4.6.08

COGER Y MORIR NO TIENEN ADJETIVOS




SOLAMENTE LAS NOCHES

escribiendo
he pedido, he perdido.

en esta noche en este mundo
abrazada a vos,
alegría del naufragio.

he querido sacrificar mis días y mis semanas
en las ceremonias del poema.

he implorado tanto
desde el fondo de los fondos
de mi escritura.

Coger y morir no tienen adjetivos.

Poema de Alejandra Pizarnik adjunto a una carta no enviada a Jean Aristeguieta, directora de la revista Árbol de Fuego (Caracas) fechada en enero de 1972, año de la muerte de la poeta. 

1.

A continuación, ponemos tres frases en diálogo:

El inconsciente está estructurado como un lenguaje.
El lenguaje es la casa del ser.
Cuando las palabras no guarecen y a la casa del lenguaje se le vuela el tejado yo hablo.

El verso de Alejandra Pizarnik parece responder a las célebres palabras de Lacan y Heidegger. De esta poética o declaración de principios se desprende su posición en el habla. Es evidente que eligió pararse en la tormenta, en esa intemperie sin fin que Juan L. Ortiz definiera como poesía, en un lugar al viento para utilizar una metáfora (la del viento) que la poeta tanto ha reiterado, tal vez originada en aquel epígrafe utilizado en Las aventuras perdidas (1958) de Georg Trakl, el gran poeta del expresionismo alemán. Es decir, va a hablar cuando las palabras no guarecen. Hay un posicionamiento en el habla sin concesiones.

2.

Bien, en la variada cantidad de interpretaciones y clasificaciones que ha recibido la obra de Alejandra Pizarnik, entiendo que no sería erróneo, aún cuando toda definición es incompleta. situarla cerca de los existencialistas. El existencialismo tal como lo conocemos no es una escuela poética en sí misma, sino una rama de la filosofía.
Pero a la vez sería una tontería soslayar sus tempranas lecturas de Sartre, más tarde Kierkeggard, el inmenso poeta Friedrich Hölderlin (quien según el filósofo Martin Heidegger le indica hacia donde mirar) o así mismo las lecturas de Rilke y de Trakl, poetas de los que no casualmente también se ocupó Heidegger, dejándonos algunos de sus pensamientos más brillantes.
Sabido es que la experiencia de la angustia atraviesa la filosofía existencial, no como algo negativo, sino como posibilidad, un clamor del ser (tomando el nombre de un libro de Alan Badiou sobre Deleuze).

3.

Por otro lado entendemos que la desprotección nos puede resguardar cuando la tornamos hacia lo abierto, un concepto de la octava elegía de Rilke, lo ilimitado mismo. Es decir la desprotección también puede ser un lugar donde pararse, si desde allí podemos o sabemos ver, contemplar y percibir.

En una crítica a un libro del gran ensayista y poeta (e íntimo amigo de Pizarnik), Hector Murena, Alejandra escribe:

Al esperarlo todo de la palabra es muy posible que sólo llegue la fe en el silencio.
Como ocurre con la mayoría de los escritores, en su crítica parece estar hablando de ella misma. Y cita la gran novela Hiperión de Hölderlin : Desearías un mundo por eso lo tienes todo y no tienes nada.
Y, demostrando un conocimiento del tema que delata esa filiación existencialista ignorada por la mayoría de los estudios que le fueron consagrados, cita palabras de un poema de Heidegger que se llama La voz del camino: Y la voz nos conduce a la patria donde están nuestros orígenes (que en Heidegger y en Hölderlin  podría tratarse de la Grecia presocrática).

4.

Pero el poema que citamos trae aún más cambios y referencias. Pizarnik pasa del al vos, cambio drástico que sin duda habría tenido una enorme implicancia en la obra de la autora.
No por mera aliteración, en el poema, escribir es pedir, es perder: alegría del naufragio... ¿Magias del amor? ¿o reafirmación de ese otro verso no creas que me lamento: si comprendieras la voluptuosidad de comprobar? Los días y las semanas sacrificados en el intento de hacer el cuerpo del poema con su cuerpo. Implorar, otra vez pedir, escritura como sortilegio (¿fallido?) y nuevamente el diálogo con otros versos de la poeta: Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay o En el vaso inalcanzable. En la sed de siempre. Por algo, la autora resaltó en su diario una frase de Simone Weil que dice el drama del ser humano es que mirar y comer son operaciones diferentes. Y el final del poema. Abrupto. Contundente: Coger y morir no tienen adjetivos.
¿Hay también una apropiación de la autora del léxico psicoanalítico?
El concepto del sexo y la muerte como lo que escapa a la simbolización.

...no las palabras no hacen el amor hacen la ausencia...
...he tenido muchos amores- dije- pero mi más hermoso fue mi amor por los espejos...
...cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa...
Y por último, para evitar la tentación de extenderse con el tema, citamos este poema que abre El infierno musical (ultimo libro de la autora, como Extracción de la piedra de la locura, también inspirado en la pintura de Hieronymus Bosch) .


y que es lo que vas a hacer
voy a decir solamente algo
y que es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo

Tal vez Solamente las noches es una claudicación, no por trágica, menos victoriosa. La conciencia definitiva del peligro del lenguaje en la intemperie.
La alegría inadjetivable del cuerpo (otro verso de la autora) ¿Nietzsche? ¿Lacan? ¿Bataille?. El sexo y la muerte como acontecimiento..

Pero me permito abandonar aquí estas notas sobre la poeta, que cada tanto retomo.
Y, humildemente, intento escuchar eso que insiste. Desde lo no dicho.

© Javier Galarza

1 comentario:

Talleres Literarios dijo...

gracias por compartir el blog. buen material! ojalá podamos compartir lecturas en alguna oportunidad.