6.12.10

ARMENIA EN MANDELSTAM. LOS VIAJES.


Hay gente que hace resonar las llaves de un idioma, incluso cuando no tienen ningún tesoro para abrir.
Osip Mandelstam

Como Rusia para Rilke, la Francia jacobina para Holderlin, México para Artaud o Paris para Pizarnik, mucho se podría escribir sobre los poetas y los viajes. ¿Qué significó Armenia para Osip Mandelstam?
Podemos pensar que es el viaje que le permitió volver a escribir luego de cinco años de silencio. Y la cercanía más próxima con el mundo antiguo, su gran fuente de inspiración. Una estadía junto a su esposa en las ruinas de un monasterio abandonado.
Es 1930, cuatro años antes del destierro del poeta. Tal vez un último espacio de libertad antes de las requisas, las interrogaciones y las detenciones que terminarán con su vida.
Los apuntes de su viaje a Armenia, transmiten muchas de sus obsesiones: la música, los idiomas, la filología, la arquitectura, el tiempo, el material de trabajo del poeta…
Obsesiones que compartiría su más devoto lector, el poeta Paul Celan, quien le dedicara Die Niemandsrose (1963).
Transcribimos a continuación algunos poemas de su ciclo Armenia, junto a notas de su viaje, en versión de Fulvio Franchi para Alción Editora.
   
…sobre la querida arcilla, / por la cual nos atormentamos, como la música y la palabra.

Nieve, nieve en la hoja dibujada, / la montaña se derrite hacia los márgenes. / Tengo frío. Estoy feliz.

Armenia

Aquí el trabajo es para la gente,
como un terrible toro de seis alas
e hinchada de sangre las venas,
crecen las rosas de antes del invierno.

*

Abrigada la boca, como una rosa húmeda,
sostenidos en las manos los panales octogonales
permaneciste toda la mañana del día
en el confín del mundo, tragando tus lágrimas.

Y volviste la espalda con vergüenza y dolor
a las ciudades barbudas del Oriente…
Y aquí descansas sobre un lecho alquímico
y te quitan una máscara funeraria.

*

¡Qué lujo en la aldea miserable
es la música de los cabellos del agua!
¿Qué es? ¿Un hilo? ¿Un signo? ¿Una advertencia?
¡Basta, basta para mí! ¡Si está tan lejos la desgracia!
Y en el laberinto de la húmeda lejanía
tan sofocante parlotea la neblina,
como si una doncella del agua llegase de visita
a la casa de un relojero subterráneo.


Viaje a Armenia

La carga vital de los armenios, su tosca ternura, su noble clase trabajadora, su inexplicable aversión a todo tipo de metafísica, y su hermosa familiaridad con el mundo de las cosas reales, todo esto me decía: tú permanece en vela, no temas a tu tiempo…

*

La separación es la hermana menor de la muerte. Para aquel que respeta las razones del destino, hay en las despedidas una sombría resurrección nupcial.

*

En la infancia de un tonto amor propio y un falso orgullo , nunca fui por bayas ni me incliné para recoger hongos. Más que los hongos me gustaban las góticas piñas y las hipócritas bellotas en sus capuchitas monásticas. Acariciaba las piñas. Ellas se erizaban. Me inducían. En su ternura con forma de cáscara, en su geométrica curiosidad estúpida, yo sentía los rudimentos de la arquitectura, el demonio que me acompañaría toda la vida.

*

-¿Tú en qué tiempo verbal deseas vivir?
-Yo quiero vivir en el participio futuro del imperativo, en voz pasiva, en el “debiendo ser”.


Sobre el diálogo Celan-Mandelstam 

3 comentarios:

meridiana dijo...

qué bello Javier, este Mandelstam me ha emocionado hasta las lágrimas

Lilián

Javier Galarza dijo...

Bien valen entonces Morti, las horas pasadas en la elaboración de la entrada.

Natalia Litvinova dijo...

"tú permanece en vela, no temas a tu tiempo"

Siempre preocupado y ocupado de su tiempo, del pueblo, de cómo se va arando la lengua, nuestro campo, la historia que nos da el pie para mantenernos en pie.