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25.2.09

POEMAS DE HENRI MESCHONNIC


Veía Moisés que la zarza ardía y no se consumía y se dijo: voy a ver qué gran visión es esta y porque no se consume la zarza.




Exodo 3,2


Lingüista, teórico de la escritura, traductor de la Biblia, autor de ensayos imprescindibles en los que reflexiona sobre el ritmo, el poeta Henri Meschonnic (París, 1932-2009) ofrece un lenguaje inevitablemente atravesado por su tiempo. Hay pequeños ecos de Paul Celan (el referente inevitable), articulaciones del yo y el tú (tú que una vez más puede ser religioso o amoroso), epigramas y la decisión de prescindir de toda puntuación. Transcribimos aquí algunos de sus poemas en versiones de Hugo Savino para Leviatán, del libro Puesto que soy esa zarza / Puisque je suis ce buisson

*

hay lugares que están más llenos de espera
que otros
cabezas
más llenas
de un fuego
del tiempo que otras es una
historia que camina mientras duerme
he recibido un talismán
desde el otro lado de la espera
duermo el tiempo
desde que
ardo sin
consumirme
puesto que soy esa zarza


*

no sé
lo que ayer
será
lo que hará el pasado
lo desconocido
no es mañana
es lo que ayer
hará de
mañana


*

el corazón en la mano el corazón
en la boca
corazón que desborda
corazón desplazado desmarcado
es el cuerpo en sus esperas
es esperar quién es el cuerpo


*

hoy
las hojas muertas
iban más rápido que yo


*
es porque me nombro
tú
que no olvido
vivir


*

también yo
tenso mi voz
hacia tu luz
estoy en mi lugar
cada vez
más lejos
vuelvo
sin palabras
conmigo contigo
para ser
nuestro lenguaje



Versiones de Hugo Savino para Puesto que soy esa zarza, Leviatán, 2008

15.12.08

UN POEMA DE CADA LIBRO DE PAUL CELAN (VERSIONES DE PATRICIA GOLA)


Paul Celan sigue siendo el referente inevitable si hablamos de un lenguaje «tocado por el siglo», hablemos de Awschitz, como en su caso, o del proceso militar en la Argentina que acabó con «las mejores mentes de una generación».
No es que la poesía sea imposible después de Awschitsz.
Se trata del lenguaje: debe dar cuenta de esa herida, de todas las heridas.
En palabras de Alain Badiou: la elocuencia se torna obscena.
Sea como sea, a través de versos como estos, el poeta busca sus referentes.
En un idioma tocado por las atrocidades del siglo XX, por las vanguardias y por los movimientos políticos.
Se necesita una lengua que, sin olvidar el legado del último Hölderlin, se reformule desde sus trizamientos, sus costuras y suturas, dando cuenta de la trama simbólica que lo precede.
Por supuesto, no refiero a buscar la inspiración en poéticas ajenas, de haber tal cosa. Todo lenguaje debe ser puesto a prueba. Sea el de Ungaretti, el de Juan L. Ortiz, César Vallejo o el de cada poeta que dejó su marca en la trama simbólica.
Esa violencia contra el uso cristalizado del lenguaje que Lacan pedía a la poesía, la distancia entre un yo y un tú siempre imprecisos, dan lugar a esa palabra – tienda que cobija en la intemperie del mundo.
Hacia el claro, lo abierto.
Desde el ya no, al no es tiempo todavía.
Está en los poetas tratar con esa noche del mundo.
De
MOHN UND GEDACHTNIS
Amapola y memoria
(1.953)

PAISAJE

¡Ustedes, altos álamos —hombres de esta tierra!
¡Ustedes negros estanques de la Fortuna —ustedes los reflejan hasta en la muerte!

Te vi, hermana, parada en ese brillo.

De
VON SCHWELLE ZU SCHWELLE
De umbral en umbral
(1.955)

OJO DEL TIEMPO

Este es el ojo del tiempo:
mira de reojo
bajo la ceja de siete colores.
Su párpado es lavado por los fuegos,
su lágrima es vapor.

La estrella ciega vuelta a él
y se funde en la pestaña más ardiente;
hace calor en el mundo
y los muertos
brotan y florecen.


De SPRACHGITTER
Rejas del lenguaje
(1.959)

UNA MANO

La mesa de madera de las horas, con
el manjar de arroz y el vino
Se
calla, se come, se bebe.

Una mano que besé
alumbra las bocas.

De
DIE NIEMANDSROSE
La rosa de nadie
(1.963)

LA PALABRA DEL-IR-HACIA-LO-HONDO
que leímos. Los años, las palabras desde entonces.
Seguimos siendo eso.

Sabes, el espacio es infinito,
sabes, no necesitas volar,
sabes, lo que se escribió en tu ojo,
nos vuelve más profunda la profundidad.


De
ATEMWENDE
Cambio de aliento
(1.967)

ESTAR, a la sombra
de la llaga en el aire.

Estar-por-nadie-y-por-nada.
Desconocido
solamente
por ti.

Con todo lo que cabe dentro,
también sin
lenguaje


De FADENSONNEN
Filamentos solares
(1.968)

TÚ fuiste mi muerte:
sólo te tuve a ti
cuando todo se me iba.

De LICHTZWANG
Presión de luz
(1971)

RESTOS AUDIBLES, RESTOS VISIBLES, en
el dormitorio mil uno,

día y noche
la polca de los osos:

te reeducan

vuelves a ser
él.


De
SCHNEEPART
(1.971)

EL AÑO QUE IRRUMPIÓ
con la corteza de pan ilusorio
corrompiéndose.

Bebe
de mi boca.


De ZEITGEHOFT
Morada del tiempo
(1.976)

ESTUVO
la partícula de higo sobre tu labio,

estuvo
Jerusalén en torno nuestro,

estuvo
el claro aroma del pino
sobre el barco danés que agradecimos,

estuve
en ti.


Versiones de Patricia Gola, de Antología Poética, Paul Celan, Universidad Autónoma de Puebla, 1987 Prólogo de Michel Hamburger. Contratapa de Yves Bonnefoy.

NOTAS RELACIONADAS:

3.9.08

EDGAR BAYLEY. PUNTUACIONES SOBRE UNA POÉTICA SIN PUNTUACIÓN


... Porque la claridad que tanto he buscado / solo está en algunos silencios / en algunos espacios en blanco / ...
Edgar Bayley (1919—1990)

o. Arte Poética: El propósito fue liberar la inocencia y la fluidez poética a través de una sostenida inteligencia. Había que ir a la poesía con los ojos abiertos. Era preciso enfrentar el sueño con la mirada vigilante.
1. El arte del siglo XX tiene la marca de las vanguardias. A través del mundo estallaron movimientos que revolucionaron el arte y las letras.
Buenos Aires fue participe de esos movimientos.
2. El arte de vanguardia, con su anhelo de crear un proceso puro, logró un punto alto en el Invencionismo, movimiento del que el poeta Edgard Bayley fue mentor y cima.
3. Bayley apela a la construcción de sentido por «choque de vocablos».
La agrupación de palabras libres de nexo hace emerger un nuevo sentido.
4. Difiere de la característica imagen onírica del surrealismo o de la audacia de Huidobro, en las proezas verbales del creacionismo, pero se nutre a su vez de ambos movimientos. Añade el «estado de alerta».
5. Deja su marca en esa fluidez liberadora del lenguaje: mi amada estanque azul huerto cabellos.
La imagen o construcción que parece que no terminará nunca, es infinita esta riqueza abandonada.
6. Repasando los libros del autor para tomar estas notas erráticas, este verso parece responder a la búsqueda: no puedo decirlo de otro modo.
7. La poesía se despliega como un discurso otro en la trama simbólica. Cada poeta deja allí su marca o huella.
8. Abolición de mayúsculas y puntuaciones, adjetivación sensual, desmesurada, (...fulgurante viva fluvial...).
9. Uno de los poemas favoritos de Bayley era La linda pelirroja, de Apollinaire: ...Queremos explorar la bondad comarca inmensa donde todo calla...  ...Piedad para nosotros que luchamos siempre en las fronteras de lo ilimitado y el porvenir...
10. ¿Qué es la imagen poética? La imagen poética nace de términos antitéticos estructurados emocionalmente, dice Juan Jacobo Bajarlía, colega invencionista de Bayley.
11. Poiesis significa invención, le dijo Bajarlía a Aldo Pelegrini, cuando este le remarcó la escasa recepción obtenida por su poesía entre los invencionistas.
Junto a él se hallaban sentados Alejandra Pizarnik y Pichon Riviere hablando sobre Lautreamont. Por el bar aparecían también, entre otros, Alberto Girri y Ricardo Molinari.
12. Bajarlía cuenta una velada inolvidable en la casa de Oliverio Girondo y Norah Lange. Estaban presentes Edgar Bayley (que iba por el cuarto whisky) y una aún inédita Alejandra Pizarnik. Oliverio Girondo leía los originales de En la Masmédula. Algo me dice que es infinita, no terminará nunca, esta riqueza abandonada.
13. ¿Como definir al Invencionismo? Cito a Daniel Chirom:  Toma elementos del creacionismo de Huidobro. Agrega al concepto de creación, el de voluntad, La poesía es una forma de conocer al mundo. La imagen es así un hecho directo de la voluntad y no una vinculación entre dos términos (metáfora).
14. Llamo herramienta Bayley a ese referido choque de vocablos que hace emerger un nuevo sentido por irrupción, allí donde parece que ese fluir del poema no terminará nunca es infinita esta riqueza abandonada.


ES INFINITA ESTA RIQUEZA ABANDONADA

Es infinita esta riqueza abandonada
esta mano no es la mano ni la piel de tu alegría
al fondo de las calles encuentras siempre otro cielo
tras el cielo hay siempre otra hierba playas distintas
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
nunca supongas que la espuma del alba se ha extinguido
después del rostro hay otro rostro
tras la marcha de tu amante hay otra marcha
tras el canto un nuevo goce se prolonga
y las madrugadas esconden abecedarios inauditos islas remotas
siempre será así
algunas veces tu sueño cree haberlo dicho todo
pero otro sueño se levanta y no es el mismo
entonces tú vuelves a las manos al corazón de todos de cualquiera
no eres el mismo no son los mismos
otros saben la palabra tú la ignoras
otros saben olvidar los hechos innecesarios
y levantan su pulgar han olvidado
tú has de volver no importa tu fracaso
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
y cada gesto cada forma de amor o de reproche
entre las últimas risas el dolor y los comienzos
encontrará el agrio viento y las estrellas vencidas
una máscara de abedul presagia la visión
has querido ver
en el fondo del día lo has conseguido algunas veces
el río llega a los dioses
sube murmullos lejanos a la claridad del sol
amenazas
resplandor en frío
no esperas nada
sino la ruta del sol y de la pena
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada


MI AMADA ESTANQUE AZUL HUERTO CABELLOS

fulgurante viva fluvial origen buscada reencontrada
como un islote un puente una manzana un tatuaje
en la noche hendida en la marmita en la estrella marina
en la mano párpado llamado reflejo de mi amada
en forma de estanque azul
de miel
de estornino
de gota de agua
de cabellos
regresamos una y otra vez al centro del fuego
del dolor
del huerto
la distancia la desgarrada higuera
y eternamente otra y eternamente igual
en la corriente en el llanto
salitre otoño alba rota soledad escondido silencio brisa furia
años sombra desventurado niño simiente
paredes de olvido lluvia y grito y casa
roja estancia andenes
te doblegas te curvas en tu fiebre antigua en tu costado
los dos solos devorando toda noche toda celda
súbito amanecer canal del sueño
lengua que disuelvo en mi silencio en mis dos puertos
tibio cuerpo llegada partida del mar polo irremediable
y humedecido y nadando entre cataclismos y lámparas y brazos
sin memoria sin nombre
abierto al dios que nos recrea
en cada espasmo de labios azules de piedras azules
en la nuca en la espuma en el purísimo rescoldo
desciendo al día primero a la primera mañana al aviso inicial
por tus ojos por tu boca por tu sexo penetro me despido
pierdo altura razón vidamuerte te tomo me disuelvo
y otra vez te amo soy el día cerca de tus hojas
un río una voz


ALBERGUE RÍO CLARIDAD LA MANO

no sé
ya no sé más
si alguna vez me llamé
juan o pedro o nazareno
no sé más
si te quise alguna vez
o me quisiste
no sé más
si hubo noches días
una alegría
al despertar entre tus brazos
no sé más si fui cereal acuario llama
albergue río claridad la mano
vara túnel grito mudez
una mañana rapto eslabón sollozo
no sé más
si te llame o me has llamado
si estuve alguna vez donde se creía
y si viajé y te busqué o me buscaste
que los que más de amor se abrasaron
a su menor centella no llegaron
este árbol razón toque de queda
vaivén sueño rigor camino luz
y cerrazón y amago
y certidumbre y duda
llevan al sol la tierra visitada


ELLA SE PROLONGA

ella se prolonga en sus ojos y manos tendidos
hacia los trenes que pasan muy cerca
en el silencio batido incesantemente
por un sueño frío
por una fría locura sin amparo

tú que sabes contar
y estás de pie
y en tu alma recompones el amanecer
y simulas el recuerdo
la unitaria claridad de los días sobrevenidos
sientes la presencia
de una memoria rota
de una sonrisa a la deriva
de unas manos
de un vuelo
de un breve valle que ardió en el ocaso

¿cómo decir que ya no está el fuego
y las paredes caen y pasa el viento entre las sombras?

tú puedes ser nombrado y miras simplemente
como un viajero más
hacia los altos
pero allí quedó
-es vano el ocultarlo-
la sangre que trepaba al sol en el verano

allí quedaron sus ojos deslumbrados
y un alba común
anochecida

25.1.08

ENTRE JABÉS Y CELAN (LA «ERRANCIA ESPECTRAL DE LA PALABRA»)


«Un mismo interrogante nos iguala, una misma palabra herida».
(Edmond Jabès, palabras dedicadas a Paul Celan.)

Algo unió a estos dos poetas tan diferentes entre sí. Algo más que su común origen judío y el encuentro en París. Tal vez, fue el diálogo que mantuvieron con la filosofía (Buber, Derrida, Levinas reformulado por Jabès y la compleja relación de Celan con Heidegger). O quizás, junto al destierro y la migración de lenguas, la conciencia de que debían dar cuenta de lo indecible.

En Jabès (El Cairo, 1912- París, 1991), la vida misma se hace escritura, reescritura; tanto como el judaísmo o el camino. Las preguntas convocan las respuestas y la errancia misma se torna trayecto, morada.
A través de la frase, el desierto, tanto como la hoja en blanco, devienen palabra y lugar. El libro a escribir, como en Mallarmé, son las notas y reflexiones acerca de ese texto que nunca culmina.

Paul Celan (1920-1970), en cambio, debe reformular el alemán para diferenciarlo del idioma de sus captores. Y dar testimonio hasta el mismo momento en que elige su muerte. Diferenciándose del idioma de los historiadores, sabe que sólo la poesía podrá dar cuenta del dolor y el espanto. Allí está su voz para demostrar que lejos de «embellecer la realidad» su «palabra herida», fragmentada, desdoblada, es lo que volverá una y otra vez en favor de la memoria.

Tomaremos algunos versos de Jabès, seguidos de palabras de Celan para intentar esa «palabra en diálogo» que nos constituye.

EDMOND JABÉS

Donde no hay riesgo no puede haber escritura.

La singularidad es subversiva.

Pensar, escribir, es hacerse semejante. La escritura, el pensamiento, son sólo aproximaciones sutiles a la semejanza, juegos de aproximaciones; fuegos combinatorios en lucha con su vacío, frente al objeto.

Pensar al otro es perpetuar la semejanza.

El grito de Dios es el grito de toda ausencia.

Mi desierto es espejo divino pulverizado.

Toda página escrita es nudo desanudado de silencio.

El vacío es espera de vocablo.

Todo lector es el elegido de un libro.

Soy hombre de escritura. El texto es mi silencio y mi grito. Mi pensamiento avanza soportado por el vocablo, movido por el ritmo de lo escrito. Ahí donde pierde el aliento, me derrumbo.

No digas nunca que has llegado; porque, en cualquier parte, no eres más que un viajero en tránsito.

Todos los caminos parten del cuerpo y nos conducen a él. El cuerpo es el camino.

Blancura del texto.

Leo y releo el libro que voy a escribir.

«Al crear, creas el origen donde te abismas», escribía Reb Sanua.

Toda palabra tiene como destino una palabra.

El poeta encuentra; el sabio redescubre.

El corazón del diálogo está pleno de los latidos de la pregunta.

La palabra debe su fuerza, menos a la certeza que ella marca, al articularse, que a la carencia, al abismo, a la incertidumbre de su decir.

Encontrar la formulación y el tono justo: más que un arte de escribir, un arte de vivir y de morir.

Invisible Auschwitz en su horror visible. Nada hay que ver que no haya sido visto ya.
Serenidad del mal.

En el principio estaba el libro en su blanco principio. Como las sabemos fatales, a menudo callamos las palabras que hacen daño.
Así, toda confesión de sufrimiento es palabra silenciada.
Escribir, escribir ese silencio.
No existen palabras para el adiós.

No escribimos más que la blancura donde se inscribe nuestro destino.

Tantos adioses en cada adiós.
Tantas cenizas para cubrir un poco de ceniza.

Que tu memoria sea mi morada.

Inconmensurable es la hospitalidad del libro.


PAUL CELAN

El poema es un diálogo, a menudo un diálogo desesperado.

Los poemas, en este sentido, también están en camino, se dirigen a algo. ¿Hacia qué? Hacia algo abierto, vacante, hacia un tú invocable tal vez, hacia una realidad invocable.

El poema es solitario. Es solitario y está de camino. Quien lo escribe queda entregado a él.

Entierra la flor y pon al hombre sobre esta tumba.


Es la contra-palabra, es la palabra que rompe el «hilo».

Ella, la lengua, no estaba perdida, no, a pesar de todo. Pero debía atravesar aún su propia falta de respuestas, atravesar un terrible enmudecimiento, atravesar las tinieblas mil veces espesas de un discurso homicida.

El arte sería entonces el camino de regreso abierto por la poesía- ni más ni menos.

Yo soy alguien que gusta de palabras sencillas.

La razón debe regir, volver a dar su sentido propio a las palabras, a las criaturas y a los acontecimientos, lavándolos con el agua regia del
entendimiento.

Intentemos pues jurar en el sueño.

La realidad no está dada. La realidad exige que se la busque.

¡Estos poetas! ¡Al final hay que desearles que un día logren escribir una verdadera novela.

Poesía: lo fatalmente único del lenguaje.

Sólo manos verdaderas escriben poemas verdaderos. No veo ninguna diferencia de principio entre el apretón de mano y el poema.

Vivimos bajo cielos sombríos y hay pocos seres humanos. Por eso probablemente haya tan pocos poemas. La esperanza que aún tengo no es grande: intento mantener lo que me ha quedado.

La poesía ya no se impone. Se expone.

El que anda con la cabeza, señoras y señores, el que anda con la cabeza tiene el cielo como abismo bajo sus pies.

El poema se afirma al límite de sí mismo. Para poder mantenerse, el poema se reclama y se recupera ininterrumpidamente desde su ya-no a su todavía.

La hora saltó fuera del reloj, se le adelantó y le ordenó marchar correctamente.

___________________


Luego del suicidio de Paul Celan, Jabés escribió:


«Aquel día. El último. Paul Celan en mi casa. Sentado en el mismo lugar que mis ojos, en este
instante, miran fijamente. Palabras, en la proximidad, intercambiadas. ¿Su voz? Dulce, la mayor parte del tiempo. Y, sin embargo, no es aquella voz la que oigo, sino el silencio. No es a él a quien veo sino el vacío, tal vez porque aquel día, sin saberlo, ambos hicimos el recorrido cruel de nosotros mismos».

Más tarde, le dedicó uno de los más bellos réquiems escritos por un poeta a otro.


PALABRAS DE EDMOND JABÈS SOBRE PAUL CELAN:


«Un mismo interrogante nos iguala, una misma palabra herida».

«Tras la lengua de Paul Celan hay el eco jamás acallado de otra lengua».

«El silencio, ningún escritor lo ignora, permite escuchar la palabra. En un momento dado el silencio es tan fuerte que las palabras se limitan a expresarlo».

«¿La lengua del secreto, inaudible?»

«Palabras descubiertas o transmitidas por manos extranjeras o familiares, por voces remotas o próximas, voces de ayer, dulces al oído o crueles y temidas».

«Las palabras solo dicen este silencio. El suyo y el nuestro».

«Interrogar a un escritor es interrogar, en primer lugar, las palabras de su memoria, las palabras de su silencio: hundirse en su pasado de vocablos —las palabras son más viejas que nosotros y el texto no tiene edad».

3.10.07

GOLPES DE DADOS POR STÉPHANE MALLARMÉ


1842 1898

Ante la dificultad del poeta abordado, el compilador de estas notas, (muchas de ellas fragmentos de cartas de Mallarmé, otras, acotaciones de prestigiosos ensayistas) intentará sustraerse, dando pequeños «golpes de dados» en evocación del maestro.

«Parece que supiésemos algo del arte cuando sentimos lo que significa la palabra soledad » (Maurice Blanchot)

En el oscuro pueblo de Tournon, con un trabajo de profesor de inglés por debajo de sus posibilidades, Stèphane Mallarmé escribe a su amigo Cazalis:
«...soy ahora impersonal, y ya no el Stéphane que has conocido, —una aptitud que tiene al Universo Espiritual para verse y para desarrollarse, a través de lo que fui yo. »

«...felizmente, estoy perfectamente muerto, y la región más impura donde mi Espíritu puede aventurarse es la Eternidad, mi Espíritu, ese solitario habitual de su propia Pureza, que no oscurece ya ni el reflejo del Tiempo.» (Carta a Henri Cazalis 14 de mayo de 1867)

«Digo: ¡una flor! y, salvado el olvido al que mi voz relega algún contorno, en cuanto que algo distinto de los cálices conocidos, se alza musical, idea misma y suave, la ausente de todos los floreros. »(Stèphane Mallarmé)

«Casi un siglo ya y sólo estamos empezando a entrever que algo ha sido tramado (¿por Mallarmé?, en todo caso según lo que por el pasa, como a su través) para burlar las categorías de la historia y de las clasificaciones literaria, de la crítica literaria, de las filosofías y de las hermenéuticas de toda especie. Comenzamos a entrever que el trastorno de estas categorías habrá sido también efecto de lo escrito por Mallarmé.» (Jacques Derrida)

«A partir de que el escritor dejó de ser testigo universal para transformarse en una conciencia infeliz (hacia 1850), su primer gesto fue elegir el compromiso de su forma, sea asumiendo, sea rechazando la escritura de su pasado. Entonces, la escritura clásica estalló y la Literatura en su totalidad, desde Flaubert hasta nuestros días se ha transformado en una problemática del lenguaje.» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)

Mallarmé piensa la poesía y su pensamiento sobre la poesía termina por ser tan importante como su Obra. O tal vez su Obra misma. Le fue revelado que la misión del poeta es «la explicación órfica de la tierra.» Deja misteriosos apuntes para ese único libro que nunca concluirá, transformándose en una obra tan inquietante como la enciclopedia inconclusa de Novalis. Alcanza la revelación de la Nada.

«... la Nada, a la cual he llegado sin conocer el Budismo...
... no somos más que vanas formas de la materia, —pero bien sublimes para haber inventado a Dios y nuestra alma...»
« ...Tal es el plan de mi volumen Lírico, y tal será quizá su título, La Gloria de la Mentira, o La Gloriosa Mentira. ¡Yo cantaré como desesperado!»
(Stèphane Mallarmé, carta a Henri Cazalis, 28 de abril de 1866)

Ars poética: «Nombrar un objeto es suprimir las tres cuartas partes del placer del poema, que consiste en la felicidad de volverse tal poco a poco: sugerir, he ahí el sueño.»

«Desde hace cien años, toda escritura es un ejercicio de domesticación o de repulsión frente a esa Forma—Objeto que el escritor encuentra fatalmente en su camino, que necesita mirar, afronta, asumir y que nunca puede destruir sin destruirse a sí mismo.» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)

«...me mantengo como una araña sagrada, sobre los principales hilos ya surgidos de mi espíritu, y con ayuda de los cuales tejeré en los puntos de encuentro maravillosos encajes, que adivino, y que existen ya en el seno de la Belleza.» (Stèphane Mallarmé, carta a Théodore Aubanel)
28 de julio de 1866

«... preveo que me serán necesarios veinte años para los cinco libros de los cuales se compondrá la Obra, y que esperaré, no leyendo sino a mis amigos como tú, fragmentos —y burlándome de la gloria...» (Stèphane Mallarmé, carta)

«En una carta a Henri Cazalis de abril de 1866, Mallarmé confiesa hallarse en busca de le Grand Œuvre, «como decían los alquimistas, nuestros antepasados». (Edgardo Dobry, Poesía y alquimia)

«...¿Qué es una inmortalidad relativa, y qué sucede a menudo en el espíritu de imbéciles, al lado de la alegría de contemplar la Eternidad, y de gozar de ella, viviendo, en sí?»

«Mallarmé, finalmente, coronó esta construcción de la Literatura Objeto por medio del acto último de todas las objetivaciones, la destrucción: sabemos que el esfuerzo de Mallarmé se centró sobre la aniquilación del lenguaje, cuyo cadáver, en alguna medida, es la Literatura.» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)

«...yo no he creado mi Obra sino por eliminación, y cada verdad adquirida no nacía sino de la pérdida de una impresión que, habiendo chispeado, se había consumido y me permitía, gracias a sus tinieblas liberadas, avanzar más profundamente en la sensación de las Tinieblas Absolutas. La Destrucción fue mi Beatrice.» (Stèphane Mallarmé, carta a Eugène Lefébure, 27 de mayo de 1867)

«Profundizando el verso» el poeta entra en ese tiempo de desamparo que es la ausencia de los dioses. Palabra asombrosa. Quien profundiza el verso escapa del ser como certeza, encuentra la ausencia de los dioses, vive en la intimidad de esa ausencia, se hace responsable asumiendo el riesgo, aceptando el favor. Quien profundiza el verso debe renunciar a todo ídolo, debe romper con todo, no tener la verdad como horizonte ni el futuro por morada, porque de ningún modo tiene derecho a la esperanza:al contrario, debe desesperar. Quien profundiza el verso muere, encuentra su muerte como abismo.» (Maurice Blanchot, El espacio literario)

«Todo nacimiento es una destrucción, y toda vida de un momento, la agonía en la cual se resucita eso que se ha perdido, para verlo. —Se lo ignoraba antes.»

«Había, a favor de una gran sensibilidad, comprendido la correlación
íntima de la Poesía con el Universo, y, para que ella fuera pura, concebí el designio de sacarla del Sueño y del Azar y de yuxtaponerla a la concepción del Universo...»

«... he llegado a la Idea del Universo por la sola sensación (y que, por ejemplo, para guardar una noción imborrable de la Nada pura, he debido imponer a mi cerebro la sensación del vacío absoluto)...»

«El espejo que me ha reflejado el Ser ha sido lo más a menudo el Horror y usted adivina si expío cruelmente ese diamante de Noches innominadas.»

«Partiendo de una nada donde el pensamiento parecía erguirse felizmente sobre las palabras, la escritura atravesó así todos los estados de una progresiva solidificación: primero objeto de una mirada, luego de un hacer y finalmente de una destrucción, alcanza hoy su último avatar, la ausencia: en las escrituras neutras, llamadas aquí «el grado cero de la escritura» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)

“Me queda la delimitación perfecta y el sueño interior de dos libros, a la vez nuevos y eternos, uno todo absoluta «Belleza» el otro personal, las «Alegorías suntuosas de la Nada»,

Ars poética: «Pintar no la cosa, sino el efecto que produce. El verso no debe componerse de palabras sino de intenciones.»

«Frente a la imparable circulación de material escrito, frente a la erosión diaria de la palabra a manos del periodista, Mallarmé se arrogó una posición de mistagogo de un saber que debía ser preservado, que no podía quedar al alcance de todo el mundo. El lector—votante era para la novela; la poesía era para el distinguido, que otros llamarán la “aristocracia del espíritu» (Edgardo Dobry, «Poesía y Alquimia»)

«La Poesía es la expresión, por el lenguaje humano llevado a su ritmo esencial, del sentido misterioso de los aspectos de la existencia: ella dota así de autenticidad a nuestra permanencia y constituye la única tarea espiritual.»

«...alimentar el horno de la Gran Obra. ¿Por qué? es difícil de decir: un libro, simplemente, en muchos tomos, un libro que sea un libro, arquitectónico y premeditado, y no una colección de inspiraciones al azar, así sean maravillosas... Iré más lejos, diré: el Libro persuadido de que en el fondo no hay más que uno, intentado sin saberlo por quienquiera haya escrito, incluso los Genios. La explicación órfica de la Tierra, que es el único deber del poeta y el juego literario por excelencia: porque el ritmo mismo del libro entonces impersonal y viviente, hasta en su paginación, se yuxtapone con las ecuaciones de ese sueño, u Oda.»

«...como si la Literatura que tiende desde hace un siglo a transmutar su superficie en una forma sin herencia, solo encontrara la pureza en la ausencia de todo signo, proponiendo, en fin, el cumplimiento de ese sueño órfico: un escritor sin Literatura.»
(Roland Barthes, El grado cero de la escritura)

«He aquí la confesión de mi vicio, puesto al desnudo, querido amigo, que mil veces he rechazado, el espíritu afligido o cansado, pero eso me posee y lo lograré tal vez; no hacer esa obra en su conjunto (¡se necesitaría ser no sé quien para eso!) sino mostrar un fragmento ejecutado, hacer centellear por un lapso la autenticidad gloriosa, señalando así al resto todo entero para el cual no basta una vida. Probar por las porciones hechas que ese libro existe, y que he conocido lo que no podré realizar.»

Descripción del imposible soneto en yx: «una habitación sin nadie dentro.»

Un verso del soneto imposible: «El maestro ha ido por lágrimas a la Estigia». Otro verso: «Ella difunta desnuda en el espejo».
Como bien explicara Octavio Paz: El soneto es imposible de traducir.

«Soy incompetente en cualquier materia que no sea el infinito.»

«La palabra bruta «se refiere a la realidad de las cosas». «Narrar, enseñar, incluso describir», nos da las cosas en su presencia, incluso las «representa».La palabra esencial las aleja, las hace desaparecer, es siempre alusiva, sugiere. Evoca.» (Maurice Blanchot)

«Que haya algo de humo entre el mundo y yo.»

«Verdaderamente, tengo mucho miedo de comenzar (aunque, por cierto, la Eternidad haya centelleado en mí y devorado la noción superviviente del Tiempo) por donde nuestro pobre y sagrado Baudelaire ha concluido»

«Todo en el mundo existe para convergir en un libro»

«Mallarmé, una especie de Hamlet de la escritura, expresa cabalmente ese momento frágil de la historia en que el lenguaje literario se conserva únicamente para cantar mejor su necesidad de morir.» (Roland Barthes, «El grado cero de la escritura»)

«...felizmente, estoy perfectamente muerto, y la región más impura donde mi Espíritu puede aventurarse es la Eternidad, mi Espíritu, ese solitario habitual de su propia Pureza, que no oscurece ya ni el reflejo del Tiempo.»

«Todo pensamiento emite una tirada de dados.»

7.6.07

JOHN CAGE (músico vanguardista estadounidense 1912-1992)

NOTA EN CONSTRUCCIÓN
Coexistencia de lo disímil; multiplicidad, pluralidad de centros.


Anonimato o desyoización de la obra (no autoexpresión por ejemplo).

Una obra debe incluir su entorno, siempre es experimental (desconocida por anticipado).

Ni principio ni intermedio ni fin (no un objeto sino un proceso).


Imposibilidad de una obra sin errores.

Principio subyacente en todas las soluciones:
la pregunta que formulamos.

La meta es carecer de meta.

Desmilitarización del lenguaje. Fuera gobierno.

Objetivo interno: ir en todas direcciones.

Cualquier cosa puede seguir como continuación de cualquier otra (si se parte de no tomar ninguna como base).

La poesía es no tener algo que decir y decirlo; nada poseemos.

El arte es una acción criminal.

Anarquía en un sitio que funcione.

Amar: dejar espacio en torno al ser amado.

HERACLITO DE ÉFESO (544 adC - 484 adC)

No es posible bañarse dos veces en el mismo río.

Transformándose (el fuego ) descansa.

El camino que sube y el camino que baja es uno y el mismo.

Ellos no entienden como los contrarios se funden en una unidad; armonía de tensiones opuestas entre el arco y la lira.

El rey al cual pertenece el Oráculo que está en Delfos no habla ni oculta nada: indica por signos.

El rayo gobierna todas las cosas.

Los hombres en su sueño trabajan y ayudan al devenir del mundo.

Los hombres cuando estàn despiertos tienen un muno ùnico y compartido. En el sueño cada uno vuelve a su propio mundo.

La armonìa oculta es mejor que la manifiesta.

Entramos y no entramos en los mismos rìos. Somos y no somos.

El tiempo es un niño que juega con los dados; el reino es del niño.

La naturaleza aprecia el ocultarse.

(NOTA EN CONSTRUCCIÓN)

ANTONIO PORCHIA (1886-1968)

Nació en Italia, pero residió en la Argentina desde la adolescencia hasta la muerte. Elogiado por André Bretón, la poeta Alejandra Pizarnik le escribió: «asiento a cada una de sus VOCES con toda mi sangre, lo que es extraño: su libro es el más solitario, el más profundamente solo que se ha escrito en el mundo y no obstante, releyéndolo a medianoche me sentí acompañada o mejor dicho amparada». Porchia, solitario y sobrio, llenó con su único librito (VOCES) las palabras de profundidad y poesía. Lejos de los círculos literarios. Cerca de la vida.


Mi yo ha ido alejándose de mí. Hoy es mi más lejano tú.

Cerca de mí no hay más que lejanías.

Cuando me hiciste otro, te deje conmigo.

Cuando busco mi existencia no la busco en mí.

No estoy de más en ninguna parte porque no me cuento en ninguna parte.

Te ayudaré a venir si vienes y a no venir si no vienes.

Y si todavía encuentras algo, no haz perdido todo. Te falta perder algo todavía.

El sol es lo exterior de todas las noches y de todos los fríos.

A veces, de noche, enciendo una luz, para no ver.

Cuantos cansados de mentir se suicidan en cualquier verdad.

Cuando me hiciste otro te dejé conmigo

El árbol está solo, la nube está sola. Todo está solo cuando yo estoy solo.

Toda cosa existe por el vacío que la rodea.

Cuando se apagaron sus ojos, yo también vi una sombra.

Cuanto he perdido lo hallo a cada paso y me recuerda que lo he perdido.

Herir al corazón es crearlo.

El temor de separación es todo lo que nos une.

Nadie puede no ir más allá. Y más allá hay un abismo.

El sol es lo exterior de todas las noches y de todos los fríos.

No estoy de más en ninguna parte, porque no me cuento en ninguna parte.

Triste eres menos triste. Quédate triste.

Tu crees que me matas. Yo creo que te suicidas.

FRIEDRICH NIETZSCHE (1844–1900)


...se quejan de mi excentricidad. pero precisamente no saben dónde está mi centro...


El mejor autor será aquel que se avergüence de convertirse en escritor
.
De todo lo escrito yo amo solo aquello que alguien escribe con su sangre.

No con la cólera sino con la risa se mata.

Yo no creería más que en un dios que supiese bailar.


Las palabras más silenciosas son las que traen la tempestad. Pensamientos que caminan con pies de paloma dirigen el mundo..


Tomarse el derecho de nuevos valores.

Peligro del lenguaje para la libertad de espíritu.—Cada palabra es un prejuicio.

La espiritualización de la sensualidad se llama amor.

Lo que no me mata me hace más fuerte.

No son pocos quienes no encuentran su corazón hasta que no han perdido su cabeza.

La exigencia de ser amado es la máxima arrogancia.

Perecemos con más facilidad a causa de nuestros puntos fuertes que a causa de nuestras debilidades.

Quién puede dibujar un árbol sin convertirse en árbol¡

La voluntad de sistema es una falta de honestidad.

La enfermedad es un potente estimulante.

Las palabras más tranquilas son las que levantan la tempestad; los pensamientos que caminan con pies de paloma dirigen el mundo.

La sabiduría también traza limites al conocimiento.

nota en construcción

9.5.07

APUNTES. BORRADORES. NOTA POETICAS

NOTA EN PREPARACION

«En cada poema hay una poética y en cada poética una concepción del mundo».
—Raúl Gustavo Aguirre—


DE LA POESÍA COMO DIÁLOGO
«Toda verdad es diálogo» (Robert Frost).
«Somos palabra en diálogo»(Friedrich Hölderlin) .
«Todo poema es diálogo, a menudo un diálogo desesperado» (Paul Celan)

RELACIONES ENTRE POESÍA E INTEMPERIE
Como usuarios del lenguaje, no podemos evitar ser parte de una trama simbólica que nos trasciende, en la que somos hablados.
Valga como ejemplo este diálogo imaginario entre pensadores, psicoanalistas, filósofos, músicos y poetas:

«El lenguaje es la casa del ser» (Martin Heidegger)
«El inconsciente está estructurado como un lenguaje» (Jacques Lacan)
«No bien comprendemos que hemos perdido todo comienza la poesía» (John Cage)
«La poesía es la intemperie sin fin» (Juan L Ortiz)
«Solo nos resguarda nuestra desprotección» (Rainer Maria Rilke)
«Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen yo hablo» (Alejandra Pizarnik)

¿El lenguaje es morada del ser (Heidegger) donde el inconsciente se despliega y manifiesta a través de la trama simbólica (Lacan), la poesía resguarda ser y lenguaje (Heidegger), dialoga entre sí (Frost, Holderlin, Celan), pero el ser se evidencia en la intemperie, la tormenta, el riesgo (Rilke, Juanele, John Cage, Pizarnik)?


ALEJANDRA PIZARNIK DESCRIBRE A YVES BONNEFOY

«Poesía fundada sobre lo irremediable, la muerte y el silencio. Leerla es encontrar la verdadera voz callada de las cosas, del mundo del afuera y del adentro es descubrir que el silencio no es la interrupción de voz, sino una zona iluminada donde el lenguaje dice sin decir, envuelve a las cosas como a un guante haciendo a su mudez, a su inmovilidad. Ni voz ni pausa entonces sino figuras silenciosas, imágenes dibujadas por una voz inaudible.» (A. Pizarnik)

«La poesía no debe describir simplemente la ausencia debe ejecutar un acto ——el único valedero— desprender la presencia, hacer de lo irremediable y el límite nuestra verdadera reencarnación. Creo que la poesía es capaz o casi capaz de revelarnos el ser. Pero esto es lo contrario de una poesía de la plenitud, que es solo una mentira, a causa del abismo en lo que existe» (Yves Bonnefoy)


I

Y ahora tú eres Douve en la última alcoba del verano.

Una salamandra huye por la pared. Su suave cabeza de hombre
expande la muerte del verano. "Quiero hundirme en ti, vida
estrecha", exclama Douve. "Relámpago vacío, recorre mis labios,
penétrame."

"Me gusta cegarme, entregarme a la tierra. No quiero saber nunca
más qué dientes fríos me poseen."

II

Toda una noche te soñé transformada en madera, Douve, para
mejor ofrecerte a la llama. Y estatua verde revestida de corteza,
para mejor gozar de tu cabeza luminosa.


Sintiendo bajo mis dedos la disputa de la lumbre y los labios:
vi que me sonreías. Pero me cegaba esa gran luz de las brasas en ti.

III

"Mírame, mírame he corrido!"

Estoy junto a ti, Douve, y te ilumino. Ya no hay entre nosotros
más que esta lámpara de piedra, ese poco de sombra apaciguada,
nuestras manos que la sombra espera. Salamandra sorprendida,
permaneces inmóvil.

Habiendo vivido el instante en que la carne más próxima se
transforma en conocimiento.

IV

Así permanecimos despiertos en lo más alto de la noche del ser.
Un arbusto se quebró.

Ruptura secreta, ¿con qué pájaro de sangre circulabas por
nuestras tinieblas?

¿A qué habitación venías en la que se agravaba el horror del
alba en los cristales?

Yves Bonnefoy
(del movimiento y la inmovilidad de douve)



CESAR VALLEJO DESCRIBE LA NUEVA POESÍA


«Poesía nueva se ha dado en llamar a la poesía cuyo léxico está formado por palabras como « cinema, motor, caballos de fuerza, avión, radio, jazz band, «telegrafía sin hilos», y en general, de todas las ciencias e industrias contemporáneas, no importa que el léxico corresponda o no a una sensibilidad auténticamente nueva. Lo importante son las palabras.
Pero no hay que olvidar que esto no es poesía ni nueva ni antigua, ni nada. Los materiales artísticos que ofrece la vida moderna, han de ser asimilados por el espíritu y convertidos en sensibilididad. El «telégrafo sin hilos» por ejemplo está destinado más que a hacernos decir «telégrafo sin hilos», a despertar nuevos temples nerviosos, profundas perspicacias sentimentales, amplificando videncias y comprensiones y densificando el amor: la inquietud entonces crece y se exaspera y el soplo de la vida se aviva. Esta es la cultura verdadera que da el progreso; este es su único sentido estético, y no el de llenarnos la boca con palabras flamantes. Muchas veces las voces nuevas pueden faltar. Muchas veces un poema no dice «cinema», poseyendo no obstante, la emoción cinemática, de manera oscura y tácita, pero efectiva y humana.
Tal es la verdadera poesía nueva».

PASOS EN LA CASA DEL LENGUAJE


«...Poetizar es el dar nombre original a los dioses. Pero a la palabra poética no le tocaría su fuerza nominativa, si los dioses mismos no nos dieran el habla. ¿Cómo hablan los dioses?

...Y los signos son, desde tiempos remotos, el lenguaje de los dioses
(Hölderlin )

El dicho de los poetas consiste en sorprender estos signos para luego transmitirlos a su pueblo. »

«Todo gran poeta poetiza sólo desde un único Poema. La grandeza se mide por la amplitud con que se afianza a este único Poema y por hasta qué punto es capaz de mantener puro en él su decir poético. »

—Martin Heidegger—

MALLARMÉ: EL MUNDO DESEMBOCA EN UN LIBRO


«El esfuerzo de Mallarmé es una especie de contracreación, de destrucción de lo creado en beneficio de una esencia pura en la que toda música se reabsorbe en el silencio perfecto».
—Albert Beguin—
ANGUSTIA
Yo no vengo esta noche a imperar en tu cuerpo
¡Oh! bestia en que se juntan los pecados de un pueblo
Ni a sondear en tu impuro cabello la tormenta
Que infunde el incurable fastidio de mis besos:

Busco el sueño sin sueño que se cierne en tu lecho
Bajo el dosel ignoto de los remordimientos,
Que tú puedes gustar tras tus negras mentiras
Tú que sobre la nada sabes más que los muertos:

Por que el Vicio ha roido mi nativa nobleza
Y me unció como a tí con su estéril tormento:
Pero mientras tú guardas en tu pecho de piedra

Un corazón infame que ningún crimen hiere,
Yo huyo con la mortaja de una obsesión de loco
Con miedo de morir cuando me duerma solo.

—Stéphane Mallarmé—
RILKE: ABEJAS DE LO INVISIBLE
«(...) No fue sólo para escribir un estudio que vine hacia usted. Llegué para preguntarle, ¿cómo se debe vivir? Y usted respondió: trabajando. Lo comprendo. Bien comprendo que trabajar es vivir sin morir».
(carta a Rodin del 11 de septiembre de 1902)

...¡los versos significan tan poco cuando se han escrito joven! Se debería esperar y saquear toda una vida, a ser posible una larga vida; y después, por fin, más tarde, quizá se sabrían escribir las diez líneas que serían buenas. Pues los versos no son, como creen algunos, sentimientos (se tienen siempre demasiado pronto), son experiencias. Para escribir un solo verso es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan los animales, hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué movimiento hacen las florecitas al abrirse por la mañana. Es necesario poder pensar en caminos de regiones desconocidas, en encuentros inesperados, en despedidas que hacía tiempo se veía llegar; en días de infancia cuyo misterio no está aún aclarado; en los padres a los que se mortificaba cuando traían una alegría que no se comprendía (era una alegría para otro) ; en enfermedades de infancia que comienzan tan singularmente, con tan profundas y graves transformaciones; en días pasados en las habitaciones tranquilas y recogidas, en mañanas al borde del mar, en la mar misma, en mares, en noches de viaje que temblaban muy alto y volaban con todas las estrellas –y no es suficiente incluso saber pensar en todo esto. Es necesario tener recuerdos de muchas noches de amor, en las que ninguna se parece a la otra, de gritos de parturientas, y de leves, blancas, durmientes paridas, que se cierran. Es necesario, aún haber estado al lado de los moribundos, haber permanecido sentado junto a los muertos, en la habitación, con la ventana abierta y los ruidos que vienen a golpes. Y tampoco basta tener recuerdos. Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan. Pues, los recuerdos mismos, no son aún esto. Hasta que no se convierten en nosotros, sangre, mirada, gesto, cuando ya no tienen nombre y no se les distingue de nosotros mismos, hasta entonces no puede suceder que en una hora muy rara, del centro de ellos se eleve la primera palabra de un verso...»

«Somos las abejas de lo Invisible. Locamente libamos la miel de lo visible para acumularla en la gran colmena de oro de lo Invisible»

—Rainer Maria Rilke—

EMBRIAGUEZ Y DEVANEOS DE UN PSICOANALISTA


EN LA FOTO LACAN Y HEIDEGGER DIALOGAN.
AMBOS PENSADORES TERMINARÍAN CEDIENDO LA PALABRA A LOS POETAS.

«Schreber es escritor mas no poeta, no nos introduce en una dimensión nueva de la experiencia. Hay poesía cada vez que un escrito nos introduce en un mundo diferente al nuestro y dándonos la presencia de un ser, de determinada relación fundamental, lo hace nuestro también.
La poesía hace que no podamos dudar de la autenticidad de la experiencia de San Juan de la Cruz, ni de Proust, ni Gerard de Nerval. La poesía es creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el mundo. No hay nada parecido en las Memorias de Schreber».

«...la poesía resulta de la violencia hecha al uso cristalizado de la lengua...»

«...el sentido, eso tapona, pero con la ayuda de eso que se llama escritura poética, ustedes pueden tener la dimensión de lo que podría ser la escritura poética...»

—Jacques Lacan—

CONTRA LA EFUSIÓN SENTIMENTAL

Depravación. El gusto excesivo por las ideas puras. Inunda el corazón de prejuicios y la mente de fácil ascetismo.
*
Distribución. El elemento débil está arriba, y abajo el fuerte. Entre ambos, el camino del medio, es la quietud.
*
Para no seguir ningún modelo antes deberíamos seguir todos los modelos posibles.-
*
la forma equivale
a convicción interna

Actitud paradojal otra vez. Transmitir esa convicción a través de una forma, y al mismo tiempo la exigencia de que someterse a una forma exige un mínimo de autoanulamiento. Componer sin que el que lo hace vaya anunciando constantemente su presencia.

«En la letra, ambigua selva» y «En la palabra, a tientas». Casi gemelos, ajustes mínimos, atenuar el uso de nexos, artículos, preposiciones. ¿Cómo un pintor de naturalezas muertas que utilizara idénticos objetos aunque variando su disposición en la tela?
«Las virtudes de la prosa, desnudez, economía, eficacia, fijarlas así mismo como metas del poema»
A LA POESÍA ENTENDIDA COMO UNA MANERA DE ORGANIZAR LA REALIDAD, NO DE REPRESENTARLA

Lo que en ella place
place a la índole de las cosas,
inicialmente dirigidas a nadie,
y en esencia visiones,
y la reflexión
determinando que impulsos, ideas oscuras,
cobren análogo peso, homologadas
en sentencias que otras
sentencias transforman,
apremiadas
por lo que la poesía exige,
lo que el poema
ha de ofrecer a la vista,
afectar a los sentidos,
lo que tendrá
de móvil ofrenda
en un mundo estático,
y lo que el paisaje, los millones
de universales gestos piden,
ser formulados
en tejidos de perenne duración, claros
de diseño, voces modificando
hábitos de conceptos y categorías,
y atendiendo
a que más allá de la verdad
está el estilo,
perfeccionador de la verdad
porque en sí lleva
la prueba de su existencia.

Escríbela,
extrae de ese orden
tus objetos reales,
mayor miseria
que morir o la nada
es lo irreal, lo real sin objetos.

—Alberto Girri—


WALLACE STEVENS. «¿FRACASARÁ NUESTRA SANGRE?»


Después que se ha abandonado la creencia en Dios, la poesía es esa esencia que toma su lugar como la redención de la vida.

El propósito de la poesía es hacer que la vida sea completa en sí misma.

El poema es naturaleza creada por el poeta.

El poeta es el sacerdote de lo invisible.

Un poema no necesita tener un significado y como muchas cosas de la naturaleza, a menudo no lo tiene.

La poesía incrementa el sentimiento de la realidad.

Es la creencia y no el dios lo que cuenta.

—Wallace Stevens—

Entre las nubes Júpiter fue a nacer, inhumano.
No amamantado por ninguna madre, ninguna tierra dulce
Dio porte distinguido a su mítica mente.
Anduvo entre nosotros como
Un rey magnífico y gruñón en medio de sus súbditos,
Hasta que nuestra sangre virginal, mezclada con el cielo
Satisfizo el deseo de tal modo que los súbditos mismos
Quisieron percibirle en una estrella.
¿Irá al fracaso nuestra sangre? ¿O se convertirá
En la sangre, tal vez, del paraíso? ¿Semejará la tierra
Todo lo que del paraíso hemos de conocer?
El firmamento será entonces más amistoso de lo que es ahora,
Una parte trabajo, otra parte, dolor,
y casi tan glorioso como un amor sin fin,
No este azul tan hostil e indiferente.


—Wallace Stevens—

ADRIENNE RICH.LA BÚSQUEDA DE UN LENGUAJE COMÚN



«Creo que los poemas están hechos de palabras y el hálito que hay entre ellas. Eso es el médium. Creo también que la poesía no es lenguaje en abstracto sino lenguaje tal como: Quiero aprender tu lengua. Se necesita más de una lengua para arreglárselas en esta ciudad. Aprender una lengua es ganar un alma.»
«Estaba en busca de una poesía que pudiera arrancarme de la fatiga, sacarme de la tristeza, una poesía que fuera redentora en el sentido de ofrecer un cierto alivio o rescate para la imaginación, y una poesía que despertara deleite –labio-sobre- labio-, placer en el reconocimiento, placer en la extrañeza.» de Adrienne Rich, “Defy the Space That Separates» (Desafía el espacio que separa) en The Nation (7 de octubre,1996)
«Creo en la necesidad de un lenguaje poético independiente del lenguaje comprometido servilmente con el estado y con los medios. Sin embargo, me pregunto cómo puede la poesía persistir como un arte ligatorio más que como el eco de la fragmentación y la alienación. ¿Puede el lenguaje de la poesía volverse tan abstracto (algunos dirán elitista) aún cuando trata de decir lo que Octavio Paz llamó «la otra voz»? ¿Hay una manera de escribir en el borde? Por supuesto que creo que si, y que la hubo. Pongo a prueba mi propia obra desde esa posibilidad. El «lenguaje», encontré en Marx, «es la presencia de la comunidad». En un ensayo de 1979, Gary Snyder escribió: «La comunidad y su poesía no son dos. »
«Mi obra es para gente que quiere imaginar y clamar bajo distintos horizontes y se mueve en ellos hacia la noche...»
«¿Puede una imaginación radical revestirse con un ropaje de palabras que le quedaron chicas por el uso devastador del marketing, la promoción o la ambición de poder? ¿Y para encontrarnos con esa ambición de poder debemos elegir entre lo no -referencial y lo parafraseable?«Me he vuelto una escéptica americana, no en lo que respecta a la larga búsqueda de justicia y dignidad, que es parte de toda historia humana, sino en lo que atañe al rol de mi nación liderando este proceso, que no es más bien que el de desmoralizar y desestabilizar esa búsqueda, aquí, en casa y a través del mundo. Quizás este escepticismo tan pasional, ni cínico ni nihilista, sea la base para continuar.»De Adienne Rich, «Credo of a Passionate Skeptic» (Credo de una escéptica apasionada), en Los Angeles Times (Domingo, 11 de Marzo del 2001).
(estas citas de Adrienne Rich están tomadas de la excelente nota de MARIA EUGENIA ROMERO publicada en EL HILO DE ARIADNA)
Porque ya no somos jóvenes, las semanas han de bastar
por los años sin conocernos. Sólo esa extraña curva
del tiempo me dice que ya no somos jóvenes.
¿Caminé yo acaso por las calles en la madrugada, a los veinte,
con la piernas temblándome y los brazos en éxtasis más pleno?
¿Acaso me asomé por alguna ventana buscando la ciudad
atenta al futuro, como ahora aquí, esperando tu llamada?
Con el mismo ritmo tú te aproximaste a mí.
Son eternos tus ojos, verde destello
de hierba salvaje refrescada por la vertiente.
Sí. A los veinte creíamos ser eternas.
A los cuarenta y cinco deseo conocer incluso nuestros límites.
Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana,
y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir,
y en algún lugar nos ayudaremos tú y yo a morir.

—Adrienne Rich—
PAUL CELAN LA POESÍA DESPUÉS DE AUSCHWITZ

«Los poemas están en camino: se dirigen a algo. ¿Hacía qué? Hacia algún lugar abierto que invocar, que ocupar, hacia un tú invocable, hacia una realidad que invocar».
«El poema se afirma al límite de sí mismo. Para poder mantenerse, el poema se reclama y se recupera ininterrumpidamente desde su ya-no a su todavía ».
«Los poemas están en camino: se dirigen a algo. ¿Hacía qué? Hacia algún lugar abierto que invocar, que ocupar, hacia un tú invocable, hacia una realidad que invocar».


«Quedaba la lengua, sí, salvaguardada, a pesar de todo. Pero hubo entonces que atravesar su propia falta de respuestas, atravesar un terrible mutismo, atravesar las mil espesas tinieblas de un discurso homicida. Atravesó sin encontrar palabras para lo que sucedía. Atravesó el lugar del Acontecimiento, lo atravesó y pudo regresar al día enriquecida por todo ello. Es ése el lenguaje en el que, durante esos años y los años siguientes, he tratado de escribir mis poemas».
«Es la contra-palabra, es la palabra que rompe el «hilo».
—Paul Celan—
PALABRAS DE HOMENAJE DE EDMOND JABES A CELAN:
«Un mismo interrogante nos iguala, una misma palabra herida»
«Tras la lengua de Paul Celan hay el eco jamás acallado de otra lengua»,
«El silencio, ningún escritor lo ignora, permite escuchar la palabra. En un momento dado el silencio es tan fuerte que las palabras se limitan a expresarlo».
«¿La lengua del secreto, inaudible?»
«Palabras descubiertas o transmitidas por manos extranjeras o familiares, por voces remotas o próximas, voces de ayer, dulces al oído o crueles y temidas»
«Las palabras solo dicen este silencio. El suyo y el nuestro»
«Interrogar a un escritor es interrogar, en primer lugar, las palabras de su memoria, las palabras de su silencio: hundirse en su pasado de vocablos —las palabras son más viejas que nosotros y el texto no tiene edad»


NOVALIS.UNA POTENCIACIÓN CUALITATIVA



«El mundo debe ser romantizado para reencontrar su sentido originario. Romantizar no es otra cosa que una potenciación cualitativa. Cuando a lo que es vulgar le doy un sentido superior, a lo usual una apariencia misteriosa, a lo conocido la dignidad de lo desconocido, a lo finito la apariencia de lo infinito, lo romantizo. »
(Nuevos fragmentos)
«Pero me vuelvo hacia el valle,
a la sacra, indecible, misteriosa Noche.»

«¡Qué pobre y pequeña me parece ahora la Luz!
¡Qué alegre y bendita la despedida del día!»

«Gloria a la Reina del mundo,
a la gran anunciadora de Universos sagrados,
a la tuteladora del Amor dichoso
-ella te envía hacia mí, tierna amada, dulce y amable Sol de la Noche-
ahora permanezco despierto
-porque soy Tuyo y soy Mío -
tú me has anunciado la Noche: ella es ahora mi vida
-tú me has hecho hombre-
que el ardor del espíritu devore mi cuerpo,
que, convertido en aire, me una y me disuelva contigo íntimamente
y así va a ser eterna nuestra Noche de bodas.»

—Novalis—




(Ver nota relacionada)

18.4.07

SYLVIA PLATH: VESTIDA PARA LA CEREMONIA



especie de milagro andante mi piel
destella como una pantalla 

de lámpara nazi

La escena podría comenzar de esta manera: una niñita rubia adoradora del sol, que cree en la existencia de las sirenas, cuida una estrella de mar sin brazos. Pero toda biografía es falsa y parcial puesto que la vida misma tiene una inmensa carga de irrealidad. 
Vuelven algunas preguntas: ¿Hay olvido? ¿Hay perdón? ¿Apenas la belleza nos redime del horror?

Sylvia Plath nació en Boston, Massachussets, el 27 de octubre de 1932 bajo el signo de Escorpio, fuerza rectora de Eros y Tanatos (sexualidad y muerte). Dos animales simbolizan el poder dual del signo: el escorpión (representación del mundo psíquico subterráneo, de la capacidad de herir o herirse) y el águila (símbolo místico de la trascendencia: la resurrección). Crece cerca del mar junto a Warren, su hermano menor. Su madre, Aurelia Schober, era de origen austríaco, y su padre, Otto Plath, un entomólogo polaco. En 1940, cuando Sylvia tiene 8 años (edad en la que publica su primer poema en el Boston Sunday Herald, sobre grillos y luciérnagas), su padre muere de embolia pulmonar. Al día siguiente de su fallecimiento, su madre reúne a los dos hijos para darles la noticia.
«Nunca volveré a hablar con Dios»— dice la pequeña Sylvia. No superará esta pérdida. La imponente figura del ausente regresará siempre en sus poemas. («Nunca podré reunirte íntegramente/ juntar las piezas, pegarlas, unirlas bien»— escribe en «El Coloso»). Años más tarde y en su hora más desesperada, dedica un poema a la figura de su padre en el que no sólo funde su imagen con la del esposo del que se acaba de separar, sino también la representación de las botas, el atropello, el patriarcado: la manifestación de todo autoritarismo. El poema se llama simplemente «Papi»:

«... No Dios sino una svástica
tan negra que tapaba el cielo
toda mujer adora a un fascista
la bota sobre la cara, el bruto
bruto corazón de alguien como tú...»

"... Papi, papi, bastardo. Estoy acabada
."

Pero hablábamos de 1941 y la niñita de trenzas, la señorita dientes de conejo, se dispone a ser perfecta.

«... No es un buen abrigo un atado de sombras. Vivo
en la imagen de cera de mí misma, un cuerpo
de muñeca...»


Como estudiante es brillante (con tal grado de obsesión y autoexigencia que un nueve podía representarle un frustración). Ya en la universidad gana una cantidad asombrosa de premios y menciones (esto será una constante en su vida y, años después de su muerte, también obtendrá el premio Pulitzer, cuando se editen sus poemas completos). Escribe artículos, relatos y poemas. Vive una gran cantidad de romances y sus diarios describen un conflicto clásico de los años '50. Siente que su vocación literaria y su fuerte personalidad entran en contradicción con el deseo de casarse y tener hijos.

En 1953, a los veinte años, es becada por la prestigiosa revista Mademoiselle y se traslada a trabajar una breve temporada a New York. Pero de vuelta a casa atraviesa una grave crisis, insomne y agotada. «¡Tu prisión no es tu cuarto! ¡Tu prisión eres tú!» escribe en su diario. Una mañana de julio su madre le descubre cortes en las piernas. Sylvia toma sus manos y grita: «—¡Oh, madre, el mundo es demasiado corrupto, deseo morir! ¡Hagámoslo juntas!». Bajo una deficiente supervisión psiquiátrica es sometida a electroshocks. Una tarde de ese verano «plácido» (así lo describe, no sin su habitual ironía, en una carta a un amigo), vuelve de una de sus sesiones de shock. Entonces deja una nota a su madre: «Salgo a dar un largo paseo». Se encierra en el sótano y toma tal cantidad de somníferos que permanece más de dos días encerrada allí. Se dice que el exceso de pastillas la salvó al obligarla a vomitar. Todos los vecinos de la zona se movilizaron para buscarla. La encontraron herida, más muerta que viva. Hundida en la depresión más absoluta pasa dos días internada sin poder reaccionar. Vuelven los electroshocks. Escribe en una carta: «Lo que necesito es alguien que me ame, que esté conmigo cuando me despierto de noche gritando de horror y miedo a los corredores que llevan a la sala de shock, alguien que me consuele y me dé la seguridad que ningún psiquiatra logra darme».
Ya recuperada, la estudiante brillante, alta, bella e inteligente, tiene algo más que agregar a su aura intrigante y misteriosa: un intento de suicidio. Les cuenta a sus compañeras de su miedo a «el dios azul de los voltios», las descargas que borran días, años, personas. Les dice «—Estar loca es horrible. Una solo está preocupada por estar loca». Y les da una siniestra profecía: «—Si vuelvo a estar loca me mato».

«En mí vive un grito
Por la noche aletea
buscando con sus garras, un objeto de amor
me aterroriza el algo oscuro
que duerme en mi interior»


UN PAIS TAN LEJANO COMO LA SALUD

En 1955, sin discontinuar su tradición de premios, le conceden una beca para ampliar sus estudios en Cambridge (Inglaterra). Se embarca hacia ese país de clima demasiado frío pero de incomparable tradición literaria. Un año después conoce a Ted Hughes.
Deslumbrada por ese intelectual prestigioso y atlético que parecía haber pasado por todas las aventuras posibles, se casa. Vive un romance de lecturas compartidas, aventura intelectual y pasión.
Pronto Sylvia está más ocupada en cambiar botones que de su carrera literaria (no poseer tiempo para escribir la fastidia profundamente). Aunque parezca mentira, hay parejas del mundo literario que cenan con ellos y no se enteran de que Sylvia «también» es escritora. Durante algún tiempo, quizás por obra de alguna de esas extrañas operaciones alquímicas que el amor suele ejercer, Sylvia consideró la obra poética de su marido mucho más importante que la suya y lo ayudó convirtiéndose en su «agente literario», al tiempo que llevaba la casa, estudiaba y escribía. El primero de abril de 1960 nace su hija Frieda. Este acontecimiento lógicamente movilizante, se suma a la publicación de su primer libro: «El Coloso y otros poemas». En 1961 se suceden la pérdida de un embarazo y una operación de apendicitis, situación descrita en el sobrecogedor poema «Tulipanes». Son años cruciales donde redacta su estupenda novela «La campana de cristal».
Quizás el nacimiento de su hija, junto al embarazo perdido, nombró como nada la gloria y el abismo de su feminidad. Sus poemas empiezan alejarse de la cárcel técnica y la formalidad («la perfección es horrible: no puede tener hijos»). Su voz se mueve entonces hacia un lugar donde articular su intimidad, una exposición que la acerca a la desnudez.
El 17 de enero de 1962 nace Nick, su hijo varón. La rutina transcurre entre poemas y pañales hasta que un hecho altera la calma: Ted tiene una amante; Assia Wevill, poeta amiga del matrimonio. Una tarde, Sylvia Plath, intercepta una llamada furtiva de «la rival». Al otro día, con su hijo Nick en brazos y la pequeña Frieda contemplando, hace una gigantesca hoguera con la nueva novela que estaba escribiendo (dedicada a su esposo), las cartas de amor y diferentes manuscritos. Es el momento, entre el fuego purificador y el humo que se eleva, en que una persona rompe con su pasado. Cuando la incertidumbre se abre ante el camino y todo es maravilloso y aterrador. Quizás la estudiante perfecta no había aprendido la lección más importante: no había aprendido a perder. Todo había fallado. Sólo le quedaban fuerzas para la gloria.

TODA MUJER AMA A UN FASCISTA

Es fácil culpar a Hughes. Demasiado fácil. El hombre que destruyó los últimos diarios de Sylvia Plath con un argumento estremecedor: «El olvido es una condición imprescindible para la supervivencia». El hombre cuya amante, Assia Wevill, se suicidó de la misma manera que Sylvia: metiendo la cabeza en el horno. Como si el horror no bastara con llegar tan sólo una vez en la vida, sino que retornara por siempre para multiplicar la tragedia, para recordarnos que aún no hemos transitado a fondo el camino del error.
Es fácil culpar a Hughes. Demasiado fácil. El hombre que poco antes de morir, en 1998, dedicó un libro de poemas a la memoria de Sylvia (Birthday letters), hablándole como si ella nunca se hubiera ido. El libro, donde, rompiendo su silencio de años, le dice: «Volví a ver el mundo a través de tus ojos/ como volvería a verlo por los ojos de tus hijos./ A través de tus ojos era extraño...»

(«... SOY YO. NO ES SUFICIENTE»). ATROCIDAD DE LOS CREPÚSCULOS.

Separada de su marido se muda con sus hijos a Londres. Es el invierno más frío en años. La casa que habitan se encuentra en condiciones precarias. Está más pálida y pierde varios kilos.
Escribe en la madrugada con los dedos entumecidos. Como todo lo que brilla enfermo y muere dulcemente, comienza a alumbrar sus mejores poemas.
Hace suya aquella máxima de Nietzche «escribir con sangre» o, yendo a un ejemplo más cercano, el credo pizarnikiano de «hacer el cuerpo del poema con el cuerpo». Es el momento de la redacción de «Ariel», su libro póstumo, donde al fin se alzará su voz, con ironía, con odio, con humor; donde grita de una vez por todas su mundo femenino herido para siempre. Está dada a su abismo, al intento desesperado de mantener en pie una felicidad que se le escurre, que no está, que nunca estuvo, la tensa calma que precede a las tormentas, el viento furioso del invierno a la entrada del espanto, donde su sueño de frágiles bordes toca a su fin y la soñada perfección o completud del cuerpo se alcanza en la instancia de la aniquilación.

Entonces, solo entonces, caen las máscaras, todos y cada uno de los personajes o sujetos poéticos que le permitieron seguir viviendo: la nenita de Auschwitz, la imprecadora, la mística, la Marylin del intelecto, el maniquí de Munich, la señora Lázaro que ya se había encargado de decir «morir es un arte/ como cualquier otro/ yo lo hago excepcionalmente bien».
Es un invierno demasiado frío. Todo le resulta difícil, hasta el más mínimo quehacer cotidiano. Vestir a los niños para salir, cuidarlos, todo es una complicación. Su adorado sol cada vez se ve más lejos. Ha disuelto sus «enaguas de puta» y cantado a la «tristeza de lo que nace». Entonces ve a Dios. («Y una vez que uno ha visto a Dios ¿qué remedio hay?» se pregunta en uno de sus últimos poemas). Ya está situada fuera de este mundo y escribe desde ese lugar de no retorno. Es dueña de una revelación siniestra y helada. Se acerca el momento de la consumación. Está vestida para la ceremonia. Lo dice en su último poema:

«La mujer alcanzó la perfección.
Su cuerpo
muerto muestra la sonrisa de la realización;
la apariencia de una fatalidad griega
fluye por los pergaminos de su toga
sus pies
desnudos parecen decir:
hasta aquí hemos llegado, se acabó»


Luego de una noche insomne deja vasos de leche para sus hijos. Sella la puerta de la cocina. Abre la llave de gas. La encuentran pocas horas después con la cabeza sobre el horno.
Es el 11 de febrero de 1963. Pronto llegará la fama, el comienzo de la leyenda, la inútil gloria de la posteridad, las banderas, la lluvia de los días, como si la muerte, la locura o el martirio tuvieran el poder de legitimar una obra o una vida. («¿Son así los rostros del amor, tan pálidos e irrecuperables?») ¿Habrá vidas o sólo fantasmas en este absurdo juego de espejos?
En el final, vuelven algunas preguntas. ¿Hay perdón? ¿Hay olvido posible? Quiero decir: ¿puede la breve luz de un poema redimirnos del horror?





UN POEMA DE SYLVIA PLATH A SU HIJO

«Una madre atiende a su hijo a la luz de una vela: encuentra en él una belleza que si no va a bastar para guardarlo de los males del mundo, sí, por lo menos, la redime a ella de su parte en esos males». (declaración de Sylvia Plath a la BBC)


NICK Y EL CANDELERO

Soy un minero. La luz se pone azul.
Estalactitas de cera
Gotean y se espesan, lágrimas

Que exuda desde su aburrimiento mortal
El vientre de la tierra
Negros aires de murciélago

Me envuelven, chales harapientos,
Fríos homicidios.
Se me pegan como ciruelas.

Vieja y ecoica cueva
De carámbanos calcáreos.
Hasta los lagartijas de agua son blancas,

Esas beatas.
Y los peces---
¡Oh Cristo! esas láminas de hielo

Son como cuchillos,
Una religión
De pirañas, tomando

Su primera comunión en dedos vivos de mis pies.
La vela
Toma aliento y recupera su pequeña cima,

Se animan sus amarillos.
Oh, amor, ¿cómo llegaste aquí?
Oh, embrión

Que recuerdas, aún en sueños,
Tu posición cruzada.
La sangre florece limpiamente

En ti, rubí.
El dolor
Al que despiertas no tes tuyo.

Amor, amor,
Colgué rosas en nuestra cueva,
Suaves paños con rosas---

Los últimos detalles victorianos.
Que las estrellas
Sigan fijas a sus oscuros derroteros,

Deja que los átomos mercuriales
Goteen maltrechos
En el terrible pozo,

Tu eres el único ser puro
Ante el cual los espacios se inclinan, envidiosos.
Tú eres el niño en el pesebre.


(Versión: María Julia de Ruschi Crespo)







FRAGMENTOS DE DOS CARTAS DE SYLVIA PLATH A SU MADRE

1) Carta de Plath adolescente y universitaria.

30 de septiembre, 1950

Querida mama:
...mi examen físico... consistió en envolverme en una sábana e ir pasando de una habitación a otra completamente desnuda. Me he acostumbrado tanto a que me digan « quítate la sábana», que tengo que andar con cuidado para que no se me olvide ponerme la ropa. Mido 1,75 de altura, peso 61 kilos y mi postura es correcta aunque cuando me hicieron la foto, estaba tan preocupada de mantener las orejas y los talones en la misma vertical que no me acordé de enderezarme. Lo cual me valió el siguiente comentario: «Estas bien alineada pero permanente peligro de caerte de bruces».
Mièrcoles 19 de enero de 1963, poco antes del suicidio y en plena redacción de sus mejores poemas:

«...¡Cuanto me gustaría poder vivir de lo que escribo!
Pero necesito tiempo. Creo que lo que me hace falta es que alguien me anime diciéndome que hasta ahora lo he hecho todo muy bien...»


UN POEMA DE TED HUGHES A SYLVIA PLATH


LA LECHUZA

Volví a ver mi mundo a través de tus ojos

como volvería a verlo por los ojos de tus hijos.
A través de tus ojos era extraño.
Los espinos comunes eran raros forasteros,
un misterio de fábulas y hechos raros.
Cualquier ser salvaje, con patas, en tus ojos
emergía como un signo de admiración,
cual si hubiera aparecido ante unos comensales
en el centro de la mesa. Los patos silvestres
eran artefactos venidos de algún mundo sobrenatural,
sus galanteos eran un film hipnagógico
desenrollado por el río. Imposible
comprender el placer de sus patas
en el agua gélida. Tú eras una cámara
registrando reflexiones para ti insondables.
Yo hice que mi mundo se desviviera por ti.
Tú lo acogiste por entero con una alegría incrédula,
como una madre recibe a su hijo
de manos de la partera. Tu frenesí me aturdía.
Despertaba mi infancia taciturna y extática
de quince años atrás. Mi obra maestra
advino aquella negra noche en el camino a Grantchester.
Sorbí el débil quejido gutural de un conejo
de mi nudillo mojado, junto a un matorral
donde había una lechuza leonada, inquisitiva.
De pronto, levantó vuelo desplegando las alas
sobre mi rostro, tomándome por un poste.

Ted Hughes



© Javier Galarza


Anne Sexton
(ver nota relacionada)