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2.1.08

ALGUNAS (IN)DEFINICIONES SOBRE LA ESCRITURA (PARTE III)


1) El mejor autor será el que se avergüence de convertirse en escritor.
2) No leeré más a ningún autor al que se le note que ha querido escribir un libro: sino sólo a aquellos cuyo pensamientos se han convertido imprevistamente en un libro.
3) De todo lo escrito yo amo sólo aquello que alguien escribe con su sangre. Escribe con tu sangre y te darás cuenta de que la sangre es espíritu.
(Friedrich Nietzsche)

La primera tarea del hablado por la poesía ha sido nombrar cosas, las cosas que no son las cosas sin las palabras. Pienso que el realmente hablado por la poesía es el que sigue y seguirá nombrando las cosas, es decir combatiéndolas, transformándolas, continuamente. La poesía es renovación, subversión permanente.
Insisto en que no hay poetas, hay simples vectores de poesía.
(Ricardo Zelarayán)

1) El poeta es el guardián del mito y de la imagen hasta que lleguen tiempos mejores.
2) Lo importante en poesía no es el lado puramente estético, sino la poesía como creación del mito, y de un espacio y tiempo que trasciendan lo cotidiano, utilizando muchas veces lo cotidiano. 3) de nada vale escribir poemas si somos personajes antipoéticos, si la poesía no sirve para comenzar a transformarnos nosotros mismos, si vivimos sometidos a los valores convencionales
(Jorge Teillier)

El poeta sería un tránsfuga odioso de la realidad si en su huida no llevase consigo su desdicha. Al contrario del místico o el sabio, no sabría escapar a sí mismo ni evadirse del centro de su propia obsesión: incluso sus éxtasis son incurables, y signos premonitorios de desastres. Inepto para salvarse, para él todo es posible, salvo su vida...
(Emile Cioran)

9.8.07

CARTAS DE AMOR


CARTAS DE ANAIS NIN


ANAIS NIN fue célebre por sus escritos pero también por sus pasiones. Llevando al límite todas las convenciones fue amante de Henry Miller y de June, la mujer de este: además de otros personajes cèlebres como Antonin Artaud, el psicoanalista Otto Rank y hasta de su propio padre. Sus cartas dan testimonio de la osadía en la que se concibió mujer
«Nanaqui, ojalá pudiera volver a vivir mil veces ese momento en los muelles y cada hora de esa noche. Quiero sentir nuevamente tu violencia y tu dulzura, tus amenazas, tu despótico poder espiritual... el miedo que me provocas y las alegrías punzantes... Miedo porque esperas tanto de mí...eternidad, lo eterno, Dios... esas palabras... todas tus preguntas... »
« Todo parece resolverse, fundirse en un abrazo, en la confianza, en los instintos, en la tibieza y fusión de los cuerpos. Creo en lo que sentimos cuando estamos juntos. Creo en ese momento en el que perdemos toda noción de la realidad, en la separación y enajenación de nuestros seres...»

«Para nosotros el amor tiene repercusiones inmensas. Debe crear, tiene un significado profundo, contiene y dirige todo...»«Lo confundimos con la religión, con la magia »

CARTA A HENRY MILLER

«,,,descubro que puedo estar borracha, hechizada, cualquier cosa que me haga distinta, pero siempre está Henry...» «No debes estar celoso Henry, soy tuya...»
CARTA A PAPA
«Todo lo que he descubierto sobre tu vida y sobre ti se corresponde con lo que yo anhelaba que fuera verdad. Comprendo que buscaba vagamente lo mismo en otros pero tú solo sólo tú llenas el gran vacío que encontré en el mundo.»

CARTA DE ALEJANDRA PIZARNIK A SILVINA OCAMPO


ALEJANDRA PIZARNIK Y SILVINA OCAMPO fueron dos figuras sobresalientes de la poesía argentina. Compartieron juegos y quizás también nunca se sabe con certeza ese espacio privilegiado de los juegos, el lugar donde se permitieron ser niñas hasta que murió el amor o la poesía o algo más

CARTA DE ALEJANDRA PIZARNIK A SILVINA OCAMPO
«...Pero vos, mi amor, no me desmemories. Vos sabés cuánto y sobre todo sufro. Acaso las dos sepamos que te estoy buscando. Sea como fuere, aquí hay un bosque musical para dos niñas fieles...»

«... Necesito de la bella certidumbre de tu estar aquí...»
«El sábado, en Bécquar, corrí en moto y choqué. Me duele todo (no me dolería si me tocaras –y esto no es una frase zalamera)...»
«... [Pero sí, soy una perra en el bosque, ávida de gozar (pero hasta el peligro extremo)]. Oh Sylvette, si estuvieras. Claro es que te besaría una mano y lloraría, pero sos mi paraíso perdido. Vuelto a encontrar y perdido. »
«...Silvine, mi vida (en el sentido literal) le escribí a Adolfito para que nuestra amistad no se duerma. Me atreví a rogarle que te bese (poco: 5 o 6 veces) de mi parte y creo que se dio cuenta de que te amo SIN FONDO...» «.., Quisiera que estuvieras desnuda, a mi lado, leyendo tus poemas en voz viva...» «...no hagas que tenga que morir ya...»
NOTA: Alejandra Pizarnik murió siete meses después de escribir esta carta de una sobredosis de barbitúricos.

CARTA DE ARTHUR RIMBAUD A PAUL VERLAINE


La poesía adolescente de ARTHUR RIMBAUD, violenta y vanguardista halló eco en la ebria languidez de su colega Paul Verlaine. Luego de una de sus habituales disputas, Rimbaud vio marcharse a su amante en un barco, mientras lo llamaba a gritos desde el muelle. Verlaine partía para reencontrarse con su mujer. Rimbaud, deshauciado, redactaba estas líneas.
CARTA DE ARTHUR RIMBAUD A PAUL VERLAINE
«Vuelve, vuelve, querido amigo, único amigo vuelve. Te juro que seré bueno, si estaba huraño contigo era por una broma en que me enterqué, y me arrepiento más de lo que te podría decir. Vuelve que pronto estará olvidado. Que desgracia que hayas podido creerte esa broma. Ya llevo dos días llorando sin parar. Vuelve, sé valiente, querido amigo, no se ha perdido nada. Lo único que tienes es que volver a hacer e l viaje. Aquí viviremos con valentía. Te lo suplico. Es por tu bien, por otra parte. Aquí encontrarás todas tus cosas. Espero que a estas alturas ya estarás convencido de que o había nada verdadero en nuestra discusión. Que espantoso momento. Pero tu cuando yo te indicaba por gestos que bajaras del barco por qué no lo viniste? que hayamos tenido que vivir dos años juntos para este momento. Que vas a hacer? Si no quieres volver quieres que vaya yo a buscarte donde estés
Sí soy yo quien ha tenido la culpa
No me irás a olvidar verdad
Sí soy yo quien tiene la culpa
Dime contesta a tu amigo acaso no vamos a seguir viviendo juntos
Se valiente, contéstame enseguida
No puedo quedarme aquí por mucho tiempo
No prestes oído mas que a tu buen corazón
Rápido. dime si debo ir en tu busca»
NOTA: Poco faltaba para que el joven poeta abandonara la literatura y comenzara su vagabundeo por Africa.

CARTA DE FRANZ KAFKA

FRANZ KAFKA mantuvo una apasionante pero tortuosa relación con la periodista y escritora Milena Jessenska
«...Mi mundo se derrumba, mi mundo se reconstruye —fíjate bien— según lo vivas tú porque ese tú soy yo...»
«¿De dónde habrá surgido la idea de que las personas pueden comunicarse mediante cartas? Uno puede pensar en una persona distante y puede tocar a una persona cercana; todo lo demás queda más allá de las fuerzas humanas. Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, que las esperan con avidez. Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas. Con este abundante alimento se multiplican en forma desmesurada. La humanidad lo percibe y lucha por evitarlo. Y para eliminar en lo posible lo fantasmal entre las personas y lograr una comunicación natural, para recuperar la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano. Pero ya es tarde: son evidentemente inventos hechos en el momento del desastre. El bando opuesto es tanto más calmo y poderoso; después del correo inventó el telégrafo, el teléfono, la radio. Los fantasmas no se morirán de hambre, y nosotros, en cambio, pereceremos. »

CARTA DE LEWIS CARROLL A ALICIA


Dicen los biógrafos que alguna decepción oscureció la vida de LEWIS CARROL, el sorprendente autor de Alicia en el país de las maravillas, escritor, matemático y fotógrafo. Dicen que seguramente estuvo enamorado de Alice Liddel, esa niña que le imspiró los libros que con el tiempo se transformarían en clasicos. Dicen que sus estupendas fotografías encubrían una pasión incompatible no solo con la época victoriana. Quizás más aún dicw esta carta a Alicia cuando ella ya definitivamente no era una niña
Querida señora Hargreaves:
Me imagino que esta carta le llegará casi como una voz de ultratumba, después de un silencio tan largo. Sin embargo no se ha producido ningún cambio del que yo pueda darme cuenta en «mi» facultad de recuerdo en los tiempos en que manteníamos correspondencia. Voy apercibiéndome de lo que significa la perdida de memoria en un hombre viejo, y me refiero a las nuevas amistades (por ejemplo. hice amistad, hace unas pocas semanas semanas con una niña de unos doce años con la que di un paseo¿¡y ni siquier a puedo recordar su nombre en este momento!); pero mi memoria visual de aquella que fue, a través de tantos años, mi ideal amiga niña, es más clara que nunca. Desde aquella época he tenido docenas de amigas niñas pero con ellas todo ha sido diferente...

CARTAS DE DIOTIMA A HOLDERLIN

El gran amor de Hölderlin será Susette Gontard, mujer casada con un banquero y madre de dos niños. Inspiradora de muchos de los mejores versos del poeta que le da el nombre platónico de Diótima «porque le enseña el amor»... Hölderlin es echado de la casa de Frankfurt a la que había llegado como preceptor cuando el banquero descubre la infidelidad y los amantes inventan todo tipo de estrategias y rituales para verse. Incluso Hölderlin se muda a una ciudad vecina, Hamburgo, para estar cerca de ella. Las constantes dificultades terminarán desgastando la relación y se separarán sin dejar de amarse, con efectos devastadores para ambos.
Las cartas de Hölderlin a su musa se han perdido. Se conservan las de ella y leyéndolas uno comprende que su personalidad deslumbrara al poeta.


CARTAS DE SUSETTE GONTARD (DIOTIMA) A HOLDERLIN

«Entonces me asaltó el deseo de elevar, por medio de palabras escritas para ti, un monumento que fuera imborrable, y que el tiempo, que todo lo cambia, preservase inalterado».
«Ayer tuve que pensar mucho sobre la pasión, La pasión del más excelso amor no puede seguramente encontrar nunca satisfacción sobre esta tierra. ¡Siéntelo conmigo! Buscarla sería una locura....¡Morir juntos!...Pero, silencio, suena a desvarío, y sin embargo es tan cierto...: es esa satisfacción.
Pero tenemos deberes sagrados con este mundo. No nos queda otra cosa fuera de la más dichosa fe mutua y la creencia en la todopoderosa esencia del amor, que nos guiará invisiblemente toda la eternidad y nos unirá más y más.»
«...la fe en el amor nos tiene que hacer respetar lo inexplicable.»
«El mes que viene volverás probablemente a intentarlo; tal vez puedes enterarte entonces por Hegel de si estoy sola de nuevo.»
«Leyendo me he dado cuenta que tú también denominas a
tu querido Hiperión novela cuando yo siempre lo he visto como un bello poema »
«...si llegases a introducirte en alguna vía que te diese fama y fuese útil para el mundo , todas mis lágrimas por ti se convertirían en lagrimas de alegría ...»
«¿Vendrás? Sin ti el lugar entero está mudo y vacío. ¡Y tengo tanto miedo!: ¿cómo podré volver a encerrar dentro de mi pecho los sentimientos que palpitan en él con tanta fuerza por tu causa? ¡Si no llegaras a venir!...
¡Y si vienes!; también es difícil mantener el equilibrio y no sentir con excesiva viveza. Prométeme que no regresarás más y que te volverás a marchar de aquí con calma, porque si no sé esto, la enorme tensión y la intranquilidad me mantendrán hasta la madrugada a la ventana, y finalmente no nos queda otro remedio que apaciguarnos de nuevo. Por lo tanto, deja que sigamos nuestros caminos con confianza y que nos sigamos sintiendo felices en medio de nuestro dolor y deseemos que éste permanezca con nosotros mucho tiempo, porque en él sentimos con plena fuerza y nobleza. ¡Adiós! ¡Adiós! Te doy mi bendición.»

A MANERA DE EPÍLOGO DE LA RELACIÓN

En verdad, dos años después de escribir esta carta Susette Gontard murió y Hölderlin enloqueció. Pero ambos han quedado inmortalizados en su amor, tal como sugería Susette con la intuición propia de una sacerdotisa o una musa, no solo en las cartas sino también en el plano literario, en los poemas que Hölderlin le dedicara a su Diótima y también en la manera sorprendente en que vida y obra se confunden en el Hiperión.


CARTA...
Estas son las calles de mis muertos. El eco de un pasado que aún resuena en cada plaza, en cada bar, en cada andén. Las calles, hermano, donde marchábamos adolescentes junto a las escuelas de arte, saltando sobre los molinetes de los subtes, cuando todavía el aire prometía primaveras. Esta son mis calles y este tu silencio.
¿No duele acaso el cuerpo de historias arrebatadas ? Más abajo en los bares de San Telmo encontré a mi Dulcinea y le juré mi amor con sabor a café y cigarrillos y palabras de poeta.
Y hoy la llamo en los andenes y hoy la busco en las extrañas y hoy la lluvia y el viento se empeñan en borrar cada rastro que en nuestra memoria aún permanece, cada silueta dibujada en las plazas ¿No queda ningún bar abierto hermano, ningún camino a casa con gusto a pan recién hecho y besos por la mañana? Estas son las calles de mis muertos. Alguna vez pensé que podría escribir una historia. Pero esta, hermano, duele mucho.

7.6.07

JOHN CAGE (músico vanguardista estadounidense 1912-1992)

NOTA EN CONSTRUCCIÓN
Coexistencia de lo disímil; multiplicidad, pluralidad de centros.


Anonimato o desyoización de la obra (no autoexpresión por ejemplo).

Una obra debe incluir su entorno, siempre es experimental (desconocida por anticipado).

Ni principio ni intermedio ni fin (no un objeto sino un proceso).


Imposibilidad de una obra sin errores.

Principio subyacente en todas las soluciones:
la pregunta que formulamos.

La meta es carecer de meta.

Desmilitarización del lenguaje. Fuera gobierno.

Objetivo interno: ir en todas direcciones.

Cualquier cosa puede seguir como continuación de cualquier otra (si se parte de no tomar ninguna como base).

La poesía es no tener algo que decir y decirlo; nada poseemos.

El arte es una acción criminal.

Anarquía en un sitio que funcione.

Amar: dejar espacio en torno al ser amado.

HERACLITO DE ÉFESO (544 adC - 484 adC)

No es posible bañarse dos veces en el mismo río.

Transformándose (el fuego ) descansa.

El camino que sube y el camino que baja es uno y el mismo.

Ellos no entienden como los contrarios se funden en una unidad; armonía de tensiones opuestas entre el arco y la lira.

El rey al cual pertenece el Oráculo que está en Delfos no habla ni oculta nada: indica por signos.

El rayo gobierna todas las cosas.

Los hombres en su sueño trabajan y ayudan al devenir del mundo.

Los hombres cuando estàn despiertos tienen un muno ùnico y compartido. En el sueño cada uno vuelve a su propio mundo.

La armonìa oculta es mejor que la manifiesta.

Entramos y no entramos en los mismos rìos. Somos y no somos.

El tiempo es un niño que juega con los dados; el reino es del niño.

La naturaleza aprecia el ocultarse.

(NOTA EN CONSTRUCCIÓN)

ANTONIO PORCHIA (1886-1968)

Nació en Italia, pero residió en la Argentina desde la adolescencia hasta la muerte. Elogiado por André Bretón, la poeta Alejandra Pizarnik le escribió: «asiento a cada una de sus VOCES con toda mi sangre, lo que es extraño: su libro es el más solitario, el más profundamente solo que se ha escrito en el mundo y no obstante, releyéndolo a medianoche me sentí acompañada o mejor dicho amparada». Porchia, solitario y sobrio, llenó con su único librito (VOCES) las palabras de profundidad y poesía. Lejos de los círculos literarios. Cerca de la vida.


Mi yo ha ido alejándose de mí. Hoy es mi más lejano tú.

Cerca de mí no hay más que lejanías.

Cuando me hiciste otro, te deje conmigo.

Cuando busco mi existencia no la busco en mí.

No estoy de más en ninguna parte porque no me cuento en ninguna parte.

Te ayudaré a venir si vienes y a no venir si no vienes.

Y si todavía encuentras algo, no haz perdido todo. Te falta perder algo todavía.

El sol es lo exterior de todas las noches y de todos los fríos.

A veces, de noche, enciendo una luz, para no ver.

Cuantos cansados de mentir se suicidan en cualquier verdad.

Cuando me hiciste otro te dejé conmigo

El árbol está solo, la nube está sola. Todo está solo cuando yo estoy solo.

Toda cosa existe por el vacío que la rodea.

Cuando se apagaron sus ojos, yo también vi una sombra.

Cuanto he perdido lo hallo a cada paso y me recuerda que lo he perdido.

Herir al corazón es crearlo.

El temor de separación es todo lo que nos une.

Nadie puede no ir más allá. Y más allá hay un abismo.

El sol es lo exterior de todas las noches y de todos los fríos.

No estoy de más en ninguna parte, porque no me cuento en ninguna parte.

Triste eres menos triste. Quédate triste.

Tu crees que me matas. Yo creo que te suicidas.

FRIEDRICH NIETZSCHE (1844–1900)


...se quejan de mi excentricidad. pero precisamente no saben dónde está mi centro...


El mejor autor será aquel que se avergüence de convertirse en escritor
.
De todo lo escrito yo amo solo aquello que alguien escribe con su sangre.

No con la cólera sino con la risa se mata.

Yo no creería más que en un dios que supiese bailar.


Las palabras más silenciosas son las que traen la tempestad. Pensamientos que caminan con pies de paloma dirigen el mundo..


Tomarse el derecho de nuevos valores.

Peligro del lenguaje para la libertad de espíritu.—Cada palabra es un prejuicio.

La espiritualización de la sensualidad se llama amor.

Lo que no me mata me hace más fuerte.

No son pocos quienes no encuentran su corazón hasta que no han perdido su cabeza.

La exigencia de ser amado es la máxima arrogancia.

Perecemos con más facilidad a causa de nuestros puntos fuertes que a causa de nuestras debilidades.

Quién puede dibujar un árbol sin convertirse en árbol¡

La voluntad de sistema es una falta de honestidad.

La enfermedad es un potente estimulante.

Las palabras más tranquilas son las que levantan la tempestad; los pensamientos que caminan con pies de paloma dirigen el mundo.

La sabiduría también traza limites al conocimiento.

nota en construcción

9.5.07

APUNTES. BORRADORES. NOTA POETICAS

NOTA EN PREPARACION

«En cada poema hay una poética y en cada poética una concepción del mundo».
—Raúl Gustavo Aguirre—


DE LA POESÍA COMO DIÁLOGO
«Toda verdad es diálogo» (Robert Frost).
«Somos palabra en diálogo»(Friedrich Hölderlin) .
«Todo poema es diálogo, a menudo un diálogo desesperado» (Paul Celan)

RELACIONES ENTRE POESÍA E INTEMPERIE
Como usuarios del lenguaje, no podemos evitar ser parte de una trama simbólica que nos trasciende, en la que somos hablados.
Valga como ejemplo este diálogo imaginario entre pensadores, psicoanalistas, filósofos, músicos y poetas:

«El lenguaje es la casa del ser» (Martin Heidegger)
«El inconsciente está estructurado como un lenguaje» (Jacques Lacan)
«No bien comprendemos que hemos perdido todo comienza la poesía» (John Cage)
«La poesía es la intemperie sin fin» (Juan L Ortiz)
«Solo nos resguarda nuestra desprotección» (Rainer Maria Rilke)
«Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen yo hablo» (Alejandra Pizarnik)

¿El lenguaje es morada del ser (Heidegger) donde el inconsciente se despliega y manifiesta a través de la trama simbólica (Lacan), la poesía resguarda ser y lenguaje (Heidegger), dialoga entre sí (Frost, Holderlin, Celan), pero el ser se evidencia en la intemperie, la tormenta, el riesgo (Rilke, Juanele, John Cage, Pizarnik)?


ALEJANDRA PIZARNIK DESCRIBRE A YVES BONNEFOY

«Poesía fundada sobre lo irremediable, la muerte y el silencio. Leerla es encontrar la verdadera voz callada de las cosas, del mundo del afuera y del adentro es descubrir que el silencio no es la interrupción de voz, sino una zona iluminada donde el lenguaje dice sin decir, envuelve a las cosas como a un guante haciendo a su mudez, a su inmovilidad. Ni voz ni pausa entonces sino figuras silenciosas, imágenes dibujadas por una voz inaudible.» (A. Pizarnik)

«La poesía no debe describir simplemente la ausencia debe ejecutar un acto ——el único valedero— desprender la presencia, hacer de lo irremediable y el límite nuestra verdadera reencarnación. Creo que la poesía es capaz o casi capaz de revelarnos el ser. Pero esto es lo contrario de una poesía de la plenitud, que es solo una mentira, a causa del abismo en lo que existe» (Yves Bonnefoy)


I

Y ahora tú eres Douve en la última alcoba del verano.

Una salamandra huye por la pared. Su suave cabeza de hombre
expande la muerte del verano. "Quiero hundirme en ti, vida
estrecha", exclama Douve. "Relámpago vacío, recorre mis labios,
penétrame."

"Me gusta cegarme, entregarme a la tierra. No quiero saber nunca
más qué dientes fríos me poseen."

II

Toda una noche te soñé transformada en madera, Douve, para
mejor ofrecerte a la llama. Y estatua verde revestida de corteza,
para mejor gozar de tu cabeza luminosa.


Sintiendo bajo mis dedos la disputa de la lumbre y los labios:
vi que me sonreías. Pero me cegaba esa gran luz de las brasas en ti.

III

"Mírame, mírame he corrido!"

Estoy junto a ti, Douve, y te ilumino. Ya no hay entre nosotros
más que esta lámpara de piedra, ese poco de sombra apaciguada,
nuestras manos que la sombra espera. Salamandra sorprendida,
permaneces inmóvil.

Habiendo vivido el instante en que la carne más próxima se
transforma en conocimiento.

IV

Así permanecimos despiertos en lo más alto de la noche del ser.
Un arbusto se quebró.

Ruptura secreta, ¿con qué pájaro de sangre circulabas por
nuestras tinieblas?

¿A qué habitación venías en la que se agravaba el horror del
alba en los cristales?

Yves Bonnefoy
(del movimiento y la inmovilidad de douve)



CESAR VALLEJO DESCRIBE LA NUEVA POESÍA


«Poesía nueva se ha dado en llamar a la poesía cuyo léxico está formado por palabras como « cinema, motor, caballos de fuerza, avión, radio, jazz band, «telegrafía sin hilos», y en general, de todas las ciencias e industrias contemporáneas, no importa que el léxico corresponda o no a una sensibilidad auténticamente nueva. Lo importante son las palabras.
Pero no hay que olvidar que esto no es poesía ni nueva ni antigua, ni nada. Los materiales artísticos que ofrece la vida moderna, han de ser asimilados por el espíritu y convertidos en sensibilididad. El «telégrafo sin hilos» por ejemplo está destinado más que a hacernos decir «telégrafo sin hilos», a despertar nuevos temples nerviosos, profundas perspicacias sentimentales, amplificando videncias y comprensiones y densificando el amor: la inquietud entonces crece y se exaspera y el soplo de la vida se aviva. Esta es la cultura verdadera que da el progreso; este es su único sentido estético, y no el de llenarnos la boca con palabras flamantes. Muchas veces las voces nuevas pueden faltar. Muchas veces un poema no dice «cinema», poseyendo no obstante, la emoción cinemática, de manera oscura y tácita, pero efectiva y humana.
Tal es la verdadera poesía nueva».

PASOS EN LA CASA DEL LENGUAJE


«...Poetizar es el dar nombre original a los dioses. Pero a la palabra poética no le tocaría su fuerza nominativa, si los dioses mismos no nos dieran el habla. ¿Cómo hablan los dioses?

...Y los signos son, desde tiempos remotos, el lenguaje de los dioses
(Hölderlin )

El dicho de los poetas consiste en sorprender estos signos para luego transmitirlos a su pueblo. »

«Todo gran poeta poetiza sólo desde un único Poema. La grandeza se mide por la amplitud con que se afianza a este único Poema y por hasta qué punto es capaz de mantener puro en él su decir poético. »

—Martin Heidegger—

MALLARMÉ: EL MUNDO DESEMBOCA EN UN LIBRO


«El esfuerzo de Mallarmé es una especie de contracreación, de destrucción de lo creado en beneficio de una esencia pura en la que toda música se reabsorbe en el silencio perfecto».
—Albert Beguin—
ANGUSTIA
Yo no vengo esta noche a imperar en tu cuerpo
¡Oh! bestia en que se juntan los pecados de un pueblo
Ni a sondear en tu impuro cabello la tormenta
Que infunde el incurable fastidio de mis besos:

Busco el sueño sin sueño que se cierne en tu lecho
Bajo el dosel ignoto de los remordimientos,
Que tú puedes gustar tras tus negras mentiras
Tú que sobre la nada sabes más que los muertos:

Por que el Vicio ha roido mi nativa nobleza
Y me unció como a tí con su estéril tormento:
Pero mientras tú guardas en tu pecho de piedra

Un corazón infame que ningún crimen hiere,
Yo huyo con la mortaja de una obsesión de loco
Con miedo de morir cuando me duerma solo.

—Stéphane Mallarmé—
RILKE: ABEJAS DE LO INVISIBLE
«(...) No fue sólo para escribir un estudio que vine hacia usted. Llegué para preguntarle, ¿cómo se debe vivir? Y usted respondió: trabajando. Lo comprendo. Bien comprendo que trabajar es vivir sin morir».
(carta a Rodin del 11 de septiembre de 1902)

...¡los versos significan tan poco cuando se han escrito joven! Se debería esperar y saquear toda una vida, a ser posible una larga vida; y después, por fin, más tarde, quizá se sabrían escribir las diez líneas que serían buenas. Pues los versos no son, como creen algunos, sentimientos (se tienen siempre demasiado pronto), son experiencias. Para escribir un solo verso es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan los animales, hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué movimiento hacen las florecitas al abrirse por la mañana. Es necesario poder pensar en caminos de regiones desconocidas, en encuentros inesperados, en despedidas que hacía tiempo se veía llegar; en días de infancia cuyo misterio no está aún aclarado; en los padres a los que se mortificaba cuando traían una alegría que no se comprendía (era una alegría para otro) ; en enfermedades de infancia que comienzan tan singularmente, con tan profundas y graves transformaciones; en días pasados en las habitaciones tranquilas y recogidas, en mañanas al borde del mar, en la mar misma, en mares, en noches de viaje que temblaban muy alto y volaban con todas las estrellas –y no es suficiente incluso saber pensar en todo esto. Es necesario tener recuerdos de muchas noches de amor, en las que ninguna se parece a la otra, de gritos de parturientas, y de leves, blancas, durmientes paridas, que se cierran. Es necesario, aún haber estado al lado de los moribundos, haber permanecido sentado junto a los muertos, en la habitación, con la ventana abierta y los ruidos que vienen a golpes. Y tampoco basta tener recuerdos. Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan. Pues, los recuerdos mismos, no son aún esto. Hasta que no se convierten en nosotros, sangre, mirada, gesto, cuando ya no tienen nombre y no se les distingue de nosotros mismos, hasta entonces no puede suceder que en una hora muy rara, del centro de ellos se eleve la primera palabra de un verso...»

«Somos las abejas de lo Invisible. Locamente libamos la miel de lo visible para acumularla en la gran colmena de oro de lo Invisible»

—Rainer Maria Rilke—

EMBRIAGUEZ Y DEVANEOS DE UN PSICOANALISTA


EN LA FOTO LACAN Y HEIDEGGER DIALOGAN.
AMBOS PENSADORES TERMINARÍAN CEDIENDO LA PALABRA A LOS POETAS.

«Schreber es escritor mas no poeta, no nos introduce en una dimensión nueva de la experiencia. Hay poesía cada vez que un escrito nos introduce en un mundo diferente al nuestro y dándonos la presencia de un ser, de determinada relación fundamental, lo hace nuestro también.
La poesía hace que no podamos dudar de la autenticidad de la experiencia de San Juan de la Cruz, ni de Proust, ni Gerard de Nerval. La poesía es creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el mundo. No hay nada parecido en las Memorias de Schreber».

«...la poesía resulta de la violencia hecha al uso cristalizado de la lengua...»

«...el sentido, eso tapona, pero con la ayuda de eso que se llama escritura poética, ustedes pueden tener la dimensión de lo que podría ser la escritura poética...»

—Jacques Lacan—

CONTRA LA EFUSIÓN SENTIMENTAL

Depravación. El gusto excesivo por las ideas puras. Inunda el corazón de prejuicios y la mente de fácil ascetismo.
*
Distribución. El elemento débil está arriba, y abajo el fuerte. Entre ambos, el camino del medio, es la quietud.
*
Para no seguir ningún modelo antes deberíamos seguir todos los modelos posibles.-
*
la forma equivale
a convicción interna

Actitud paradojal otra vez. Transmitir esa convicción a través de una forma, y al mismo tiempo la exigencia de que someterse a una forma exige un mínimo de autoanulamiento. Componer sin que el que lo hace vaya anunciando constantemente su presencia.

«En la letra, ambigua selva» y «En la palabra, a tientas». Casi gemelos, ajustes mínimos, atenuar el uso de nexos, artículos, preposiciones. ¿Cómo un pintor de naturalezas muertas que utilizara idénticos objetos aunque variando su disposición en la tela?
«Las virtudes de la prosa, desnudez, economía, eficacia, fijarlas así mismo como metas del poema»
A LA POESÍA ENTENDIDA COMO UNA MANERA DE ORGANIZAR LA REALIDAD, NO DE REPRESENTARLA

Lo que en ella place
place a la índole de las cosas,
inicialmente dirigidas a nadie,
y en esencia visiones,
y la reflexión
determinando que impulsos, ideas oscuras,
cobren análogo peso, homologadas
en sentencias que otras
sentencias transforman,
apremiadas
por lo que la poesía exige,
lo que el poema
ha de ofrecer a la vista,
afectar a los sentidos,
lo que tendrá
de móvil ofrenda
en un mundo estático,
y lo que el paisaje, los millones
de universales gestos piden,
ser formulados
en tejidos de perenne duración, claros
de diseño, voces modificando
hábitos de conceptos y categorías,
y atendiendo
a que más allá de la verdad
está el estilo,
perfeccionador de la verdad
porque en sí lleva
la prueba de su existencia.

Escríbela,
extrae de ese orden
tus objetos reales,
mayor miseria
que morir o la nada
es lo irreal, lo real sin objetos.

—Alberto Girri—


WALLACE STEVENS. «¿FRACASARÁ NUESTRA SANGRE?»


Después que se ha abandonado la creencia en Dios, la poesía es esa esencia que toma su lugar como la redención de la vida.

El propósito de la poesía es hacer que la vida sea completa en sí misma.

El poema es naturaleza creada por el poeta.

El poeta es el sacerdote de lo invisible.

Un poema no necesita tener un significado y como muchas cosas de la naturaleza, a menudo no lo tiene.

La poesía incrementa el sentimiento de la realidad.

Es la creencia y no el dios lo que cuenta.

—Wallace Stevens—

Entre las nubes Júpiter fue a nacer, inhumano.
No amamantado por ninguna madre, ninguna tierra dulce
Dio porte distinguido a su mítica mente.
Anduvo entre nosotros como
Un rey magnífico y gruñón en medio de sus súbditos,
Hasta que nuestra sangre virginal, mezclada con el cielo
Satisfizo el deseo de tal modo que los súbditos mismos
Quisieron percibirle en una estrella.
¿Irá al fracaso nuestra sangre? ¿O se convertirá
En la sangre, tal vez, del paraíso? ¿Semejará la tierra
Todo lo que del paraíso hemos de conocer?
El firmamento será entonces más amistoso de lo que es ahora,
Una parte trabajo, otra parte, dolor,
y casi tan glorioso como un amor sin fin,
No este azul tan hostil e indiferente.


—Wallace Stevens—

ADRIENNE RICH.LA BÚSQUEDA DE UN LENGUAJE COMÚN



«Creo que los poemas están hechos de palabras y el hálito que hay entre ellas. Eso es el médium. Creo también que la poesía no es lenguaje en abstracto sino lenguaje tal como: Quiero aprender tu lengua. Se necesita más de una lengua para arreglárselas en esta ciudad. Aprender una lengua es ganar un alma.»
«Estaba en busca de una poesía que pudiera arrancarme de la fatiga, sacarme de la tristeza, una poesía que fuera redentora en el sentido de ofrecer un cierto alivio o rescate para la imaginación, y una poesía que despertara deleite –labio-sobre- labio-, placer en el reconocimiento, placer en la extrañeza.» de Adrienne Rich, “Defy the Space That Separates» (Desafía el espacio que separa) en The Nation (7 de octubre,1996)
«Creo en la necesidad de un lenguaje poético independiente del lenguaje comprometido servilmente con el estado y con los medios. Sin embargo, me pregunto cómo puede la poesía persistir como un arte ligatorio más que como el eco de la fragmentación y la alienación. ¿Puede el lenguaje de la poesía volverse tan abstracto (algunos dirán elitista) aún cuando trata de decir lo que Octavio Paz llamó «la otra voz»? ¿Hay una manera de escribir en el borde? Por supuesto que creo que si, y que la hubo. Pongo a prueba mi propia obra desde esa posibilidad. El «lenguaje», encontré en Marx, «es la presencia de la comunidad». En un ensayo de 1979, Gary Snyder escribió: «La comunidad y su poesía no son dos. »
«Mi obra es para gente que quiere imaginar y clamar bajo distintos horizontes y se mueve en ellos hacia la noche...»
«¿Puede una imaginación radical revestirse con un ropaje de palabras que le quedaron chicas por el uso devastador del marketing, la promoción o la ambición de poder? ¿Y para encontrarnos con esa ambición de poder debemos elegir entre lo no -referencial y lo parafraseable?«Me he vuelto una escéptica americana, no en lo que respecta a la larga búsqueda de justicia y dignidad, que es parte de toda historia humana, sino en lo que atañe al rol de mi nación liderando este proceso, que no es más bien que el de desmoralizar y desestabilizar esa búsqueda, aquí, en casa y a través del mundo. Quizás este escepticismo tan pasional, ni cínico ni nihilista, sea la base para continuar.»De Adienne Rich, «Credo of a Passionate Skeptic» (Credo de una escéptica apasionada), en Los Angeles Times (Domingo, 11 de Marzo del 2001).
(estas citas de Adrienne Rich están tomadas de la excelente nota de MARIA EUGENIA ROMERO publicada en EL HILO DE ARIADNA)
Porque ya no somos jóvenes, las semanas han de bastar
por los años sin conocernos. Sólo esa extraña curva
del tiempo me dice que ya no somos jóvenes.
¿Caminé yo acaso por las calles en la madrugada, a los veinte,
con la piernas temblándome y los brazos en éxtasis más pleno?
¿Acaso me asomé por alguna ventana buscando la ciudad
atenta al futuro, como ahora aquí, esperando tu llamada?
Con el mismo ritmo tú te aproximaste a mí.
Son eternos tus ojos, verde destello
de hierba salvaje refrescada por la vertiente.
Sí. A los veinte creíamos ser eternas.
A los cuarenta y cinco deseo conocer incluso nuestros límites.
Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana,
y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir,
y en algún lugar nos ayudaremos tú y yo a morir.

—Adrienne Rich—
PAUL CELAN LA POESÍA DESPUÉS DE AUSCHWITZ

«Los poemas están en camino: se dirigen a algo. ¿Hacía qué? Hacia algún lugar abierto que invocar, que ocupar, hacia un tú invocable, hacia una realidad que invocar».
«El poema se afirma al límite de sí mismo. Para poder mantenerse, el poema se reclama y se recupera ininterrumpidamente desde su ya-no a su todavía ».
«Los poemas están en camino: se dirigen a algo. ¿Hacía qué? Hacia algún lugar abierto que invocar, que ocupar, hacia un tú invocable, hacia una realidad que invocar».


«Quedaba la lengua, sí, salvaguardada, a pesar de todo. Pero hubo entonces que atravesar su propia falta de respuestas, atravesar un terrible mutismo, atravesar las mil espesas tinieblas de un discurso homicida. Atravesó sin encontrar palabras para lo que sucedía. Atravesó el lugar del Acontecimiento, lo atravesó y pudo regresar al día enriquecida por todo ello. Es ése el lenguaje en el que, durante esos años y los años siguientes, he tratado de escribir mis poemas».
«Es la contra-palabra, es la palabra que rompe el «hilo».
—Paul Celan—
PALABRAS DE HOMENAJE DE EDMOND JABES A CELAN:
«Un mismo interrogante nos iguala, una misma palabra herida»
«Tras la lengua de Paul Celan hay el eco jamás acallado de otra lengua»,
«El silencio, ningún escritor lo ignora, permite escuchar la palabra. En un momento dado el silencio es tan fuerte que las palabras se limitan a expresarlo».
«¿La lengua del secreto, inaudible?»
«Palabras descubiertas o transmitidas por manos extranjeras o familiares, por voces remotas o próximas, voces de ayer, dulces al oído o crueles y temidas»
«Las palabras solo dicen este silencio. El suyo y el nuestro»
«Interrogar a un escritor es interrogar, en primer lugar, las palabras de su memoria, las palabras de su silencio: hundirse en su pasado de vocablos —las palabras son más viejas que nosotros y el texto no tiene edad»


NOVALIS.UNA POTENCIACIÓN CUALITATIVA



«El mundo debe ser romantizado para reencontrar su sentido originario. Romantizar no es otra cosa que una potenciación cualitativa. Cuando a lo que es vulgar le doy un sentido superior, a lo usual una apariencia misteriosa, a lo conocido la dignidad de lo desconocido, a lo finito la apariencia de lo infinito, lo romantizo. »
(Nuevos fragmentos)
«Pero me vuelvo hacia el valle,
a la sacra, indecible, misteriosa Noche.»

«¡Qué pobre y pequeña me parece ahora la Luz!
¡Qué alegre y bendita la despedida del día!»

«Gloria a la Reina del mundo,
a la gran anunciadora de Universos sagrados,
a la tuteladora del Amor dichoso
-ella te envía hacia mí, tierna amada, dulce y amable Sol de la Noche-
ahora permanezco despierto
-porque soy Tuyo y soy Mío -
tú me has anunciado la Noche: ella es ahora mi vida
-tú me has hecho hombre-
que el ardor del espíritu devore mi cuerpo,
que, convertido en aire, me una y me disuelva contigo íntimamente
y así va a ser eterna nuestra Noche de bodas.»

—Novalis—




(Ver nota relacionada)

18.4.07

SYLVIA PLATH: VESTIDA PARA LA CEREMONIA



especie de milagro andante mi piel
destella como una pantalla 

de lámpara nazi

La escena podría comenzar de esta manera: una niñita rubia adoradora del sol, que cree en la existencia de las sirenas, cuida una estrella de mar sin brazos. Pero toda biografía es falsa y parcial puesto que la vida misma tiene una inmensa carga de irrealidad. 
Vuelven algunas preguntas: ¿Hay olvido? ¿Hay perdón? ¿Apenas la belleza nos redime del horror?

Sylvia Plath nació en Boston, Massachussets, el 27 de octubre de 1932 bajo el signo de Escorpio, fuerza rectora de Eros y Tanatos (sexualidad y muerte). Dos animales simbolizan el poder dual del signo: el escorpión (representación del mundo psíquico subterráneo, de la capacidad de herir o herirse) y el águila (símbolo místico de la trascendencia: la resurrección). Crece cerca del mar junto a Warren, su hermano menor. Su madre, Aurelia Schober, era de origen austríaco, y su padre, Otto Plath, un entomólogo polaco. En 1940, cuando Sylvia tiene 8 años (edad en la que publica su primer poema en el Boston Sunday Herald, sobre grillos y luciérnagas), su padre muere de embolia pulmonar. Al día siguiente de su fallecimiento, su madre reúne a los dos hijos para darles la noticia.
«Nunca volveré a hablar con Dios»— dice la pequeña Sylvia. No superará esta pérdida. La imponente figura del ausente regresará siempre en sus poemas. («Nunca podré reunirte íntegramente/ juntar las piezas, pegarlas, unirlas bien»— escribe en «El Coloso»). Años más tarde y en su hora más desesperada, dedica un poema a la figura de su padre en el que no sólo funde su imagen con la del esposo del que se acaba de separar, sino también la representación de las botas, el atropello, el patriarcado: la manifestación de todo autoritarismo. El poema se llama simplemente «Papi»:

«... No Dios sino una svástica
tan negra que tapaba el cielo
toda mujer adora a un fascista
la bota sobre la cara, el bruto
bruto corazón de alguien como tú...»

"... Papi, papi, bastardo. Estoy acabada
."

Pero hablábamos de 1941 y la niñita de trenzas, la señorita dientes de conejo, se dispone a ser perfecta.

«... No es un buen abrigo un atado de sombras. Vivo
en la imagen de cera de mí misma, un cuerpo
de muñeca...»


Como estudiante es brillante (con tal grado de obsesión y autoexigencia que un nueve podía representarle un frustración). Ya en la universidad gana una cantidad asombrosa de premios y menciones (esto será una constante en su vida y, años después de su muerte, también obtendrá el premio Pulitzer, cuando se editen sus poemas completos). Escribe artículos, relatos y poemas. Vive una gran cantidad de romances y sus diarios describen un conflicto clásico de los años '50. Siente que su vocación literaria y su fuerte personalidad entran en contradicción con el deseo de casarse y tener hijos.

En 1953, a los veinte años, es becada por la prestigiosa revista Mademoiselle y se traslada a trabajar una breve temporada a New York. Pero de vuelta a casa atraviesa una grave crisis, insomne y agotada. «¡Tu prisión no es tu cuarto! ¡Tu prisión eres tú!» escribe en su diario. Una mañana de julio su madre le descubre cortes en las piernas. Sylvia toma sus manos y grita: «—¡Oh, madre, el mundo es demasiado corrupto, deseo morir! ¡Hagámoslo juntas!». Bajo una deficiente supervisión psiquiátrica es sometida a electroshocks. Una tarde de ese verano «plácido» (así lo describe, no sin su habitual ironía, en una carta a un amigo), vuelve de una de sus sesiones de shock. Entonces deja una nota a su madre: «Salgo a dar un largo paseo». Se encierra en el sótano y toma tal cantidad de somníferos que permanece más de dos días encerrada allí. Se dice que el exceso de pastillas la salvó al obligarla a vomitar. Todos los vecinos de la zona se movilizaron para buscarla. La encontraron herida, más muerta que viva. Hundida en la depresión más absoluta pasa dos días internada sin poder reaccionar. Vuelven los electroshocks. Escribe en una carta: «Lo que necesito es alguien que me ame, que esté conmigo cuando me despierto de noche gritando de horror y miedo a los corredores que llevan a la sala de shock, alguien que me consuele y me dé la seguridad que ningún psiquiatra logra darme».
Ya recuperada, la estudiante brillante, alta, bella e inteligente, tiene algo más que agregar a su aura intrigante y misteriosa: un intento de suicidio. Les cuenta a sus compañeras de su miedo a «el dios azul de los voltios», las descargas que borran días, años, personas. Les dice «—Estar loca es horrible. Una solo está preocupada por estar loca». Y les da una siniestra profecía: «—Si vuelvo a estar loca me mato».

«En mí vive un grito
Por la noche aletea
buscando con sus garras, un objeto de amor
me aterroriza el algo oscuro
que duerme en mi interior»


UN PAIS TAN LEJANO COMO LA SALUD

En 1955, sin discontinuar su tradición de premios, le conceden una beca para ampliar sus estudios en Cambridge (Inglaterra). Se embarca hacia ese país de clima demasiado frío pero de incomparable tradición literaria. Un año después conoce a Ted Hughes.
Deslumbrada por ese intelectual prestigioso y atlético que parecía haber pasado por todas las aventuras posibles, se casa. Vive un romance de lecturas compartidas, aventura intelectual y pasión.
Pronto Sylvia está más ocupada en cambiar botones que de su carrera literaria (no poseer tiempo para escribir la fastidia profundamente). Aunque parezca mentira, hay parejas del mundo literario que cenan con ellos y no se enteran de que Sylvia «también» es escritora. Durante algún tiempo, quizás por obra de alguna de esas extrañas operaciones alquímicas que el amor suele ejercer, Sylvia consideró la obra poética de su marido mucho más importante que la suya y lo ayudó convirtiéndose en su «agente literario», al tiempo que llevaba la casa, estudiaba y escribía. El primero de abril de 1960 nace su hija Frieda. Este acontecimiento lógicamente movilizante, se suma a la publicación de su primer libro: «El Coloso y otros poemas». En 1961 se suceden la pérdida de un embarazo y una operación de apendicitis, situación descrita en el sobrecogedor poema «Tulipanes». Son años cruciales donde redacta su estupenda novela «La campana de cristal».
Quizás el nacimiento de su hija, junto al embarazo perdido, nombró como nada la gloria y el abismo de su feminidad. Sus poemas empiezan alejarse de la cárcel técnica y la formalidad («la perfección es horrible: no puede tener hijos»). Su voz se mueve entonces hacia un lugar donde articular su intimidad, una exposición que la acerca a la desnudez.
El 17 de enero de 1962 nace Nick, su hijo varón. La rutina transcurre entre poemas y pañales hasta que un hecho altera la calma: Ted tiene una amante; Assia Wevill, poeta amiga del matrimonio. Una tarde, Sylvia Plath, intercepta una llamada furtiva de «la rival». Al otro día, con su hijo Nick en brazos y la pequeña Frieda contemplando, hace una gigantesca hoguera con la nueva novela que estaba escribiendo (dedicada a su esposo), las cartas de amor y diferentes manuscritos. Es el momento, entre el fuego purificador y el humo que se eleva, en que una persona rompe con su pasado. Cuando la incertidumbre se abre ante el camino y todo es maravilloso y aterrador. Quizás la estudiante perfecta no había aprendido la lección más importante: no había aprendido a perder. Todo había fallado. Sólo le quedaban fuerzas para la gloria.

TODA MUJER AMA A UN FASCISTA

Es fácil culpar a Hughes. Demasiado fácil. El hombre que destruyó los últimos diarios de Sylvia Plath con un argumento estremecedor: «El olvido es una condición imprescindible para la supervivencia». El hombre cuya amante, Assia Wevill, se suicidó de la misma manera que Sylvia: metiendo la cabeza en el horno. Como si el horror no bastara con llegar tan sólo una vez en la vida, sino que retornara por siempre para multiplicar la tragedia, para recordarnos que aún no hemos transitado a fondo el camino del error.
Es fácil culpar a Hughes. Demasiado fácil. El hombre que poco antes de morir, en 1998, dedicó un libro de poemas a la memoria de Sylvia (Birthday letters), hablándole como si ella nunca se hubiera ido. El libro, donde, rompiendo su silencio de años, le dice: «Volví a ver el mundo a través de tus ojos/ como volvería a verlo por los ojos de tus hijos./ A través de tus ojos era extraño...»

(«... SOY YO. NO ES SUFICIENTE»). ATROCIDAD DE LOS CREPÚSCULOS.

Separada de su marido se muda con sus hijos a Londres. Es el invierno más frío en años. La casa que habitan se encuentra en condiciones precarias. Está más pálida y pierde varios kilos.
Escribe en la madrugada con los dedos entumecidos. Como todo lo que brilla enfermo y muere dulcemente, comienza a alumbrar sus mejores poemas.
Hace suya aquella máxima de Nietzche «escribir con sangre» o, yendo a un ejemplo más cercano, el credo pizarnikiano de «hacer el cuerpo del poema con el cuerpo». Es el momento de la redacción de «Ariel», su libro póstumo, donde al fin se alzará su voz, con ironía, con odio, con humor; donde grita de una vez por todas su mundo femenino herido para siempre. Está dada a su abismo, al intento desesperado de mantener en pie una felicidad que se le escurre, que no está, que nunca estuvo, la tensa calma que precede a las tormentas, el viento furioso del invierno a la entrada del espanto, donde su sueño de frágiles bordes toca a su fin y la soñada perfección o completud del cuerpo se alcanza en la instancia de la aniquilación.

Entonces, solo entonces, caen las máscaras, todos y cada uno de los personajes o sujetos poéticos que le permitieron seguir viviendo: la nenita de Auschwitz, la imprecadora, la mística, la Marylin del intelecto, el maniquí de Munich, la señora Lázaro que ya se había encargado de decir «morir es un arte/ como cualquier otro/ yo lo hago excepcionalmente bien».
Es un invierno demasiado frío. Todo le resulta difícil, hasta el más mínimo quehacer cotidiano. Vestir a los niños para salir, cuidarlos, todo es una complicación. Su adorado sol cada vez se ve más lejos. Ha disuelto sus «enaguas de puta» y cantado a la «tristeza de lo que nace». Entonces ve a Dios. («Y una vez que uno ha visto a Dios ¿qué remedio hay?» se pregunta en uno de sus últimos poemas). Ya está situada fuera de este mundo y escribe desde ese lugar de no retorno. Es dueña de una revelación siniestra y helada. Se acerca el momento de la consumación. Está vestida para la ceremonia. Lo dice en su último poema:

«La mujer alcanzó la perfección.
Su cuerpo
muerto muestra la sonrisa de la realización;
la apariencia de una fatalidad griega
fluye por los pergaminos de su toga
sus pies
desnudos parecen decir:
hasta aquí hemos llegado, se acabó»


Luego de una noche insomne deja vasos de leche para sus hijos. Sella la puerta de la cocina. Abre la llave de gas. La encuentran pocas horas después con la cabeza sobre el horno.
Es el 11 de febrero de 1963. Pronto llegará la fama, el comienzo de la leyenda, la inútil gloria de la posteridad, las banderas, la lluvia de los días, como si la muerte, la locura o el martirio tuvieran el poder de legitimar una obra o una vida. («¿Son así los rostros del amor, tan pálidos e irrecuperables?») ¿Habrá vidas o sólo fantasmas en este absurdo juego de espejos?
En el final, vuelven algunas preguntas. ¿Hay perdón? ¿Hay olvido posible? Quiero decir: ¿puede la breve luz de un poema redimirnos del horror?





UN POEMA DE SYLVIA PLATH A SU HIJO

«Una madre atiende a su hijo a la luz de una vela: encuentra en él una belleza que si no va a bastar para guardarlo de los males del mundo, sí, por lo menos, la redime a ella de su parte en esos males». (declaración de Sylvia Plath a la BBC)


NICK Y EL CANDELERO

Soy un minero. La luz se pone azul.
Estalactitas de cera
Gotean y se espesan, lágrimas

Que exuda desde su aburrimiento mortal
El vientre de la tierra
Negros aires de murciélago

Me envuelven, chales harapientos,
Fríos homicidios.
Se me pegan como ciruelas.

Vieja y ecoica cueva
De carámbanos calcáreos.
Hasta los lagartijas de agua son blancas,

Esas beatas.
Y los peces---
¡Oh Cristo! esas láminas de hielo

Son como cuchillos,
Una religión
De pirañas, tomando

Su primera comunión en dedos vivos de mis pies.
La vela
Toma aliento y recupera su pequeña cima,

Se animan sus amarillos.
Oh, amor, ¿cómo llegaste aquí?
Oh, embrión

Que recuerdas, aún en sueños,
Tu posición cruzada.
La sangre florece limpiamente

En ti, rubí.
El dolor
Al que despiertas no tes tuyo.

Amor, amor,
Colgué rosas en nuestra cueva,
Suaves paños con rosas---

Los últimos detalles victorianos.
Que las estrellas
Sigan fijas a sus oscuros derroteros,

Deja que los átomos mercuriales
Goteen maltrechos
En el terrible pozo,

Tu eres el único ser puro
Ante el cual los espacios se inclinan, envidiosos.
Tú eres el niño en el pesebre.


(Versión: María Julia de Ruschi Crespo)







FRAGMENTOS DE DOS CARTAS DE SYLVIA PLATH A SU MADRE

1) Carta de Plath adolescente y universitaria.

30 de septiembre, 1950

Querida mama:
...mi examen físico... consistió en envolverme en una sábana e ir pasando de una habitación a otra completamente desnuda. Me he acostumbrado tanto a que me digan « quítate la sábana», que tengo que andar con cuidado para que no se me olvide ponerme la ropa. Mido 1,75 de altura, peso 61 kilos y mi postura es correcta aunque cuando me hicieron la foto, estaba tan preocupada de mantener las orejas y los talones en la misma vertical que no me acordé de enderezarme. Lo cual me valió el siguiente comentario: «Estas bien alineada pero permanente peligro de caerte de bruces».
Mièrcoles 19 de enero de 1963, poco antes del suicidio y en plena redacción de sus mejores poemas:

«...¡Cuanto me gustaría poder vivir de lo que escribo!
Pero necesito tiempo. Creo que lo que me hace falta es que alguien me anime diciéndome que hasta ahora lo he hecho todo muy bien...»


UN POEMA DE TED HUGHES A SYLVIA PLATH


LA LECHUZA

Volví a ver mi mundo a través de tus ojos

como volvería a verlo por los ojos de tus hijos.
A través de tus ojos era extraño.
Los espinos comunes eran raros forasteros,
un misterio de fábulas y hechos raros.
Cualquier ser salvaje, con patas, en tus ojos
emergía como un signo de admiración,
cual si hubiera aparecido ante unos comensales
en el centro de la mesa. Los patos silvestres
eran artefactos venidos de algún mundo sobrenatural,
sus galanteos eran un film hipnagógico
desenrollado por el río. Imposible
comprender el placer de sus patas
en el agua gélida. Tú eras una cámara
registrando reflexiones para ti insondables.
Yo hice que mi mundo se desviviera por ti.
Tú lo acogiste por entero con una alegría incrédula,
como una madre recibe a su hijo
de manos de la partera. Tu frenesí me aturdía.
Despertaba mi infancia taciturna y extática
de quince años atrás. Mi obra maestra
advino aquella negra noche en el camino a Grantchester.
Sorbí el débil quejido gutural de un conejo
de mi nudillo mojado, junto a un matorral
donde había una lechuza leonada, inquisitiva.
De pronto, levantó vuelo desplegando las alas
sobre mi rostro, tomándome por un poste.

Ted Hughes



© Javier Galarza


Anne Sexton
(ver nota relacionada)


EMILY DICKINSON: EL MOVIMIENTO DE LA IMPLOSIÓN


«¿Podía —entonces— cerrar la puerta sin que mi rostro suplicante —por fin rechazado— fuera el de ella?»Es sabido que la poetisa Emily Dickinson (Massachusets, 1830-1886) fue reduciendo poco a poco los lugares físicos que ocupaba para terminar encerrada de por vida en su casa («mi blanca elección»).A este mundo de imperturbable intimidad donde desarrolló su obra (1800 poemas y unas tantas cartas) podríamos llamarlo «el movimiento de la implosión». La explosión estaría encarnada por la violencia revolucionaria de Artaud exigiendo un cambio en la vida y el cuerpo o la exaltación dionisíaca de la vida que Nietzsche propuso en su duelo de Dios.Imaginemos entonces: a través de las ventanas un pudor y el otoño sobre el jardín, con el cosquilleo de los secretos que jamás serán develados. Una mujer encerrada en una torre a la eternidad comunicándose solo mediante cartas y una superpoblación de poemas (en un mundo estallado de heridas sin retorno, el silencio restituye la belleza).Conocemos una foto de Emily. Contemplamos un rostro algo fantasmal (como una silueta dolida en el espejo, pálida, como si se esforzara por mantenerse en pie, por mantener unida esa muralla devastada que es la personalidad). Algo etéreo que uno desearía amar —en el abril de los decesos un cuerpo implosiona hacia sí, en sí misma ensimismada—.La pregunta de los biógrafos ha sido el por qué de su enclaustramiento. Podemos imaginar la obviedad de los desengaños amorosos. Sabemos que la muerte de su padre también afectó a Emily y la melancolía suele ser el demoledor resultado de los duelos incompletos. Pero ¿fue su reclusión, ese margen que ella eligió, una negación de la vida o todo lo contrario?

Un Vesubio en la casa: el poder de Emily Dickinson es el significativo título del ensayo de Adrienne Rich sobre la poeta...

Pequeños rituales contra la fragilidad nerviosa: algunas frutas en un cesto que la poetisa descolgaba por la ventana, pegar flores disecadas junto a sus poemas, un voto de blancura y silencio para toda la vida. La ceremonia de una cotidianeidad que transcurre en la contemplación. Imaginemos un caudal de vida tan inmenso que no tiene cabida en la fragilidad de un cuerpo, una carga de exitación tal que haría estallar un receptáculo sensible. Justamente el cuerpo ese territorio de magias y violencias que como el cosmos libra todas las batallas. Y una poetisa se sustrae de la vida para afirmarla y conjurar sus miedos. En la contemplación de la naturaleza y en la composición de unos cuantos poemas que la inmortalizan. En la implosión, una forma de la intensidad se cierra sobre sí misma, en sí misma ensismada.

FRAGMENTO DE UNA CARTA DE EMILY DICKINSON A T.W. HIGGINSON:

«...Tengo un terror— desde septiembre— que no podría decírselo a nadie— y por eso canto, como canta el Niño al pie del cementerio— porque tengo miedo—Los poetas— Tengo a Keats— al Sr. y la Sra. Browning.»
«...Habla usted del señor Whitman— Nunca leí su libro pero me dijeron que era vergonzoso...»

UN POEMA DE EMILY DICKINSON:


Dos veces terminó mi vida antes del fin —
Queda aún por ver
Si la eternidad revelará
Un tercer suceso para mí

Tan gigantesco, tan imposible de concebir
Como los dos que ya viví.
La separación es todo lo que del cielo sabemos
Y todo lo que necesitamos del Infierno

POEMA HOMENAJE DE JOAQUIN GIANUZZI

EMILY DICKINSON EN UNA FOTOGRAFÍA

Víspera de la clausura: en el limite terrestre
posa para el siglo pasado,
un rostro nevado detenido en lo oscuro
entre el pelo partido y la pesada vestidura.
Los ojos miran apacibles
la extrañeza de toda carne a su alrededor,
un orden de cosas vacilantes que las manos
están cediendo a la gravedad
como arrastradas por un pálido ramillete.
El retiro y su espacio se acercan:
un nervioso animalito que va a marcar su territorio
para diez años y tres mil gorjeos. Entonces
andará el pie furtivo en el corredor, el mundo
en una rendija, un ardiente espionaje
con pequeñas astucias de soltera, pulsaciones
de súbita escritura cortada para reclamar
la primera mordedura del cielo.
Pero todavía, aquí
la retienen esos aturdidos materiales
que fecundarán el deleite en la penumbra,
todavía reúne
porciones iluminadas de un universo dislocado
hasta vislumbrar un orden para si misma
y desaparecer con el vestido blanco y la certeza
de que señoras y señores extrañamente vivos
sugerirán atendiendo la agradable escena.

POEMA HOMENAJE DE ALEJANDRA PIZARNIK

POEMA PARA EMILY DICKINSON

Del otro lado de la noche
la espera su nombre,
su subrepticio anhelo de vivir,
¡del otro lado de la noche!
Algo llora en el aire,
los sonidos diseñan el alba.
Ella piensa en la eternidad.

© Javier Galarza

(ver nota relacionada)

16.2.07

ANTONIN ARTAUD

¿Fue el definitivo fracaso del intento del arte por cambiar el mundo?
¿El hombre que construyó una obra monumental basándose en la imposibilidad de escribir? ¿El intelecto derrotado agonizando en un cuerpo que se le negaba siempre? ¿Otro héroe de la cultura del sufrimiento? Y aún así la denuncia, el ataque más frontal dirigido por artista alguno contra las instituciones. Un desafío para la literatura, la psiquiatría y la razón occidental. Un viaje alucinado y enfermo desde su temprana melancolía al electroshock.

«No me parece que lo más urgente sea defender una cultura cuya existencia nunca ha liberado a un hombre de la preocupación de vivir mejor y de tener hambre, sino extraer de aquello que se llama cultura ideas cuya fuerza viviente es idéntica a la del hambre...»
ANTONIN ARTAUD


«Si soy poeta o actor, no es para declamar poesías sino para vivirlas. Cuando recito un poema no lo hago para ser aplaudido, sino para sentir cuerpos de hombres o mujeres, digo cuerpos, temblar y vibrar al unísono del mío, virar como se vira, de la obtusa contemplación del buda sentado, muslos instalados y sexo gratuito, a la materialización corporal y real de un ser integral de poesía».
ANTONIN ARTAUD


Se puede proclamar la buena salud mental de Artaud que durante toda su vida no hizo más que GRITAR desde su muerte y fuera de esto no pasó de largas internaciones en neuropsiquiátricos, la aniquilación del electroshock, los viajes en misión divina, el tormento de vivir en un cuerpo que a cada momento era devastado por el dolor y aún así seguir
GRITANDO
en un mundo donde Rimbaud había manifestado que «el poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desajuste de todos los sentidos»; bien, no fue necesario seguir tal blasfemo postulado pues el señor Antonin Artaud nació, vivió y se consumió en este estado de gracia, de horror, de thriller metafísico, de DESAJUSTE y VIDENCIA.

A la tierna edad en que termina sus estudios secundarios, quema todos sus escritos y reparte sus libros entre sus amigos, crisis que le vale su primera internación en Marsella, ciudad donde nació el 4 de septiembre de 1896. De pequeño sufre una meningitis que le provoca daños irreparables. A los 19 años comienza la ingestión de láudano y opio. De aquí en más las drogas y las internaciones sólo lo abandonarán
esporádicamente.

En 1924 toma contacto con los surrealistas, habiéndole escrito antes a su editor «yo no estoy a mi propia altura, lo sé» y en su primera publicación deja en claro algunas cosas:

«Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu.
La vida consiste en arder en preguntas.
No concibo la obra separada de la vida»

En su diario de infierno anota:
«Llevo el estigma de una muerte apremiante
donde la muerte verdadera no supone terror para mí»

«He elegido el dominio del dolor y la sombra, como otros
el de la irradiación y la materia»

En el Artaud joven que hace papeles en cine, sólo delatan su tormento cierta tensión en sus rasgos bien definidos y la melancolía sin retorno de su mirada. Es expulsado del movimiento surrealista en 1926, donde ENCARNABA (nunca mejor usada esta palabra) lo que de más oscuro había en ellos. En medio de violentas discusiones y manifiestos cruzados, sólo tiempo más tarde se reconciliará con André Bretón, quién dirá al final «al igual que el grito de Munch, la juventud reconocerá como suya esta bandera calcinada».

ARTAUD Y EL TEATRO

No deja de asombrar que quien se comunicó desde el dolor, la hipocondría, la impotencia y el delirio haya producido textos tan revulsivos y lúcidos como EL TEATRO Y SU DOBLE (1934), avisándonos que un arte que no fuera en toda medida imprescindible no era arte, protestando contra la idea de una cultura separada de la vida.
«Ante todo importa admitir que, al igual que la peste, el teatro es un delirio, y es contagioso».
Jacques Derrida ha enumerado «los temas que son sin duda ajenos al TEATRO DE LA CRUELDAD» distinguiéndo seis HORRORES para el Artaud ideólogo del teatro: todo teatro no sagrado, todo teatro que privilegie el dominio secular del verbo, todo teatro que se manifieste como específico recuerdo significativo, todo teatro de distanciación, todo teatro no político en el sentido de ser incapaz de orientar la labor transformadora del espíritu subyugado y todo teatro ideológico en tanto espectáculo de comunicación orientado y fervorosamente dispuesto a la transmisión de un mensaje.
Se levanta contra el teatro que ha roto con el espíritu de anarquía profunda que es raíz de toda poesía. Escribe:
«Hay que terminar con esta superstición de los textos y de la poesía escrita. La poesía vale una vez, y hay que destruirla luego. Que los poetas muertos dejen lugar a los otros.»
«Si el teatro esencial es como la peste, no es porque sea contagioso, sino porque es, como la peste, la revelación, la presentación, la impulsión hacia el exterior de un fondo de crueldad latente por el cual se localiza en un individuo o en un pueblo todas las posibilidades perversas del espíritu... Es el tiempo del mal, el triunfo de las fuerzas negras que una fuerza aún más profunda alimenta hasta la extinción.»

CEMENTERIO CLUB (algunos textos conyugales)

«Desde hace cinco dias no vivo mas por tu culpa, por culpa de tus cartas estupidas, por tus cartas de sexo y no de espiritu"
«Cada una de tus cartas acrecienta la incomprension y la estrechez de espiritu de las precedentes; como todas las mujeres juzgas con tu sexo, no con tu pensamiento».
La unica relacion sentimental duradera de Artaud fue con la actriz Genica Athanasiou, a quien conocio en 1921. Ella no soportaba las adicciones de Artaud y sus constantes caidas quedan testimoniadas en una larga correspondencia.
«Yo, yo me inundo la espalda de tintura de yodo, sufro, gimo, siento que no puedo tenerme en pie, vuelvo a cambiar, me siento, me acuesto, me levanto, estoy excitado, velo, duermo, temo el reposo, temo la fatiga, temo el ruido, temo el silencio, mis miembros se van, mis miembros regresan y permanezco asi en una inestabilidad espantosa, despojado de mi mismo, despojado de la vida, desesperado de no poder salir de todo esto. »

En 1933 conoce a la mítica Anais Nin que deja este textimonio: «...en aquel instante ví, en sus ojos, que estaba loco y que yo amaba su locura. Miré sus labios, con los bordes oscurecidos por el láudano, unos labios que no quería besar. Ser besada por Artaud era ser arrastrada hacia la muerte, hacia la locura. Y yo sabía que él deseaba que el amor de una mujer le devolviera la vida, lo reencarnara, lo hiciera volver a nacer, le diera calor, pero que la irrealidad de su vida haría imposible un amor humano...»

Artaud besa los labios de la derrota del mundo.

LOS VIAJES

Ante el fracaso de la puesta en escena del teatro de la crueldad, parte hacia México, en busca del nuevo hombre, EL PENSAMIENTO SALVAJE.
«La cultura racionalista de Europa ha fallado y yo he venido a la tierra de México a buscar las bases de una cultura mágica, que puede aún resurgir de las fuerzas del suelo indio».
«Los ritos y las danzas sagradas de los indios son la más bella forma posible del teatro y la única que en realidad puede justificarse».
Pasa una temporada en las montañas con la tribu de los Tarahumara, donde participa del rito del peyote. En su sed de absoluto, algo se quiebra definitivamente y comienza a disolverse como un tao enfermo.
En 1937 recorre las calles de París con un bastón que le han regalado, profetizando el apocalipsis. Testimonia André Frank:
«parecía obsesionado con el presentimiento de los dramas que se preparaban -y que él conocía- El cielo desciende sobre esta parte del mundo -decía- Hay que partir... «¡Sólo algunos justos serán perdonados!»
Se levanta de un banquete organizado por una casa editorial con los rasgos tensos y los cabellos negros cayéndole a los costados del rostro. Pronuncia:
«Dígales, André Frank, que ya son cadáveres, y que no se despertarán jamás de entre los muertos.»
Parte con su bastón hacia Irlanda en lo que considera una misión divina. Le anuncia a Anne Manson «debo revelarle ahora que dentro de algunos días hablaré en nombre de Dios».
CREE que su bastón es el báculo de San Patricio y deambula por las calles entre prédicas e insultos. Es golpeado y arrestado. Piensa que el ataque de la policía responde al intento de impedir que revele los secretos del mundo. Es repatriado e intenta tirarse del barco. Refiere reiteradamente que, cuando desembarca en El Havre, estalla una revuelta en la que André Bretón muere en el intento de salvarle la vida. No deja de ser contradictorio y conmovedor, que cierta vez, ante la pregunta de Artaud al mismo Bretón acerca de la autenticidad de estos hechos, el padre del surrealismo los niegue. «Apenas lo hice sus ojos se llenaron de lágrimas» cuenta.
Y es aquí donde comienza su peor viaje. 17 días con camisa de fuerza en St. Anne, los primeros sometimientos a electroshock, Ville Evrard y el diagnóstico de incurable, violentamente antisocial, paranoico y delirante.

RODEZ, EL VIAJE MISTICO, EL OTRO VIAJE

Permanece en este hospicio desde febrero de 1943 hasta mayo de 1946 encerrado, según sus palabras, por «esta voluntad de apocalipsis». En una Europa en guerra duele imaginar las inexistentes condiciones de higiene, la absoluta miseria a la que están sometidos los internados. Escribe:
«Rodez, donde hace ocho siglos murió la virgen María defendiendo a Dios, y todo lo que queda de bueno en este lado de la tierra está aquí».
En una carta a Fréderic Delanglade:
«sabe que me encuentro en el centro de una espantosa batalla en la que el cielo y el infierno no cesan de enfrentarse a cualquier hora del día y la noche».
«Le digo, y es la razón esencial de querer escribirle, que los tiempos anunciados en el Apocalipsis de San Juan están próximos y que ha llegado el momento en que el Anticristo encarnación humana del Pecado erigido contra Dios va a manifestarse al mundo».
«Todos los hombres cargan con la pena y el pecado de retener en un Asilo de Alienados a un hombre para alimentarse con su vida y sus vísceras».
Y luego de su conversión, donde dice que «declamar un poema es como orar», reniega de su particular cristianismo y aparece el Artaud furibundo de LE MOMO y PARA ACABAR DE UNA VEZ CON EL JUICIO DE DIOS. Los reclamos jamás satisfechos del enfermo han dado paso a la idea de una conspiración en su contra. Tampoco sus plegarias fueron escuchadas. Artaud, quien puso su cuerpo en juego como ningún otro artista (con la excepción de Van Gogh, a quien no casualmente dedicó su última obra) también reniega de la sexualidad y escribe:

«Yo, Antonin Artaud,
soy mi hijo,
mi padre, mi madrre
y yo»


IVRY, LA CONSUMACION

«En el momento de escribir estas lineas veo el rojo rostro ensangrentado del pintor venir hacia mí en una muralla de girasoles desplomados»
«Nunca nadie ha escrito o pintado, esculpido, modelado, construído, inventado sino para salir realmente del infierno».
«¿Y qué es un alienado auténtico? Es un hombre que prefirió volverse loco en el sentido socialmente admitido, antes que prevaricar contra determinada idea superior del honor humano.»
(fragmentos de Vang Gogh, el suicidado por la sociedad, 1947)

Artaud muere el 4 de marzo de 1948. A los pies de su cama, en su mano un zapato y en su cuello una larga bufanda roja. Su voz de pájaro herido, su ALARIDO aún denuncia el error de este mundo a la luna de los lobos.

Los libros, los textos, las revistas son tumbas,
tumbas que profanar al fin.
Así no viviremos eternamente rodeados de muertos
y de la muerte.
Si en alguna parte hay prejuicios,
hay que destruirlos,
el deber
digo bien
EL DEBER
del escritor, del poeta
no consiste en irse a encerrar cobardemente en un texto,
un libro, una revista de donde nunca más saldrá
sino por el contrario, salir
fuera
para sacudir,
para atacar
al espíritu público,
de lo contrario
¿para qué sirve?
¿Y por qué ha nacido?



El Artaud liberado lejos está de ser un hombre vencido. Es un ente furioso donde su cuerpo, justamente su cuerpo, ha sido profanado, ha sido convertido en una geografía de cataclismos, es lo que sobrevivió a su cruzada contra un mundo de palabras que jamás le han salvado la vida a NADIE, contra la cárcel del lenguaje incapaz de comunicar la definitiva REVELACION del espíritu, contra un ARTE MASTURBATORIO de museos y bibliotecas, contra una cultura congelada y no en MOVIMIENTO, contra la dictadura de la inútil razón bienpensante de occidente. ¿Dónde está la escritura con sangre de Nietzsche, el ritual sublime del arte, capaz de redimir al hombre, de transformarlo, de golpearlo físicamente, de DESPERTARLO?

Post Scriptum:
Quiero quejarme por haber encontrado en el electroshocK
a muertos que no hubiese deseado ver.
(...) Pregunto tan solo: por que?

Bibliografía esencial.
El ombligo de los limbos.(1925)
El pesanervios.(1925)
Heliogábalo, o el anarquista coronado.(1934)
El teatro y su doble.(1938)
Viaje al país de los Tarahumara.(1945)
Cartas de Rodez.(1946)
Artaud Le Momo.(1947)
Van Gogh, el suicidado por la sociedad.(1947)

© JAVIER GALARZA


UNA ULTIMA PREGUNTA DE ARTAUD
«No había ya teatro cuando nos conocimos, pero nos levantamos contra el teatro. Hoy, la pregunta por el teatro no se plantea siquiera. Van Gogh había suprimido aquella por la pintura. No hay más pregunta. Solo quedan palabras...
¿Quién encadenará el sol de Van Gogh?»

(Dedicatoria de Artaud a Andre Frank, escrito en tinta verde en un ejemplar de Van Gogh o el suicidado por la sociedad)


UN ANALISIS DE JACQUES DERRIDA: ARTAUD, LA ESCRITURA Y DIOS

«...El teatro de la crueldad no es una representación. Es la vida misma en lo que tiene de irrepresentable...
La forma más ingenua de la representación ¿no es la mimesis? Como Nietzsche, Artaud quiere terminar con el concepto representativo del arte:
con la estética aristotélica: «El arte no es la imitación de la vida sino que la vida es la imitación de un principio trascendente con el cual el arte nos vuelve a poner en comunicación...»

«...tuve que tratar de pensar lo que esta experiencia de «no tener nada qué decir» antes de escribir tenía de esencial para toda escritura. En cierta forma, la responsabilidad de la escritura, de lo que llamamos creación en general, se vive como algo hueco, proveniente de un vacío... de tal forma que, en el fondo, lo que habría que decir no existiría antes del acto de decir; porque si el contenido de lo que estuviera por decirse fuera previo, no habría, por un lado, responsabilidad qué asumir, no habría riesgo...»

«... Artaud interpela a Dios, se dirige a él de manera provocadora, enfrentándolo o dándole la espalda. Lo cual tiene sus efectos no quiero llamarlos «ateológicos», porque implicaría una serie de cosas que no tienen relación con Artaud—, sino efectos de exterminio sobre lo que el nombre de Dios originó, sobre aquello que ha sido nombrado Dios en la tradición cristiana occidental.
¿Para un mundo sin Dios? ¿O para un mundo con un Dios radicalmente distinto?
La pregunta queda. »