O caeré como un ángel de hierro con cien muertos en las alas?
El filósofo Alain Badiou contrapone la Anábasis de Saint John Perse a la Anábasis de Paul Celan. Compara la lírica con reminiscencias colonialistas de Perse con el texto atravesado por el siglo XX en Celan. Bustos, como Celan o Kafka, es un artista tocado por el siglo XX. De este lado del mundo. Con categorías de pensamiento propias. Bien lo supo el poeta cuando partió por Latinoamérica para elaborar su cosmogonía. Entre los poemas que permanecían inéditos hasta la edición de su obra completa, leemos el primer poema de la serie El ángel de la anunciación:
Mi patria va muda / oh mi tierra no quiero que estés sola / pero qué hago con mi ángel de la muerte. / Pasea conmigo / lee conmigo /ama lo que amo/ duerme a mi lado. / Si me quieres así / con las alas oscuras / seguiré cantando. /Y cuando vivas / te llevarás mi ángel / me iré en tu cuerpo.

JACOBO FIJMAN

No hay cosa peor que amar el cuerpo- le dijo Jacobo Fijman a Juan Jacobo Bajarlía. En el pensamiento del poeta, el cuerpo se pierde en el amor o la exaltación de la materia. Los molinos de imágenes, caminos sin puntos de vista. / Ahora vivo detrás de mí. Remarcamos un hecho: Al poeta Jacobo Fijman, le fue prohibida la entrada a la Biblioteca Nacional. Pasó sus días en el Hospital Borda (seguramente no tenía otro lugar donde ir). Luego de su muerte, la Biblioteca recupera su cuerpo, expulsado en vida, en forma de libro, higiénico y políticamente correcto. Ahora sí, apto para el consumo capitalista. Toda mi carne mortal recoge la blanca limosna del misterio.
Subrayamos otro verso de Fijman: Yo quería jugar...
...Bajo a mi oscuridad, y avanzo entre mis brazos con una estrella niña...
Fijman atraviesa cada libro de su obra en un peregrinaje místico que culminará con Estrella de la mañana y los poemas póstumos. El itinerario del despojo.
El cuerpo marginado de quien ya ha renegado del mundo, de quién es negado porque su sola presencia acusa, remuerde, recuerda al ciudadano medio cuanto le cuesta desprenderse de eso tan poco que tampoco tiene. Viene mi carne allende las transparencias /Rodeo la luz fresca.
¿Su Gramática de estrellas fijas, quizás?
Animos de pavor yacen en mis profundas soledades./ No es el mismo silencio, no es la misma estrella.

PREGUNTAS E INTERACCIONES
FINAL ABIERTO

Pero hay interacción entre estos cuerpos. Bustos conoce a Pizarnik. Luego de un intento de suicidio conoce a Jacobo Fijman en el Borda. Se encuentra con Paco Urondo. Paco Urondo, a su vez, viaja a conocer y reportear a Juan L. Ortiz. Escribe Arijon, estupendo poema contemplativo en la línea del entrerriano. Juanele nunca deja de ser un hombre comprometido con la revolución y su viaje a la China maoista es un acontecimiento que incide en su visión del hombre y el mundo (Nacen los formidables poemas de EL JUNCO Y LA CORRIENTE). ¿Puede calificarse de suicida el gesto de Urondo al ingerir una cápsula de cianuro para no delatar a sus compañeros? ¿No suena profético o visionario el mismo Urondo cuando escribe en Algo: con tu muerte / vendrá una nueva / y desconocida vergüenza? ¿Resulta paradójico pensar que la etérea poesía de Juan L. Ortiz conforma un tomo de más de mil páginas y un kilo y medio de peso? ¿No logra Alejandra Pizarnik un registro porno en el poema Sala de psicopatología que el neobarroco jamás llevó tan lejos? Pizarnik parece ajena a cualquier revolución hasta que escribe: La noche soy yo y hemos perdido. / Así hablo yo, cobardes. / La noche ha caído y ya se ha pensado en todo. Hay mayor golpe que la voz de Juan L. Ortiz diciéndole a sus colegas que no se cobijen pues la poesía es la intemperie sin fin o escribiendo tras la muerte de García Lorca oh poetas en la noche estúpida y cobarde? Perlongher durante su enfermedad escribe un impensado homenaje a Viel Temperley, en el poema Estaño espanto: gemidos del doble en el rincón / que no se ve de el hospital / (británico). ¿No es revolucionario Fijman cuando se abraza a un policía y se presenta diciendo: Yo soy el Cristo rojo?
Hemos elegido a estos poetas, afortunadamente faltan muchos otros para completar un pensamiento más amplio sobre la poesía argentina.
Bueno, queremos concluir estos apuntes con un poema que remarcó la licenciada Analía Vanoli, cuando un lunes nos hallábamos en esos menesteres de pensar el ser. Es del gran Edgar Bayley, contra todo congelamiento en el lenguaje. Para no morir en cualquier verdad.

A SER OTRO

he venido a ser otro
a ser el mismo
a entrar salir a estar despierto
no quiero eternizarme en una cara
en un traspié canal en un cuidado

he venido a ser otro
a convertirme
en cal en hoy en calle
en mi enemigo
he venido a mezclarme
a estar parado
a darme a ser a no mirarme
a no decir ya está he terminado

he venido a estar a empobrecerme
a seguir con mi apuesta
entre los hombres

he venido a morir o no morir
enamorado
a partirme en cielotierra
entre dos pasos
habitando el desamor o la alabanza

28.4.09

WANG WEI (699—759) UNA POÉTICA DE OTOÑO


La fragancia estival/ se lamenta y expira./
¿Cómo detenerla/ para que no se vaya?
W.W.

Más allá de la recurrente lectura de los poetas de la dinastía Tang, la versión de un poema de Wang Wei, leído en un viejo libro de la editorial Fabril, volvía una y otra vez a mi cabeza: Retorno, el poema de los ciruelos.
Medico, poeta, calígrafo y músico a la vez que pintor, fue más conocido como pintor. En su poesía, dice Su Tung Po hay pintura y en su pintura poesía.
En edad avanzada, luego del fallecimiento de su esposa, una permanente melancolía hizo que fuera a un retiro en las montañas en Wang Chuan, provincia de Shen-si, donde vivió tranquilamente hasta su muerte, luego de tomar los hábitos budistas.


RETORNO

Llegas de mi país natal,
debes saber lo que allí pasa.
¿Han florecido bajo mis ventanas
los ciruelos del invierno
estos últimos días?


OTOÑO EN EL LAGO

El agua está pensativa como el cielo gris
y las charlas de las lavanderas
ocultas entre los bambúes
gira y vuela levemente
sobre el agua sin una arruga.
Los sauces silenciosos se miran en el lago.


Versiones de María Teresa de León y Rafael Alberti


CANTO DE UN ATARDECER EN OTOÑO

Bajo el leve relente otoñal
la octava luna.
Enfrió su manto
que no podrá mudar;
Tañe y tañe el laúd de plata
la noche entera:
Teme el regreso
a su cuarto vacío.


LA LUNA Y YO

Solitario, en el interior
del bosque de bambúes,
me siento
Rasgo mi laúd y tarareo
una canción.
En medio de la espesura
nadie advierte mi presencia.
Pero brillante, la luna acude
a verme
¡Cuán feliz me siento
en su compañía!


DESOLACIÓN

Una colina desierta
y nadie a la vista;
Solo el eco de unas voces
llega a mis oídos.
El oblicuo sol del atardecer
penetra en los espesos bosques
Y se refleja en los verdes musgos.


DE MAÑANA

Los capullos del duraznero
se tiñeron de rojo
con la lluvia nocturna.
Los sauces reverdecieron
con la niebla matinal.
Los pétalos caídos no fueron
aún barridos por los criados.
Los pájaros cantan. El morador
del cerro duerme todavía.

Versiones de Raúl A. Ruy

11.4.09

POETAS FRANCESES TRADUCIDOS POR POETAS CHILENOS

EPITAFIO, DE CHARLES CROS, EN VERSIÓN DE JORGE TEILLIER

Aquí yacen los mensajeros del rey,
leones del mar de la Patagonia.
Dios los condujo desde la Cruz del Sur a la Estrella Polar
por el camino del contra sentido.
Ellos no hicieron nada como nadie
porque ellos murieron al revés,
como los hombres del Ponant antaño,
cuando partían a morir al Cabo de Hornos.
Ellos no tenían que hacer aquí,
no más que los marinos de allá lejos,
sino encontrarle un sentido a la vida.
Porque no es necesario ser un hombre,
para descubrir al fin, moribundo,
donde se encuentra la Patagonia.


ROAL VIAL, ARMANDO Y TEILLIER, JORGE, LA INVENCIÓN DE CHILE, EDITORIAL UNIVERSITARIA, SANTIAGO,1994


BELLA Y SEMEJANTE, DE PAUL ELUARD, EN VERSIÓN DE ROSAMEL DEL VALLE

Un rostro al fin del día
Una cuna entre las hojas muertas del día
Un ramo de lluvia desnuda
Todo Sol oculto
Toda fuente de los espejos en el fondo del agua
Todo espejo de los espejos rotos
Un rostros en las balanzas del silencio
Un guijarro entre otros guijarros
Por las frondas de los últimos resplandores del día
Un rostro semejante a todos los rostros olvidados


REVISTA ORFEO, N 6, SANTIAGO, 1964


POEMA, DE ROBERT DESNOS, EN VERSIÓN DE HERNÁN VALDÉS

Desnúdate
báñate en esta agua negra
nada puedes temer
tú lo has hecho ya
el cuerpo humano impermeable no se empapa
como una esponja
el Sol secará el barro
que caerá hecho polvo
ve
la tierra es vasta y así tu corazón
que a fin de cuentas hechas y bien hechas
no contiene aún ningún error
y jamás ha contenido lodo.


REVISTA ORFEO, N 6, SANTIAGO, 1964


MARINA, DE ARTHUR RIMBAUD, EN VERSIÓN DE ARMANDO URIBE

Los carros de plata y de cobre—
Las proas de acero y de plata—
Combaten la espuma—
Levantan las cepas de zarzas,
Cursos de los arenales,
Y caminos inmensos de reflujo,
Se van al este circulares,
A los pilares de la foresta—.
A los fustes de los escollos,
Cuyo ángulo se hiere en torbellinos de luces.


REVISTA FINIS TERRAE, N 39, SANTIAGO, 1963


EL ENEMIGO, DE CHARLES BAUDELAIRE, POR PABLO NERUDA

Mi juventud no fue sino oscura tormenta
que rara vez el Sol cortó con luz brillante,
trueno y lluvia ejercieron tan repetida afrenta
que en mi jardín no existen los frutos incitantes.

Yo que toqué el otoño del pensamiento azadas
tendré que usar rastrillos y palas poderosas,
para juntar de nuevo las tierras inundadas
donde los agujeros son grandes como fosas.

Quién sabe si las nuevas flores que yo he soñado
encontrarán en este territorio lavado
el místico alimento que las vaya elevando!

Oh dolor de dolor! Corre el tiempo, la vida,
y el oscuro enemigo que nos va desangrando
crece y se fortifica con la sangre perdida!


REVISTA ARBOL DE LETRAS, N 1, SANTIAGO, 1967.

23.3.09

CINCO POEMAS DE PAUL ELUARD POR CINCO POETAS ARGENTINOS


Lo que se ha comprendido ya no existe/ El pájaro se ha confundido con el viento, / El cielo con su verdad, / El hombre con su realidad.
P.E.

Cumbre del surrealismo, activo militante de izquierda, amor y revolución confluyen en la poesía de Paul Eluard (Saint-Denis 1895 - Charenton-le-Pont 1952).
A continuación presentamos versiones de textos del poeta realizadas por cinco grandes poetas argentinos.


YO ADMIRABA

Yo admiraba descendiendo hacia ti
el espacio ocupado por el tiempo
nuestros recuerdos me llevaban

Te falta mucho lugar
para estar siempre conmigo


VERSIÓN DE RODOLFO ALONSO


NADIE

El coloca un pájaro sobre la mesa y cierra los postigos.
Se peina, sus cabellos en sus manos son más dulces que un pájaro.

: ***

Ella predice el porvenir. Y mi tarea es verificarlo.

***
El corazón herido, el alma dolorida, las manos lastimadas, los cabellos blancos, los prisioneros, el agua entera está sobre mí como una playa desnuda.


VERSIÓN DE RAUL GUSTAVO AGUIRRE


AL ALBA TE AMO...


Al alba te amo tengo toda la noche en las venas
Toda la noche te he contemplado
Tengo que adivinarlo todo me siento seguro en las tinieblas
Ellas me conceden el poder
De envolverte
De sacudirte deseo de vivir
En el seno de mi inmovilidad
El poder de revelarte
De liberarte de perderte
Llama invisible de día.

Si te vas la puerta se abre hacia el día
Si te vas la puerta se abre hacia mí mismo.


VERSIÓN DE ALDO PELLEGRINI


LA INMACULADA CONCEPCIÓN (Fragmentos)


Hay aquí muros que no atravesarás, muros que cubriré de amenazas y de injurias, muros que son para siempre color de sangre antigua, de sangre derramada.

Tengo para seducir al tiempo adornos de escalofríos, el regreso de mi cuerpo en sí mismo.


VERSION DE MIGUEL ANGEL BUSTOS


MARINA


Te miro y el sol se agranda
Pronto cubrirá nuestro día
Despierta con todo tu corazón
Con todos tus colores
Para disipar las desdichas nocturnas

Te miro todo está desnudo
Fuera las barcas tienen poco agua
Hay que decir todo en pocas palabras
El mal está frío sin amor

En el comienzo del mundo
Las olas van a mecer el cielo
Tú te meces en las sábanas
Atraes el sueño hacia ti

Despierta que yo sigo tus huellas
Mi cuerpo es de esperarte de seguirte
Desde el nacer del alba hasta el de la sombra
Un cuerpo de pasar mi vida amándote.

Un corazón para soñar
Afuera de tu sueño.


VERSIÓN DE CESAR FERNANDEZ MORENO

PD: Se recomienda consultar la célebre traducción hecha por Alejandra Pizarnik de La inmaculada concepción, obra escrita en colaboración entre Paul Eluard y André Bretón.

25.2.09

POEMAS DE HENRI MESCHONNIC

Veía Moisés que la zarza ardía y no se consumía y se dijo: voy a ver qué gran visión es esta y porque no se consume la zarza.
Exodo 3,2

Lingüista, teórico de la escritura, traductor de la Biblia, autor de ensayos imprescindibles en los que reflexiona sobre el ritmo, el poeta Henri Meschonnic (París, 1932) ofrece un lenguaje inevitablemente atravesado por su tiempo. Hay pequeños ecos de Paul Celan (el referente inevitable), articulaciones del yo y el tú (que una vez más puede ser religioso o amoroso), epigramas y la decisión de prescindir de toda puntuación. Transcribimos aquí algunos de sus poemas en versiones de Hugo Savino para Leviatán, del libro Puesto que soy esa zarza / Puisque je suis ce buisson

*

hay lugares que están más llenos de espera
que otros
cabezas
más llenas
de un fuego
del tiempo que otras es una
historia que camina mientras duerme
he recibido un talismán
desde el otro lado de la espera
duermo el tiempo
desde que
ardo sin
consumirme
puesto que soy esa zarza


*

no sé
lo que ayer
será
lo que hará el pasado
lo desconocido
no es mañana
es lo que ayer
hará de
mañana


*

el corazón en la mano el corazón
en la boca
corazón que desborda
corazón desplazado desmarcado
es el cuerpo en sus esperas
es esperar quién es el cuerpo


*

hoy
las hojas muertas
iban más rápido que yo


*

es porque me nombro

que no olvido
vivir

*

también yo
tenso mi voz
hacia tu luz
estoy en mi lugar
cada vez
más lejos
vuelvo
sin palabras
conmigo contigo
para ser
nuestro lenguaje



Versiones de Hugo Savino para Puesto que soy esa zarza, Leviatán, 2008

3.2.09

KAVAFIS O EL DESEO


Constantino Kavafis —Alejandría, Egipto, 1.863-1.933— es, extrañamente (o no), uno de los poetas que más ha apelado a la historia para componer las escenas y los personajes de sus poemas.
Pero, el resultado —en algunas de sus piezas maestras— es un erotismo inusual, que apela a la evocación, a la recreación del deseo mismo en el poema: la memoria del cuerpo.
¿Habrá tal cosa?
«Cuerpo, recuerda»— escribe Kavafis o pide: «Arte de la poesía, tráeme esta noche el mayor número posible de recuerdos».
Y el deseo, tan inasible como poderoso, sigue temblando en el poema.


DONACIONES

Me siento y sueño...
Mi donación al arte
está hecha de sensaciones y deseos...
algunos rostros o líneas entrevistos
vagas memorias de amores incumplidos...
Mejor que me abandone al arte.
El sabe dar cierta forma a la belleza,
completando la vida
de modo casi imperceptible,
combinando las impresiones
combinando los días...


HE IDO

No tengo ligaduras;
me abandoné del todo.
He ido en la noche iluminada
hacia goces que eran mitad reales
mitad elaborados por mi espíritu.
Y he bebido un vino fuerte
como beben aquellos
que se entregan valerosamente al placer.


MELANCOLÍA DE JASÓN, HIJO DE CLEANDRO, POETA EN COMAGENO, 595 DESPUÉS DE CRISTO

Mi cuerpo, mi figura que envejece:
heridas de un temible cuchillo...
No estoy de ningún modo resignado.
Es a ti a quien recurro, Arte de la Poesía,
ya que conoces algunos remedios...
Tentativa para adormecer el dolor
por la imaginación y por el verbo.
Heridas de un temible cuchillo...
Suministra tus remedios, Arte de la Poesía,
que impiden (por un tiempo) sentir la herida.


JURAMENTO

Con frecuencia se promete, reformar su vida.
Pero cuando llega la noche con sus tentaciones
sus componendas, sus promesas;
cuando llega la noche, con su fuerza propia,
hecha de impulsos del cuerpo que quiere y exige,
extraviado, se entrega a la alegría fatal de siempre.


CLAROSCURO

Mirando un ópalo de tintes grisáceos,
recordé dos bellos ojos gises

que vi hará unos veinte años.
Nos amamos durante un mes.
Después se fue.
A Esmirna, creo,
donde tenia trabajo,
y nunca nos volvimos a ver.

Deben haber perdido su belleza
(si vive todavía), los ojos grises.
El bello rostro se habrá afeado.

Memoria mía, guárdalos tal como eran antaño..
Memoria de este amor,
tráeme de esta noche
el mayor número posible de recuerdos.


AL MISMO LUGAR

Ambiente de la casa, de los cafés,
del barrio que tengo bajo los ojos
y que frecuento todo el año;
te he creado de mi alegría y mis penas,
gracias a tantas circunstancias e incidentes,
que ahora estás para mí cargado de sentido.


CUERPO, RECUERDA...

Cuerpo, recuerda, no solo el ardor
con el cual fuiste amado;
no sólo los lechos sobre los cuales
te has acostado, sino esos deseos
que brillaban por ti en los ojos
y temblaban en los labios,
y un obstáculo fortuito
ha impedido que se cumplan...
Ahora que todo eso pertenece al pasado,
casi parece que te has abandonado a ellos...
Cuerpo, recuerda esos deseos
que por ti brillaban en los ojos
y temblaban en los labios.


(VERSIONES DE JUAN CARVAJAL)

NOTA RELACIONADA:
KAVAFIS O LA MEMORIA DEL CUERPO

6.1.09

QUASIMODO. Y DE PRONTO ES LA NOCHE.



Escribe Gianni Siccardi, autor de estas versiones, acerca del movimiento hermetista, vanguardia que ya hemos abordado en este espacio, a través de la obra de Eugenio Montale y Giuseppe Ungaretti:

El poema hermético requiere ser leído en soledad, bajo la luz de la lámpara. El poeta se habla a sí mismo, el lector se habla a sí mismo. Después de escribir, el poeta se conoce un poco más, el lector también. No es poesía intimista, es poesía interior.

Transcribimos a continuación, algunas versiones hechas por Siccardi de Salvatore Quasimodo (1.901—1.968), que completa la sagrada trilogía de los hermetistas italianos.


Y DE PRONTO ES LA NOCHE

Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y de pronto es la noche.


ELEGÍA

Helada mensajera de la noche,
has retornado límpida a los balcones
de las casas destruidas para iluminar
tumbas desconocidas y restos abandonados
de la tierra humeante. Aquí descansa
nuestro sueño. Y te diriges, solitaria,
hacia el norte, donde las cosas corren
sin luz hacia la muerte; y tú resistes.


CON EL SENTIMIENTO DE LA MUERTE

Arboles azules
donde el sonido más dulce emigra
y nace el gusto por las nuevas lluvias.

En una hoja, dócilmente,
la luz oscila
en nupcias con el aire;

y con el sentimiento de la muerte,
estoy aquí, aterrado de amor.

POEMA DE AMOR

El viento vacila, exaltado, y levanta
las hojas sobre los árboles del parque,
la hierba rodea
los muros del castillo, las chatas
areneras desfilan sobre el Gran Canal.
Irritante, desquiciado, este es un día
que vuelve del hielo, como tantos, no se detiene,
exige. Pero tu estás aquí y ya no hay
limites: violenta entonces a la inmóvil muerte
y tiende nuestro lecho de vivos.


BASTA UN DÍA PARA EQUILIBRAR EL MUNDO

La inteligencia, la muerte, el sueño,
niegan la esperanza. En esta noche,
en Brasov, en los Cárpatos, entre árboles
ajenos, busco en el tiempo
a una mujer amada. El calor resquebraja
las hojas de los álamos
y me digo palabras que no conozco,
repaso tierras en el recuerdo.
Un oscuro jazz, canciones italianas
zozobran en el color de las pupilas.
En el estruendo de las fuentes
se ha perdido tu voz:
basta un día para equilibrar el mundo.


LOS SOLDADOS LLORAN DE NOCHE

Ni la cruz ni la infancia
bastan para destruir la guerra,
ni el martillo del Gólgota,
ni la memoria angélica.
Los soldados lloran de noche
antes de morir. Son fuertes, caen
a los pies de las palabras aprendidas
bajo las armas de la vida.
Números amantes, soldados,
anónimos estrépitos de lágrimas.


ISLA DE ULISES

La antigua voz se ha detenido.
Oigo resonancias efímeras,
olvido de plena noche
en el agua estrellada...

Del fuego celeste
nace la isla de Ulises.
Lentos ríos arrastran arboles y cielos
en el fragor de las orillas lunares.

Las abejas nos traen el oro, amada:
tiempo secreto, tiempo de mutaciones.

15.12.08

UN POEMA DE CADA LIBRO DE PAUL CELAN (VERSIONES DE PATRICIA GOLA)


Paul Celan sigue siendo el referente inevitable si hablamos de un lenguaje «tocado por el siglo», hablemos de Awschitz, como en su caso, o del proceso militar en la Argentina que acabó con «las mejores mentes de una generación».
No es que la poesía sea imposible después de Awschitsz.
Se trata del lenguaje: debe dar cuenta de esa herida, de todas las heridas.
En palabras de Alain Badiou: la elocuencia se torna obscena.
Sea como sea, a través de versos como estos, el poeta busca sus referentes.
En un idioma tocado por las atrocidades del siglo XX, por las vanguardias y por los movimientos políticos.
Se necesita una lengua que, sin olvidar el legado del último Hölderlin, se reformule desde sus trizamientos, sus costuras y suturas, dando cuenta de la trama simbólica que lo precede.
Por supuesto, no refiero a buscar la inspiración en poéticas ajenas, de haber tal cosa. Todo lenguaje debe ser puesto a prueba. Sea el de Ungaretti, el de Juan L. Ortiz, César Vallejo o el de cada poeta que dejó su marca en la trama simbólica.
Esa violencia contra el uso cristalizado del lenguaje que Lacan pedía a la poesía, la distancia entre un yo y un siempre imprecisos, dan lugar a esa palabra – tienda que cobija en la intemperie del mundo.
Hacia el claro, lo abierto.
Desde el ya no, al no es tiempo todavía.
Está en los poetas tratar con esa noche del mundo.
De
MOHN UND GEDACHTNIS
Amapola y memoria
(1.953)

PAISAJE

¡Ustedes, altos álamos —hombres de esta tierra!
¡Ustedes negros estanques de la Fortuna —ustedes los reflejan hasta en la muerte!

Te vi, hermana, parada en ese brillo.

De
VON SCHWELLE ZU SCHWELLE
De umbral en umbral
(1.955)

OJO DEL TIEMPO

Este es el ojo del tiempo:
mira de reojo
bajo la ceja de siete colores.
Su párpado es lavado por los fuegos,
su lágrima es vapor.

La estrella ciega vuelta a él
y se funde en la pestaña más ardiente;
hace calor en el mundo
y los muertos
brotan y florecen.


De SPRACHGITTER
Rejas del lenguaje
(1.959)

UNA MANO

La mesa de madera de las horas, con
el manjar de arroz y el vino
Se
calla, se come, se bebe.

Una mano que besé
alumbra las bocas.

De
DIE NIEMANDSROSE
La rosa de nadie
(1.963)

LA PALABRA DEL-IR-HACIA-LO-HONDO
que leímos. Los años, las palabras desde entonces.
Seguimos siendo eso.

Sabes, el espacio es infinito,
sabes, no necesitas volar,
sabes, lo que se escribió en tu ojo,
nos vuelve más profunda la profundidad.


De
ATEMWENDE
Cambio de aliento
(1.967)

ESTAR, a la sombra
de la llaga en el aire.

Estar-por-nadie-y-por-nada.
Desconocido
solamente
por ti.

Con todo lo que cabe dentro,
también sin
lenguaje


De FADENSONNEN
Filamentos solares
(1.968)

fuiste mi muerte:
sólo te tuve a ti
cuando todo se me iba.

De LICHTZWANG
Presión de luz
(1971)

RESTOS AUDIBLES, RESTOS VISIBLES, en
el dormitorio mil uno,

día y noche
la polca de los osos:

te reeducan

vuelves a ser
él.


De
SCHNEEPART
(1.971)

EL AÑO QUE IRRUMPIÓ
con la corteza de pan ilusorio
corrompiéndose.

Bebe
de mi boca.


De ZEITGEHOFT
Morada del tiempo
(1.976)

ESTUVO
la partícula de higo sobre tu labio,

estuvo
Jerusalén en torno nuestro,

estuvo
el claro aroma del pino
sobre el barco danés que agradecimos,

estuve
en ti.


Versiones de Patricia Gola, de Antología Poética, Paul Celan, Universidad Autónoma de Puebla, 1987 Prólogo de Michel Hamburger. Contratapa de Yves Bonnefoy.

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18.11.08

GIUSEPPE UNGARETTI. LA BREVEDAD


En sus poemas breves Giuseppe Ungaretti (Alejandría, Egipto, 1.888 Italia 1970), lleva al lenguaje a un máximo de densidad y concentración. Junto a Eugenio Montale, es la palabra aún audible de esa generación que revolucionó la lírica italiana, conocida como hermetismo.
UNIVERSO


Con el mar
me hago
un ataúd
de frescura


UNA PALOMA


De otros diluvios una paloma escucho.


OCASO


La piel del cielo
despierta oasis
al nómada de amor


LEJOS


Lejos lejos
como a un ciego
me han llevado de la mano


DORMIR


Quisiera parecerme
a este lugar
echado
en su camisa de nieve


CONDENA


Cerrado entre cosas mortales

(También el cielo estrellado acabará)

¿Por qué ansío a Dios?


MAÑAÑA


Me ilumino
de infinito


EL ROCÍO ILUMINADO


La tierra tiembla
de placer
bajo un sol
de violencias
gentiles


SILENCIO ESTRELLADO


Y los árboles y la noche
No se mueven ya
Sino por los nidos.


Versiones de Rodolfo Alonso
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24.10.08

TRES VERSIONES DE TRES POEMAS DE EUGENIO MONTALE

ILUSTRACIÓN: MALEVICH

Pocos emprendimientos literarios tan difíciles: hacer resonar en otro idioma el misterio de aquellos magníficos primeros poemas del italiano Eugenio Montale (1.896-1.981).
Ossi Di Seppia, es uno de los grandes libros del siglo XX.
Hueso de un cartílago, paradoja como la que lleva a Osip Mandelstam a descubrir que la vértebra misma del siglo XX nació rota.
Para acercar mejor al lector a estos versos, hemos añadido las diferentes versiones que de tres poemas del histórico libro de Montale, hicieron tres poetas argentinos.

I: «... lo que no somos...»

No nos pidas la palabra que esculpa cada lado
nuestro ánimo informe, y lo revele
con sus letras de fuego, y resplandezca
como una planta de azafrán perdida
en medio de un campo polvoriento.

¡Ah el hombre que se va, seguro,
amigo de sí mismo y de los otros,
y no cuida su sombra que ese calor ardiente
dibuja sobre un descascarado muro!

No nos pidas la fórmula que pueda abrirte mundos;
sí una torcida sílaba, seca como una rama.
Solo esto podemos hoy decirte:
aquello que no somos, eso que no queremos.


Versión de Gianni Siccardi


No nos pidas la palabra que escrute íntegramente
nuestro ánimo informe, y con letras de fuego
lo revele y esplenda como flor de azafrán
perdida en medio de un campo polvoriento.

¡Ah el hombre que se marcha seguro
de los demás y de sí mismo amigo,
y no cuida su sombra que el ardiente calor
graba sobre un descascarado muro!

No nos pidas la fórmula que pueda abrirte mundos;
sí alguna contrahecha sílaba, seca como una rama.
Esto solo podemos hoy decirte:
lo que no somos, lo que no queremos.


Versión de Horacio Armani


No nos pidas la palabra que ciña a cada lado
nuestro ánimo informe, y con letras de fuego
lo manifieste espléndido como flor de azafrán
extraviada en el medio de un polvoriento prado.

¡Ah los hombres seguros que se van,
en paz con los demás y con sí mismos,
ajenos a la sombra que el bochorno
estampa encima de una tapia en ruinas!

No nos pidas la fórmula que un mundo pueda abrirte;
sí apenas una sílaba reseca como un leño
Hoy tan sólo esto podemos decirte:
lo que no somos, lo que no deseamos.

Versión de Ricardo H. Herrera


Non chiederci la parola che squadri da ogni lato / l’animo nostro informe, e a lettere di fuoco / lo dichiari e risplenda come un croco / perduto in mezzo a un polveroso prato. // Ah l’uomo che se ne va sicuro, / agli altri ed a se stesso amico, / e l’ombra sua non cura che la canicola / stampa sopra uno scalcinato muro! // Non domandarci la formula che mondi possa aprirti, / sì qualche storta sillaba e secca come un ramo. / Codesto solo oggi possiamo dirti, / ciò che non siamo, ciò che non vogliamo.


II: «...vida mía no te pido...»


Vida mía no te pido lineamientos fijos,
rostros plausibles o posesos.
En tu girar inquieto
ajenjo y miel tienen ahora un único sabor.

El corazón que desdeña todo impulso
rara vez sufre un sobresalto.
Así resuena a veces en el silencio de los campos
un tiro de fusil.


Versión de Gianni Sicardi


Vida mía no te pido lineamientos
fijos, rostros, plausibles o posesos,
En tu inquieto girar ahora el mismo
sabor tienen la miel y el ajenjo.

El corazón que todo movimiento desdeña
raramente es sacudido por sobresaltos.
Así a veces resuena en el silencio
de los campos un tiro de fusil.


Versión de Horacio Armani


Mi vida no te pido rasgos fijos,
rostros plausibles o fuera de sí.
En tu inquieto vaivén ya son iguales
el sabor de la miel del ajenjo.

Al corazón que juzga el cambio vil
rara vez lo sacude un sobresalto.
Así a veces resuena en el silencio
de los campos un tiro de fusil.


Versión de Ricardo H Herrera


Mia vita, a te non chiedo lineamenti/ fissi, volti plausibili o possessi./ Nel tuo giro inquieto ormai lo stesso /sapore han miele e assenzio.//
Il cuore che ogni moto tiene a vile/ raro è squassato da trasalimenti./ Così suona talvolta nel silenzio /della campagna un colpo di fucile.



III: «...la divina Indiferencia...»


A menudo he encontrado el dolor de vivir:
era el arroyo angostado que se encrespa,
el enroscarse de las hojas secas,
era el caballo desplomado.

Bienes no conocí, sino el milagro
que produce la divina Indiferencia:
era la estatua entre la somnolencia de la siesta,
la nube y el halcón en su elevado vuelo.


Versión de Gianni Siccardi


La pena de vivir a menudo he encontrado:
era el arroyo estrecho que borbota,
era el enroscamiento de la hoja
reseca, era el caballo desplomado.

Bienes no conocí, más que el prodigio
que ofrece la divina Indiferencia:
era la estatua entre la somnolencia
de la siesta, y la nube, y el halcón alto alzado.


Versión de Horacio Armani


El dolor de vivir a menudo he encontrado,
fue el borbotón del riacho que se ahoga,
fue la retorcedura de la hoja
seca, fue el desplomarse del caballo.

Bienes no hallé, tan solo la visión
que brinda la divina Indiferencia:
la estatua entre el letargo de la siesta,
la nube y el vuelo alto del halcón.


Versión de Ricardo H Herrera


Spesso il male di vivere ho incontrato:/ era il rivo strozzato che gorgoglia,/
era l'incartocciarsi della foglia/ riarsa, era il cavallo stramazzato.//
Bene non seppi, fuori del prodigio/ che schiude la divina Indifferenza:/
era la statua nella sonnolenza/ del meriggio, e la nuvola, e il falco alto levato.


Huesos de Jibia, Eugenio Montale, Traducción y prologo de Ricardo H. Herrera, Huesos de jibia.
La casa de los aduaneros y otros poemas, Eugenio Montale, Traducción selección y prologo de Gianni Sicardi, Centro Editor de América Latina
Huesos de Jibia, Las ocasiones, Eugenio Montale, Traducción prologo y notas de Horacio Armani, Librerías Fausto.

18.10.08

GIORGIO CAPRONI. LA «SOLEDAD SIN DIOS»


Según unas bellas páginas que le dedicara Giorgio Agamben, el italiano Giorgio Caproni ha conseguido en mayor medida que ningún otro poeta contemporáneo, expresar sin sombra de nostalgia ni de nihilismo, la «ۜsoledad sin Dios».

CINCO POEMAS DE GIORGIO CAPRONI
(Livorno 1.912 –Roma 1.990)


CONDICION

Un hombre solo,
encerrado solo en una habitación.
Con todas sus razones
con todos sus desaciertos.
Solo en una habitación vacía,
hablando. Con los muertos.


HERÁLDICA

Amor, que herido está
el siglo, y qué solos estamos
—tu y yo— en la opacidad
sin nombre. Se acabó
el tiempo del ruiseñor.
y del león. Está destruido
el blasón . El unicornio
no ha dejado huellas en el suelo:
Hay Sombra en el corazón


SOBRE UN ECO (REVUELTO) DE LA TRAVIATA

Dame una mano. Ven.
Guía a tu guía. Tiemblo.
No tiembles. Juntos
pronto Retornaremos
a nuestra nada —en la nada
(juntos) Remoriremos.

(de El muro en la tierra,
versión de Ricardo H. Herrera)


MENSAJE DEJADO ANTES DE NO IRME

Si no volviese,
sepan que nunca
me fui.

Mi viaje
consistió en quedarme
aquí, donde nunca estuve.

(de El franco cazador,
versión de Ricardo H. Herrera)

ALZANDO LOS OJOS

Llena el aire un hormigueo
de puntos negros

¿Pájaros ?

¿Cartas rasgadas?
¿O —quizás— harapos dispersos
(los últimos) de Dios?...

(de Res Amisa, versión de Edgardo Dobry)


Fuente: Hablar de poesía número cinco, año III, junio 2.001, Grupo Editor Latinoamericano.

23.9.08

POESÍA EXPRESIONISTA: AUGUST STRAMM

Elegí estos poemas de AUGUST STRAMM (Munster, Westfalia. 1.874) para subir, pues si bien fueron escritos a principio del siglo XX, en la versión que aquí transcribo, de Rodolfo Modern, surge algo que me interesa particularmente, lo que en la nota sobre Edgar Bayley, llamé «Producción de sentidos por choque de vocablos».
Es decir, los poemas de este contemporáneo del inmenso Georg Trakl, suenan sorprendentemente modernos.
En la Primera Guerra Mundial actuó como capitán de reserva. Después de haber participado en más de setenta acciones, murió en el frente ruso en 1.915.

SEPULCRO DE GUERRA

Varas suplican cruzados brazos
escritura vacila pálido desconocido
flores impertinentes polvos atemorizan
vislumbre
lagrimea
vidrea
olvido.

PATRULLA

Las piedras hostilizan
ventana ríe irónicamente traición
ramas estrangulan
montes arbustos hojean con crujido
resuenan
muerte.

MELANCOLÍA

¡Andar empeño
vida anhela
espanto estar
miradas buscar
muerte crece
el futuro
grita!
Profundamente
enmudecemos
nosotros.

DESESPERADO

Allí retumba una piedra estridente
noche granea vidrio
los tiempos se detienen
yo me petrifico.
olvido
¡Lejos
te vidreas
tú!

Traducción: Rodolfo Modern

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DADAÍSMO
INVENCIONISMO

3.9.08

EDGAR BAYLEY. PUNTUACIONES SOBRE UNA POÉTICA SIN PUNTUACIÓN


«...Porque la claridad que tanto he buscado/ solo está en algunos silencios/ en algunos espacios en blanco/...»
Edgar Bayley (1919—1990)

o. ARTE POÈTICA: «El propósito fue liberar la inocencia y la fluidez poética a través de una sostenida inteligencia. Había que ir a la poesía con los ojos abiertos. Era preciso enfrentar el sueño con la mirada vigilante».

1. El arte del siglo XX tiene la marca de las vanguardias. A través del mundo estallaron movimientos que revolucionaron el arte y las letras.
Buenos Aires fue participe de esos movimientos.

2. El arte de vanguardia, con su anhelo de crear un proceso puro, logró un punto alto en el Invencionismo, movimiento del que el poeta Edgard Bayley fue mentor y cima.

3. Bayley apela a la construcción de sentido por «choque de vocablos».
La agrupación de palabras — libres de nexo— hace emerger un nuevo sentido.

4. Difiere de la característica imagen onírica del surrealismo o de la audacia de Huidobro, en las proezas verbales del creacionismo, pero se nutre a su vez de ambos movimientos. Añade el «estado de alerta».

5. Es SU marca, esa fluidez liberadora del lenguaje: «mi amada estanque azul huerto cabellos».
La imagen o construcción que parece que no terminará nunca, es infinita esta riqueza abandonada.

6. Repasando los libros del autor para tomar estas notas erráticas , este verso parece responder a mi búsqueda: «no puedo decirlo de otro modo».

7. La poesía se despliega como un discurso otro en la trama simbólica. Cada poeta deja allí su marca o huella, para que ya nada vuelva a ser como antes.

8. Abolición de mayúsculas y puntuaciones, adjetivación sensual, desmesurada, (...fulgurante viva fluvial...).

9. Uno de los poemas favoritos de Bayley era «La linda pelirroja», de Apollinaire, ese que dice «...Queremos explorar la bondad comarca inmensa donde todo calla...» «...Piedad para nosotros que luchamos siempre en las fronteras de lo ilimitado y el porvenir...»

10. ¿Qué es la imagen poética? La imagen poética nace de términos antitéticos estructurados emocionalmente, dice Juan Jacobo Bajarlía, colega invencionista de Bayley.

11. Poiesis signigica invención, le dijo Bajarlía a Aldo Pelegrini, cuando este le remarcó la escasa recepción obtenida por su poesía entre los invencionistas.
Junto a él se hallaban sentados Alejandra Pizarnik y Pichon Riviere hablando sobre Lautreamont. Por el bar aparecían también, entre otros, Alberto Girri y Ricarso Molinari.

12.Bajarlía cuenta una velada inolvidable en la casa de Oliverio Girondo y Norah Lange. Estaban presentes Edgar Bayley (que a iba por el cuarto whisky) y una aún inédita Alejandra Pizarnik. Oliverio Girondo leía los originales de «En la Masmédula». Algo me dice que es infinita, no terminará nunca, esta riqueza abandonada.

13. Como definir al Invencionismo? Cito a Daniel Chirom: «Toma elementos del creacionismo de Huidobro. Agrega el concepto de creación el de voluntad, La poesía es una forma de conocer al mundo. La imagen es así un hecho directo de la voluntad y no una vinculación entre dos términos (metáfora)».

14. Llamo «herramienta Bayley» a ese choque de vocablos que hace emerger un nuevo sentido por irrupción, allí donde parece que ese fluir del poema no terminará nunca es infinita esta riqueza abandonada.


ES INFINITA ESTA RIQUEZA ABANDONADA

Es infinita esta riqueza abandonada
esta mano no es la mano ni la piel de tu alegría
al fondo de las calles encuentras siempre otro cielo
tras el cielo hay siempre otra hierba playas distintas
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
nunca supongas que la espuma del alba se ha extinguido
después del rostro hay otro rostro
tras la marcha de tu amante hay otra marcha
tras el canto un nuevo goce se prolonga
y las madrugadas esconden abecedarios inauditos islas remotas
siempre será así
algunas veces tu sueño cree haberlo dicho todo
pero otro sueño se levanta y no es el mismo
entonces tú vuelves a las manos al corazón de todos de cualquiera
no eres el mismo no son los mismos
otros saben la palabra tú la ignoras
otros saben olvidar los hechos innecesarios
y levantan su pulgar han olvidado
tú has de volver no importa tu fracaso
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
y cada gesto cada forma de amor o de reproche
entre las últimas risas el dolor y los comienzos
encontrará el agrio viento y las estrellas vencidas
una máscara de abedul presagia la visión
has querido ver
en el fondo del día lo has conseguido algunas veces
el río llega a los dioses
sube murmullos lejanos a la claridad del sol
amenazas
resplandor en frío
no esperas nada
sino la ruta del sol y de la pena
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada


MI AMADA ESTANQUE AZUL HUERTO CABELLOS

fulgurante viva fluvial origen buscada reencontrada
como un islote un puente una manzana un tatuaje
en la noche hendida en la marmita en la estrella marina
en la mano párpado llamado reflejo de mi amada
en forma de estanque azul
de miel
de estornino
de gota de agua
de cabellos
regresamos una y otra vez al centro del fuego
del dolor
del huerto
la distancia la desgarrada higuera
y eternamente otra y eternamente igual
en la corriente en el llanto
salitre otoño alba rota soledad escondido silencio brisa furia
años sombra desventurado niño simiente
paredes de olvido lluvia y grito y casa
roja estancia andenes
te doblegas te curvas en tu fiebre antigua en tu costado
los dos solos devorando toda noche toda celda
súbito amanecer canal del sueño
lengua que disuelvo en mi silencio en mis dos puertos
tibio cuerpo llegada partida del mar polo irremediable
y humedecido y nadando entre cataclismos y lámparas y brazos
sin memoria sin nombre
abierto al dios que nos recrea
en cada espasmo de labios azules de piedras azules
en la nuca en la espuma en el purísimo rescoldo
desciendo al día primero a la primera mañana al aviso inicial
por tus ojos por tu boca por tu sexo penetro me despido
pierdo altura razón vidamuerte te tomo me disuelvo
y otra vez te amo soy el día cerca de tus hojas
un río una voz

ALBERGUE RÍO CLARIDAD LA MANO

no sé
ya no sé más
si alguna vez me llamé
juan o pedro o nazareno
no sé más
si te quise alguna vez
o me quisiste
no sé más
si hubo noches días
una alegría
al despertar entre tus brazos
no sé más si fui cereal acuario llama
albergue río claridad la mano
vara túnel grito mudez
una mañana rapto eslabón sollozo
no sé más
si te llame o me has llamado
si estuve alguna vez donde se creía
y si viajé y te busqué o me buscaste
que los que más de amor se abrasaron
a su menor centella no llegaron
este árbol razón toque de queda
vaivén sueño rigor camino luz
y cerrazón y amago
y certidumbre y duda
llevan al sol la tierra visitada

ELLA SE PROLONGA

ella se prolonga en sus ojos y manos tendidos
hacia los trenes que pasan muy cerca
en el silencio batido incesantemente
por un sueño frío
por una fría locura sin amparo

tú que sabes contar
y estás de pie
y en tu alma recompones el amanecer
y simulas el recuerdo
la unitaria claridad de los días sobrevenidos
sientes la presencia
de una memoria rota
de una sonrisa a la deriva
de unas manos
de un vuelo
de un breve valle que ardió en el ocaso

¿cómo decir que ya no está el fuego
y las paredes caen y pasa el viento entre las sombras?

tú puedes ser nombrado y miras simplemente
como un viajero más
hacia los altos
pero allí quedó
-es vano el ocultarlo-
la sangre que trepaba al sol en el verano

allí quedaron sus ojos deslumbrados
y un alba común
anochecida