25.10.07

RILKE Y SU TIEMPO. LAS HORAS...


«Señor da a cada cual la muerte que le es propia»
(Libro de las horas)
«Tal es la nostalgia habitar en la onda y no tener patria en el tiempo
y tales son los deseos quedos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad...
...Y eso es la vida. Hasta que de un ayer suba la hora más solitaria de todas, la que sonriendo distinta a sus hermanas, guarde silencio en presencia de lo eterno.»
(Poemas tempranos)


Algunas cosas importantes estaban ocurriendo en los últimos años, las últimas horas, los últimos días del sigo XIX:
El filósofo Nietzsche entraba en la locura habiendo dejado una obra inquietante que marcaría el tiempo entrante. Una figura Influyente incluso para un médico de Viena que por entonces trabajaba febrilmente: Sigmund Freud.
La joven escultora Camille Claudel utilizaba a su hermano Paul Claudel como modelo para sus esculturas.
El gran escultor Rodin trabajaba en sus obras.
Hacia fines de siglo XIX también ocurrían algunas cosas importantes en la ciudad de Praga.
Pronto llegarían las grandes obras de Proust, Joyce y Eliot.
En 1883 nacía Franz Kafka (1883-1924). Praga era una ciudad con siglos de historia donde se cuenta que en cada pasillo se respiraban las leyendas.
Evidentemente estos movimientos entre otros, hacían parte de un maremoto intelectual y artístico que marcaría el siglo XX.
Y el 4 de diciembre de 1875 nace en Praga René Karl Whilhem Joseph María Rilke.
Un año antes sus padres habían perdido una hija de corta edad, hecho traumático que marcaría la vida del poeta.
En verdad, se ve una foto de esos años del poeta, con largos rizos rubios reemplazando en la imaginación enfermiza de su madre a la niña perdida.
Si tenemos en cuenta que a los 15 años entraría a una escuela militar, el panorama no parece demasiado favorable.

Aún así, antes de dejar su Praga natal, Rilke ya era un escritor prolífico. Leemos unos versos de «Ofrenda a los lares»:
«En la vieja casa, libre ante mí"/ diviso Praga entera a la redonda; / al fondo, silencioso y quedo el paso,/pasa de largo la hora honda del crepúsculo.»

Aunque se trata de una obra temprana, en estas imágenes de interioridad ya se advierte la preocupación religiosa y una clara habilidad para las. Esta observación no es menor si vemos lo que seguirá en la obra del poeta.

Tomamos de su obra de 1896, CORONADO SUEÑO, los primeros versos de su poema «CANCIÓN REGIA», como un concepto que luego alcanzaría el esplendor:
«Debes con dignidad soportar la vida,/tan sólo lo mezquino lo hace pequeña»

Pronto llegarán los primeros grandes poemas. Tal es el caso del bellísimo DÍA DE OTOÑO, una hermosa plegaria melancólica.

«Señor: es hora. Largo fue el verano./Pon tu sombra en los relojes solares,/y suelta los vientos por las llanuras.

Haz que sazonen los últimos frutos,/concédeles dos días más del sur,/úrgeles a su madurez y mete/en el vino espeso el postrer dulzor.

No hará casa el que ahora no la tiene,/el que ahora está solo lo estará siempre,/velará, leerá, escribirá largas cartas,/y deambulará por las avenidas,/inquieto como el rodar de las hojas.»

Pero el escritor joven y prolífico aún esperaba por las experiencias que marcarían su vida y junto con ésta la literatura de nuestro tiempo.
En su viaje a Munich conoce a la bella y célebre escritora rusa Lou Von Salomé, quién había sido cortejada por el filósofo Friedrich Nietzsche.
Viajan a Rusia en lo que constituirá una experiencia poética decisiva.

Bien podemos decir que Lou lo nombró (cambió su ambiguo «René Maria» por «Rainer»), lo masculinizó y unió en nuestro poeta eso que tanto le costaba conciliar en sí misma: deseo y amor. Unido esto a la profunda religiosidad de ambos. La relación continuaría incluso cuando Lou se transformara en discípula de Freud.

Los viajes a Rusia provocan una impresión en Rilke que durará toda su vida, la religiosidad en el vasto territorio, el reencuentro de Lou con su tierra, la visita que ambos realizan al célebre Leon Tolstoi.

Esta experiencia detona en Rilke su primera gran obra: «EL LIBRO DE LAS HORAS» cuya dedicatoria es elocuente: «Puesto en las manos de Lou.»

Pronto vendrá la experiencia rural de Rilke viviendo en comunidad con artistas en Worpswede, Bremen. Se casa con la escultora Clara Whestoff y tiene una hija llamada Ruth (nombre bíblico pero también nombre de una obra de Lou Andreas Salomé).

Hay un aspecto que lo conmueve intensamente. La religiosidad rusa. Pasa la Pascua rusa en ese territorio entre desértico e inmenso.
Basta consultar la vida de Gregori Efimovich Rasputín, ese SALVAJE EN LA CORTE DEL ZAR para darse una idea de la infinidad de sectas y grupos religiosos y lugares de retiro para monjes y religiosos.
«Tengo muchos hermanos con sotanas»
reza un verso del LIBRO DE LAS HORAS.

EN UNA NOCHE DE NOVIEMBRE DE 1899 FUE ESCRITO «Historia del amor y muerte del joven alférez Cristóbal Rilke», un formidable ejemplo de prosa poética, con imágenes tan oníricas como extrañas y perfectas. Un libro extraño y onírico que demuestra la amplitud de Rilke como escritor y poeta. Citamos algunos fragmentos.

«CABALGAR, cabalgar, cabalgar, de día, de noche, de día. Cabalgar, cabalgar, cabalgar. Y el ánimo está tan cansado y es tan grande la nostalgia. Ya no hay montañas, apenas algún árbol. Nada se atreve a alzarse. Extrañas chozas se acurrucan sedientas junto a pozos cenagosos. En ninguna parte una torre. Y siempre la misma imagen. Sobran los dos ojos. Sólo de noche a veces se cree conocer el camino. Tal vez estemos rehaciendo por la noche el mismo trecho de camino que hemos recorrido penosamente bajo el sol extranjero. Puede ser. El sol pesa como en nuestra tierra en lo profundo del verano. Pero fue en vano cuando nos despedimos. Los vestidos de las mujeres brillaron mucho tiempo entre el verde. Y hemos cabalgado tanto. Así que debe ser otoño. Al menos allí donde tristes mujeres saben de nosotros.»

LA OBRA DE LA MIRADA

En París, Rilke tendrá una experiencia crucial: su encuentro con el escultor August Rodin. Ese hombre mayor, rudo y viril le da la orden que el poeta de alguna manera cumplirá el resto de su vida. Ante la pregunta
—¿Cómo debo vivir?— del poeta melancólico.
—Trabajando- responde el maestro.
Este imperativo parece en perspectiva tan crucial en Rilke como el cambio de nombre propiciado por Lou Salomé.
Rilke tuvo una importante formación visual, detalle que ya de por sí lo hace un poeta por demás particular. Para Rilke la obra del gran escultor Rodin y del pintor Cezanne excede en influencia a cualquier escritor, exceptuando desde ya a su admirado Jacobsen.

Es en París donde Rilke escribirá el agotador «Los apuntes de Malte», obra en la que el artista se propone conocerse a sí mismo a través de sus pesadillas más profundas, casi como un ejercicio de limpieza, catarsis y depuración. La obra ha sido considerada la primera novela existencialista.
No fue sólo para escribir un estudio que vine hacia usted. Llegué para preguntarle, ¿cómo se debe vivir? Y usted respondió: trabajando. Lo comprendo. Bien comprendo que trabajar es vivir sin morir.” Ante esto, en Mirada Retrospectiva , la eterna amiga de Rilke, Lou Andreas Salome, escribirá ya tardíamente:

«Desde esta perspectiva se comprende la redención que le tocó a Rainer en suerte en su encuentro con Rodin quien como artista le regaló la realidad tal como es, sin la falsificación sentimental del sujeto.»
El procedimiento de «aprender a ver», sobre el que tanto han escrito los poetas (recordemos sino la genial «Carta del vidente» de Arthur Rimbaud) se manifiesta en la creación de los poema— cosa. Una mirada salvaje y arrebatadora «que no le deje tiempo al objeto de acordarse de su fealdad.»

Lou Andreas Salomé parte hacia Viena para ser tomada como discípula por Freud. También se relaciona con uno de los discípulos más prometedores de Freud: Viktor Tausk, de melancolía rilkeana y otros trastornos psíquicos. Tausk terminará poniéndose una soga al cuello y disparándose en la cabeza.
Lou Von Salomé escribe sobre él: «lo que me conmovió de Tausk fue el desgarramiento de la criatura humana. Hermano animal. Tú.»


FRAGMENTOS DE CARTAS DE RILKE SOBRE EL ARTE

«No considerar al arte como una selección a partir del mundo, sino como su entera transformación en esplendor. La admiración con la cual usted se lanza hacia las cosas (todas sin excepción) debe ser tan impetuosa, tan inmensa, tan irradiante, que al objeto le falte tiempo para acordarse de su fealdad o infamia. No puede haber en lo terrible nada tan refractario y tan aniquilador a lo que la compleja acción del trabajo creador no pueda devolverle, con un gran excedente positivo como manifestación de la existencia, una voluntad de ser: como un ángel.»

(SOBRE LAS ELEGÍAS): « En las elegías la vida se hace otra vez posible. Es la afirmación de la vida y de la muerte... No hay ni un aquende ni un allende, sino la gran unidad en la cual también habitan los seres que nos superan, los ángeles... En aquel máximo 'mundo abierto' existen todos... La naturaleza, las cosas de nuestro trato cotidiano y de nuestro uso son, por cierto, provisionales y caducas, pero son, mientras estamos aquí en la tierra, nuestra propiedad y nuestra amistad. Ellas son consabidoras de nuestra alegría y de nuestra miseria y ya fueron las confidentes de nuestros antepasados... Las cosas tienen que ser comprendidas y transformadas por nosotros. ¿Transformarlas? Si, porque nuestra tarea es ésta: impregnarnos de esta tierra provisional y caduca tan profundamente, tan dolientemente, tan apasionadamente, que su esencia resurja otra vez en nosotros, invisible. Somos las abejas de lo invisible... El ángel de las elegías es aquella criatura en la cual ya aparece consumada esa tarea que nosotros venimos realizando de transformar lo visible en invisible...El ángel de las elegías es aquel ser que garantiza el reconocimiento en lo invisible de un grado superior de realidad. Y por eso es 'terrible' para nosotros, porque nosotros seguimos dependiendo de lo visible. Todos los mundos del universo se precipitan hacia lo invisible como hacia su más próxima y profunda realidad... Nosotros somos... los transformadores de la tierra; toda nuestra existencia, (incluso) los vuelos y caídas de nuestros amores, todo nos capacita para esta tarea...»

REQUIEM PARA UN JOVEN POETA SUICIDA
¿QUIÉN HABLA DE VICTORIAS? EL RESISTIR LO ES TODO.

Oh vieja maldición de los poetas,
que se quejan cuando deben decir,
que siempre opinan sobre sus sentires
en lugar de formarlos, y suponen

que lo que en ellos es triste o gozoso
sabrían y podrían en poemas
llorarlo o festejarlo.

Como enfermos,
convierten en lamento su lenguaje,
para decir dónde les duele,

en vez de transformarse, duros, en palabras,
como el cantero de una catedral
se transforma en la calma de la piedra.

¿Quién habla de victorias? El resistir lo es todo

HACIA LAS ELEGÍAS- LA OBRA DEL CORAZÓN

«PUES HAY UN LÍMITE PARA LA CONTEMPLACIÓN
Y EL MUNDO MÁS CONTEMPLADO
QUIERE CRECER EN EL AMOR.

LA OBRA DE LA MIRADA ESTÁ CONCLUIDA,
HAZ AHORA LA OBRA DEL CORAZÓN»

Este sorprendente fragmento de Rilke anuncia el fin de su período puramente plástico y visual y la llegada de su poesía existencial, cumbre de todos los tiempos en las ELEGÍAS DE DUINO y LOS SONETOS A ORFEO.

PERO estalla la primer guerra mundial y Rilke se entrega a la tarea de – recluido en un castillo- salvar el mundo y las cosas en «un exceso de intimidad con el silencio.»

Casi como si siguiera aquella máxima que dice que el escalón que un hombre suba lo subirá la humanidad toda.

HEIDEGGER, RILKE Y EL CONCEPTO DE DIOS

Dos poetas amigos que concurrieron a una charla en la FUNDACIÓN CENTRO PSICOANALÍTICO ARGENTINO, Liliana Novelli y Alejandro Drewes, me acercaron estas cartas de Rilke, mientras debatíamos acerca de la cercanía entre la filosofía de Heidegger y Rilke.
«Si vislumbra que Cristo fue alucinado por su anhelo y Mahoma engañado por
su orgullo, y si siente con terror en esta hora en que hablamos de El, que
Dios no existe, ¿Qué derecho tiene entonces a echarlo de menos, a El, que
nunca existió, como a alguien que ha pasado, y a buscarlo como si estuviera
perdido?
¿Por qué no piensa que EL es el Venidero, el que desde la eternidad está
por llegar, que es lo futuro, el fruto último de un árbol cuyas hojas somos? ¿Qué le impide proyectar Su nacimiento a los tiempos que serán y vivir su vida propia como un día doloroso y hermoso en la historia de una sublime preñez? ¿Usted no ve, pues, cómo todo lo que sucede es siempre un comienzo, y no podría ser ello Su comienzo, ya que comenzar, en si, es siempre
tan hermoso? Si El es el más perfecto ¿no debe preexistir algo inferior
para que El pueda escogerse entre la plenitud y la profusión? ¿No debe ser
el Ultimo, para abarcarlo todo en sí, y qué sentido tendríamos nosotros si Aquel a quién anhelamos ya hubiese existido?»

Este hermoso párrafo de Rilke, esta bella reflexión teológica tiene resonancias de Heidegger y, claro está, de Hölderlin. El dios venidero. El último dios. Los futuros. El dios que nos puede salvar. Lo que salva en el peligro.

«Esto es Grecia, sin las obras del arte del mundo antiguo, pero casi como antes de su devenir. Tal como si todo eso tuviera que llegar a ser, así yacen arriba las laderas de piedra y como si tuviesen que aparecer todavía los dioses que la profusión de admiradores y belleza hizo brotar en Grecia.”

Tomo esta anotación del diario florentino:

«Siento pues que somos los antecesores de un Dios y que, con nuestras más profundas soledades, nos proyectamos a través de los milenios, hasta su comienzo, esto es lo que siento.»

LAS ELEGÍAS
Las elegías son ese intento de abarcar la existencia en su totalidad. Desde la vida y con la muerte con referente. Las interpretaciones son y serán innumerables, pero tenemos a ver el «aliento existencial» de la obra. El hombre ante el esplendor terrible y silencioso de la divinidad dispuesto a afirmar el todo. La figura del ángel entre los reinos de la vida y l a muerte.
« …¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las órdenes/angélicas? Y aun si de repente algún ángel/me apretara contra su corazón, me suprimiría/
su existencia más fuerte. Pues la belleza no es nada/ sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces/de soportar»

«¿No es tiempo ya de que, al amar, nos liberemos de lo amado?»


«Con todos los ojos ve la criatura/lo abierto. Pero nuestros ojos están/como al revés, y completamente en torno suyo,/la cercan como trampas, alrededor de su libre salida.
Nunca tenemos, ni siquiera un solo día, el espacio puro/delante de nosotros, donde las flores se abren/interminablemente. »

«¿Quién nos ha volteado así, que hagamos lo que hagamos,/mantenemos la actitud de alguien que se va? Como quien,/desde la última colina, que le muestra una vez más todo/su valle, voltea, se detiene, permanece un momento,/ así vivimos nosotros, y siempre nos estamos despidiendo. »

«haber sido una vez, aunque sea una sola:/haber sido terrenal, no parece revocable...»

LOS SONETOS A ORFEO

Poco antes de morir Rilke escribe el epitafio «Rosa oh pura contradicción voluntad de ser el sueño de nadie bajo tantos párpados». Recogiendo flores para una princesa ha sido malherido por la espina de la rosa.
¿Otro caso de consustanciación del poeta con su objeto fetiche?
Los sonetos concilian a Heráclito y a Parménides:
«Y si lo terrestre te ha olvidado,/ di a la tierra callada: yo fluyo/ y al agua veloz, dile: yo soy.»
El personaje mitológico del poeta que desciende al Hades en rescate de la amada muerta, presta a Rilke algunos motivos semejantes a las obsesiones de las elegías. La anécdota narra el estupor de Rilke ante la muerte de una joven bailarina.

Aún nos interpelan las preguntas de los sonetos:
«...Un Dios lo puede pero ¿como, dime, / un hombre ha de seguirle por la angosta lira?... »
«El canto es existencia. Algo bien fácil para el dios/ Mas, (nosotros)
cuando somos?

4 comentarios:

Lol V.Stein dijo...

Me fascinan todo los personajes que entrelazas en este escenario de Rilke.. He seguido con admiración desde siempre la biografía de Freud, y todo lo que lo rodeó, y quiénes tuvieron trato con el más grande como Lou.. Muy bueno lo que cuentas de Rilke y su mundo poético, me impresiona. Seguiré leyéndote,

un saludo desde España

(j.g.) dijo...

gracias por tu atenta lectura LOL V. STEIN.
Un afectuoso saludo.

Cuculí Pop dijo...

"El sexo es arduo. Sí.
Pero es lo arduo aquello
que nos ha sido encomendado.
Todo lo serio lo es,
y todo es serio".

meridiana dijo...

Felicitaciones por este ensayo, Javier, al que he accedido tardíamente...

Es muy valioso el cruce de Rilke con las figuras de su época. En sus observaciones sobre el arte puede haber una punta para pensar la relación con Celan.

Liliana