25.1.08

ENTRE JABÉS Y CELAN (LA «ERRANCIA ESPECTRAL DE LA PALABRA»)


«Un mismo interrogante nos iguala, una misma palabra herida».
(Edmond Jabès, palabras dedicadas a Paul Celan.)

Algo unió a estos dos poetas tan diferentes entre sí. Algo más que su común origen judío y el encuentro en París. Tal vez, fue el diálogo que mantuvieron con la filosofía (Buber, Derrida, Levinas reformulado por Jabès y la compleja relación de Celan con Heidegger). O quizás, junto al destierro y la migración de lenguas, la conciencia de que debían dar cuenta de lo indecible.

En Jabès (El Cairo, 1912- París, 1991), la vida misma se hace escritura, reescritura; tanto como el judaísmo o el camino. Las preguntas convocan las respuestas y la errancia misma se torna trayecto, morada.
A través de la frase, el desierto, tanto como la hoja en blanco, devienen palabra y lugar. El libro a escribir, como en Mallarmé, son las notas y reflexiones acerca de ese texto que nunca culmina.

Paul Celan (1920-1970), en cambio, debe reformular el alemán para diferenciarlo del idioma de sus captores. Y dar testimonio hasta el mismo momento en que elige su muerte. Diferenciándose del idioma de los historiadores, sabe que sólo la poesía podrá dar cuenta del dolor y el espanto. Allí está su voz para demostrar que lejos de «embellecer la realidad» su «palabra herida», fragmentada, desdoblada, es lo que volverá una y otra vez en favor de la memoria.

Tomaremos algunos versos de Jabès, seguidos de palabras de Celan para intentar esa «palabra en diálogo» que nos constituye.

EDMOND JABÉS

Donde no hay riesgo no puede haber escritura.

La singularidad es subversiva.

Pensar, escribir, es hacerse semejante. La escritura, el pensamiento, son sólo aproximaciones sutiles a la semejanza, juegos de aproximaciones; fuegos combinatorios en lucha con su vacío, frente al objeto.

Pensar al otro es perpetuar la semejanza.

El grito de Dios es el grito de toda ausencia.

Mi desierto es espejo divino pulverizado.

Toda página escrita es nudo desanudado de silencio.

El vacío es espera de vocablo.

Todo lector es el elegido de un libro.

Soy hombre de escritura. El texto es mi silencio y mi grito. Mi pensamiento avanza soportado por el vocablo, movido por el ritmo de lo escrito. Ahí donde pierde el aliento, me derrumbo.

No digas nunca que has llegado; porque, en cualquier parte, no eres más que un viajero en tránsito.

Todos los caminos parten del cuerpo y nos conducen a él. El cuerpo es el camino.

Blancura del texto.

Leo y releo el libro que voy a escribir.

«Al crear, creas el origen donde te abismas», escribía Reb Sanua.

Toda palabra tiene como destino una palabra.

El poeta encuentra; el sabio redescubre.

El corazón del diálogo está pleno de los latidos de la pregunta.

La palabra debe su fuerza, menos a la certeza que ella marca, al articularse, que a la carencia, al abismo, a la incertidumbre de su decir.

Encontrar la formulación y el tono justo: más que un arte de escribir, un arte de vivir y de morir.

Invisible Auschwitz en su horror visible. Nada hay que ver que no haya sido visto ya.
Serenidad del mal.

En el principio estaba el libro en su blanco principio. Como las sabemos fatales, a menudo callamos las palabras que hacen daño.
Así, toda confesión de sufrimiento es palabra silenciada.
Escribir, escribir ese silencio.
No existen palabras para el adiós.

No escribimos más que la blancura donde se inscribe nuestro destino.

Tantos adioses en cada adiós.
Tantas cenizas para cubrir un poco de ceniza.

Que tu memoria sea mi morada.

Inconmensurable es la hospitalidad del libro.


PAUL CELAN

El poema es un diálogo, a menudo un diálogo desesperado.

Los poemas, en este sentido, también están en camino, se dirigen a algo. ¿Hacia qué? Hacia algo abierto, vacante, hacia un tú invocable tal vez, hacia una realidad invocable.

El poema es solitario. Es solitario y está de camino. Quien lo escribe queda entregado a él.

Entierra la flor y pon al hombre sobre esta tumba.


Es la contra-palabra, es la palabra que rompe el «hilo».

Ella, la lengua, no estaba perdida, no, a pesar de todo. Pero debía atravesar aún su propia falta de respuestas, atravesar un terrible enmudecimiento, atravesar las tinieblas mil veces espesas de un discurso homicida.

El arte sería entonces el camino de regreso abierto por la poesía- ni más ni menos.

Yo soy alguien que gusta de palabras sencillas.

La razón debe regir, volver a dar su sentido propio a las palabras, a las criaturas y a los acontecimientos, lavándolos con el agua regia del
entendimiento.

Intentemos pues jurar en el sueño.

La realidad no está dada. La realidad exige que se la busque.

¡Estos poetas! ¡Al final hay que desearles que un día logren escribir una verdadera novela.

Poesía: lo fatalmente único del lenguaje.

Sólo manos verdaderas escriben poemas verdaderos. No veo ninguna diferencia de principio entre el apretón de mano y el poema.

Vivimos bajo cielos sombríos y hay pocos seres humanos. Por eso probablemente haya tan pocos poemas. La esperanza que aún tengo no es grande: intento mantener lo que me ha quedado.

La poesía ya no se impone. Se expone.

El que anda con la cabeza, señoras y señores, el que anda con la cabeza tiene el cielo como abismo bajo sus pies.

El poema se afirma al límite de sí mismo. Para poder mantenerse, el poema se reclama y se recupera ininterrumpidamente desde su ya-no a su todavía.

La hora saltó fuera del reloj, se le adelantó y le ordenó marchar correctamente.

___________________


Luego del suicidio de Paul Celan, Jabés escribió:


«Aquel día. El último. Paul Celan en mi casa. Sentado en el mismo lugar que mis ojos, en este
instante, miran fijamente. Palabras, en la proximidad, intercambiadas. ¿Su voz? Dulce, la mayor parte del tiempo. Y, sin embargo, no es aquella voz la que oigo, sino el silencio. No es a él a quien veo sino el vacío, tal vez porque aquel día, sin saberlo, ambos hicimos el recorrido cruel de nosotros mismos».

Más tarde, le dedicó uno de los más bellos réquiems escritos por un poeta a otro.


PALABRAS DE EDMOND JABÈS SOBRE PAUL CELAN:


«Un mismo interrogante nos iguala, una misma palabra herida».

«Tras la lengua de Paul Celan hay el eco jamás acallado de otra lengua».

«El silencio, ningún escritor lo ignora, permite escuchar la palabra. En un momento dado el silencio es tan fuerte que las palabras se limitan a expresarlo».

«¿La lengua del secreto, inaudible?»

«Palabras descubiertas o transmitidas por manos extranjeras o familiares, por voces remotas o próximas, voces de ayer, dulces al oído o crueles y temidas».

«Las palabras solo dicen este silencio. El suyo y el nuestro».

«Interrogar a un escritor es interrogar, en primer lugar, las palabras de su memoria, las palabras de su silencio: hundirse en su pasado de vocablos —las palabras son más viejas que nosotros y el texto no tiene edad».

2.1.08

ALGUNAS (IN)DEFINICIONES SOBRE LA ESCRITURA (PARTE III)


1) El mejor autor será el que se avergüence de convertirse en escritor.
2) No leeré más a ningún autor al que se le note que ha querido escribir un libro: sino sólo a aquellos cuyo pensamientos se han convertido imprevistamente en un libro.
3) De todo lo escrito yo amo sólo aquello que alguien escribe con su sangre. Escribe con tu sangre y te darás cuenta de que la sangre es espíritu.
(Friedrich Nietzsche)

La primera tarea del hablado por la poesía ha sido nombrar cosas, las cosas que no son las cosas sin las palabras. Pienso que el realmente hablado por la poesía es el que sigue y seguirá nombrando las cosas, es decir combatiéndolas, transformándolas, continuamente. La poesía es renovación, subversión permanente.
Insisto en que no hay poetas, hay simples vectores de poesía.
(Ricardo Zelarayán)

1) El poeta es el guardián del mito y de la imagen hasta que lleguen tiempos mejores.
2) Lo importante en poesía no es el lado puramente estético, sino la poesía como creación del mito, y de un espacio y tiempo que trasciendan lo cotidiano, utilizando muchas veces lo cotidiano. 3) de nada vale escribir poemas si somos personajes antipoéticos, si la poesía no sirve para comenzar a transformarnos nosotros mismos, si vivimos sometidos a los valores convencionales
(Jorge Teillier)

El poeta sería un tránsfuga odioso de la realidad si en su huida no llevase consigo su desdicha. Al contrario del místico o el sabio, no sabría escapar a sí mismo ni evadirse del centro de su propia obsesión: incluso sus éxtasis son incurables, y signos premonitorios de desastres. Inepto para salvarse, para él todo es posible, salvo su vida...
(Emile Cioran)

23.11.07

CREACIÓN Y LOCURA ///// EL ARTE EN LOS BORDES


PUNTUACIONES SOBRE ARTE Y LOCURA
Creación y Locura: ///// El arte en los bordes

1 - El sistema perverso de esta sociedad se ha servido y alimentado sistemáticamente de la riqueza creativa de seres que en vida excluyó.
2 - La realidad nunca ha sido otra cosa más que el acuerdo de una mayoría. Nada más antipático que las mayorías.
3 - El delirio abre grietas en la forma. Es una ruptura en la linealidad de cualquier lenguaje. El yo es una máscara perecedera.
4 - Curiosamente o no, las universidades neuróticas de los cuerdos, se han servido de los discursos de los «locos». (
Nietzsche, Althusser, Artaud, Van Gogh, Strindberg, Hölderlin son estudiados en universidades privadas. En vida a Jacobo Fijman se le prohibió el ingreso a la biblioteca...).
5 - Obras «border» producidas desde los bordes o desde la difusa apariencia de la imposibilidad.
6 - Pensamientos como intervalos entre dos formas posibles de catástrofe.
7 - El neurótico devora con avidez el discurso psicótico con el que suele fantasear de manera masturbatoria.
8 - Los pensamientos de cierta utilidad tienen como objeto minar todas las certezas, crear la zozobra, intranquilizar, poner en duda, cuestionar un orden.
9 - Mostrar la fragilidad del suelo sobre el que estamos parados.
10 - Alguna vez el loco fue el iluminado, el visionario de la tribu. Entonces sus huesos no iban a dar contra el ultrashock de insulina, el electropasteo ocasionado por la incapacidad de producir lo que requiere un sistema en el que ha triunfado el concepto de eficiencia.
11 - El cuerpo es y ha sido siempre el campo de batalla que refleja las mutaciones sociales.
12 - Tal vez Dios, Buda, Jesucristo y los profetas fueron algunos de los locos de esta sociedad que basa su orden en una revelación a la que no tuvo acceso.
13 - La sociedad toda, inevitablemente neurótica, ha basado su cultura en la experiencia de los locos, en sus revelaciones. Luego de tal apropiación no quedaba otro recurso que negarlos, encerrarlos, confinarlos
(crear bordas para bordearlos para que no se desborden).
14 - Antaño escuchar voces podía ser la manifestación de los dioses o los espectros. Hoy no es tan grave. Alguien puede haberse olvidado la T.V. encendida.
15 - Si la locura es la certeza, la cordura es el infierno de la duda eterna, el no saber. AGENDA: Profundizar la dimensión de nuestras preguntas y cuestionamientos.


© Javier Galarza

25.10.07

RILKE Y SU TIEMPO. LAS HORAS...


«Señor da a cada cual la muerte que le es propia»
(Libro de las horas)
«Tal es la nostalgia habitar en la onda y no tener patria en el tiempo
y tales son los deseos quedos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad...
...Y eso es la vida. Hasta que de un ayer suba la hora más solitaria de todas, la que sonriendo distinta a sus hermanas, guarde silencio en presencia de lo eterno.»
(Poemas tempranos)


Algunas cosas importantes estaban ocurriendo en los últimos años, las últimas horas, los últimos días del sigo XIX:
El filósofo Nietzsche entraba en la locura habiendo dejado una obra inquietante que marcaría el tiempo entrante. Una figura Influyente incluso para un médico de Viena que por entonces trabajaba febrilmente: Sigmund Freud.
La joven escultora Camille Claudel utilizaba a su hermano Paul Claudel como modelo para sus esculturas.
El gran escultor Rodin trabajaba en sus obras.
Hacia fines de siglo XIX también ocurrían algunas cosas importantes en la ciudad de Praga.
Pronto llegarían las grandes obras de Proust, Joyce y Eliot.
En 1883 nacía Franz Kafka (1883-1924). Praga era una ciudad con siglos de historia donde se cuenta que en cada pasillo se respiraban las leyendas.
Evidentemente estos movimientos entre otros, hacían parte de un maremoto intelectual y artístico que marcaría el siglo XX.
Y el 4 de diciembre de 1875 nace en Praga René Karl Whilhem Joseph María Rilke.
Un año antes sus padres habían perdido una hija de corta edad, hecho traumático que marcaría la vida del poeta.
En verdad, se ve una foto de esos años del poeta, con largos rizos rubios reemplazando en la imaginación enfermiza de su madre a la niña perdida.
Si tenemos en cuenta que a los 15 años entraría a una escuela militar, el panorama no parece demasiado favorable.

Aún así, antes de dejar su Praga natal, Rilke ya era un escritor prolífico. Leemos unos versos de «Ofrenda a los lares»:
«En la vieja casa, libre ante mí"/ diviso Praga entera a la redonda; / al fondo, silencioso y quedo el paso,/pasa de largo la hora honda del crepúsculo.»

Aunque se trata de una obra temprana, en estas imágenes de interioridad ya se advierte la preocupación religiosa y una clara habilidad para las. Esta observación no es menor si vemos lo que seguirá en la obra del poeta.

Tomamos de su obra de 1896, CORONADO SUEÑO, los primeros versos de su poema «CANCIÓN REGIA», como un concepto que luego alcanzaría el esplendor:
«Debes con dignidad soportar la vida,/tan sólo lo mezquino lo hace pequeña»

Pronto llegarán los primeros grandes poemas. Tal es el caso del bellísimo DÍA DE OTOÑO, una hermosa plegaria melancólica.

«Señor: es hora. Largo fue el verano./Pon tu sombra en los relojes solares,/y suelta los vientos por las llanuras.

Haz que sazonen los últimos frutos,/concédeles dos días más del sur,/úrgeles a su madurez y mete/en el vino espeso el postrer dulzor.

No hará casa el que ahora no la tiene,/el que ahora está solo lo estará siempre,/velará, leerá, escribirá largas cartas,/y deambulará por las avenidas,/inquieto como el rodar de las hojas.»

Pero el escritor joven y prolífico aún esperaba por las experiencias que marcarían su vida y junto con ésta la literatura de nuestro tiempo.
En su viaje a Munich conoce a la bella y célebre escritora rusa Lou Von Salomé, quién había sido cortejada por el filósofo Friedrich Nietzsche.
Viajan a Rusia en lo que constituirá una experiencia poética decisiva.

Bien podemos decir que Lou lo nombró (cambió su ambiguo «René Maria» por «Rainer»), lo masculinizó y unió en nuestro poeta eso que tanto le costaba conciliar en sí misma: deseo y amor. Unido esto a la profunda religiosidad de ambos. La relación continuaría incluso cuando Lou se transformara en discípula de Freud.

Los viajes a Rusia provocan una impresión en Rilke que durará toda su vida, la religiosidad en el vasto territorio, el reencuentro de Lou con su tierra, la visita que ambos realizan al célebre Leon Tolstoi.

Esta experiencia detona en Rilke su primera gran obra: «EL LIBRO DE LAS HORAS» cuya dedicatoria es elocuente: «Puesto en las manos de Lou.»

Pronto vendrá la experiencia rural de Rilke viviendo en comunidad con artistas en Worpswede, Bremen. Se casa con la escultora Clara Whestoff y tiene una hija llamada Ruth (nombre bíblico pero también nombre de una obra de Lou Andreas Salomé).

Hay un aspecto que lo conmueve intensamente. La religiosidad rusa. Pasa la Pascua rusa en ese territorio entre desértico e inmenso.
Basta consultar la vida de Gregori Efimovich Rasputín, ese SALVAJE EN LA CORTE DEL ZAR para darse una idea de la infinidad de sectas y grupos religiosos y lugares de retiro para monjes y religiosos.
«Tengo muchos hermanos con sotanas»
reza un verso del LIBRO DE LAS HORAS.

EN UNA NOCHE DE NOVIEMBRE DE 1899 FUE ESCRITO «Historia del amor y muerte del joven alférez Cristóbal Rilke», un formidable ejemplo de prosa poética, con imágenes tan oníricas como extrañas y perfectas. Un libro extraño y onírico que demuestra la amplitud de Rilke como escritor y poeta. Citamos algunos fragmentos.

«CABALGAR, cabalgar, cabalgar, de día, de noche, de día. Cabalgar, cabalgar, cabalgar. Y el ánimo está tan cansado y es tan grande la nostalgia. Ya no hay montañas, apenas algún árbol. Nada se atreve a alzarse. Extrañas chozas se acurrucan sedientas junto a pozos cenagosos. En ninguna parte una torre. Y siempre la misma imagen. Sobran los dos ojos. Sólo de noche a veces se cree conocer el camino. Tal vez estemos rehaciendo por la noche el mismo trecho de camino que hemos recorrido penosamente bajo el sol extranjero. Puede ser. El sol pesa como en nuestra tierra en lo profundo del verano. Pero fue en vano cuando nos despedimos. Los vestidos de las mujeres brillaron mucho tiempo entre el verde. Y hemos cabalgado tanto. Así que debe ser otoño. Al menos allí donde tristes mujeres saben de nosotros.»

LA OBRA DE LA MIRADA

En París, Rilke tendrá una experiencia crucial: su encuentro con el escultor August Rodin. Ese hombre mayor, rudo y viril le da la orden que el poeta de alguna manera cumplirá el resto de su vida. Ante la pregunta
—¿Cómo debo vivir?— del poeta melancólico.
—Trabajando- responde el maestro.
Este imperativo parece en perspectiva tan crucial en Rilke como el cambio de nombre propiciado por Lou Salomé.
Rilke tuvo una importante formación visual, detalle que ya de por sí lo hace un poeta por demás particular. Para Rilke la obra del gran escultor Rodin y del pintor Cezanne excede en influencia a cualquier escritor, exceptuando desde ya a su admirado Jacobsen.

Es en París donde Rilke escribirá el agotador «Los apuntes de Malte», obra en la que el artista se propone conocerse a sí mismo a través de sus pesadillas más profundas, casi como un ejercicio de limpieza, catarsis y depuración. La obra ha sido considerada la primera novela existencialista.
No fue sólo para escribir un estudio que vine hacia usted. Llegué para preguntarle, ¿cómo se debe vivir? Y usted respondió: trabajando. Lo comprendo. Bien comprendo que trabajar es vivir sin morir.” Ante esto, en Mirada Retrospectiva , la eterna amiga de Rilke, Lou Andreas Salome, escribirá ya tardíamente:

«Desde esta perspectiva se comprende la redención que le tocó a Rainer en suerte en su encuentro con Rodin quien como artista le regaló la realidad tal como es, sin la falsificación sentimental del sujeto.»
El procedimiento de «aprender a ver», sobre el que tanto han escrito los poetas (recordemos sino la genial «Carta del vidente» de Arthur Rimbaud) se manifiesta en la creación de los poema— cosa. Una mirada salvaje y arrebatadora «que no le deje tiempo al objeto de acordarse de su fealdad.»

Lou Andreas Salomé parte hacia Viena para ser tomada como discípula por Freud. También se relaciona con uno de los discípulos más prometedores de Freud: Viktor Tausk, de melancolía rilkeana y otros trastornos psíquicos. Tausk terminará poniéndose una soga al cuello y disparándose en la cabeza.
Lou Von Salomé escribe sobre él: «lo que me conmovió de Tausk fue el desgarramiento de la criatura humana. Hermano animal. Tú.»


FRAGMENTOS DE CARTAS DE RILKE SOBRE EL ARTE

«No considerar al arte como una selección a partir del mundo, sino como su entera transformación en esplendor. La admiración con la cual usted se lanza hacia las cosas (todas sin excepción) debe ser tan impetuosa, tan inmensa, tan irradiante, que al objeto le falte tiempo para acordarse de su fealdad o infamia. No puede haber en lo terrible nada tan refractario y tan aniquilador a lo que la compleja acción del trabajo creador no pueda devolverle, con un gran excedente positivo como manifestación de la existencia, una voluntad de ser: como un ángel.»

(SOBRE LAS ELEGÍAS): « En las elegías la vida se hace otra vez posible. Es la afirmación de la vida y de la muerte... No hay ni un aquende ni un allende, sino la gran unidad en la cual también habitan los seres que nos superan, los ángeles... En aquel máximo 'mundo abierto' existen todos... La naturaleza, las cosas de nuestro trato cotidiano y de nuestro uso son, por cierto, provisionales y caducas, pero son, mientras estamos aquí en la tierra, nuestra propiedad y nuestra amistad. Ellas son consabidoras de nuestra alegría y de nuestra miseria y ya fueron las confidentes de nuestros antepasados... Las cosas tienen que ser comprendidas y transformadas por nosotros. ¿Transformarlas? Si, porque nuestra tarea es ésta: impregnarnos de esta tierra provisional y caduca tan profundamente, tan dolientemente, tan apasionadamente, que su esencia resurja otra vez en nosotros, invisible. Somos las abejas de lo invisible... El ángel de las elegías es aquella criatura en la cual ya aparece consumada esa tarea que nosotros venimos realizando de transformar lo visible en invisible...El ángel de las elegías es aquel ser que garantiza el reconocimiento en lo invisible de un grado superior de realidad. Y por eso es 'terrible' para nosotros, porque nosotros seguimos dependiendo de lo visible. Todos los mundos del universo se precipitan hacia lo invisible como hacia su más próxima y profunda realidad... Nosotros somos... los transformadores de la tierra; toda nuestra existencia, (incluso) los vuelos y caídas de nuestros amores, todo nos capacita para esta tarea...»

REQUIEM PARA UN JOVEN POETA SUICIDA
¿QUIÉN HABLA DE VICTORIAS? EL RESISTIR LO ES TODO.

Oh vieja maldición de los poetas,
que se quejan cuando deben decir,
que siempre opinan sobre sus sentires
en lugar de formarlos, y suponen

que lo que en ellos es triste o gozoso
sabrían y podrían en poemas
llorarlo o festejarlo.

Como enfermos,
convierten en lamento su lenguaje,
para decir dónde les duele,

en vez de transformarse, duros, en palabras,
como el cantero de una catedral
se transforma en la calma de la piedra.

¿Quién habla de victorias? El resistir lo es todo

HACIA LAS ELEGÍAS- LA OBRA DEL CORAZÓN

«PUES HAY UN LÍMITE PARA LA CONTEMPLACIÓN
Y EL MUNDO MÁS CONTEMPLADO
QUIERE CRECER EN EL AMOR.

LA OBRA DE LA MIRADA ESTÁ CONCLUIDA,
HAZ AHORA LA OBRA DEL CORAZÓN»

Este sorprendente fragmento de Rilke anuncia el fin de su período puramente plástico y visual y la llegada de su poesía existencial, cumbre de todos los tiempos en las ELEGÍAS DE DUINO y LOS SONETOS A ORFEO.

PERO estalla la primer guerra mundial y Rilke se entrega a la tarea de – recluido en un castillo- salvar el mundo y las cosas en «un exceso de intimidad con el silencio.»

Casi como si siguiera aquella máxima que dice que el escalón que un hombre suba lo subirá la humanidad toda.

HEIDEGGER, RILKE Y EL CONCEPTO DE DIOS

Dos poetas amigos que concurrieron a una charla en la FUNDACIÓN CENTRO PSICOANALÍTICO ARGENTINO, Liliana Novelli y Alejandro Drewes, me acercaron estas cartas de Rilke, mientras debatíamos acerca de la cercanía entre la filosofía de Heidegger y Rilke.
«Si vislumbra que Cristo fue alucinado por su anhelo y Mahoma engañado por
su orgullo, y si siente con terror en esta hora en que hablamos de El, que
Dios no existe, ¿Qué derecho tiene entonces a echarlo de menos, a El, que
nunca existió, como a alguien que ha pasado, y a buscarlo como si estuviera
perdido?
¿Por qué no piensa que EL es el Venidero, el que desde la eternidad está
por llegar, que es lo futuro, el fruto último de un árbol cuyas hojas somos? ¿Qué le impide proyectar Su nacimiento a los tiempos que serán y vivir su vida propia como un día doloroso y hermoso en la historia de una sublime preñez? ¿Usted no ve, pues, cómo todo lo que sucede es siempre un comienzo, y no podría ser ello Su comienzo, ya que comenzar, en si, es siempre
tan hermoso? Si El es el más perfecto ¿no debe preexistir algo inferior
para que El pueda escogerse entre la plenitud y la profusión? ¿No debe ser
el Ultimo, para abarcarlo todo en sí, y qué sentido tendríamos nosotros si Aquel a quién anhelamos ya hubiese existido?»

Este hermoso párrafo de Rilke, esta bella reflexión teológica tiene resonancias de Heidegger y, claro está, de Hölderlin. El dios venidero. El último dios. Los futuros. El dios que nos puede salvar. Lo que salva en el peligro.

«Esto es Grecia, sin las obras del arte del mundo antiguo, pero casi como antes de su devenir. Tal como si todo eso tuviera que llegar a ser, así yacen arriba las laderas de piedra y como si tuviesen que aparecer todavía los dioses que la profusión de admiradores y belleza hizo brotar en Grecia.”

Tomo esta anotación del diario florentino:

«Siento pues que somos los antecesores de un Dios y que, con nuestras más profundas soledades, nos proyectamos a través de los milenios, hasta su comienzo, esto es lo que siento.»

LAS ELEGÍAS
Las elegías son ese intento de abarcar la existencia en su totalidad. Desde la vida y con la muerte con referente. Las interpretaciones son y serán innumerables, pero tenemos a ver el «aliento existencial» de la obra. El hombre ante el esplendor terrible y silencioso de la divinidad dispuesto a afirmar el todo. La figura del ángel entre los reinos de la vida y l a muerte.
« …¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las órdenes/angélicas? Y aun si de repente algún ángel/me apretara contra su corazón, me suprimiría/
su existencia más fuerte. Pues la belleza no es nada/ sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces/de soportar»

«¿No es tiempo ya de que, al amar, nos liberemos de lo amado?»


«Con todos los ojos ve la criatura/lo abierto. Pero nuestros ojos están/como al revés, y completamente en torno suyo,/la cercan como trampas, alrededor de su libre salida.
Nunca tenemos, ni siquiera un solo día, el espacio puro/delante de nosotros, donde las flores se abren/interminablemente. »

«¿Quién nos ha volteado así, que hagamos lo que hagamos,/mantenemos la actitud de alguien que se va? Como quien,/desde la última colina, que le muestra una vez más todo/su valle, voltea, se detiene, permanece un momento,/ así vivimos nosotros, y siempre nos estamos despidiendo. »

«haber sido una vez, aunque sea una sola:/haber sido terrenal, no parece revocable...»

LOS SONETOS A ORFEO

Poco antes de morir Rilke escribe el epitafio «Rosa oh pura contradicción voluntad de ser el sueño de nadie bajo tantos párpados». Recogiendo flores para una princesa ha sido malherido por la espina de la rosa.
¿Otro caso de consustanciación del poeta con su objeto fetiche?
Los sonetos concilian a Heráclito y a Parménides:
«Y si lo terrestre te ha olvidado,/ di a la tierra callada: yo fluyo/ y al agua veloz, dile: yo soy.»
El personaje mitológico del poeta que desciende al Hades en rescate de la amada muerta, presta a Rilke algunos motivos semejantes a las obsesiones de las elegías. La anécdota narra el estupor de Rilke ante la muerte de una joven bailarina.

Aún nos interpelan las preguntas de los sonetos:
«...Un Dios lo puede pero ¿como, dime, / un hombre ha de seguirle por la angosta lira?... »
«El canto es existencia. Algo bien fácil para el dios/ Mas, (nosotros)
cuando somos?

3.10.07

GOLPES DE DADOS POR STÉPHANE MALLARMÉ


1842 1898

Ante la dificultad del poeta abordado, el compilador de estas notas, (muchas de ellas fragmentos de cartas de Mallarmé, otras, acotaciones de prestigiosos ensayistas) intentará sustraerse, dando pequeños «golpes de dados» en evocación del maestro.

«Parece que supiésemos algo del arte cuando sentimos lo que significa la palabra soledad » (Maurice Blanchot)

En el oscuro pueblo de Tournon, con un trabajo de profesor de inglés por debajo de sus posibilidades, Stèphane Mallarmé escribe a su amigo Cazalis:
«...soy ahora impersonal, y ya no el Stéphane que has conocido, —una aptitud que tiene al Universo Espiritual para verse y para desarrollarse, a través de lo que fui yo. »

«...felizmente, estoy perfectamente muerto, y la región más impura donde mi Espíritu puede aventurarse es la Eternidad, mi Espíritu, ese solitario habitual de su propia Pureza, que no oscurece ya ni el reflejo del Tiempo.» (Carta a Henri Cazalis 14 de mayo de 1867)

«Digo: ¡una flor! y, salvado el olvido al que mi voz relega algún contorno, en cuanto que algo distinto de los cálices conocidos, se alza musical, idea misma y suave, la ausente de todos los floreros. »(Stèphane Mallarmé)

«Casi un siglo ya y sólo estamos empezando a entrever que algo ha sido tramado (¿por Mallarmé?, en todo caso según lo que por el pasa, como a su través) para burlar las categorías de la historia y de las clasificaciones literaria, de la crítica literaria, de las filosofías y de las hermenéuticas de toda especie. Comenzamos a entrever que el trastorno de estas categorías habrá sido también efecto de lo escrito por Mallarmé.» (Jacques Derrida)

«A partir de que el escritor dejó de ser testigo universal para transformarse en una conciencia infeliz (hacia 1850), su primer gesto fue elegir el compromiso de su forma, sea asumiendo, sea rechazando la escritura de su pasado. Entonces, la escritura clásica estalló y la Literatura en su totalidad, desde Flaubert hasta nuestros días se ha transformado en una problemática del lenguaje.» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)

Mallarmé piensa la poesía y su pensamiento sobre la poesía termina por ser tan importante como su Obra. O tal vez su Obra misma. Le fue revelado que la misión del poeta es «la explicación órfica de la tierra.» Deja misteriosos apuntes para ese único libro que nunca concluirá, transformándose en una obra tan inquietante como la enciclopedia inconclusa de Novalis. Alcanza la revelación de la Nada.

«... la Nada, a la cual he llegado sin conocer el Budismo...
... no somos más que vanas formas de la materia, —pero bien sublimes para haber inventado a Dios y nuestra alma...»
« ...Tal es el plan de mi volumen Lírico, y tal será quizá su título, La Gloria de la Mentira, o La Gloriosa Mentira. ¡Yo cantaré como desesperado!»
(Stèphane Mallarmé, carta a Henri Cazalis, 28 de abril de 1866)

Ars poética: «Nombrar un objeto es suprimir las tres cuartas partes del placer del poema, que consiste en la felicidad de volverse tal poco a poco: sugerir, he ahí el sueño.»

«Desde hace cien años, toda escritura es un ejercicio de domesticación o de repulsión frente a esa Forma—Objeto que el escritor encuentra fatalmente en su camino, que necesita mirar, afronta, asumir y que nunca puede destruir sin destruirse a sí mismo.» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)

«...me mantengo como una araña sagrada, sobre los principales hilos ya surgidos de mi espíritu, y con ayuda de los cuales tejeré en los puntos de encuentro maravillosos encajes, que adivino, y que existen ya en el seno de la Belleza.» (Stèphane Mallarmé, carta a Théodore Aubanel)
28 de julio de 1866

«... preveo que me serán necesarios veinte años para los cinco libros de los cuales se compondrá la Obra, y que esperaré, no leyendo sino a mis amigos como tú, fragmentos —y burlándome de la gloria...» (Stèphane Mallarmé, carta)

«En una carta a Henri Cazalis de abril de 1866, Mallarmé confiesa hallarse en busca de le Grand Œuvre, «como decían los alquimistas, nuestros antepasados». (Edgardo Dobry, Poesía y alquimia)

«...¿Qué es una inmortalidad relativa, y qué sucede a menudo en el espíritu de imbéciles, al lado de la alegría de contemplar la Eternidad, y de gozar de ella, viviendo, en sí?»

«Mallarmé, finalmente, coronó esta construcción de la Literatura Objeto por medio del acto último de todas las objetivaciones, la destrucción: sabemos que el esfuerzo de Mallarmé se centró sobre la aniquilación del lenguaje, cuyo cadáver, en alguna medida, es la Literatura.» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)

«...yo no he creado mi Obra sino por eliminación, y cada verdad adquirida no nacía sino de la pérdida de una impresión que, habiendo chispeado, se había consumido y me permitía, gracias a sus tinieblas liberadas, avanzar más profundamente en la sensación de las Tinieblas Absolutas. La Destrucción fue mi Beatrice.» (Stèphane Mallarmé, carta a Eugène Lefébure, 27 de mayo de 1867)

«Profundizando el verso» el poeta entra en ese tiempo de desamparo que es la ausencia de los dioses. Palabra asombrosa. Quien profundiza el verso escapa del ser como certeza, encuentra la ausencia de los dioses, vive en la intimidad de esa ausencia, se hace responsable asumiendo el riesgo, aceptando el favor. Quien profundiza el verso debe renunciar a todo ídolo, debe romper con todo, no tener la verdad como horizonte ni el futuro por morada, porque de ningún modo tiene derecho a la esperanza:al contrario, debe desesperar. Quien profundiza el verso muere, encuentra su muerte como abismo.» (Maurice Blanchot, El espacio literario)

«Todo nacimiento es una destrucción, y toda vida de un momento, la agonía en la cual se resucita eso que se ha perdido, para verlo. —Se lo ignoraba antes.»

«Había, a favor de una gran sensibilidad, comprendido la correlación
íntima de la Poesía con el Universo, y, para que ella fuera pura, concebí el designio de sacarla del Sueño y del Azar y de yuxtaponerla a la concepción del Universo...»

«... he llegado a la Idea del Universo por la sola sensación (y que, por ejemplo, para guardar una noción imborrable de la Nada pura, he debido imponer a mi cerebro la sensación del vacío absoluto)...»

«El espejo que me ha reflejado el Ser ha sido lo más a menudo el Horror y usted adivina si expío cruelmente ese diamante de Noches innominadas.»

«Partiendo de una nada donde el pensamiento parecía erguirse felizmente sobre las palabras, la escritura atravesó así todos los estados de una progresiva solidificación: primero objeto de una mirada, luego de un hacer y finalmente de una destrucción, alcanza hoy su último avatar, la ausencia: en las escrituras neutras, llamadas aquí «el grado cero de la escritura» (Roland Barthes, El grado cero de la escritura)

“Me queda la delimitación perfecta y el sueño interior de dos libros, a la vez nuevos y eternos, uno todo absoluta «Belleza» el otro personal, las «Alegorías suntuosas de la Nada»,

Ars poética: «Pintar no la cosa, sino el efecto que produce. El verso no debe componerse de palabras sino de intenciones.»

«Frente a la imparable circulación de material escrito, frente a la erosión diaria de la palabra a manos del periodista, Mallarmé se arrogó una posición de mistagogo de un saber que debía ser preservado, que no podía quedar al alcance de todo el mundo. El lector—votante era para la novela; la poesía era para el distinguido, que otros llamarán la “aristocracia del espíritu» (Edgardo Dobry, «Poesía y Alquimia»)

«La Poesía es la expresión, por el lenguaje humano llevado a su ritmo esencial, del sentido misterioso de los aspectos de la existencia: ella dota así de autenticidad a nuestra permanencia y constituye la única tarea espiritual.»

«...alimentar el horno de la Gran Obra. ¿Por qué? es difícil de decir: un libro, simplemente, en muchos tomos, un libro que sea un libro, arquitectónico y premeditado, y no una colección de inspiraciones al azar, así sean maravillosas... Iré más lejos, diré: el Libro persuadido de que en el fondo no hay más que uno, intentado sin saberlo por quienquiera haya escrito, incluso los Genios. La explicación órfica de la Tierra, que es el único deber del poeta y el juego literario por excelencia: porque el ritmo mismo del libro entonces impersonal y viviente, hasta en su paginación, se yuxtapone con las ecuaciones de ese sueño, u Oda.»

«...como si la Literatura que tiende desde hace un siglo a transmutar su superficie en una forma sin herencia, solo encontrara la pureza en la ausencia de todo signo, proponiendo, en fin, el cumplimiento de ese sueño órfico: un escritor sin Literatura
(Roland Barthes, El grado cero de la escritura)

«He aquí la confesión de mi vicio, puesto al desnudo, querido amigo, que mil veces he rechazado, el espíritu afligido o cansado, pero eso me posee y lo lograré tal vez; no hacer esa obra en su conjunto (¡se necesitaría ser no sé quien para eso!) sino mostrar un fragmento ejecutado, hacer centellear por un lapso la autenticidad gloriosa, señalando así al resto todo entero para el cual no basta una vida. Probar por las porciones hechas que ese libro existe, y que he conocido lo que no podré realizar.»

Descripción del imposible soneto en yx: «una habitación sin nadie dentro.»

Un verso del soneto imposible: «El maestro ha ido por lágrimas a la Estigia». Otro verso: «Ella difunta desnuda en el espejo».
Como bien explicara Octavio Paz: El soneto es imposible de traducir.

«Soy incompetente en cualquier materia que no sea el infinito.»

«La palabra bruta «se refiere a la realidad de las cosas». «Narrar, enseñar, incluso describir», nos da las cosas en su presencia, incluso las «representa».La palabra esencial las aleja, las hace desaparecer, es siempre alusiva, sugiere. Evoca.» (Maurice Blanchot)

«Que haya algo de humo entre el mundo y yo.»

«Verdaderamente, tengo mucho miedo de comenzar (aunque, por cierto, la Eternidad haya centelleado en mí y devorado la noción superviviente del Tiempo) por donde nuestro pobre y sagrado Baudelaire ha concluido»

«Todo en el mundo existe para convergir en un libro»

«Mallarmé, una especie de Hamlet de la escritura, expresa cabalmente ese momento frágil de la historia en que el lenguaje literario se conserva únicamente para cantar mejor su necesidad de morir.» (Roland Barthes, «El grado cero de la escritura»)

«...felizmente, estoy perfectamente muerto, y la región más impura donde mi Espíritu puede aventurarse es la Eternidad, mi Espíritu, ese solitario habitual de su propia Pureza, que no oscurece ya ni el reflejo del Tiempo.»

«Todo pensamiento emite una tirada de dados.»

30.8.07

DECALOGO DEL ESCRITOR, DECALOGO DEL LECTOR


DECALOGO DEL ESCRITOR

1. La palabra no pertenece. Circula. Podemos hacernos un canal de comunicación donde fluya.
2. Las poéticas se despliegan como una trama simbólica donde los autores dialogan entre sí. Las poéticas migran, se desplazan.
3. Seguir el mandato de Baudelaire: «Se siempre poeta, aún en prosa». Personalmente agregaría: más aún en prosa.
3 (bis). Cuerpo y mente deben crear una disposición para la escritura.
4. Escribirás a escondidas de ti mismo.
5. No solo la serenidad y la contemplación ayudan. Eventualmente el aturdimiento propicia la creación (Rimbaud y la videncia a través del desarreglo de los sentidos )
6. Mantenerse a distancia del poder. Conocer los márgenes, los bordes, la periferia.
7. Buscar un tono y una textura, como un color grato a la vista o una musicalidad, que haga a la inmanencia como marca o huella.
8. El periodismo, la reseña o la columna son ejercicios que se deben practicar a menudo sin perder el estilo.
9. Nunca la descripción es realista: tiene el tono subjetivo del autor.
10. Entender que lo llano no es mejor que lo barroco ni viceversa. Todas son herramientas.

PD: Corregir: un poema malo es un poema no terminado, decía Borges.

DECALOGO DEL LECTOR
1. El lector debe ser ávido, curioso, se va llegando a distintos autores por derivación. Curiosidad, avidez insaciable como única manera de adquirir una cultura vasta.
2. Establecer analogías y relaciones, más no dicotomías.
3. Un autor va llevando a otro. Ejemplo: si Heidegger, Derrida, Gadamer y Blanchot hablan de Paul Celan... hay que leer a Paul Celan.
4. La filosofía y el psicoanálisis, sean o no literatura son herramientas por demás útiles que expanden el pensamiento, el campo de acción.
5. Todo libro sagrado guarda claves para comprender el mundo. Desde el Tao Te King a la Biblia y el Popol Vuh.
5 (bis). No creo que sea malo leer varios libros a la vez. Es señal de que lo que estamos leyendo nos despierta la necesidad de investigar y consultar otras fuentes.
6. TODA LECTURA ES TAMBIÉN UNA ESCRITURA.
7. Contrariando toda cita intelectual, creo que CUALQUIER libro que nos tocara en suerte en una isla desierta seria útil.
8. Suele ser engañosa la separación entre cuento, poesía, novela y ensayo. Los géneros no tienen límites fijos ni estables. Fluctúan.
9. Un libro abandonado se convierte en letra muerta. Esto no ocurre jamás con un libro interiorizado.
10. Recordar un texto sin apelar a la memoria es reconstruir el proceso que lo generó.

© Javier Galarza

9.8.07

CARTAS DE AMOR


CARTAS DE ANAIS NIN


ANAIS NIN fue célebre por sus escritos pero también por sus pasiones. Llevando al límite todas las convenciones fue amante de Henry Miller y de June, la mujer de este: además de otros personajes cèlebres como Antonin Artaud, el psicoanalista Otto Rank y hasta de su propio padre. Sus cartas dan testimonio de la osadía en la que se concibió mujer
«Nanaqui, ojalá pudiera volver a vivir mil veces ese momento en los muelles y cada hora de esa noche. Quiero sentir nuevamente tu violencia y tu dulzura, tus amenazas, tu despótico poder espiritual... el miedo que me provocas y las alegrías punzantes... Miedo porque esperas tanto de mí...eternidad, lo eterno, Dios... esas palabras... todas tus preguntas... »
« Todo parece resolverse, fundirse en un abrazo, en la confianza, en los instintos, en la tibieza y fusión de los cuerpos. Creo en lo que sentimos cuando estamos juntos. Creo en ese momento en el que perdemos toda noción de la realidad, en la separación y enajenación de nuestros seres...»

«Para nosotros el amor tiene repercusiones inmensas. Debe crear, tiene un significado profundo, contiene y dirige todo...»«Lo confundimos con la religión, con la magia »

CARTA A HENRY MILLER

«,,,descubro que puedo estar borracha, hechizada, cualquier cosa que me haga distinta, pero siempre está Henry...» «No debes estar celoso Henry, soy tuya...»
CARTA A PAPA
«Todo lo que he descubierto sobre tu vida y sobre ti se corresponde con lo que yo anhelaba que fuera verdad. Comprendo que buscaba vagamente lo mismo en otros pero tú solo sólo tú llenas el gran vacío que encontré en el mundo.»

CARTA DE ALEJANDRA PIZARNIK A SILVINA OCAMPO


ALEJANDRA PIZARNIK Y SILVINA OCAMPO fueron dos figuras sobresalientes de la poesía argentina. Compartieron juegos y quizás también nunca se sabe con certeza ese espacio privilegiado de los juegos, el lugar donde se permitieron ser niñas hasta que murió el amor o la poesía o algo más

CARTA DE ALEJANDRA PIZARNIK A SILVINA OCAMPO
«...Pero vos, mi amor, no me desmemories. Vos sabés cuánto y sobre todo sufro. Acaso las dos sepamos que te estoy buscando. Sea como fuere, aquí hay un bosque musical para dos niñas fieles...»

«... Necesito de la bella certidumbre de tu estar aquí...»
«El sábado, en Bécquar, corrí en moto y choqué. Me duele todo (no me dolería si me tocaras –y esto no es una frase zalamera)...»
«... [Pero sí, soy una perra en el bosque, ávida de gozar (pero hasta el peligro extremo)]. Oh Sylvette, si estuvieras. Claro es que te besaría una mano y lloraría, pero sos mi paraíso perdido. Vuelto a encontrar y perdido. »
«...Silvine, mi vida (en el sentido literal) le escribí a Adolfito para que nuestra amistad no se duerma. Me atreví a rogarle que te bese (poco: 5 o 6 veces) de mi parte y creo que se dio cuenta de que te amo SIN FONDO...» «.., Quisiera que estuvieras desnuda, a mi lado, leyendo tus poemas en voz viva...» «...no hagas que tenga que morir ya...»
NOTA: Alejandra Pizarnik murió siete meses después de escribir esta carta de una sobredosis de barbitúricos.

CARTA DE ARTHUR RIMBAUD A PAUL VERLAINE


La poesía adolescente de ARTHUR RIMBAUD, violenta y vanguardista halló eco en la ebria languidez de su colega Paul Verlaine. Luego de una de sus habituales disputas, Rimbaud vio marcharse a su amante en un barco, mientras lo llamaba a gritos desde el muelle. Verlaine partía para reencontrarse con su mujer. Rimbaud, deshauciado, redactaba estas líneas.
CARTA DE ARTHUR RIMBAUD A PAUL VERLAINE
«Vuelve, vuelve, querido amigo, único amigo vuelve. Te juro que seré bueno, si estaba huraño contigo era por una broma en que me enterqué, y me arrepiento más de lo que te podría decir. Vuelve que pronto estará olvidado. Que desgracia que hayas podido creerte esa broma. Ya llevo dos días llorando sin parar. Vuelve, sé valiente, querido amigo, no se ha perdido nada. Lo único que tienes es que volver a hacer e l viaje. Aquí viviremos con valentía. Te lo suplico. Es por tu bien, por otra parte. Aquí encontrarás todas tus cosas. Espero que a estas alturas ya estarás convencido de que o había nada verdadero en nuestra discusión. Que espantoso momento. Pero tu cuando yo te indicaba por gestos que bajaras del barco por qué no lo viniste? que hayamos tenido que vivir dos años juntos para este momento. Que vas a hacer? Si no quieres volver quieres que vaya yo a buscarte donde estés
Sí soy yo quien ha tenido la culpa
No me irás a olvidar verdad
Sí soy yo quien tiene la culpa
Dime contesta a tu amigo acaso no vamos a seguir viviendo juntos
Se valiente, contéstame enseguida
No puedo quedarme aquí por mucho tiempo
No prestes oído mas que a tu buen corazón
Rápido. dime si debo ir en tu busca»
NOTA: Poco faltaba para que el joven poeta abandonara la literatura y comenzara su vagabundeo por Africa.

CARTA DE FRANZ KAFKA

FRANZ KAFKA mantuvo una apasionante pero tortuosa relación con la periodista y escritora Milena Jessenska
«...Mi mundo se derrumba, mi mundo se reconstruye —fíjate bien— según lo vivas tú porque ese tú soy yo...»
«¿De dónde habrá surgido la idea de que las personas pueden comunicarse mediante cartas? Uno puede pensar en una persona distante y puede tocar a una persona cercana; todo lo demás queda más allá de las fuerzas humanas. Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, que las esperan con avidez. Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas. Con este abundante alimento se multiplican en forma desmesurada. La humanidad lo percibe y lucha por evitarlo. Y para eliminar en lo posible lo fantasmal entre las personas y lograr una comunicación natural, para recuperar la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano. Pero ya es tarde: son evidentemente inventos hechos en el momento del desastre. El bando opuesto es tanto más calmo y poderoso; después del correo inventó el telégrafo, el teléfono, la radio. Los fantasmas no se morirán de hambre, y nosotros, en cambio, pereceremos. »

CARTA DE LEWIS CARROLL A ALICIA


Dicen los biógrafos que alguna decepción oscureció la vida de LEWIS CARROL, el sorprendente autor de Alicia en el país de las maravillas, escritor, matemático y fotógrafo. Dicen que seguramente estuvo enamorado de Alice Liddel, esa niña que le imspiró los libros que con el tiempo se transformarían en clasicos. Dicen que sus estupendas fotografías encubrían una pasión incompatible no solo con la época victoriana. Quizás más aún dicw esta carta a Alicia cuando ella ya definitivamente no era una niña
Querida señora Hargreaves:
Me imagino que esta carta le llegará casi como una voz de ultratumba, después de un silencio tan largo. Sin embargo no se ha producido ningún cambio del que yo pueda darme cuenta en «mi» facultad de recuerdo en los tiempos en que manteníamos correspondencia. Voy apercibiéndome de lo que significa la perdida de memoria en un hombre viejo, y me refiero a las nuevas amistades (por ejemplo. hice amistad, hace unas pocas semanas semanas con una niña de unos doce años con la que di un paseo¿¡y ni siquier a puedo recordar su nombre en este momento!); pero mi memoria visual de aquella que fue, a través de tantos años, mi ideal amiga niña, es más clara que nunca. Desde aquella época he tenido docenas de amigas niñas pero con ellas todo ha sido diferente...

CARTAS DE DIOTIMA A HOLDERLIN

El gran amor de Hölderlin será Susette Gontard, mujer casada con un banquero y madre de dos niños. Inspiradora de muchos de los mejores versos del poeta que le da el nombre platónico de Diótima «porque le enseña el amor»... Hölderlin es echado de la casa de Frankfurt a la que había llegado como preceptor cuando el banquero descubre la infidelidad y los amantes inventan todo tipo de estrategias y rituales para verse. Incluso Hölderlin se muda a una ciudad vecina, Hamburgo, para estar cerca de ella. Las constantes dificultades terminarán desgastando la relación y se separarán sin dejar de amarse, con efectos devastadores para ambos.
Las cartas de Hölderlin a su musa se han perdido. Se conservan las de ella y leyéndolas uno comprende que su personalidad deslumbrara al poeta.


CARTAS DE SUSETTE GONTARD (DIOTIMA) A HOLDERLIN

«Entonces me asaltó el deseo de elevar, por medio de palabras escritas para ti, un monumento que fuera imborrable, y que el tiempo, que todo lo cambia, preservase inalterado».
«Ayer tuve que pensar mucho sobre la pasión, La pasión del más excelso amor no puede seguramente encontrar nunca satisfacción sobre esta tierra. ¡Siéntelo conmigo! Buscarla sería una locura....¡Morir juntos!...Pero, silencio, suena a desvarío, y sin embargo es tan cierto...: es esa satisfacción.
Pero tenemos deberes sagrados con este mundo. No nos queda otra cosa fuera de la más dichosa fe mutua y la creencia en la todopoderosa esencia del amor, que nos guiará invisiblemente toda la eternidad y nos unirá más y más.»
«...la fe en el amor nos tiene que hacer respetar lo inexplicable.»
«El mes que viene volverás probablemente a intentarlo; tal vez puedes enterarte entonces por Hegel de si estoy sola de nuevo.»
«Leyendo me he dado cuenta que tú también denominas a
tu querido Hiperión novela cuando yo siempre lo he visto como un bello poema »
«...si llegases a introducirte en alguna vía que te diese fama y fuese útil para el mundo , todas mis lágrimas por ti se convertirían en lagrimas de alegría ...»
«¿Vendrás? Sin ti el lugar entero está mudo y vacío. ¡Y tengo tanto miedo!: ¿cómo podré volver a encerrar dentro de mi pecho los sentimientos que palpitan en él con tanta fuerza por tu causa? ¡Si no llegaras a venir!...
¡Y si vienes!; también es difícil mantener el equilibrio y no sentir con excesiva viveza. Prométeme que no regresarás más y que te volverás a marchar de aquí con calma, porque si no sé esto, la enorme tensión y la intranquilidad me mantendrán hasta la madrugada a la ventana, y finalmente no nos queda otro remedio que apaciguarnos de nuevo. Por lo tanto, deja que sigamos nuestros caminos con confianza y que nos sigamos sintiendo felices en medio de nuestro dolor y deseemos que éste permanezca con nosotros mucho tiempo, porque en él sentimos con plena fuerza y nobleza. ¡Adiós! ¡Adiós! Te doy mi bendición.»

A MANERA DE EPÍLOGO DE LA RELACIÓN

En verdad, dos años después de escribir esta carta Susette Gontard murió y Hölderlin enloqueció. Pero ambos han quedado inmortalizados en su amor, tal como sugería Susette con la intuición propia de una sacerdotisa o una musa, no solo en las cartas sino también en el plano literario, en los poemas que Hölderlin le dedicara a su Diótima y también en la manera sorprendente en que vida y obra se confunden en el Hiperión.


CARTA...
Estas son las calles de mis muertos. El eco de un pasado que aún resuena en cada plaza, en cada bar, en cada andén. Las calles, hermano, donde marchábamos adolescentes junto a las escuelas de arte, saltando sobre los molinetes de los subtes, cuando todavía el aire prometía primaveras. Esta son mis calles y este tu silencio.
¿No duele acaso el cuerpo de historias arrebatadas ? Más abajo en los bares de San Telmo encontré a mi Dulcinea y le juré mi amor con sabor a café y cigarrillos y palabras de poeta.
Y hoy la llamo en los andenes y hoy la busco en las extrañas y hoy la lluvia y el viento se empeñan en borrar cada rastro que en nuestra memoria aún permanece, cada silueta dibujada en las plazas ¿No queda ningún bar abierto hermano, ningún camino a casa con gusto a pan recién hecho y besos por la mañana? Estas son las calles de mis muertos. Alguna vez pensé que podría escribir una historia. Pero esta, hermano, duele mucho.

29.6.07

PUNTUACIONES SOBRE JACK EL DESTRIPADOR

1.Toda sociedad represiva engendra un predador a su medida.
2.Asesinar o redimir prostitutas son las dos caras de una misma moneda. El asesino bien podría haber recorrido los prostíbulos con una Biblia en la mano y la piel pálida y malsana de los castos, pronunciando el verbo santo, extendiendo sus manos vírgenes hacia el amor. Imaginemos el brillo de los fanáticos en sus ojos. Eso sí que da miedo. Es aterrador.
3.La piedad no tiene demasiados secretos. Es la contracara del odio, ese odio inmenso que termina por avergonzarnos. Uno se arrepiente. Perdona. Surge el amor de donde no hay. La culpa esconde el fracaso del asesinato en un mundo donde todo bajo el sol engendra su sombra y los límites indefectiblemente se tocan.
4.Pensemos por un momento ¿por qué las gargantas de las víctimas? Lógico: es la perfecta localización de la angustia (y también, claro está la abolición de la palabra). Por qué el vientre y los genitales? Bueno es obvio, no?
5.¿Por qué las prostitutas? Las prostitutas eran para los victorianos como las brujas para los medievales. Seres que cargaban con los pecados de los demás, donde la gran paradoja es te mato o te quemo o te azoto por mis malos pensamientos. La puta corporizaba (nunca mejor empleado el término) la cara oscura que una sociedad entera se negaba a ver. La extraña piedad del vengador cristiano dice: mediante MI cuchillo te libro de TU sufrimiento.
6.Digamos que un yo no circunscripto puede preguntarse: ¿dónde termino? Insistamos con esta última pregunta ¿dónde acabo? Esa es la cuestión: qué hace con su semen.
7. Ya estamos sabiendo de gente que hace arte con el propio cuerpo. Pero arte con el cuerpo de los demás... Es el próximo paso.
8. Pero no tratemos de meternos en la cabeza de los asesinos seriales (ya bastante peligrosos somos sin eso). Contemplemos este razonamiento: el asesino necesitó crear su mito. Necesitó crear su amenaza. Sembrar un terror proporcional a su miedo. La culpa. Algo que desde afuera lo persiguiera por siempre. Seria la policía. El repudio de la sociedad. La pena de muerte. La culpa, la impotencia, el miedo, el dolor. No lo atraparían.
9. Los crímenes eran cometidos a la luz de la luna (aLUNAdos, LUNAticos), bajo la luz en la que operan su doble vida poetas, vampiros prostitutas y asesinos.
10. La policía ordenó fotografiar los ojos de las víctimas para ver si guardaban la última imagen que registraron en vida, es decir, el rostro del asesino. Pero las pupilas de la ultima imagen no tenían esa información.
11.Evidententemente se ataca lo que se teme. Nada ha sido tan temido por la organización patriarcal como la sexualidad de la mujer.
12. Jack volvió sospechoso al extraños. Seguramente sería un excelente vecino. Sacaría a pasear a su perro y saludaría a todos con amabilidad. Personalmente yo siempre desconfié del jefe del consorcio.
13.En las malas películas de terror los fantasmas se alimentan con la sustancia de nuestros miedos.
14. La gente hace cosas extrañas en su intimidad.
15. Se dice que se encontró su diario. Es un buen chiste. No solo podría haber sido obra de cualquier escritor mediocre sino, lo que es peor, cualquiera podría haberlo escrito.
16.El hombre guarda la memoria del cazador y probado está que la civilización engendra monstruos.
17. El miedo abstracto es ALGO que necesita un lugar donde posarse. Queda la tranquilidad de una sombra, una forma de capa y sombrero huyendo por los pazadizos y callejuelas de las ciudades con la forma de nuestros miedos.
© Javier Galarza

UNA TORMENTA DE AVIONES


UNA TORMENTA DE AVIONES

¿Cómo podremos leer nuestra historia más actual? Quizás, hilando algunos acontecimientos aparentemente inconexos, con la certeza paranoide de que el cosmos no admite «hechos aislados entre sí». Probablemente, el siglo XX terminó con la caída del muro de Berlín. Y el 2000 llegó entre noticias tales como la clonación, la decodificación del mapa genético, el prolongado conflicto de Medio Oriente, el auge mundial de los reality shows, etc. Mientras tanto, multitudes de jóvenes manifestaban en Seattle y en Génova contra las dictaduras del mercado. La Argentina comenzaba a sacudirse la resaca de una mala fiesta a la hora de pagar la cuenta. El mensaje a leer insinuaba que la caída del capitalismo tal como lo conocimos era sólo cuestión de tiempo.

De pronto, el famoso científico cuadripléjico Stephen Hawking inquietó al mundo con una sugerencia perturbadora: el cerebro humano debía ser mejorado a través de la manipulación genética para impedir que el ser humano fuera superado por la inteligencia artificial. El instinto de agresión, postulaba Hawking, útil en la época de las cavernas, tardaría mucho en ser desactivado. La adaptación darwiniana tomaba mucho tiempo y, se suponía, estábamos en peligro. Pero tiempo era lo que sobraba...


1. REALITY SHOW

El siglo XXI no había comenzado aún la mañana del 11 de septiembre del año 2001. Las computadoras no habían enloquecido y las profecías de Nostradamus brillaban por su ausencia. Faltaba algo, algún hecho que situara la época a la altura de nuestra expectativa y temor. Y una vez más la realidad superó cualquier fantasía cuando una secta demente golpeó para siempre los centros de poder, atacando el corazón del mundo occidental: la hipermetrópli.
Y con un método desconcertante para la «decadente moral de Occidente»: estallar en llamas contra el corazón del enemigo. Volver las máquinas contra sus creadores para cambiar el orden del mundo.

Entonces el Universo creó una nueva paradoja: con los atentados se invirtió la ley de causa y efecto. Es decir, el efecto precedió a la causa y la realidad se basó en el cine catástrofe, en la tantas veces fantaseada por el cine «aniquilación» de Nueva York. Entonces, oh sorpresa, Washington convocó a los guionistas de Hollywood en el intento desesperado de intentar saber que podría suceder de aquí en más.
Dice el proverbio: «ten cuidado con lo que deseas porque lo puedes conseguir».

Convengamos en que el concepto de evolución bien entendido podría ser, por ejemplo, el fin de todas las guerras. Pero, para la humanidad milenarista la evolución es GUERRA, pero eso sí, en vivo y en directo para todo el mundo.
Reality show— decíamos.
Adiós torres, fue bueno mientras duró.

LA CASTRACIÓN DE DIOS

El Dios occidental ha sido sedado, telepredicado, democratizado, comercializado, multiplicado por el «pague ahora y gane después», el cielo en cómodas cuotas del concepto mercantilista judeocristiano de las promesas de salvación. Es un Dios gélido, impotente, cuya dispersión ha desnaturalizado en predicadores superestrella, en instituciones arcaicas, en la pedofilia del doble discurso. A trueque en granjas de rehabilitación, en canje de jeringas por biblias. Es un Dios práctico y adaptable, apto para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama.
En cambio Alá es una deidad psicópata, fálica, celosa y prepotente, como el Jehová del Antiguo Testamento. Un Alá totalitario de tráfico de heroína en la frontera con Pakistán. Una divinidad machista e intolerante exigiendo la entrega de la existencia en la tierra. No paz sino espada. La policía religiosa.
ABARAJAMELA

Cuando la administración de Bush padre devastó Bagdad y la ciudad de las mil y una noches embolsaba cadáveres de niños iraquíes ante la complicidad del mundo bienpensante, el líder Saddam Husseim bautizó la contienda como «la madre de todas las guerras» y deslizó, luego de los bombardeos, una exclamación inquietante: «que dulce es el sabor de la victoria».
«Sufrirán una tormenta de aviones». «La tierra arderá bajo sus pies». «No volverán a saber lo que es la seguridad». «Los espera una tumba abierta». Las sentencias de las amenazas talibán se contraponen al tosco discurso neo far west de Mr. Bush: «están con nosotros o contra nosotros», «los queremos vivos o muertos», «ellos están dispuestos a morir y haremos que cumplan su objetivo». Esto demuestra que los mandatarios de Medio Oriente son mejores poetas que los norteamericanos. Bueno, convengamos en que no es muy difícil.

¿Y qué pasa con el ser humano promedio? Bueno, se halla en el medio de una pelea entre bandos y bandas igualmente detestables. No es tan grave, si ya casi estamos acostumbrados.

CONCEPTO DE SOMBRA (ALGUNAS PUNTUACIONES)

El abc de cualquier teoría válida dice que los extremos se tocan entre sí, formando un círculo perfecto en el que todo retorna: es decir, la hipercivilización está muy cerca de las cavernas.

Volviendo a esta idea de la serpiente que se muerde la cola, podemos decir que Medio Oriente, esa sociedad teocrática que según el decir de muchos se ha detenido en la Edad Media, es paradójicamente la fuente del petróleo, es decir, la fuerza que mueve a la sociedad occidental y su tecnología inherente.
Siguiendo el concepto de que todo bajo este sol engendra su sombra, vemos algunas posibilidades al respecto.
* la sombra de la mujer velada y maltratada del Islam fundamentalista podría ser la pornohigiénica chica baywatch con voto libre y cirugías estéticas.
* la sombra del yuppie consumista y atildado (fundamentalista de mercado) podría ser ese tipo barbudo de túnica, barba y turbante que fusil en mano dedica su vida al más allá.
* la sombra de la mistificación fetichista mercantilista del arte religioso occidental con sus museos multimillonarios es quizás, la atrocidad del acto talibán consistente en la destrucción de los gigantescos buda de piedra porque nada tienen que ver con el Islam y, cuidado, las pirámides podrían ser el próximo blanco...
* la sombra del concepto moral de amor por la vida e instinto de auto preservación, y preservación de la especie, es matar muriendo.
* shopping— pobreza, casablanca— bunker, confort— campo de refugiados, libertad bajo fianza—guantánamo. Etcétera.
* la sombra de la corrección política y el respeto por las libertades individuales es la brutal lapidación de adúlteras y homosexuales.

Los conceptos extremos suelen desembocar en totalitarismos de izquierda o derecha o incluso, claro está, religiosos. Decir «guerra religiosa» implica un error conceptual, pues guerra y religión deberían por lógica ser conceptos que se excluyen mutuamente. El individuo consciente contempla (en el sentido taoísta del término) e integra su opuesto pues sólo así el extremismo se transforma en saber. Entonces el espíritu se eleva propiciando la acción. Y entonces sí, se hace propicio avanzar. Cruzar las grandes aguas.

DE MIRADAS Y TORMENTAS (DEL DESIERTO)

Esta guerra ha dejado sus huellas en las miradas. Algo pide piedad desde los ojos de un prisionero fusilado por la Alianza del Norte, en las mujeres afganas que lentamente descorren los velos de su rostros hermosos. Hay un extravío común a la mirada de cualquier campo de refugiados en cualquier lugar del mundo.
Pero también hay desolación en la mirada del ciudadano medio de Occidente, ese hombre que intuye que pese a la obsesiva organización primermundista con sus cajeros automáticos, seguros de salud y sistemas de alarmas, sabe íntimamente que su ilusión de un mundo seguro se ha calcinado a la temperatura que funde aviones, estructuras y edificios.

Pensamos: el mismo Freud dijo en «Lo perecedero» que la primera guerra mundial había quitado a la humanidad la fe en los hombres, pero aún así el mundo sería reconstruido a través del arte.
La historia ha tenido épocas de transición, momentos en los que el caos impide sacar conclusiones, grandes movimientos en los que enorme cantidad de gente perece de manera abrumadora. Pero este conflicto atroz, toda esta sangre que nos obliga a danzar en el terremoto, también nos permite recordar aquella cita shakespeareana que dice ·«nunca estuvo tan oscuro como antes de amanecer». Estas palabras, quizás, y si aún existe alguna esperanza para nosotros, suenen a profecía. Aunque lluevan aviones. No es fácil. Es como morir en las ciudades y vivir en el intento.

© Javier Galarza

VOY A DORMIR (ALFONSINA STORNI)



«—Gloria al amor sombrío;
como la muerte pudre y ennoblece
¡Tú me lo des, Dios mío!»
(Delmira Agustini)


Voy a dormir, a morir, tal vez soñar. Un nombre inscripto en la arena se articula en la espuma de nuestros días, desde que hace años en un país lejano dos ojos se encendieron para atravesar las aguas turbulentas del río de las dos veces hacia esta orilla,  entre tempestades y temporales, Alfonsina y toda ella un sólo objetivo: retornar al mar.

I) INSOMNIA. (ESPECTRA).

¿Quién es ésta que regresa junto a las olas en cada noche de tormenta para susurrar su nombre en el viento? Es Alfonsina, nacida el 29 de mayo de 1892 en Sala Capriasca,  Canton Ticino de la Suiza Italiana, quién pasó su infancia en San Juan donde a la edad de seis años se robó un libro de lectura, una niña fantasiosa que de adolescente comienza a escribir versos de profunda melancolía, a coleccionar palabras donde buscar(se), a buscar rimas, escondiendo los papeluchos borroneados de sus primeros versos en delantales y enaguas, quien (como ocurre en todos los cuentos), una vez se queda dormida leyendo y el fuego de la vela que alumbra su noche quema páginas y ropas, es la hija de Alfonso, un comerciante ebrio y errático que se duerme sobre las copas de un bar deshabitado y de Paulina, una mujer aficionada al teatro («solamente investigo si cuando me gestaste fue la luna testigo por los oscuros patios en flor, paseándose»). Alfonsina, esa que a los tres años de edad sostiene entre sus manos un libro que no sabe leer para intentar parecer más grande y llora cuando le hacen notar que está al revés...¿Quién es ésta y qué es toda esta historia con sabor a cuento? ¿Quién es ésta —preguntábamos— que sopla junto al viento del mar y canta —está cantando—?Y ¿quién es esta adolescente que cuida como una segunda madre a su hermano menor y más tarde, cuando su padre muere y la familia se muda a Rosario, parte de gira con una compañía de teatro para recorre el país, ya bohemia desde entonces («... Porque mi alma es toda fantástica, viajera»), ésta que de alguna manera bien intuye que en la adolescencia se está más cerca de la muerte que en la vejez y, buscadora incansable, una vez recibida de maestra emprende camino hacia la gran ciudad, ya llena su alma de tormentas y rebeldías y el hijo en el vientre prometiendo amaneceres y crepúsculos y milagros?

UNA CANCION PARA ALEJANDRO

¿Cómo se las arreglará esta maestra soltera que escribe versos y está embarazada y llega absolutamente sola al Buenos Aires de 1911, esa ciudad plena de inmigrantes y tangos, conventillos y edificios imponentes y monumentos y avenidas? (Por aquellos años la corona inglesa regala al país en celebración por el centenario de su independencia una torre que estará ubicada cerca de lo que luego será Plaza San Martín y se inauguran las diagonales Norte y Sur).Un fenómeno celeste, el paso del cometa Halley, ocasiona terror y es causa de suicidios. El 27 de abril de 1912 nace su hijo: Alejandro Storni. ¿Cómo se las arreglará, decíamos, ésta mujer que de pequeña limpia copas, cose, trabaja en una fábrica de gorras, recorre (de adolescente) el país junto a una compañía de teatro, es maestra rural, oficinista y les peleará de igual a igual el podio a la sociedad machista y prejuiciosa de los escritores de la época y, claro está, mantendrá sola a su hijo? Mientras trabaja en una oficina («me acuna una canción de teclas») escribe su primer libro: La inquietud del rosal, publicado en 1916. El impacto será casi inmediato ya que el erotismo y la confrontación de algunos versos rompen con el molde tranquilizador del poema de amor pasivo.«...Yo soy como la loba / Quebré con el rebaño / Y me fui a la montaña / Fatigada del llano...» «...Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley...» «...El hijo y después yo y después... ¡lo que sea!Aquello que más pronto me llame a la pelea...» Después Alfonsina renegará de ese primer libro. Dirá que lo escribió para no morir. Años mas tarde, Alejandro Storni contará que una canción de cuna lo arrulló de niño: el ruido de la pluma de su madre deslizándose sobre el papel.

POLVO DE ORO EN TUS MANOS

1) HORACIO (CUENTOS DE LA SELVA)


En 1922 conoce al escritor uruguayo Horacio Quiroga, ese genial cuentista aventurero y mujeriego, dueño de una historia trágica hasta el límite de lo entendible, ese «rasputín» de la selva misionera, salvaje y talentoso, de larga barba y ojos azules, capaz de escapar por los techos de Buenos Aires de sus subrepticias visitas a sus muy jóvenes amantes. El padre de Quiroga se había matado y luego también se suicido su padrastro; más tarde Quiroga asesinó en su país (se dice que accidentalmente) a un amigo con el que iba a batirse a duelo, luego se suicidó su mujer y en los años siguientes morirían de la misma manera sus tres hijos. Obviamente su personalidad tenía que atraer a Alfonsina, quién se integró a su grupo literario, Anaconda, y pronto fueron amantes («Ah, me resisto, mas me tienes toda, / Tú, que nunca serás del todo mío»). La amistad culminará, lógicamente, con otro suicidio: el de Quiroga y unos pocos versos para prolongar la vida: « —¿Con Horacio?- Ya sé que en la vejiga / tienes ahora un nido de palomas / y tu motocicleta de cristales / vuela sin hacer ruido por el cielo». Podemos decir que se hace arte como se ama: desde la muerte contra la muerte o para la muerte. Para afirmarse en la belleza de cada pequeña creación mientras nos dure el amor.

2) MANUCHO

Un poema de Alfonsina había causado revuelo en esta sociedad canalla donde —digámoslo de una vez— siempre nos ganaron los militares. Era algo revolucionario para la época, decía «...Tú me quieres nívea,/ Tú me quieres blanca,/ Tú me quieres alba...» Se rumoreaba que a la poetisa le gustaban los hombres muy jóvenes. El escritor Manuel Mujica Lainez deja narrada esta imperdible anécdota en su diario:
«A Alfonsina Storni la conocí cuando yo tenía 17 años. Solía visitarla en su alto y pequeño departamento de Córdoba y Esmeralda. Era muchísimo mayor que yo, desgreñada y vehemente. Me escabullí de su casa espantado el día que quiso besarme». Luego Alfonsina le dijo: «yo considero amigo a un hombre solo después de haberlo besado».


NO PERDONES, CORAZON

«...me ha contado el espejo / que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas...»

¿Quién es esta mujer pequeña de ojos verdeazulados y cabellos tempranamente encanecidos? ¿Qué es un poema y qué es una mujer? ¿Un territorio indelimitado de magias y palideces, un universo de breteles donde el vientre troca en magias en el acto de alumbrar, es decir dar vida, operación que solo admite una pequeña similitud en la obra artística, allí donde una mujer se busca en el lenguaje y se viste y se acuna de palabras, es un territorio de encajes y fluidos, zona de contención donde dormir o morir? Digamos, por ejemplo: una mujer de antaño recrea el espacio de sus siestas hacia donde alguien no vendrá. Y es toda temblor, canción de cuna, espacio de sangres y milagros y espejos y bordados y cepillos y cabelleras y tules, y violencias y más espejos; es en sí toda pregunta para su sed, es la transmutación de sus fluidos, la elaboración de una pérdida hacia donde las olas devolverán su cuerpo para siempre. Es decir el exacto, el perfecto centro de una nada donde las palabras no alcanzan, nunca alcanzaron, nunca alcanzarán. Y ¿qué es un poema? ¿una instantánea a la eternidad resistiendo en la llovizna, el intento heroico e inútil de capturar un instante que inevitablemente habrá de perderse, es decir, el lugar en el que las palabras no alcanzan, nunca alcanzaron, nunca alcanzarán, el exacto, el perfecto centro de una nada?


DATE A VOLAR

En la cima de su popularidad habiendo ya recibido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de literatura, gozando del reconocimiento de sus pares y el público, algo comienza a fallar. De alguna manera, esa tensión interior que solía crispar sus nervios eclosiona y la lleva a zozobrar. El miedo (esa invocación, que inevitablemente responde) le gana la batalla en todo el cuerpo y el miedo o la fragilidad nerviosa no son más que el negativo o reverso de la voluntad de lucha que fue toda su vida. Comienza a sentirse perseguida: dice que es insultada por la policía, teme estar enferma, se siente vigilada por las mozas de los bares y los guardias de los tranvías
(...Todo ojo que mira me multiplica y dispersa perseguida por la ciudad).
«Noches pasadas yo tampoco podía dormir. Imaginaba el mar y su helada carne verde, esponja insaciable, dispuesta a absorberme para siempre» escribe para La Nación. Luego de la publicación de Mundo de Siete Pozos (1934) Alfonsina siente fuertes dolores. Teme ir al médico hasta que es acompañada por un íntimo amigo, un pintor del riachuelo llamado Benito Quinquela Martín. Le descubren un tumor en el pecho y en el postoperatorio Alfonsina duerme con un revólver en la mesa de la luz. Hacia 1935 una noticia conmueve al país: muere en un accidente un joven cantante de tango, Carlos Gardel. Pronto se inaugurará un monumento de dudoso gusto, que causa polémica entre los porteños de entonces; nos referimos al Obelisco, claro está. Lola Mora muere. Es lógico.


YO EN EL FONDO DEL MAR

En 1937 se mató su gran amigo Horacio Quiroga. En 1938 otro gran escritor Leopoldo Lugones. Mucho se habló de un pacto suicida entre la poetisa y éste último, un pacto que Lugones no pudo aguardar a cumplir. En su último viaje a Mar del Plata, Alfonsina escribe líneas de despedida A la distancia, con la comodidad que otorga ver una vida en perspectiva, todo parece la poética de una premonición: «...el mar cambia a cada momento de pellejo y posturas, la ola traga a su víctima y huye a digerirla en sus húmedos subterráneos sin que nadie la vea...». «Quisiera esta tarde divina de octubre / Pasear por la orilla lejana del mar» Alfonsina ya envió al diario La Nación, su último poema Voy a dormir. Digamos, valga como dato anecdótico, que Alfonsina no creía en Dios. Pero creía en la poesía, que es lo mismo, ya que hablamos de un absoluto que nos trasciende. Y el 25 de octubre de 1938, luego de una noche de horror, todos se acercan a la costa para ver el prodigio. Escritores presos de una metáfora y forjadores de todos los mitos, escépticos y malaventurados, una mujer pequeña de ojos verdeazulados está caminando sobre el agua, hacia su leyenda, hoy que la leemos para negarla, para olvidarla, para rememorar su sacrificio en el altar de las poetas calcinadas, para cargar por siempre con el peso de no haber podido salvar a quien ya es parte de nuestro ser, de nuestro mito e identidad, nosotros. Hombres de poca fe.


© Javier Galarza

7.6.07

JOHN CAGE (músico vanguardista estadounidense 1912-1992)

NOTA EN CONSTRUCCIÓN
Coexistencia de lo disímil; multiplicidad, pluralidad de centros.


Anonimato o desyoización de la obra (no autoexpresión por ejemplo).

Una obra debe incluir su entorno, siempre es experimental (desconocida por anticipado).

Ni principio ni intermedio ni fin (no un objeto sino un proceso).


Imposibilidad de una obra sin errores.

Principio subyacente en todas las soluciones:
la pregunta que formulamos.

La meta es carecer de meta.

Desmilitarización del lenguaje. Fuera gobierno.

Objetivo interno: ir en todas direcciones.

Cualquier cosa puede seguir como continuación de cualquier otra (si se parte de no tomar ninguna como base).

La poesía es no tener algo que decir y decirlo; nada poseemos.

El arte es una acción criminal.

Anarquía en un sitio que funcione.

Amar: dejar espacio en torno al ser amado.